A estas alturas sobra con “la nube”

Fuente: Kexino.com

Fuente: Kexino.com

Mediados de noviembre de 2013. Supongamos una red wifi en condiciones (entre aceptable y mediocre) y alumnos con sus equipos informáticos. Importa poco el sistema operativo utilizado y el tipo de dispositivo electrónico establecido como “habitual” por parte del centro educativo. Los alumnos necesitan poco menos que nada, más allá de la capacidad de gestionar determinadas contraseñas, para suplir con creces cualquier necesidad que se les pueda plantear.

Trabajar en la nube (cloud computing) es algo que debería estar bastante más extendido de lo que lo está actualmente. Seguimos, en demasiadas ocasiones, anclados a programas de obligada instalación en el disco duro. Programas que, curiosamente, pueden ser sustituidos por alternativas de calidad más que garantizada que se hallan disponibles a golpe de clic y navegación.

Los materiales ya se hallan habitualmente en la nube. Sea libros de texto digitales o entornos virtuales de aprendizaje (Moodle o similares) ya son una herramienta más que se halla disponible con independencia del equipo de acceso. No hay necesidad de mantener equipos individuales. Hay necesidad de equipos vacíos con un sistema operativo cuyo único objetivo ha de ser mediar la conexión a internet. Fin de estrategias de sistemas operativos privativos. Amenaza real de Linux si tenemos claro para lo que vamos a usar el sistema operativo.

No quiero tener un disco duro con Microsoft Office. Ni tampoco necesito tener instalada su alternativa más cool y libre (LibreOffice). Me sobra y me basta con una cuenta de Gmail que me permita acceder a Google Docs. Ese lugar que nos permite crear desde documentos hasta presentaciones (pasando por formularios y tablas) que nos cubre casi todas las necesidades. Además… también podemos trabajar colaborativamente. Qué chollo.

O sea, hasta ahora una suite ofimática y un entorno de trabajo en la nube “por la patilla” (bueno, con alguna publicidad que nos van a colar pero, siendo sinceros, qué más me da). Ya tengo cubiertas más de un 90% de las necesidades de un estudiante. Necesidades que podemos complementar con lo siguiente:

  • Una cuenta de Evernote para gestionar nuestra información y lo que vamos haciendo por la red. No nos olvidemos de las posibilidades de integración con Skitch (podremos hacer anotaciones de todo lo que encontremos, además de poder guardar imágenes y editarlas de forma sencilla).
  • Una cuenta en Slideshare o Scribd para subir nuestras presentaciones o aquellos documentos en cualquier formato que encontremos por la red y consideremos interesantes (Scribd para documentos de texto).
  • Una cuenta en MEGA (50GB gratis) o Dropbox. Olvidémonos de esos discos USB y de ir guardando las imágenes en nuestros equipos. Tengamos en cuenta que se trata sólo para “trabajar” (estudiar) y, por ello, las imágenes personales no quedan incluidas en esta gestión. Esas sí que es recomendable guardarlas en el equipo y tener copia “redundante” en dispositivo físico.
  • Cuentas en redes sociales (recomendable Facebook, Google + y Pinterest -donde guardar imágenes interesantes y clasificarlas-).
  • Cuentas en servicios de edición de imágenes (aunque hay algunos servicios muy sencillos como Picmonkey que no necesitan ningún tipo de registro) y vídeos

Ya tenemos todo el paquete necesario para poder trabajar en condiciones. Paquete al cual podríamos añadir feedly para una lectura más sosegada de las páginas de interés, los hangouts de Google para videoconferencias e, incluso, servicios menores para los alumnos (Instagram, Flickr, etc.). Para cualquier “anomalía” necesaria en alguna de las materias (como programas de diseño de circuitos electrónicos o alguno que se siga empecinando en usar programas obsoletos) siempre queda la opción de bajarnos de la nube. Pero, no olvidemos que esos residuos offline cada vez van a ser menores. Unos residuos que no han de impedir que nuestro equipo de trabajo, al no instalar ningún tipo de programa, siempre vaya como el primer día.

Un artículo, producto de trasladar a unas líneas, una conversación en red que tuve con unos docentes que querían saber un poco más sobre el tema de trabajar “en la nube” en su centro educativo.