Mi centro educativo ideal

Sí, hoy me he enfundado la cuenta corriente de Zuckerberg y me he reconvertido en filántropo. Filántropo de la Educación. Filántropo que, dentro de mis maravillosas obras sociales (y otras que no lo son tanto), he ideado mi centro educativo ideal. Un centro educativo basado en todo lo que creo. Un centro educativo a base de chequera. Porque si uno tiene dinero, las ideas son más fáciles de llevar a buen término.

En primer lugar toca ubicar mi centro. Preferiblemente alejado de las urbes más pobladas, bien comunicado y con mucho espacio verde alrededor. Sí, me gustaría un edificio de cristal sin paredes, con espacios abiertos y, como no, rodeado de grandes extensiones de hierba y plantas. También, como no, con un huerto para poder realizar temas agrícolas con los chavales. Sí, me gustaría un huerto. Más bien un huerto gigante para pasar horas y ver como va creciendo lo que los alumnos planten. Y ya puestos… un invernadero tampoco estaría del todo mal. Tampoco nos olvidemos de las grandes zonas deportivas. Que pasta hay más que suficiente.

Fuente: http://taringa.net
Fuente: http://taringa.net

Más allá de los espacios. De que sean bonitos y con gusto, también conviene hablar de qué estrategias educativas vamos a usar con los chavales. Nada de teorías pedagógicas raras. Adaptabilidad, reducción de grupos (más bien desaparición de los mismos -uno ya está cansado de los agrupamientos escolares por edad fisiológica-) y, como no, grandes posibilidades de trabajar mediante la incorporación de proyectos o actividades montados colaborativamente por los docentes con amplísima colaboración de los padres. Algo que también tendría muy claro es la intervención de los padres. Si los padres no van a colaborar en la Educación de su hijo y con el centro educativo ya pueden buscarse otro. Porque en mi centro todos trabajaríamos por el bien común. Y al ser la matrícula gratuita para los alumnos (amén de todos los gastos que pudieran sucederse -incluyendo comidas y extraescolares de todo tipo-) sería yo quien decidiría quién viene a estudiar a mi centro. Y no lo haría por poder adquisitivo de los padres ni tonalidades de piel. Lo haría porque, después de una exhaustiva entrevista personal, se seleccionarían las familias que realmente quieren lo mejor para sus hijos. Al no ser cuestión de dinero, lo que se quiere son familias que quieran involucrarse en muchas cosas. Familias activas. Familias que formarían otra gran familia educativa.

¿Docentes? Buenos y caros. Sí, un buen docente vale un dinero. Nada de pagar sueldos de miseria. Sueldos infinitamente mejores que los de otras profesiones liberales. Conviene atraer a los mejores. Dinero y otros beneficios añadidos que hagan que el número de solicitantes de trabajo se disparen. Sí, a mayor competencia y número de currículums que lleguen se puede hacer una mejor selección. Además hemos de hacer el trabajo atractivo. Un trabajo que se venda bien y que implique mucho pero bien recompensado es siempre apetecible. Incluso apetecible para aquellos que tienen un trabajo de por vida. Los mejores pueden estar en la pública o en la privada. Más probable en la pública (hay más docentes) y, por eso, se debe incentivar que dejen un trabajo seguro para incorporarse a la aventura. Eso sí, jornada laboral a discreción. Nada de malas caras cuando toque trabajar un poco más. Ya se compensará con más días de fiesta, vacaciones pagadas u otro tipo de incentivos. Que hay dinero. Mucho dinero.

¿Edades de los alumnos? De los tres a los dieciséis. Educación obligatoria. Ni Bachilleratos, ni Ciclos Formativos, ni… Sólo aquello que asiente las bases y potencie el espíritu crítico en los chavales. Mucho debate, mucho trabajo en común, mucha implicación. Sí, y mucha exigencia. Trabajar de otra manera no significa ser menos exigente. Ni mucho menos. Políticas educativas flexibles pero con los objetivos muy claros. No es una fábrica, es un centro educativo exclusivo. Exclusivo para formar personas. Personas con muchas competencias y habilidades.

¿Currículum? Adaptado y flexibilizado hasta el infinito y más allá. Tener dinero también implica tener abogados. Buenos abogados. Los mejores. Mejores incluso que los de la administración educativa. Abogados que van a velar y a encontrar todos los resquicios en un sistema educativo con demasiados agujeros. Vadear el mar no es lo mismo en cayuco que en yate. Y lo que tenemos es un yate. Un yate y un jet privado.

¿Materiales? Realizados por los propios docentes con ayuda de informáticos. Sí, las TIC se van a implementar. Sin olvidar otras cuestiones como la oratoria, el baile, la música, el cine y el resto de artes. Quiero alumnos que disfruten con todo lo que se les puede ofrecer. El disfrute y las ganas de hacerlo bien están íntimamente relacionados.

También dispondremos de una gran biblioteca llena de volúmenes. Lecturas diversas. Sala de teatro. Diferentes espacios lúdicos y, como no, apoyo constante e individualizado para solucionar todos los problemas que pueden surgir a nuestros alumnos. Alumnos que van a marcar la inversión. Porque, si uno prioriza a los alumnos en esta utopía hecha post, nada puede salir mal :)