Incomunicados

Fuente: Diario Clarín

Fuente: Diario Clarín

Estamos incomunicados. Los docentes estamos viviendo un cambio para el cual no estamos, en muchas ocasiones, preparados y lamentablemente, estamos afrontándolo solos. No hay comunicación con la administración en su clave más política. No hay comunicación con los inspectores. No hay comunicación con los asesores. No hay comunicación con los padres. Incluso, a veces, no hay ni tan sólo comunicación con los alumnos. Se hace muy difícil establecer propuestas de mejora cuando no hay nadie al otro lado. Resulta complicado tomar medidas cuando alguno de los que deberían participar se ve excluido de la reunión.

Comunicarse es esencial. Establecer vías para hacer la comunicación factible es algo que no está en un horizonte próximo. Volar puentes es lo que se lleva. Aislarse en sus reductos es la solución de algunos para que nada cambie. ¿Hay alguien que no quiere cambiar? ¿Cuáles son los motivos para que dicho cambio no se lleve a cabo? ¿Quién es el responsable de dinamitar todas las soluciones para que no se lleven a cabo?

Estos días muchos expertos hablan de PISA. Algunos a favor, otros en contra. Algunos ni tan sólo se manifiestan. Lamentablemente son debates estériles. Debates sesgados por no contar con todos los que deberían estar. Debates muy marcados por la falta de comunicación entre ideologías muy dispares. Mesas y sillas ausentes de la comunicación. Comunicación en formato vertical. Voces que sólo piensan en vibrar más que las de los que piensan lo contrario.

La comunicación es la base de la evolución. Los seres humanos aprendieron a vivir en comunidad gracias a la comunicación (no importa el medio de transmisión de la misma). Los seres humanos, supuestamente, han evolucionado para hacer la comunicación más fácil y ubicua. Si lo anterior es cierto, ¿por qué parece que sea tan complicado discutir sobre un tema tan importante como es la Educación? ¿Por qué hay tantos que se empeñan en vivir de la incomunicación? ¿Por qué el diálogo sólo es válido si no hay diálogo?

Muchas nuevas tecnologías que ofrecen mecanismos para comunicarse y aumento de la cerrazón. Mucho poseedor de verdades absolutas. Mucho fanático de ceros y unos. Mucho fanático del laissez faire. Mucho talibán de sus posturas.

La realidad educativa es producto de la incomunicación. Incomunicación que lastra la toma de decisiones. Imposiciones por decreto o “huevos” de quienes lo único que les interesa es defender a muerte su parcela (sea laboral o ideológica). Minifundios poco educativos. Feudalismo llevado a su máxima expresión.

No tengo la varita mágica para solucionar ningún problema educativo, ni tan sólo demasiadas ideas sobre qué podríamos hacer. Lo que sí que tengo son muchas preocupaciones sobre lo que está sucediendo con los alumnos. Preocupaciones producto de la incomunicación tan habitual en nuestra sociedad.

OODA como modelo de toma de decisiones educativas

Hay cientos de posibilidades para tomar una determinada decisión dentro del ámbito educativo. Desde la simple intuición, hasta llegar a modelos estadísticos realmente complejos que reducen las aulas a un conjunto de ceros y unos. Quizás no sea posible una modelización de una toma de decisiones en un modelo tan característico como es el educativo (por ser las variables a controlar infinitas) pero, lo que sí que se puede intentar es adaptar modelos que, quizás no se han diseñado para el ámbito educativo, pero que pueden permitir ejercer un mayor control en la toma de decisiones.

Éste es el caso del bucle OODA. Un sistema de toma de decisiones ideado por John Boyd para decidir la acción que debían tomar los pilotos de caza. Posteriormente se ha seguido usando dentro del ámbito militar, siendo totalmente exportable a otros ámbitos (entre ellos el educativo).

Fuente: http://www.govloop.com

Fuente: http://www.govloop.com

El modelo se basa en cuatro acciones y cinco componentes (el feedback está incorporado a cualquiera de los pasos que damos en el mismo). Acciones como las siguientes:

  • Observación. Debemos observar la situación actual. Una situación que va a depender de información externa, circunstancias que rodean al centro educativo (localización y variables de entorno -entre ellas, el nivel socioeconómico de los padres-). Cualquier dato que incorporemos en esa observación nos va a permitir tomar una decisión mucho más fiable y eficaz. Es por ello que este aspecto debería ser uno de los más importantes en el modelo.
  • Orientación. Una vez conocemos la realidad que afecta a nuestro centro educativo debemos orientar la futura toma de decisiones. Orientación que basaremos en experiencias previas, análisis/síntesis de realidades, tradiciones culturales, etc.
  • Decisión. Debemos ser hábiles en la generación de hipótesis. No es tan importante que la hipótesis sea esencialmente correcta como que la misma pueda darnos la mayoría de soluciones. Hipótesis basadas en realidades siempre serán mucho más efectivas que hipótesis previas al análisis de la situación actual.
  • Actuación. Una vez validada la hipótesis (dentro de las limitaciones que posee dicha validación) ya debería ser factible tomar decisiones para una mejora educativa.

Todas las acciones anteriores deben ser analizadas y procedido a un correcto feedback de cada una de las mismas.

Un modelo interesante para ser aplicado en la toma de decisiones educativas, demasiadas de las cuales se toman sin base (o por reduccionismo matemático) y por cuestiones totalmente alejadas de las necesidades reales.

Reflexiones sobre Google Classroom

Google saca un nuevo producto educativo al mercado. Cuando una multinacional de esta envergadura saca algo destinado a ser usado en las aulas hay muchas preguntas que le surgen a uno. Especialmente un par de ellas resultan siempre de relevancia, ¿por qué? y ¿para qué?

Muchos tenemos claro que Google Classroom es otra estrategia de Google para seguir ampliando el mercado que ya han conseguido con sus Apps educativas. Un mercado que consigue, principalmente, la captación de futuros clientes en sus servicios. Servicios, en la mayoría de casos, financiados con publicidad. Publicidad que no van a incluir en este nuevo servicio pero que, curiosamente, una vez tengan entrampados a esos alumnos dentro de su entorno empresarial, va a surgir de forma espontánea en un futuro. ¿Es malo vender la Educación a una multinacional que genera beneficios indirectos con los datos obtenidos para personalizar la publicidad que uno recibe? ¿Es peor ceder esa parte de “privacidad” obteniendo un servicio educativo a cambio de ello que usar herramientas de pago? Depende. Depende mucho de la ideología de uno. Ideología que lastra muchas decisiones que tomamos en el ámbito educativo.

google_classroom

Fuente: http://googleblog.blogspot.com.es/

No veo mal que Google entre aún más en el ámbito educativo. Somos muchos los que usamos sus herramientas (Google Drive, Google Sites, Google +, etc.) para hacer determinadas actividades con nuestros alumnos. Incluso hay muchas Comunidades Autónomas que suministran cuentas de Google Apps a sus alumnos y docentes. ¿Tiene sentido mostrar reticencias a algo que lo único que hace es amplificar el número de servicios que se nos ofrecen? ¿No tendríamos que defender el uso de lo que mejor funcione en el aula? Pues, en algunas ocasiones, las herramientas de Google son las que nos ofrecen una mayor versatilidad.

Preocuparse a estas horas de la película de los intereses de una multinacional como Google cuando estamos usando sus servicios (entre ellos los hangouts tan necesarios para algunos) es algo demasiado inconsistente. Que nos preocupemos de la privacidad de nuestros alumnos siempre es positivo pero que, por ello, ahora debamos clamar al cielo cuando hace tiempo que usamos herramientas parecidas controladas por terceros, cuestionable.

Ofrecer alternativas para ser usadas en el aula es siempre positivo. Plantearse el qué y el por qué usarlas imprescindible. Más allá de lo anterior que cada uno decida a quién quiere vender el sistema educativo: a unos que cobran directamente por usar sus herramientas o servicios, a otros que van a ganarse la vida con los datos que les suministremos o, a algunos cuyo altruismo les lleva a ofrecer productos que, por lo anterior, necesitan una gran cantidad de formación técnica de los docentes para ser usados. Una triada, una decisión.

Por cierto, no me gustan los servicios tan “dirigidos” y de “control” como éste, pero quizás haya docentes a los que les pueda ir bien.

Tácticas para impedir la migración a Linux

Fuente: http://tatica.org/

Fuente: http://tatica.org/

Cada vez tengo más claro que va a ser imposible migrar, en condiciones, al uso de un sistema operativo basado en Linux en nuestras aulas. No es sólo la dificultad que supone pasar de un sistema operativo como Windows, que usan de forma habitual la mayoría de nuestros alumnos en sus domicilios. Se añade la dificultad que supone tener que lidiar con las propuestas sobre cómo implantar ese sistema operativo en los ordenadores de los chavales. Propuestas, fundamentalmente, a golpe de idea de personas que no han lidiado directamente con lo que supone el uso de esos netbooks dentro de un proyecto educativo (eso llamado Escuela 2.0) cogido demasiado por los pelos.

Hoy, después que me comentaran la idea brillante de un asesor que trabaja en un Centro de Profesorado, sobre la posibilidad de instalar una distribución de la que no había oído hablar (sí, hay más de cuatrocientas y uno no puede conocerlas todas) me planteo si todas las estrategias que se están tomando en la administración educativa están diseñadas para disuadir en la migración a Linux. Tácticas entre las que se hallan, fundamentalmente, las siguientes:

  • Permitir el arranque dual (Windows/distribución Linux) en los equipos informáticos que llevan nuestros alumnos. Permitir que un alumno o docente use un sistema operativo al que está acostumbrado y se atreva a usar algo que le va a costar (por cierto, cada vez menos) es algo que ya sabemos lo que va a provocar. Arranque, por defecto, en Windows. Uso masivo de Windows.
  • Usar distribuciones educativas demasiado maqueadas. No hay nada peor que usar alguna de las distribuciones educativas, por muy buen plantel informático que haya tras las mismas, para desincentivar el cambio. Los comentarios sobre el uso de determinadas distribuciones (especialmente Linkat o Lliurex -por ser las que conozco directamenteen cuanto al uso que se da en los centros-) hacen inviable que los alumnos y/o docentes exporten su uso fuera de los centros educativos.
  • Falta de formación del profesorado en Linux. Conozco pocos cursos de formación promovidos por la administración educativa, más allá de formación en su propia distribución, dedicados a formar a los docentes en el uso básico de Linux. ¿Algún docente ha conseguido ver un curso de formación sobre Ubuntu (la distribución más extendida)?
  • Resistencia al cambio. El cambio es complicado y más cuando el mismo supone un esfuerzo por todos los implicados en el mismo. Si no se incentiva al mismo, ¿cómo pretender cambiar dinámicas? Y el cambio de sistema operativo implica el cambio de algunas dinámicas.
  • Uso de determinados libros de texto digitales. Hay editoriales cuyos infumables libros de texto digitalizados no funcionan bajo Linux. Otro hándicap más.

Podría seguir con la necesidad, para muchos alumnos, de usar su dispositivo para jugar (algo que, al tratarse de un equipo personal, no podemos prohibir), de lo bien que sepamos vender la migración e, incluso, de cuestiones que tienen más que ver con el entorno que con el uso didáctico de la herramienta. Demasiados puntos que dificultan una migración más que necesaria.

Hay demasiadas tácticas para impedir la migración a Linux. Tantas que uno se plantea la siguiente pregunta, ¿realmente a la administración educativa le interesa, después de ver como firma contratos millonarios con Microsoft en los últimos tiempos, promover el salto a un sistema operativo basado en Linux?

Piedra, Papel, Tijeras, Lagarto o Spock

Demasiado friki incluso para mí. Basar una aplicación (app) para Android en un juego que desconocía hace que me plantee mi actualización en ciertos aspectos. Mi juego de juventud se quedo en el Piedra, Papel o Tijeras. Tijeras que cortaban el Papel, Papel que envolvía la Piedra y Piedra que aplastaba las Tijeras. Variaciones simples sobre un juego de juventud que, por lo que se ve, una serie de televisión ha complicado hasta el infinito. Abrir dos nuevas posibilidades implica un mayor número de combinaciones. Algo que, después de ponerme a revisar en la aplicación que ha diseñado uno de mis alumnos (a imitación de muchas otras parecidas, pero no iguales, que existen en Google Play) cómo jugar a ese puñetero juego. No lo entiendo. Necesito un reciclaje urgente en el mismo.

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Fuente: http://www.mundogeek.net

Por lo que se ve en la nueva adaptación, las Tijeras cortan el Papel, el Papel cubre la Piedra, la Piedra aplasta el Lagarto, el Lagarto envenena a Spock, Spock rompe las Tijeras y las Tijeras decapitan al Lagarto. Aumentamos las posibilidades de un juego hasta otro nivel añadiendo tan sólo dos opciones más. Opciones que lo único que hacen es mejorar su adicción por dotar de una mayor jugabilidad a un juego muy clásico.

¿Qué tiene que ver lo anterior con la innovación educativa? Mucho, muchísimo. Nos da un ejemplo de lo que podemos hacer con los recursos que tenemos y de cómo podemos poner imaginación para cambiar metodologías de aprendizaje. Si cambiar un juego clásico que parecía imposible ha tenido tanta aceptación como el cambio realizado, ¿por qué no plantearnos alterar ligeramente nuestra forma de dar clase para dotar de mayor versatilidad a la misma? ¿Por qué no innovar desde la innovación que supone el aprendizaje tradicional? ¿Por qué no adaptarnos y reciclarnos?

El ejemplo anterior se parece mucho al modelo de juego actual que causa furor entre los más jóvenes. Unas pulseras que, debido a la mediatización de las mismas, han conseguido ser el “juego estrella” en las horas del patio de muchos recintos educativos. Unas pulseras que se han adaptado, siguiendo una metodología clásica de trabajo (todo muy manual) al siglo XXI. No por ser algo viejo debe desterrarse. Quizás conviene dar una oportunidad a algo que funcionó en su momento y que, quizás, lo único que necesita sea desempolvar sus potencialidades. Innovar a golpe de adaptación. Adaptar a golpe de innovación.

No creo que toda la mejora educativa pase por despreciar lo que se estaba haciendo. Creo, más bien, que debemos aprovechar lo bueno que se hacía para adaptarlo a las necesidades de cada momento. Unas necesidades que van a variar curso tras curso y grupo tras grupo.