Argumentos para oponerse al uso de los MOOC

Uno de los mecanismos de formación más alabados y, a su vez más denostados y criticados para la formación son los MOOC. Sí, esos cursos online abiertos, participativos y distributivos que algunas entidades están poniendo a disposición de sus alumnos y, de cualquiera que esté interesado en seguirlos. Un medio de ofrecer al gran público, una formación de calidad, colaborativa y, de gran eficacia. A pesar de ello, aún son muchas las organizaciones educativas y, otros grupos de presión que se están oponiendo a ellos bajo diferentes discursos.

El más conocido defensor del “concepto formativo”, George Siemens, intenta explicar por qué es necesario dar el salto a cursos masivos y gratuitos en ámbitos universitarios. Y ello, lamentablemente, choca con el inmovilismo de la mayoría de las dinámicas universitarias, ya que el rol tradicional del docente se rompe y, eso de abrir el conocimiento sigue siendo un tema tabú. ¿Qué pasa si se abre el conocimiento y se demuestra que esos grandes poseedores del mismo, los cuales viven en sus urnas académicas, son menos conocedores del mismo? ¿Cómo quedan tocadas todas esas posiciones de prestigio y sapiencia?

No lo se, pero más allá de razones egoístas, es difícil encontrar otras justificaciones que impidan dar ese salto… esa apertura y libertad de aprendizaje. Aunque, a pesar de ello, siempre existen las diferentes argumentaciones en contra de esa formación abierta.

La formación se diluirá y perderá su sentido si se hace una formación en masa, que implique la obtención masiva de títulos universitarios. Los mismos quedarán reducidos a la nada y, por ello sigue siendo necesaria la existencia de “organizaciones” que velen por el interés de los estudiantes. El pensamiento crítico no puede ser aprendido en el ciberespacio y, ese ciberespacio a lo único que tiende es a la aparición de falsas disciplinas y errores de aprendizaje

¿El pensamiento crítico no se adquiere con el aprendizaje (sea cuál sea el contexto donde se de el mismo)? Parece ser que sólo puede existir mientras existan organizaciones que velen por el interés de los estudiantes (¿o por el de los que forman parte de ese engranaje?). Romper con el mercantilismo educativo cuando hay muchos intereses en que se mantenga ese statu quo… cuesta.

Si puedo realizar el aprendizaje en cualquier sitio, mediante conversaciones informales… la posibilidad de perder un ritmo de aprendizaje continuo y, la facilidad de la dispersión del mismo harán ese aprendizaje ineficaz

¿Eficacia es seguir currículum? ¿No abogamos por la flexibilización del mismo? La sociedad permite que uno se marque su ritmo de aprendizaje y, a pesar de esta posibilidad, ¿renunciamos a ella?. Currículums estándards rígidos y líneas de aprendizaje anacrónicas no es el futuro educativo. Ni lo es, ni conviene que lo sea. Conocimiento siempre abierto, guiado, colaborativo y personal.

¿Quién gestiona la calidad de esos cursos ofrecidos de forma altruista y desinteresada? ¿Qué organismo los va a certificar? ¿Qué validez van a tener?

Empieza a ser hora de desterrar el concepto de “aprendizaje” igual a “título”. Hay mecanismos de control para certificar la validez de esa formación recibida. Implantarlos es barato y, eliminar el concepto de título y asociar el aprendizaje al concepto de capacidad, necesario e imprescindible. ¿Los centros oficiales perderán su sentido? No, tan sólo tendrán que cambiar su función.

Dar los mismos contenidos y de la misma manera en un MOOC que mediante un libro de texto, hace que muchos opten por el libro de texto

El inmovilismo manda, pero el MOOC va mucho más allá del aprendizaje tradicional y, gestionarlo de la misma manera que un aprendizaje tradicional, implica que ya no sea MOOC.

Por tanto, razones para oponerse hay, pero demasiado fáciles de rebatir y desmontar.