Carta abierta a los docentes que usan libros de texto

carta_abiertaHola compañera/o,

Permíteme que me dirija a ti para, después de haber desembolsado cuatrocientos euros en la librería de la esquina, te transmita mi felicitación por ser tan considerado con las familias que, lamentablemente, tienen la desgracia de haber caído en tus manos. Unas manos manchadas, por cierto, de sangre y sudor de otros. Unas manos que, jamás, serán capaces de llagarse al ver sufrir a los padres cuya cuesta de septiembre se va a ver casi imposible de superar por culpa de tus malas prácticas. Unas manos finas o más gruesas que, después de validar en junio el uso de libros de texto para el próximo año en tu/s asignatura/s deberían serte cortadas por el verdugo más cruel que pudiéramos conseguir a precio de mercado.

No hay derecho. No hay derecho a que, con las posibilidades que existen en pleno siglo XXI y con la cantidad de materiales gratuitos que hay disponibles por la red, obligues a que los padres sigamos siendo presos de las editoriales. No es de recibo que, después de llevar unos año de crisis y recortes, seas tan miserable de aplicar las mismas prácticas que aplican los de arriba y recortar el presupuesto de las familias en este primer mes de curso. No es razonable y, creo que, por corto de miras que seas, lo vas a entender sin demasiados problemas. Si ello no fuera así, creo que vamos peor de lo que me pensaba en este país en el tema educativo.

Puedo comprender que si eres un docente novel te veas en la tesitura de agarrarte a algo hecho por otros. Si son tus primeros años en tan ardua y exigente profesión te disculpo pero, si ya llevas algunos años en esto, no es de justicia que sigas pidiendo esos desembolsos económicos a las familias de tus alumnos.

Llevo más de diez años sin usar libro de texto (bueno, creo que aparte de algunos pinitos con el mismo los dos primeros cursos, no los he vuelto a utilizar). Se puede y, curiosamente, no sólo se puede… es muy fácil prescindir de ese libro. Hoy en día, en pleno siglo XXI, con la conexión a internet que seguramente dispondrás en tu domicilio, puedes acceder a miles de recursos gratuitos en la red. Miles de recursos, algunos de los cuales sólo has de seleccionar y usar en bruto (tal y como se hace, mayoritariamente, con los libros de texto actuales). Con lo anterior no mejorarás tu práctica docente pero, como mínimo, evitarás que las familias de tus alumnos vayan ahogadas este inicio de curso. Un ahogamiento, por cierto, cada vez más difícil de recuperar con la que está cayendo.

Antes de finalizar me gustaría saber por qué has optado por esos libros de texto que, curiosamente, transmiten un anacronismo en las prácticas metodológicas tan exagerado. ¿Por qué eres así de incapaz de adaptarte a la nueva realidad y hacer algo para mejorar tu práctica docente? ¿Por qué eres tan amiga/o de hacer gastar dinero a familias que no lo tienen o, que si lo tienen, debería ser desembolsado en algo mucho más productivo que lo anterior?

Nada… tan solo despedirme y decirte que, a mí y a muchos, nos has jodido el septiembre.

Un fuerte abrazo,

Jordi

PD. Esta carta no exime de responsabilidad a la administración educativa, incapaz de editar sus propios materiales y distribuirlos gratuitamente a todos los alumnos que se hallan en el sistema.

Comments

  1. Néstor González says

    Muy de acuerdo con tu post. Un aporte: en Argentina los libros de texto los compra y distribuye en las escuelas el MInisterio de Educación de la Nación. Comenzó distribuyendo 3,5 millones de libros de texto y literatura infantil en el año 2004, hasta la cifra de 13 millones de ejemplares en 2013.

    Las provincias argentinas también hacen lo mismo y suman más ejemplares (pero no tengo las cifras).
    Saludos!
    @n35tor

    • Jordi says

      Lo del coste de los libros de texto es algo que, en la coyuntura actual, se hace difícil de sostener para la economía de muchas familias. Quizás lo que se debería plantear es un modelo con materiales básicos editados y distribuidos por el Ministerio de Educación a coste reducido (subvencionado para aquellas familias sin recursos) para, intentar incentivar a los docentes en una segunda fase a que se generaran su propio material (adaptando el material básico o creando de propio). Lamentablemente no se está por la labor y, como sucede desde hace demasiados años, se piden unos libros de texto a los padres que descompensan su economía familiar en estas épocas.

      No es sólo que el Estado facilite materiales, es exigir que el profesorado se implique más en las aulas mediante el uso de sus materiales personalizados (que, por cierto, siempre van a ser mejor que los materiales de terceros).

      Muchas gracias por el aporte Néstor. Un gran saludo de vuelta.

    • Jordi says

      Totalmente de acuerdo con lo que expones en tu artículo. Lamentablemente, como muy bien sabes, no es la postura mayoritaria en los Claustros ni la realidad que se observa en la mayoría de aulas. Es aún escaso el porcentaje de docentes que “quieren hacer algo diferente”. Y, también sabes, que “hacer algo diferente” en muchos casos tiene un coste demasiado elevado (a todos los niveles).

  2. Juan says

    Me alegra encontrar personas con las que coincido. Y además batallo en el centro donde trabajo para que el profesorado modifique su mentalidad. Aunque a veces dudo que cambie algo. Salud

    • Jordi says

      No hay peor sordo que el que no quiere oír y, romper modelos basados en la “comodidad” (aunque, reconozco que la profesión docente es de las más exigentes -incluso para aquellos que no quieren cambiar-) es harto difícil. La pedagogía de centro (como la he llamado alguna vez) es algo muy difícil de tener en cuenta (especialmente en centros de secundaria donde, lo más habitual, es que cada uno vaya a su bola).

      La mentalidad no se cambia por discursos, más o menos coherentes o cargados de razón. La mentalidad de muchos sólo cambiará por imposición administrativa. Una administración, por cierto, a la que tampoco interesa realmente cambiar el modelo educativo.

      Saludos.

    • Jordi says

      Siéntete libre de hacerlo Vicente. Todo el material publicado en el blog lo es bajo licencia Creative Commons. Eso sí, si alguno se enfada no es culpa mía… (la culpa siempre es del mensajero).

    • Jordi says

      Muchas gracias por el enlace Rosa. Por suerte hay cada vez más familias (triste que no haya más grupos de docentes que intenten buscar soluciones al problema) que intentan minimizar el problema de los costes exorbitados de los libros de texto. Pero, más allá del coste, hay algo que subyace detrás tanto o más importante que el propio coste: el modelo educativo. Un modelo que, quizás basado en metodologías obsoletas que se toman como “acto de fe”, no cumplen las necesidades que se exigen en la sociedad de hoy. Pero, ese es otro debate en el que muchos no quieren entrar.

  3. Daniel Tesón says

    Después de escribir: “Unas manos finas o más gruesas que, después de validar en junio el uso de libros de texto para el próximo año en tu/s asignatura/s deberían serte cortadas por el verdugo más cruel que pudiéramos conseguir a precio de mercado” has perdido toda la razón que pudieras tener. Un saludo

    • Jordi says

      Criticar la licencia literaria para no entrar en el contenido del artículo es algo que no debería hacerse. No voy a explicar el uso esa frase (aunque, si conoces algo de la ley del Talión, te lo puedes imaginar). Lo que sí que voy a comentar es que, si para defenderse de una crítica, uno tiene que acudir a “detalles poco importantes” da que pensar. Y mucho.

  4. Carlos says

    “manos manchadas, por cierto, de sangre y sudor de otros”, “Unas manos [...] deberían serte cortadas por el verdugo más cruel”, “…por corto de miras que seas…”
    Podemos discutir de lo que quieras, puedo incluso estar de acuerdo contigo, pero no pienso entrar en una discusión que empieza con el insulto y la amenaza. Semejante derroche de visceralidad no me parece razonable en ninguna circunstancia.

    • Jordi says

      Al final lo políticamente correcto y el negarse a usar expresiones, cuyo significado pueda doler a algunos, se hace para algunos algo imprescindible. Imprescindible cuando no se comulga con la ideología de uno ya que, cuando se dice lo que uno quiere oír, cuanto más desbarres literarios o vociferantes, mejor.

      Lo siento, no me vale. No me vale la demagogía (o la facilidad) de oponerse a una crítica por escudarte en las formas. Ni me vale ni es positivo. Es algo muy habitual en política y que, lamentablemente, veo que también se estila en parte de la comunidad educativa.

      A propósito… “un ladrón, y como tal es el que roba (robar tiene una acepción muy amplia), sólo tiene justificación cuando roba a otro ladrón” Y, en ese caso, incluso sería totalmente cuestionable.

  5. alicia_hermelibus says

    Y al cerro de libros, hay que unirle la cantidad de material escolar que piden. Este año, para mi hija de 5 años, para más inri, le han pedido 1000 folios!!!!

    • Jordi says

      En demasiadas ocasiones no se piensa en los padres. Unos padres que tendrían que ser partícipes de los centros educativos donde estudian sus hijos. Una alianza que mejoraría la situación educativa de los mismos y la calidad que se ofertara.

      Hay padres y padres, y docentes y docentes. Lamentablemente, los que se preocupan realmente (más allá de considerarlo como un trabajo de “x horas” o pensar que “es donde estabular a sus hijos el máximo de horas posibles”) no son mayoría en ninguno de los dos sectores. Queda mucho por cambiar y, las mentalidades es lo más difícil de modificar. Por suerte, paso a paso, se van observando cambios. Cambios, por ahora, insuficientes pero que van calando poco a poco (demasido lentamente para mi gusto) en el sistema.

  6. Pablo says

    Me hubiera gustado más encontrar una entrada más positiva, motivadora, convincente (como tu blog) de las posibilidades que nos brinda hoy la tecnología para editar materiales propios, pero creo que es meter a todo el mundo en el saco, sin contar con las situaciones personales o profesionales de cada docente o centro y las características del alumnado en cada etapa educativa.

    Más que culparnos entre compañeros por usar materiales de editoriales, señalemos, miremos y exijamos a la Administración Educativa, que no hace nada por hacer de los centros públicos auténticos baluartes de la Educación en nuestro país, que no hace justicia para que cada escuela, cada instituto en cualquier provincia disfrute de los mismos recursos (y recursos de 1ª categoría). Más que lamentarnos del esfuerzo titánico que hacen solo unos pocos por innovar, pensemos en por qué el 85 % restante no lo hace.

    Exijamos, pues. Exijamos conexiones gratuitas a internet en los hogares con menores en edad de escolarización obligatoria. Exijamos dotación en los centros de trabajo para innovar, para crear materiales, para enseñar de una manera diferente. Exijamos aumento de los presupuestos para los centros, auténtica autonomía pedagógica en los mismos, flexibilidad de horarios, disminución de la ratio y aumento de profesorado (esto también sería innovación, de conseguirlo).

    Exijamos cambios en las leyes laborales para que padres y madres puedan ejercer como tales de una vez por todas. Concienciemos a las familias de la importancia de invertir en la educación de sus hijos, motivándolos mucho más allá de comprar un móvil, una videoconsola o unas zapatillas nuevas. Pidamos a las familias coherencia: a veces (hasta que no consigamos el cambio requerido) quienes nos quejamos del precio del material escolar nos gastamos 20 € semanales en tabaco sin rechistar (para eso, que no falte).

    No echemos piedras sobre nuestro tejado. Antes bien, sigamos, como tú haces, divulgando más pedagogicamente las bondades de la innovación educativa y de las TIC entre nuestro compañeros. No desesperemos. Volvamos a hacer acopio de ilusión y paciencia, mientras esperamos las musas que un día nos traerán la inspiración que dará pie a la verdadera escuela del S. XXI.

    • Jordi says

      No siempre se puede hablar en clave positiva cuando se habla sobre Educación. Hay cosas que no funcionan y se han de plasmar en artículos o exponer en voz alta (las conversaciones en pequeño comité, sirven para poco menos que las conversaciones de bar sobre el fichaje de cualquier jugador de fútbol o los comentarios de la peluquería sobre las relaciones de nuestros famosos).

      Lo de las situaciones personales o profesionales no me sirve de excusa. Hay docentes que están a cientos de quilómetros de sus familias que intentan cambiar las cosas y docentes que están trabajando a pocos minutos a pie de su domicilio que no lo hacen. A nivel profesional considero que todos estamos capacitados, una vez estamos en este trabajo, de modificar prácticas educativas y mejorar el aprendizaje de nuestros alumnos. No considero que haya docentes de primera y de segunda a nivel profesional. Lo que hay son docentes “con ganas y empuje y comodones”. Una comodidad que viene impuesta por muchos motivos y que hace de un potencial buen profesional uno mediocre (y no me estoy refiriendo a usar o no libros de texto, ya que la reflexión va mucho más allá).

      En la selección de los libros de texto la administración educativa, culpable de muchas cosas, no tiene nada que ver. Echar balones fuera no siempre funciona y hay momento en que debemos reconocer que hay culpas que son exclusivamente nuestras (hay otras que no). En este caso, el único culpable del desembolso económico que han de hacer muchas familias, ya acuciadas por malas situaciones económicas, es el docente que exige usar manuales prediseñados de determinadas editoriales. No es la administración, es el docente quien hace el juego a las mismas (en la normativa, en ningún momento, dice que el docente haya de usar libros de texto ya que deja a la libertad docente la selección de “los materiales más adecuados para impartir el currículum de los que pueda disponerse”).

      No discuto las necesidades que planteas, pero hay cuestiones en las que discrepo ligeramente. Lo de la conexión a internet en los hogares con menores en edad de escolarización es imprescindible (si no fuera así estaríamos aumentando, como sucede, la brecha digital y, por ende, educativa). Lo de las dotaciones y autonomía pedagógica de los centros me genera desasosiego. En todos los centros que conozco hay dotación suficiente para usar materiales propios (con el plan despilfarrador de la Escuela 2.0, en la mayoría de CC.AA. hay dotaciones de aula aceptables… aunque la conexión falle un poco a veces) y lo de la autonomía pedagógica… ¿quién impide a un centro educativo establecer un proyecto educativo de centro coherente y aplicarlo? ¿Quién te impide dar las clases siguiendo un método educativo u otro? En quince años de docencia nadie me ha prohibido usar la metodología que he creído más adecuada para cada uno de los grupos que he tenido y, si no ha habido un proyecto pedagógico de centro es porque el Claustro no quiere. ¿Crees realmente que la administración se opone a que un centro se organice metodológicamente de una forma u otra? E iré más lejos, ¿crees realmente que si a la administración se le presenta un proyecto, que no le cueste dinero (y puede hacerse) que implique un cambio global en el centro, adaptando el currículum y gestionando sus recursos propios, se va a negar a validarlo? Lo dudo. Bueno, niego esa posibilidad.

      En referencia a los padres mucho por hacer. Se necesitan y son pieza imprescindible del necesario cambio educativo aunque, afirmar tan alegremente que hay padres que no pueden pagar los libros o material escolar, que se gastan 20 euros en tabaco me parece muy demagógico. Hay padres, y muchos, que lo están pasando realmente mal y que no disponen de recursos para nada. Conozco unos cuantos. Quizás conviene hablar con todo el mundo y conocer de primera mano lo que está sucediendo. Ver la visión sesgada de la realidad que queremos, sin hablar con esas personas que lo están pasando realmente mal, es algo que no debería suceder. Los castillos de cristal tienen ventanas. Ventanas que se abren a la realidad. Una realidad que, para muchos (incluso para docentes) está siendo muy jodida.

      La ilusión es necesaria, la paciencia se agota. Esto de esperar, sentado, ver como evolucionan las cosas y lanzar sólo mensajes positivos no es realista. Hay cosas que no funcionan y, por mucho que queramos ser positivos, seguirán sin funcionar. La denuncia de determinadas situaciones y el lavar la ropa fuera de casa (en los centros educativos se está muy acostumbrado a la falta de transparencia) es algo que debe hacerse. Es necesario y se hace imprescindible. Hay cosas que, a pesar de todo, funcionan muy bien pero, hay temas que claman al cielo. Y el que he expuesto en esta carta “abierta” es uno de ellos.

      A propósito… espero seguir aportando mi granito de arena. Eso sí, ello no obsta para, si conviene, exponer las cosas tal como las veo (que, como todas las opiniones y sensaciones de cualquiera siempre pueden estar sujetas a interpretación y/o justificación).

      Un saludo.

  7. Xavier Planas says

    Compañero Jordi, no creo que éste sea el camino. La decisión de utilizar libros no depende del docente, acostuma a ser consensuada por el equipo a propuesta de los diferentes equipos. No puedes despreciar de este modo a muchos docentes que deben trabajar en equipo. O tu vas a tu bola? No te coordinas con tu Departamento? En este caso, es peor eso que lo que tu denuncias con tanta crueldad y falta de respeto. No es este el camino, no se debe imponer. Yo hace muchos años que trabajo sin libros de texto y elaboro el material. Intento compartir con mis compañeros para que poco a poco vayan adoptando nuevos materiales y métodos. En fin, Jordi. Creo que te has pasado varios pueblos.

    Que tengas un buen curso.

    • Jaime F Gía says

      …también soy educador y hay opciones, pones el “texto del área” en la planificación como referencia y les dices lo buscan en la biblioteca, y en clases usas material libre de manera activa, sobrepasas al texto lo haces poco para lo que en realidad aplicas en el curso, en el aula, en el laboratorio; haces resistencia no te resignas… y la siguiente vez le dices al grupo he usado esto que es MEJOR y además es libre, no cuesta, pueden acceder todos… por otro lado me pregunto y todos los otros padres que no tienen espacios públicos como blog y demás para opinar y que sienten lo mismo ¿como les vas a decir a ellos?, ¿los vas a descalificar por no enseñar?

      Buen curso…

      • Jordi says

        Estoy de acuerdo contigo Jaime. Hay muchas opciones para alejarse del “libro de texto tradicional”. Opciones que, como bien dices, deben evaluarse continuamente y, en caso que no funcionen, disponer de alternativas (porque, el proceso de enseñanza es muy complejo y, lo que puede funcionarte en un momento o con un grupo, en otro no).
        Un saludo (y un buen curso).

    • Jordi says

      No me gusta que se mienta. A mí me molesta hacerlo porque, como siempre, las mentiras son muy fáciles de pillar. Los docentes sí deciden usar libros de texto. Esa libertad de elección viene recogida en la normativa vigente y, lo único que hacen los Departamentos es pasar un listado con los libros que han elegido sus miembros libremente a la Dirección del centro que lo publica en el tablón de anuncions (junto con los de los otros Departamentos) para que los padres puedan comprarlos.

      Si eres docente nadie te obliga a usar libros de una u otra editorial. Es falso. Como también es falso que el Departamento, más allá de que por comodidad se decida usar en todos los cursos la misma editorial (un error importante que se comete por cuestiones alejadas de la calidad educativa), te obligue a usar un determinado material. Lo que guía tu elección personal es el currículum y, mientras lo sigas, nadie te obliga a que uses un material u otro.

      A propósito, lo anterior no es ir a “tu bola”. Se trata de que, dentro del Departamento, en una reunión que se realiza al final de curso se pregunta qué libros se utilizarán y si en tus grupos no quieres usar, se eliminan del listado (si existían el curso anterior -porque lo que sí que es cierto es la obligación, si no es para usar material propio o gratuito, de mantener los mismos libros durante cuatro años-).

      Supongo que la mejora del sistema pasa por negarse a criticar las malas prácticas (la de los libros de texto es una), decir que cuando hay algo que no gusta que “es falta de respeto” y mantener una cerrazón en las posturas. Como no creo que sea así, voy a seguir intentando aportar (sea en forma crítica o no) opciones para una mejora educativa. Una mejora educativa que, a pesar de la comodidad de muchos y la crítica fácil a quien no piensa como nosotros, se hace imprescindible. Nuestros alumnos lo demandan, la sociedad también.

      A propósito… ¿sabes qué pasa? Que tengo la gran suerte de ser padre y docente. Dos rasgos que posibilitan ponerte en los dos lados de la barrera. Algo de lo que estoy muy orgullososo.

      Yo sí que te deseo un buen curso, alejado de tu destilada ironía. Te lo deseo porque va a ser otro curso muy duro y, aunque a ti no te lo parezca, tengo un gran aprecio por mis compañeros de profesión. Grandes profesionales, muchos de los cuales están subexplotados en sus grandes potencialidades.

      • xavier planas says

        Jordi, soy de primària y te aseguro que lo que más prima en esta etapa és la coordinación y una buena parte de las decisiones (libros de texto, colonias, excursiones, actividades, proyectos…) acostumbran a ser producto de una coordinación, trabajo en equipo y consenso. Y ademàs me parece muy bien que sea así, ya que si quieres que una cosa funciona, no se debe imponer. Si es producto de un consenso el compromiso es mayor así como las posibilidades de éxito.

        Hace 20 años que soy formador TIC y en el fondo estoy de acuerdo en lo que tu manifiestas. Lo que no encuentro bien son las formas. Yo no me he sentido identificado en tu artículo, pero sí que me ha sabido mal (muy mal) por la mayoría de mis compañeros, fantásticos docentes y profesionales los cuales, algunos sí utiliza libro de texto. Me ha dolido por los muchos docentes que hay que tienen una gran dedicación para su trabajo y, a pesar de los recortes y de la administración, su ilusión se mantiene, aunque utilicen libros de texto.

        En serio Jordi, son muchas las cosas que deben hacerse para mejorar la educación y evidentemente, entre ellas está la eliminación del libro de texto convencional, pero bien sabes que no es lo único.

        Y el deseo de que tengas un buen curso no es ironía.

        Un saludo

        • Jordi says

          Xavier, estamos confundiendo argumentaciones. La coordinación, y puedo hablar de Secundaria que es lo que más conozco, es prácticamente inexistente. Proyectos educativos que no funcionan (ni se aplican) como resultado de corta y pega, reuniones de Departamento inútiles y equipos docentes que se repiten en análisis personales de alumnos y nulas propuestas de mejora. Consenso sí que hay. El consenso de dejar campar cada uno a sus anchas (cosa que, incluso que te pudiera parecer lo contrario, no defiendo y critico).

          La mayoría de docentes, y en eso coincido contigo, son excelentes profesionales. El problema es que nadie, más allá de que se tome como un asunto personal, intenta establecer prácticas que mejoran la experiencia de aula. Es muy difícil estar delante de un aula. Es quizás uno de los trabajos más complicados. Y, no, no está bien pagado. Ello no obsta para pautar que demasiados docentes están anclados en prácticas de confort. Mira quién son los que innovan. Los que hacen cosas diferentes. Son muy pocos. Demasiado pocos. Y, la mayoría de ellos, no consiguen exportar dichas prácticas en sus centros. ¿Seguro que hay mayoría con ganas de cambiar las cosas? Si ello fuera así, esas prácticas se difundirían masivamente. Eso, lamentablemente, no es así.

          No es sólo cuestión de libro de texto (aunque, reconozco, que su uso ejerce una gran función desprofesionalizadora -no lo digo yo, lo dice gente que sabe muchísimo más-). Es cuestión de cambios mucho más profundos. De analizar qué pasa en el sistema. De implicar de una vez a la administración (que mientras no se molesta y se pueda seguir recortando condiciones laborales, está ausente de un proyecto educativo serio), a las familias y a quien se deje involucrar en proyectos de mejora.

          Hay muchos culpables de la situación y, por mucho que me salga el corazón de defender a mi colectivo, hay cosas que estamos haciendo realmente mal. Y ahí nadie más tiene que ver.

          Las líneas anteriores reflejan una situación concreta. Seguiré estando aquí, equivocándome (como todos, aunque sinceramente no creo que este artículo concreto haya sido una equivocación) e intentando dar lo mejor en las aulas (como la mayoría de mis compañeros). Eso sí, como docente, no estoy alejado de la culpabilidad. Una culpabilidad que salpica, en diferente grado, a todos los que participamos en esta gran comunidad educativa.

          Se avecinan tiempos peores y queda mucho por hacer. Remar todos se hace imprescindible, lo que podemos discrepar es hacia dónde.

          Un saludo y gracias por tus comentarios.

  8. says

    Me he permitido copiar la carta en mi blog e ir comentándola. Lo hago desde el punto de vista de padre y supongo que eso me hace entenderla de un modo distinto (ni mejor ni peor) al que lo haría un profesor. Es dura, eso no cabe duda, pero también es cercana a lo que piensan muchas familias

  9. Antonia says

    ¡Hola¡ Después de haber leído tu carta he intentado iniciar una pequeña conversación con la profesora de mi hija (3º Primaria). Ya conocía la carta y por su cara parecía no haberle hecho mucha gracia… Pero para mi sorpresa tuvo la desfachatez de hacer este comentario: “Buscar/crear recursos supone tres veces más de trabajo y no me pagan tres veces más. En cuanto a los libros de texto la verdad es que se utilizan de vez en cuando…”. Como no tengo experiencia en crear recursos educativos y menos en formato digital no puedo asegurar que no se tarde tanto pero sí estoy segura de que se tarda muy poco en buscar y seleccionar recursos existentes. A mi modo de ver, depués de esta conversación, el debate no debe centrarse en los materiales a utilizar en la ensañanza sino en la calidad del profesorado. O se hace una buena selección para escoger a los mejores y más motivados o la enseñanza deja de entrar en la categoría de funcionariado. Contratos temporales de 2 años al final de los cuales se evalúan (externamente) los resultados obtenidos por el profesor. SI los resultados son mediocres/malos a la calle. Espero que ningún profesor con su camiseta verde me hable del peligro que corre la enseñanza pública por culpa del gobierno. Esto es cierto pero solo es una parte del problema.En realidad me parece que para buena parte del profesorado (con las debidas excepciones) se movilizan por tener que trabajar más horas lectivas y cobrar menos. Si la calidad de la enseñanaza fuera un gran problema para ellos se debían haber movilizado hace tiempo para , al menos en lo que está en sus manos, mejorarla. Por cierto, en la clase de mi hija, como en muchas otras de este colegio hay 15 alumnos. O sea, lo de la masificación tampoco sirve y no por ello la atención es más personalizada. Resumiendo, sin un profesorado bien formado/ reciclado y motivado todo lo demás no tiene sentido.Después vendrían las metodologías y los materiales educativos adaptados al siglo XXI, ese que ya vivimos y el que impondrá a nuestros hijos cambios rápidos en los años por venir…

  10. Paf says

    Es cierto que las formas de esta carta abierta dejan bastante que desear, sobre todo sabiendo que es un docente el que escribe, no obstante, su contenido no deja de ser cierto salvando matices… Hay que recordar que estamos ante una ley educativa que abre el currículum para crear tareas competenciales, tareas muy parecidas a las que se elaboran en el país con la mejor educación del mundo, la finesa. El libro de texto supone un sobregasto para la administración pública y también para las familias. El libro llega a comprar hasta seis o siete libros de textos de entre 20 a 30 euros el libro y, si pasa de curso, tendrá que desecharlo.

    Es verdad que la administración pública no dota a los centros educativos de material para hacer realidad una educación con nuevas tecnologías, con equipamiento que pueda dar margen al docente a demostrar qué tipo de profesor o maestro se encuentra en el aula; es cierto que hay ratios elevadas que elimina toda esperanza de aplicar cualquier teoría pedagógica; es verdad que elaborar tareas competenciales es un mundo que te quita tiempo por las tardes… (aunque hay que saber que tenemos los docentes un contrato de 35 horas semanales de los cuales 25 o 26 estamos en el centro…). Hay muchos aspectos que hacen que los docentes se aten finalmente y ajenos a su voluntad a un uso del libro, sin que se haga algo por evitarlo.

    No obstante, el libro de texto a día de hoy ya debe empezar a ser un recurso del pasado. Mi experiencia personal como alumno es la de ir a clases nada más ni nada menos que para trabajar un libro de texto y ver cómo la profesora miraba el móvil cada dos por tres. En un momento dado pensé, ¿para qué estoy viniendo a clases, no es mejor trabajar esto en mi casa y ver el solucionario por Internet?

    Me alegra que empecemos a dudar del uso de este instrumento. Creo que es un aspectos que puede hacer mejorar la educación, aparte de quitar a los cuatro caciques que están gobernando a este país y que no tienen a la Educación como un pilar principal de cara al futuro.

    Saludos.

  11. Englishteacher sin libros says

    Hola,

    Estoy de acuerdo en que no debemos ocasionar gastos
    innecesarios a las familias, sobre todo en los tiempos que corren, y por ello
    he optado por no pedir libros de texto a mis alumnos desde hace varios cursos. Soy
    profesor de Inglés en un colegio de Primaria. Debido a las condiciones de mi
    centro, no podemos hacer fotocopias, y tampoco contamos con ordenadores y
    pizarra digital para todos los alumnos (solamente los alumnos de quinto tienen
    portátiles y pizarra digital). Por ello, utilizo dos recursos muy motivadores en
    mis clases de Inglés: la pizarra y la tiza. Cuando quiero realizar una pequeña
    actividad de escucha, mis pequeños abren sus cuadernos y copian. Se aprovecha
    muchísimo más el tiempo en cada sesió . Antes, cuando teníamos libros de texto,
    los alumnos se centraban solamente en resolver la actividad. ¡Ahora también
    aprenden a copiar estas actividades!

    Insisto en que no quiero ocasionar gastos superfluos a los
    padres y por ello tampoco he pedido libros de lectura. Cual escribano del siglo
    XXI, he comprado unos paquetes de folios, y después de seleccionar unas buenas
    lecturas de la web, y unas lindas imágenes de un banco de imágenes, me he
    dispuesto a elaborar unos libros caseros. He escrito las historias en Word. Después,
    imprimir y encuadernar. No me ha supuesto ningún esfuerzo, total, solo eran 75
    libritos para mis alumnos de Primaria. La semana que viene prepararé unos Big
    Books para Infantil. La mascota de Infantil, no sé aun si comprarla en la
    juguetería o comprar unas telitas y coserla yo mismo. Este finde he planeado preparar unas tarjetas de vocabulario
    y varios juegos en parejas y grupos para mis alumnos. Ya tengo los materiales
    para tal fin: un par de cartuchos de tinta, más folios, cartulinas, fundas de
    plastificado y ¡acción! No soy un profesor comodón como otros y a mi no me
    supone nada comprar de mi bolsillo algunos materiales -todo el mundo sabe que
    los profesores no han sido afectados por la crisis como el resto de los
    ciudadanos. Y por el tiempo que se necesita emplear en la elaboración de los materiales,
    no pasa nada, los profesores no tenemos familia, podemos dedicar todo el tiempo
    del mundo a estas cositas. Otro ejemplo: a mis alumnos de sexto les quería
    mostrar un mapamundi y uno del Reino Unido e Irlanda, para explicar la influencia
    del Inglés en el mundo, etc. En papel continuo (de este sí que había en el
    cole, afortunadamente no tuve que comprar un rollo, lo digo por lo pesado que
    es el rollo, no porque sea un avaro, no penseis mal) dibujé y coloreé ambos
    mapas. Me quedaron genial. Antes tenía este tipo de materiales ya preparados,
    porque me los daba la editorial: mapas, tarjetas, mascota, DVDs, CDs con
    audiciones, cuentos.. Pero son mucho mejores los míos. Más creativos, donde va
    a parar.

    Como todo el mundo sabe, Internet está plagado de recursos,
    y son muy fáciles de encontrar. A mi me gusta poner vídeos en Inglés a mis
    alumnos y ya tengo seleccionados todos los vídeos que necesito para todo el
    curso ,para mis alumnos de Infantil 3, 4 y 5 años, y segundo, tercero, cuarto y
    sexto de Primaria. Ha sido coser y cantar encontrar todo lo que necesito, y
    además, adaptado al nivel competencial de mis alumnos. Las audiciones también
    las he sacado de Google, facilísimo, totalmente adaptadas y cubren el 100% de
    los contenidos de mi programación. No hay excusas compañeros, en Youtube está
    todo lo que necesitas.

    El único problema que tenía es que sólo tenemos un televisor
    para todo el centro, y el aula suele estar ocupada. Sin televisor y sin pizarra
    digital. ¿Qué hacer? Muy fácil. Traigo al cole mi portátil y mis altavoces, y
    he comprado un cañón para proyectar la imagen. Algunas clases son muy pequeñas,
    con lo cual no hay espacio para proyectar en la pared. Yo lo he solucionado
    trayendo una sábana al cole, que utilizo para cubrir la pizarra. Así proyecto
    la imagen sin problemas. Otra opción era llevar el televisor de mi casa, pero,
    prefiero llevar mi portátil porque así puedo realizar actividades multimedia
    con mis alumnos, aunque eso sí, se pierde en interactividad, pues los alumnos
    no pueden “tocar” la sábana. No hay razón para ponerse nostálgicos y recordar
    aquellos tiempos en los que las editoriales te daban los portátiles,
    reproductores de CD y pizarras digitales con los que el centro no contaba.
    Cómpralo o llévalo de tu casa, es más justo para todos.

    Espero que mis experiencias les sirvan de inspiración. Un
    saludo.

Trackbacks

  1. Información Bitacoras.com

    Valora en Bitacoras.com: Hola compañera/o, Permíteme que me dirija a ti para, después de haber desembolsado cuatrocientos euros en la librería de la esquina, te transmita mi felicitación por ser tan considerado con las familias que, lamentableme…

Deja un comentario