Sigue in crescendo la cantidad de reflexiones que uno es capaz de hacer sobre el mundo educativo y todo lo que le rodea. Es curioso que sean los medios de comunicación, informando de declaraciones del político o tertuliano de turno que se dedica a hablar sobre Educación, quienes sea la fuente inagotable de cuestiones que abren nuevas vías de debate (aunque la jocosidad y tristeza que suponen algunas de ellas te hagan replantear el límite de la estupidez humana).
También hay situaciones educativas, provocadas o gestionadas por los propios docentes, que te hacen plantearte la banalidad de determinadas actuaciones y la aplicabilidad en la mayoría de aulas de nuestro entorno. Prácticas excelentes, compartidas por docentes implicados que, lamentablemente, se quedan a medio camino de ninguna parte. Tampoco voy a obviar en estas reflexiones, cuestiones lingüísticas politizables y, por ello politizadas que se han producido estos últimos días. Libertades y libertinajes, patinazos y patinajes… y todo ello reflexionado de forma abierta y discutible bajo las preguntas que se hace quien escribe en este blog.
Sin más palabras que poco pueden significar o poco interés pueden recibir, avancemos en el simple cuestionario (limitado a las cinco autopreguntas de rigor).
- ¿Cómo se elige a los responsables educativos de este país? ¿Por sus contactos o por sus capacidades? Y, en el caso de que se elijan por sus capacidades, ¿quién garantiza que las mismas permiten opinar y legislar sobre un tema tan sensible como puede ser el tema educativo? Siempre he tenido claro que el político ha de dirigir y rodearse de buenos profesionales, pero cuando el político, a su vez se rodea de otros políticos o asesores alejados del tema a gestionar las cosas se ponen realmente feas en esos sectores. Lamentablemente, uno de esos sectores donde políticos eligen a sus afines con independencia de sus cualidades profesionales es el educativo. ¿Qué mejora del sistema podemos esperar de sus decisiones?
- ¿Hasta qué punto es representativa una reunión de cientos de docentes, implicados a fondo en temas educativos y que dedican una parte de su tiempo libre y sus ahorros a discutir sobre Educación? ¿Hasta que punto es ello el epicentro educativo temporal de nuestro país? ¿Hasta qué punto sus decisiones, discusiones e ideas se van a transmitir al resto de los docentes que hay en las aulas? Un gran talento junto, pero limitado en poder y replicabilidad.
- ¿Es lógico utilizar la lengua como herramienta política? ¿Priman más las decisiones judiciales que el sentido común? ¿Es factible modificar la lengua para agradar a algunos y, de esta manera, no ofender a ciertas sensibilidades? ¿Tiene que existir algún organismo encargado de regular la evolución de dicha lengua, controlando los excesos que se puedan producir? ¿Es lógico que una lengua pueda evolucionar a su libre albedrío hasta, dar como resultado, algo que puede impedir la comunicación entre dos personas que hablen la misma lengua primigenia? ¿Es lógico que la atención individualizada en la lengua materna se convierta en dirigirse al alumno en dicha lengua y redactar los exámenes en ella? ¿Es lógico discriminar por razón de lengua? ¿Es importante defender las lenguas más sensibles por encima de las familias? ¿Es lógico estar siempre haciendo política de la lengua?
- ¿Sería factible ofrecer a las familias un sistema educativo semipresencial para sus hijos? ¿Sería bueno incorporar dentro de la legislación educativa la posibilidad del homeschooling? ¿Es necesaria la obligatoriedad de asistir a un centro educativo para realizar el aprendizaje? ¿Sería bueno incorporar opciones flexibles en la Educación obligatoria? ¿Mejoraría un sistema educativo semipresencial las posibilidades para que el alumno absentista mejorara sus competencias a nivel educativo?
- ¿Cuáles son las competencias básicas qué se han de exigir a un docente? ¿Es permisible que en las facultades de Magisterio se permita que la gente titule cometiendo faltas de ortografía a tutiplén? ¿Qué resultado está teniendo la incorporación de los titulados procedentes de la LOGSE en los ámbitos académicos? ¿Son mejores docentes que los que existían hace unos años? ¿Es necesario reformular unos mínimos para acceder a la docencia en aspectos que antiguamente se daban por asumidos?
Unas cuestiones que se enlazan y sirven para expresar algunas dudas en voz alta que me surgen sobre el mundo educativo que me rodea.















