Papá Noel se ha pasado por el blog

Siempre se hace recurrente acudir, en días como hoy, a la siempre divertida “Carta de un niño a Papá Noel” que Gomaespuma versionaron hace ya un tiempo. Una carta que no tiene ningún tipo de desperdicio y que os cuelgo a continuación.

Para no caer en reiteraciones habituales por parte de muchos repitiendo la anterior misiva me permito colgaros lo que ha dejado Papá Noel en mi blog para todos vosotros. Un ebook con cien artículos publicados a lo largo de este año 2013 en el blog en formato epub (hacer clic sobre la imagen para descargarlo). Espero que os guste. Ho ho ho.

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Day of the Tentacle

La mente humana tiene realmente cosas curiosas. Despertarte el día en que se celebra Nochebuena y ponerte a pensar en un juego de ordenador de tus tiempos mozos es una asociación de esas que harían que más de un psicólogo escribiera hojas y hojas de conclusiones. No se entiende muy bien qué relación tiene ese juego con la realidad actual o con cualquier tema relacionado con los aspectos sobre los que acostumbro a escribir en el blog. Pura paranoia y desconexión habitual en fechas tan señaladas.

Pensar en The Day of the Tentacle, ese juego continuación de Maniac Mansion, con el cual pasé horas de mi juventud es reconocer que me voy haciendo mayor. Que tampoco han cambiado tantas cosas respecto a lo que hacen los jóvenes hoy en día. Que la historia de las nuevas tecnologías en el ámbito lúdico, más allá de la evolución a nivel tecnológico y/o gráfico de los juegos, tiene muy poco de evolución.

Buenas fechas para recordar. Buenas fechas para echar la vista atrás y ver que quizás nada ha cambiado más del valor que algunos le otorguen al cambio. Evoluciones planteadas como una involución real si se miran de forma objetiva.

Ni Nochebuena cambia, ni las situaciones globales cambian, ni tan sólo cambia el discurso que esta noche va a dar uno puesto a dedo por la televisión. Reiteraciones históricas en un país donde poco ha cambiado desde que nací. Unos cambios que, por lo que parece, nunca van a llegar a ser vistos por los ojos de mi generación. Una generación de cuarentones que de jóvenes vivimos muy bien. Como dirían algunos… por encima de nuestras posibilidades.

Aunque no lo parezca, este incoherente artículo es para desearos Felices Fiestas. Disfrutadlas.

10 razones por las que la Educación no va a mejorar en 2014

10razonesLos finales de año dan para dos tipos de situaciones personales: aquellos que piden un deseo y creen que lo que vendrá será mejor que lo que ha pasado y aquellos, muy criticados, que sólo ven las pegas a un futuro que se avecina bastante peor que lo que está sucediendo. Lamentablemente, si somos medianamente objetivos hemos de concluir que para el 2014 (al menos en el ámbito educativo) las perspectivas no son nada halagüeñas. No hay visos de mejora y, por mucho que conjuremos el mal de ojo echado sobre el sistema educativo desde hace muchos años, la realidad es mejor afrontarla que esconderla bajo una tupida alfombra.

En este artículo voy a intentar exponer las causas por las que creo que este 2014 nos va a deparar muy pocas sorpresas agradables en el ámbito educativo. Sorpresas que, en caso de existir, van a estar siempre supeditadas a un desastre global. ¿Cuáles son esos puntos que me hacen temer y afirmar que la Educación no va a mejorar en 2014?

1. Una ley educativa redactada al margen de los actores del sistema. No tiene mucho sentido aprobar un articulado legislativo, que va a ser de aplicación a partir del curso 2014-2015, con la oposición de gran parte de la comunidad educativa. Tampoco tiene demasiado sentido que, una vez aprobada, sea toda la oposición quien plantee volver a hacer otro redactado una vez desalojen a los que mandan de sus sillas y los envíen a algún cargo dentro de las compañías eléctricas o sanitarias.

2. Las TIC. Sí, las TIC son un gran hándicap para la mejora educativa. Unas TIC que lo único que han servido en la mayoría de casos ha sido para reproducir las prácticas de siempre en la mayoría de sus usuarios no tiene visos de mejorar nada. Además, para este nuevo año se calcula que la formación docente, a nivel de partida presupuestaria, va a quedar reducida a migajas. Unas migajas que, como siempre sucede, se van a repartir los cuatro de siempre.

3. El Ministro y los/las Consejeros/Consejeras de Educación de las diferentes Comunidades Autónomas. No puede haber ningún atisbo de mejora educativa cuando los que dirigen la Educación en las distintas partes de nuestro territorio lo único que hacen es poner a sus amigos a asesorarles. Es curioso observar la gran cantidad de asesores no docentes que hay en las Consejerías educativas relacionados mediante amistades o parentesco con esos cargos políticos.

4. Los MOOC. Los MOOC (cursos abiertos, masivos y online) son otro de los lastres de la mejora del sistema. Aquí todos hacen sus cursos y los distribuyen por la red. Eso sí, casi siempre en una plataforma cerrada (léase Moodle) o de una forma poco personalizable. El fast food educativo encarnado por los MOOC que van a difundirse aún más este próximo año no creo que sirva para mejorar nada. Bueno, en los casos que los certificados los expida alguna Universidad/Centro educativo será una forma de mejorar la financiación de esos centros.

5. Los libros de texto. Los libros de texto, en cualquiera de sus formatos, usados por más del 90% de los docentes (en uno u otro encapsulado porque no olvidemos que un Moodle donde sólo se cuelga la teoría es exactamente lo mismo) en sus clases es un elemento de desprofesionalización docente muy habitual. No hay visos de cambio tampoco en este sentido más allá de contadas excepciones.

6. Los dispositivos electrónicos. Centrar el discurso de mejora educativa, como está sucediendo los últimos años, en el tipo de dispositivo electrónico que tienen que usar nuestros alumnos es algo que tampoco sirve para esperar unos resultados mejores.

7. Las pruebas PISA y los exámenes estandarizados. Cada vez las administraciones educativas están apostando más por enseñar para superar unas determinadas pruebas. Una mentalidad que también se está difundiendo en algunos centros de nuestro país. La Educación y el pasar tests tiene muy poco que ver.

8. El recorte salarial de los docentes y el empeoramiento de sus condiciones laborales. Este próximo año no hay expectativas de recuperación salarial ni de mejora de las condiciones laborales. Es por ello que, un colectivo tan tocado como el docente, tiene difícil mejorar su estado de ánimo. Con unos docentes bajos de moral poco se puede hacer para mejorar el sistema educativo.

9. Las empresas privadas que están desembarcando en el sistema educativo y a las cuales se permite expedir titulaciones homologadas (oficiales). Desde el momento que se permite que determinados grupos editoriales, tecnológicos o religiosos estén detrás de la expedición de títulos (sea por la compra o creación de centros educativos) hay pocas esperanzas de revalorizar esos papeles. Unos papeles que, teniendo dinero, todos pueden comprar (y, este año, con la profusión de nuevos centros educativos/chiringuitos que van a montar algunas de esas multinacionales… perspectivas nada halagüeñas).

10. El bilingüismo. Se está demostrando que la introducción de más horas de lengua extranjera (sea para dar alguna asignatura en inglés o aumentar horas del idioma) está siendo un auténtico desastre. Los resultados de esos centros, más allá del filtro socioeconómico de alumnado que tienen, están cayendo en picado. Y, la administración, en lugar de frenar el experimento, cada vez lo está instalando en más centros. Difundir una mala experiencia da lugar a resultados previsibles (poco buenos, por cierto).

Son sólo diez razones, a las cuales podríamos añadir muchas más, que hacen albergar pocas esperanzas de mejora educativa para este año que empieza en breve. Unas esperanzas que, por bonitas que sean en estas fechas, no deben subjetivarnos una realidad de futuro cada vez más negra. Una realidad que, más allá que el sistema se derrumbara completamente, tiene unas expectativas muy negativas. Ojalá me equivoque.

Lo gratis en Educación

recurso_gratis_13Llega final de año y son algunos, no muchos, los docentes que se han animado a compartir sus experiencias y materiales educativos de forma totalmente altruista. Docentes que destinan parte de su tiempo libre a elaborar manuales o a compartir en las diferentes redes sociales determinados trabajos que han realizado con sus alumnos. Trabajo, por cierto, distribuido en su mayor parte bajo licencias libres (Creative Commons entre otras) que permiten ser aprovechados por toda la comunidad educativa.

Creo que, más allá del ego que pueda satisfacer lo anterior o las ganas de devolver lo que los docentes comparten en la red, hay algo que se nos sigue escapando. Se nos escapa el objetivo final dentro de un sistema capitalista. Un objetivo que hace que haya determinadas empresas que se estén lucrando por hacer lo mismo (incluso, en muchas ocasiones, peor) que muchos docentes de forma altruista. Empresas que también están viviendo unas cuentas de resultados pobres por culpa de ese “compartir desinteresadamente”. Creatividad, sea desde la óptica pública o privada, que se está perdiendo por la falta de valoración de un determinado trabajo más allá de las palmaditas en la espalda, con suerte, que le dan a alguno.

En la época de la sociedad de la información es cuando más estamos descuidando la protección de la creatividad. Cuando la mayoría, lo único que esperamos, es obtener una determinada aplicación o recurso de forma gratuita. Cuando prácticamente nadie quiere gastarse nada en algo que pueda ayudarle en su trabajo. Y, no lo olvidemos, la Educación es un sector del que viven miles de personas (no sólo docentes).

Si seguimos tensando la cuerda y jugamos a “no pagar” ningún tipo de herramienta, recurso o servicio que vayamos a usar en el aula estamos abocados a un futuro muy gris. Un futuro donde la innovación será poco interesante para que nadie invierta en ella y, lo que es peor, una sobresaturación de recursos cada vez más inútiles (no olvidemos que de todo lo que se comparte la parte útil, que no necesaria, es sobre un porcentaje muy pequeño).

La Educación no debería ser un negocio. Eso hace tiempo que lo tengo claro pero, lo que también tengo claro, es que sin inversión o pago por servicios prestados o recursos generados (sea vía erario público o inversión privada) el sistema está abocado a una implosión. Implosión que quizás ahora con el boom del altruismo y el compartir no tengamos en cuenta pero que, una vez finalizada la moda o aumentada la presión sobre los docentes que realizan dichas prácticas, va a generar un déficit de inputs difícil de reconducir.

El mercado actual obliga a que coexistan en la generación de contenidos y/o servicios las empresas privadas y el sector público. Eso sí, si no hay clientes potenciales con ganas de consumir esos contenidos a un determinado precio (por esperarlos gratis o bajárselos pirateados de la red) no creo que nadie pueda apostar en un futuro por el mercado educativo. Un mercado muy goloso pero, más allá de lo que pagan las administraciones o el impuesto revolucionario de los libros de texto en muchos centros educativos, imposible de sobrevivir con las reticencias de gran parte de la comunidad educativa en pagar lo que creen que ha de ser gratis.

Un mercado en el que, lamentablemente, sólo van a aguantar las multinacionales obligando a que cierren muchas pequeñas empresas destinadas a ofrecer servicios educativos. Unas multinacionales que tienen mucho que ver con el despropósito que supone nuestro sistema educativo. Unas multinacionales que siempre van a ser sufragadas con el dinero de todos.

Carta a los Reyes Magos

carta-reyes-magos_Estimados Reyes Magos,

Permítanme que este año, después de hacer bastante tiempo que no me pongo en comunicación con ustedes, me permita hacerles llegar mis peticiones de regalos. Seguro les parecerán unos regalos muy curiosos pero quiero que comprendan que me gustaría, tanto si es por parte del sueco, el jubilado o el negro, intentaran satisfacer alguna de mis peticiones. Unas peticiones que, después de pensarlo mucho, he preferido que fueran lo más claras posibles. Es por ello que me atrevo a pedirles lo siguiente:

1) Cobrar la paga extra de una puñetera vez ya que no tengo la culpa de estar trabajando en una Comunidad gobernada por iluminados que, según algunos, se quedan el 3% de los impuestos de los ciudadanos y han emprendido una lucha, con el dinero de todos, para emanciparse de unos vecinos a los que gran parte de estos politicuchos que nos gobiernan no quieren.

2) Recuperar los derechos laborales que, curso tras curso, se van minando. No es sólo cuestión de jornada laboral o ratios. Es cuestión de salarios y futura reconversión hacia un estatus esclavista.

3) Que eliminen las subvenciones a los centros concertados. No es por nada pero, ¿ustedes creen que es lógico pagar la nómina de los docentes y los gastos de funcionamiento de centros educativos de gestión privada con dinero procedente del erario público?

4) Que restituyan a los sindicatos su necesidad y saber hacer. Si para ello tienen que cargarse todos los liberados sindicales que llevan más de diez años fuera de las aulas y obligar a que vuelvan a dar clase procuren que los alumnos no lo noten demasiado. Las malas prácticas son fáciles de trasladar al aula y los bocatas de chorizo ibérico no son de consumo tan habitual en las mismas.

5) Que procedan a la eliminación de los asesores a tiempo completo del ámbito educativo. A propósito, si con lo anterior pueden cargarse a los asesores no docentes que asesoran a los políticos que se encargan de la gestión de la Educación en nuestro país… ustedes mismos.

6) Quemen el Ministerio de Educación y las Consejerías. Un poco de humo se acepta. Si alguno de esos políticos que están arruinando la Educación en este país se ahuma un poco, tampoco pasa nada.

7) Eliminen los libros de texto (en formato analógico o digital) a ver si así algunos docentes se ponen las pilas de una vez.

8) Pongan una conexión a internet decente en los centros educativos. Todos tenemos derecho a jugar al Candy Crush en nuestro puesto de trabajo y a mirar vídeos de Youtube sin que se corten. Si en el Congreso se puede jugar al Apalabrados, los docentes no queremos ser menos.

Este año lo pruebo con ocho cosillas (bueno, detallitos). Si ustedes, queridos Reyes, se comportan, quizás sea más bueno el año que viene.

Un fuerte abrazo, tráiganme mis regalos y no se pasen estas fiestas con el gin tonic.