A la temperatura justa

Hablar de frenar cuando el coche está en movimiento, no hay cansancio físico del conductor y existen muchos paisajes por visitar a lo largo de la ruta, es algo que debería plantearse. Más aún cuando, en demasiadas ocasiones, avanzamos sin detenernos en la observación de todas las etapas que estamos quemando. Más allá de la satisfacción que supone un aprendizaje continuo o el ir aprendiendo de lo que nos rodea, creo que llega un momento en el que los esfuerzos que aplicamos a realizar lo anterior son contraproducentes.

Fuente: Scott Ackerman (Flickr CC)

Fuente: Scott Ackerman (Flickr CC)

El agua necesita ser calentada a 100 grados centígrados para alcanzar el punto de ebullición. Intentar que se caliente más desperdicia recursos. (Timothy Ferris)

El tema del agua o del tiempo óptimo para hacer una paella es algo que puede relacionarse en gran medida con muchas actuaciones docentes. Docentes que, en demasiadas ocasiones, vamos avanzando sin analizar los resultados de nuestro trabajo. Sin tener en cuenta que dicho análisis debe plantearse antes de tomar cualquier decisión en nuestro futuro.

Es habitual, para aquellos docentes interesados en la mejora educativa, introducir nuevas herramientas sin plantearse si las anteriores han funcionado. Adoptar un nuevo sistema de gestión de aula sin haber extraído todo el jugo al anterior. Cambiar una herramienta para modificar el tamaño de las imágenes sin que el uso de la misma mejore sustancialmente la que llevábamos tiempo usando. Desperdiciando, al fin y al cabo, esfuerzos en una actualización que impide pararnos a ver los resultados. Rapidez e inmediatez de los cambios. Aprendizaje y desaprendizaje de modelos y prácticas educativas de forma demasiado asidua.

Tan malo es el inmovilismo como el continuo avance sin control. Tan malo es no subir al tren como hacerlo en uno cuyo destino nunca se alcanza porque no tenemos tiempo de analizar si nos estamos equivocando en el que hemos escogido. Demasiado esfuerzo poco productivo. Demasiada profusión de recursos para equivocarnos por exceso.

El punto de ebullición es el que es y los tiempos de cocción de los alimentos vienen muy marcados. Tan mala es la carne cruda como esa que, por tiempos excesivos, tiene la misma consistencia que una suela de zapato. Quizás conviene frenar un poco para aquellos que van demasiado rápidos. El problema fundamental de hacerlo y equivocarse en la frenada es que las necesidades educativas también van en otro tren de velocidad continua. Jugar con las temperaturas y los tiempos de cocción es algo, para aquellos que entran habitualmente en la cocina, realmente complicado.

Comments

  1. Transi Villar says

    Totalmente de acuerdo con tus planteamientos.Es conveniente reflexionar
    con el alumnado sobre los procesos, pararnos a valorar lo que hacemos y
    replantearnos las actuaciones desde esas observaciones. Probamos el
    guiso y ponemos un poco más de sal o dejamos reposar antes de llevar a
    la mesa. En los procesos escolares deberiamos reflexonar, no sólo al
    final, durante diferentes momentos del desarrollo de los proyectos.

    • says

      Comparto plenamente tu comentario. Además, a mayor número de reflexiones a lo largo del proceso escolar, mayores posibilidades de mejora educativa y menores posibilidades de error (posibilidades que, en un proceso tan complejo como es el anterior, siguen existiendo siempre).

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  1. Información Bitacoras.com

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