Chuletas 3.0

Sí, voy a escribir un título supercool. De esos que, sólo verlos, te da la sensación de ser supermoderno. De esos que están de toma pan y moja. De aquellos que tanto gustan a los vendedores de remedios caseros para la homeopatía TIC.

El otro día llegó a mis manos un tuit que llevaba a un artículo donde hablaba de la evolución de las chuletas. Chuletas que, por lo que se ve, se han “tecnificado” con la aparición de nuevos medios de comunicación. Que lo de la chuleta que se pegaba por debajo la falda, el intercambio de hojas y el bolígrafo marcado con un alfiler ya no molan… ahora toca ser muy 2.0 (y si es 3.0, mucho mejor).

chuletas
Fuente: http://blogs.20minutos.es/becario

Siempre me he preguntado el porqué de la existencia de chuletas. De si el problema no es de las chuletas y sí del modelo de evaluación por el que optan la mayoría de docentes. Que un examen donde mediante una chuleta puedas aprobar dice muy poco de cómo se ha planificado el mismo. Que las chuletas (más o menos digitalizadas) sólo tienen sentido en contextos donde la prueba  esté muy mal diseñada. Que no tiene sentido el impedir el chuletario. Que lo que conviene cambiar de una vez es el modelo de exámenes. Y sí, sí se puede.

Me acuerdo de aquellos exámenes en la Universidad donde uno podía llevar todo el material que quería. De aquellos exámenes pautados para que, con el tiempo marcado, fuera imposible sacar ningún tipo de chuleta para que la misma fuera productiva cara a la nota final. De aquellas pruebas cuyo contexto venía marcado por lo que sabías y no por lo que podías copiar de unas hojas llenas de caligrafía muy apelotonada. Y eso decía mucho del tipo de prueba. Mucho más que la de aquellos que se dedicaban a vigilar las chuletas y se sentían orgullosos de decir en la sala de profesores la cantidad de alumnos que veían copiando. Que lo importante no es la herramienta de copia, lo importante es impedir que en nuestro modelo de evaluación entre dicha posibilidad.

Aquellos que no hacemos exámenes cada vez tenemos menos problemas. Actividades sobre temas que no pueden copiarse de internet y cuestionarios donde la personalización de la respuesta hace imposible que se dé dicha copia. A ver, siempre se puede acabar dando (nunca hay el 100% de posibilidades en casi nada) pero, como mínimo, lo hace demasiado complicado. Eso sí, si seguimos con el examen memorístico o con los problemas mecánicos… seguiremos teniendo y discutiendo sobre algo tan alejado de una realidad educativa como la del siglo XXI como es un vómito de palabras o de operaciones sin ningún tipo de reflexión por parte del alumno. Un contexto donde existen las chuletas. Un contexto que no demuestra quién es mejor ni tan sólo mide aprendizajes. Un contexto que las pruebas PISA avalan. Un contexto con el cual están encantados muchos… que esto de medir aprendizajes por sacar un 4,98 en un examen y plantearse aprobar o suspender a un alumno “pone” a demasiados profesionales de la docencia.

Las chuletas son producto de un sistema educativo que no funciona porque, si las mismas pueden permitir que un alumno apruebe o suspenda, es que, quizás, estemos haciendo lo que no toca.