oct 162011
 

Muchas veces se plantea la necesidad de invertir en Educación por considerar la difícil evaluación de sus efectos a corto plazo. La OCDE ha hablado alto y claro, y ha estimado que cada euro invertido en Educación, revertirá en 3,9 euros (fuente). Por ello, no se entienden los recortes que se están realizando en el ámbito educativo y, aún menos cuando se observa que en otros ámbitos (y con ello no me refiero a que no deba invertirse en los mismos), la inversión es muy superior.

 

La infografía anterior, procedente de Buckfire & Buckfire nos tendría que hacer abrir los ojos y, plantearnos si realmente las estrategias utilizadas, a nivel de inversiones en Educación, son las adecuadas. Ya se que algunos diréis que se trata del caso concreto del Estado de Michigan (en EE.UU.), pero si hicieramos la comparativa en España nos encontraríamos con una diferencia enorme, ya que el gasto por alumno en España (de media, ya que existen diferencias entre las CC.AA.) es de unos 5264 euros (datos de 2010), mientras que el gasto para mantener a un preso (datos de 2009) es de casi 20000 euros. Creo que si se invirtiera más en Educación, quizás nos ahorraríamos mucho en gastos penitenciarios. Por lo demás, sobran comentarios.

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oct 142011
 

Uno de los mecanismos de formación más alabados y, a su vez más denostados y criticados para la formación son los MOOC. Sí, esos cursos online abiertos, participativos y distributivos que algunas entidades están poniendo a disposición de sus alumnos y, de cualquiera que esté interesado en seguirlos. Un medio de ofrecer al gran público, una formación de calidad, colaborativa y, de gran eficacia. A pesar de ello, aún son muchas las organizaciones educativas y, otros grupos de presión que se están oponiendo a ellos bajo diferentes discursos.

El más conocido defensor del “concepto formativo”, George Siemens, intenta explicar por qué es necesario dar el salto a cursos masivos y gratuitos en ámbitos universitarios. Y ello, lamentablemente, choca con el inmovilismo de la mayoría de las dinámicas universitarias, ya que el rol tradicional del docente se rompe y, eso de abrir el conocimiento sigue siendo un tema tabú. ¿Qué pasa si se abre el conocimiento y se demuestra que esos grandes poseedores del mismo, los cuales viven en sus urnas académicas, son menos conocedores del mismo? ¿Cómo quedan tocadas todas esas posiciones de prestigio y sapiencia?

No lo se, pero más allá de razones egoístas, es difícil encontrar otras justificaciones que impidan dar ese salto… esa apertura y libertad de aprendizaje. Aunque, a pesar de ello, siempre existen las diferentes argumentaciones en contra de esa formación abierta.

La formación se diluirá y perderá su sentido si se hace una formación en masa, que implique la obtención masiva de títulos universitarios. Los mismos quedarán reducidos a la nada y, por ello sigue siendo necesaria la existencia de “organizaciones” que velen por el interés de los estudiantes. El pensamiento crítico no puede ser aprendido en el ciberespacio y, ese ciberespacio a lo único que tiende es a la aparición de falsas disciplinas y errores de aprendizaje

¿El pensamiento crítico no se adquiere con el aprendizaje (sea cuál sea el contexto donde se de el mismo)? Parece ser que sólo puede existir mientras existan organizaciones que velen por el interés de los estudiantes (¿o por el de los que forman parte de ese engranaje?). Romper con el mercantilismo educativo cuando hay muchos intereses en que se mantenga ese statu quo… cuesta.

Si puedo realizar el aprendizaje en cualquier sitio, mediante conversaciones informales… la posibilidad de perder un ritmo de aprendizaje continuo y, la facilidad de la dispersión del mismo harán ese aprendizaje ineficaz

¿Eficacia es seguir currículum? ¿No abogamos por la flexibilización del mismo? La sociedad permite que uno se marque su ritmo de aprendizaje y, a pesar de esta posibilidad, ¿renunciamos a ella?. Currículums estándards rígidos y líneas de aprendizaje anacrónicas no es el futuro educativo. Ni lo es, ni conviene que lo sea. Conocimiento siempre abierto, guiado, colaborativo y personal.

¿Quién gestiona la calidad de esos cursos ofrecidos de forma altruista y desinteresada? ¿Qué organismo los va a certificar? ¿Qué validez van a tener?

Empieza a ser hora de desterrar el concepto de “aprendizaje” igual a “título”. Hay mecanismos de control para certificar la validez de esa formación recibida. Implantarlos es barato y, eliminar el concepto de título y asociar el aprendizaje al concepto de capacidad, necesario e imprescindible. ¿Los centros oficiales perderán su sentido? No, tan sólo tendrán que cambiar su función.

Dar los mismos contenidos y de la misma manera en un MOOC que mediante un libro de texto, hace que muchos opten por el libro de texto

El inmovilismo manda, pero el MOOC va mucho más allá del aprendizaje tradicional y, gestionarlo de la misma manera que un aprendizaje tradicional, implica que ya no sea MOOC.

Por tanto, razones para oponerse hay, pero demasiado fáciles de rebatir y desmontar.

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oct 102011
 

No tenía muy claro si escribir un artículo sobre mi primer mes en el aula, pero son tantas las cuestiones que me planteo y tanto el desconcierto que me embarga que no puedo hacer más que compartirlo con vosotros. En primer lugar me gustaría centrar un poco la historia, real aunque increíble. Después de un año alejado de las aulas me incorporo a un “programa de innovación” en la Comunidad Valenciana para prevenir el absentismo y abandono escolar… supongo que debieron pensar que estaba pensado para que el único que abandonara fuera el docente a cargo.

Pues bien, ni corto ni perezoso me pongo a diseñar un proyecto para el programa, que incorporaba su pertinente blog y, preparo con ilusión un proyecto que, sinceramente, me apetecía dar. Pues bien, la primera sorpresa me viene de la mano de las infraestructuras del propio centro, sin posibilidad de disponer de conexión a internet en el aula (ya que, el precioso centro recién inaugurado hace un par de años no tenía wifi). No pasa nada… opción B (ya es la costumbre en la Comunidad Valenciana…o al menos en los centros que me ha tocado dar clase).

El proyecto lo diseño en base a mi ámbito (el científico-tecnológico) y, con la posibilidad de añadir el material que me pasen los otros docentes que intervengan en el mismo. Craso error… ¡estoy solo!. Bueno, ello no es del todo cierto porque existe la “promesa” que el Ayuntamiento nos enviará un profesional que colaborará en el mismo. A día de hoy, promesas. La realidad, es que el humilde servidor que escribe se encuentra impartiendo la totalidad de sus horas lectivas con el alumnado y, el resto de las horas están sometidos a una guardería permanente. Desmotivar a los desmotivados es demasiado fácil, y esto no ayuda mucho.

A lo anterior, añadamos la inexistencia de ningún docente de ámbitos lingüísticos, de educación física o visual y plástica u orientadores que se vayan a incorporar al mismo. Curioso, triste y, ¿por qué no decirlo? Patético. Y más cuando en la normativa nos habla de que “el perfil del profesorado es de gran importancia para este programa y, que el mismo será seleccionado preferentemente entre los funcionarios definitivos del centro“. Ni definitivos ni leches… el “nuevo” que se lo coma (con o sin patatas). Eso sí, la coordinación en manos de un definitivo que, incluso que no intervenga en la docencia, seguro que lo agradece.

Es decir, un recién llegado, desconocedor del centro y de la problemática del alumnado que tiene en su aula se encuentra con la dura realidad. Alumnado desmotivado, absentista y “de última oportunidad” al cual se le están dando todas las oportunidades mediante un proyecto “en el cual el centro está muy implicado” y, por ello se lo han dado al que acaba de llegar. Para reflexionar.

A propósito, madrileños, también doy ámbitos lingüísticos, sociales, visuales y de lo que me echen porque soy “válido para todo”, aunque para nada me pueda aprovechar. ¿Por qué no me habilitan para todo ello si tan capaz soy?

Con todo lo anterior, iluso de mi, no se me ocurre nada más que convocar una reunión con el profesorado que “actúa de apoyo para el programa”, el cual no tiene horas lectivas para ello y, al cual las permanencias han decidido cambiarse de nombre por AC (AC, PP, RIP), para pedir ayuda y poder montar proyectos interdisciplinares para trabajar en el aula. Uff… eso de los proyectos interdisciplinares provoca demasiados rebufos (aunque no generalicemos). Ya lo pongo fácil y, intento reducir esos uffs por algún tipo de ayuda y les digo “que sólo necesito colaboración para montarlo y que la idea es que me vayan pasando ideas y yo las ensamble para ofrecerlas a los alumnos”. Los uffs disminuyen.

Sigo hablando de que hemos de cambiar de estrategias. Que con esos alumnos, rebotados del sistema tradicional y absentistas por devoción, tenemos que montar cosas nuevas, diferentes Probar, que eso no es malo. Me ofrecen libros. Nada que decir, poco que comentar.

Las guardias de las horas del que falta. Redistribución de alumnos en diferentes aulas. Me pongo duro, comento que es un proyecto, que necesitan sentirse como proyecto. Me enfado, me enfado, me entristezco.

Unos chavales con sus problemas y sus bondades, desmotivados, sin habilidades sociales ni personales, sin expectativas. Y a ellos, esto. Sólo me queda escribir y llorar.

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oct 082011
 

Siempre he sentido una malsana curiosidad por determinadas cuestiones numéricas relacionadas con el mundo educativo. Y, curiosamente, siempre he sentido un ligero ardor en mi estómago cuando veo que nunca nadie cuestiona esos números de forma abierta y libre. Se opta por el “positivismo” mal entendido y por disculpar cualquier número, manipulándolo y retorciéndolo hasta conseguir que esas preguntas, necesarias e imprescindibles, se diluyan en un mar de cortinas de humo.

Lo curioso es que, no es tan sólo la Administración quien tiene esa falta de transparencia, ya que son numerosos los foros en los que sólo se ve el lado positivo de todas las inversiones (o desinversiones) educativas. Hay cosas positivas, menos o más en función del observador, pero ello no significa que tengamos que acatarlo todo y bendecir cualquier tipo de decisión o acto.

Por ello, me pregunto, entre otras cosas, lo siguiente:

  • ¿Por qué en Andalucía, que es donde más se está invirtiendo dentro del plan Escuela 2.0, es donde más se está acrecentando el fracaso escolar? ¿Por qué nadie se atreve a cruzar los datos inversión/resultados? Tan poco es lo que interesa saberlo
  • ¿Por qué es imposible localizar cuánto han costado los sistemas de gestión educativa de las diferentes CC.AA.? ¿Y su mantenimiento? ¿Cuánto cuesta mantenerlos anualmente? ¿No hay nadie que pueda ofrecer dichos datos?
  • ¿Por qué se esconde el coste del Congreso Escuela 2.0? Costes no son sólo los de organización (muchos subvencionados por empresas privadas “sin ánimo de lucro”), ya que también existen los costes de alojamiento, desplazamiento y manutención de los docentes invitados. Tampoco se ha de olvidar el coste de oportunidad (horas que dejan de dar clase -sea en horario lectivo o no lectivo-). Ya llevamos tres Congresos y, aún nadie ha facilitado esas cifras oficiales
  • ¿Por qué no sabemos cuánto cuesta mantener el ITE? ¿Cuántos docentes hay allí? ¿Cuántos técnicos? ¿Cuántos asesores no docentes? Lo mismo para el resto de servicios duplicados que ofrecen los mismos servicios de las CC.AA.
  • ¿Cuánto se está gastando en prensa para “promocionar” actuaciones educativas? ¿Cuánto cuesta cada campaña de publicidad?
  • ¿Cuántos liberados sindicales educativos tenemos en España? ¿Cuántos por Comunidad? ¿Cuántos por docente? A veces se confunden horas de liberación por liberado…pero, ¿alguien sabe cuánto cuestan a las arcas públicas?
  • ¿Cuánto dinero se da a la Iglesia católica para sus funciones catequistas dentro de los centros educativos? ¿Cuánto se da a sus fundaciones (o secciones) para financiar a sus centros concertados? ¿Cuánto gana un centro concertado? ¿Dónde podemos verlo?
  • ¿Es lógico que no veamos publicadas las nóminas de nuestros Consejeros de Educación, sus cargos de confianza y la del señor Ministro?. Las de los docentes son públicas, y las suyas. ¿Tan difícil es ver la nómina de este mes de ellos? ¿Tan poco factible es saber que cantidad de dietas han cobrado y en qué se las han gastado? El control por parte del pueblo no existe
  • ¿Por qué nadie hace un estudio sobre los resultados reales de los planes educativos más allá de la encuesta a un centenar de sujetos? A propósito, estudios subvencionados y sesgados
  • ¿Por qué se habla del fracaso escolar en porcentaje de alumnos que no certifican la ESO? Muchos políticos de este país, receptores de más de 3000 euros mensuales limpios no tienen dicho título (ni el antiguo de EGB) y nadie les llama fracasados… otra cosa quizás, pero “fracasados” no lo son
  • ¿Por qué nadie dice cuánto cuestan las distribuciones educativas en global (costo+mantenimiento)? ¿Por qué tienes que ir buscando los datos y sumando para sacar algo medio claro y, con muchas posibilidades de error?, etc.

Falta de transparencia en los números educativos… ¡mucha!

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oct 082011
 

A la hora de trabajar con Moodle, una de las cosas que, como administradores (o editores de cursos) nos apetece tener es un pequeño esquema (o mapa), donde se nos indique de forma sencilla y esquemática las funciones, y dónde se hallan las mismas. Hasta ahora usaba un breve resumen “en papel” donde me había anotado las funciones que iba a usar y, la distribución de las mismas en el espacio de administración. Pues bien, navegando entre los enlaces que guardo, me he encontrado con el siguiente blog, donde se han publicado los mapas de Administración de Moodle (para las versiones 2.0 y 2.1) realizados por Alex Büchner, los cuales os cuelgo a continuación (hacer clic sobre los mismos para que se abran en pantalla completa).

Para la versión 2.1, en lugar de colgaros el original (en inglés), os cuelgo la traducción que ha hecho Juan Antonio Ortiz Caturani y, que se halla disponible en su blog.


Dos mapas imprescindibles, los cuales recomiendo a todos aquellos usuarios intermedios de Moodle que los tengan al lado de su escritorio (o bien accesibles) para su consulta mientras están trasteando en sus aulas virtuales.

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oct 082011
 

A partir del curso 2004-2005 se implantó en la Comunidad Valenciana una distribución propia, basada en Ubuntu, a la cual llamaron Lliurex. No fue de las primeras, pero sí que ha sido una de las que más actualizaciones y versiones ha sacado en sus escasos seis años de vida (aunque ya sabemos que seis años en informática es todo un mundo). Pues bien, resulta ser que han sacado, hace como un mes, una nueva versión, la 11.09.

No le hubiera dado mayor importancia, a no ser porque estoy trabajando en un centro de la Comunidad Valenciana. Suerte que lo he hecho porque, a pesar de las críticas, que puedo y he llegado a verter, sobre el excesivo número de distribuciones autonómicas, esta nueva versión me ha sorprendido muy agradablemente por algunos detalles y, por la gran mejora respecto a su predecesora (más en cuestiones de funcionamiento que de interfaz -la cual ha cambiado bien poco-).

Pues bien, esta nueva versión está basada en Gnome 2 y Ubuntu 10.04 LTS (que implica que está basada en una distribución de largo uso). Por tanto, hasta ahora, ninguna mejora visible respecto a la anterior.

Pero, en cuanto entramos a investigar, nos encontramos algunas cosillas; como aplicaciones que permiten interactuar con una PDI de una manera muy simple y sencilla (probado, pero con el inconveniente de que algunas marcas dan algunos problemas). También nos encontramos con una aplicación de realidad aumentada, y con algunas otras novedades, entre las que destacaremos:

  • Aparición de MyPaint dentro de los programas por defecto. Programa algo más avanzado que el Paint, pero que no llega a ser tan potente como Gimp, aunque para el uso habitual de un docente cubre sus necesidades
  • Incorporación de Scratch como entorno de programación y LIM para editar libros interactivos multimedia
  • Herramientas de simulación matemática, física y electrónica (Modellus y KTechlab)

Y, dos grandes estrellas… una de fabricación (adaptación) propia, como es el caso de un pequeño programita para guardar automáticamente los vídeos flash que estamos viendo mientras navegamos y, la inclusión de OpenShot (a mi entender, el mejor editor de vídeo para Linux de los que he probado).

Tampoco me gustaría olvidar las mejoras en la gestión de las actualizaciones y en la descarga de paquetes, ni la posibilidad de descargarnos distribuciones específicas diseñadas para usos específicos (versiones de escritorio, para CEIPs, para música,…).

Podéis descargaros la nueva versión desde aquí y descargar la guía de ayuda para instalarlo aquí.

En definitiva, una versión que, en caso de que seáis usuarios de Ubuntu y forméis parte de la comunidad educativa dentro de la Comunidad Valenciana, os recomiendo para su uso (sustituyendo a la “distribución madre”), ya que aunque esté disponible la versión 11.04 de Ubuntu, la 10.04 LTS en la cual está basada Lliurex nos puede dar juego durante un par de años (ya que se garantiza su funcionalidad, soporte y actualización al ser LTS -long term support-).

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oct 062011
 

Hace prácticamente un mes que ha empezado el curso escolar y no paro de recibir correos con ganas que les explique qué estoy haciendo para innovar en mi aula. Experiencias empíricas, demostrables, contrastables y ¿fiables? llevadas a cabo con alumnos. Lamentablemente, la respuesta a dicha petición, en la mayoría de los casos, se responde con un “lo siento, este año no innovo” o “innovo la mejor manera de no innovar”. Curiosa respuesta procedente de un docente, animoso y animado con lo de las nuevas tecnologías y, sin miedo al “intentar”. Más curioso resulta aún, cuando dicha respuesta la da uno que está, a priori, en un “proyecto de innovación”.

Pues bien, resulta que la realidad supera y, las necesidades no son satisfechas en demasiados casos. Cuando uno se niega a innovar (y no estoy hablando sólo del tema TICs, aunque el mismo sea uno de los pilares de la innovación metodológica docente) muchas veces es por imposibilidad. Siempre se acusa al profesorado de falta de ganas de innovar, de sedentarismo metodológico o de tecnofobia educativa y librismo editorial. Pues bien, a veces conviene investigar y ver que, ni todos los inmovilistas lo son por determinismo propio, ni todos los innovadores de aula lo son por excesivas ganas innovadoras. Hay docentes que se ven empujados en las dos direcciones en función de diferentes hechos o determinaciones de aula y, curiosamente, esos son los más.

Disponer de cacharros (que tanto critico, en forma y mecanismo de distribución) es esencial. De conexiones decentes en los centros educativos, imprescindible. Y, finalmente, la gestión de un proyecto único, unitario, colaborativo (o más bien cooperativo) entre los miembros del claustro es lo que hace encender la mecha de esa innovación. No tendría que haber docentes ni aulas innovadoras, tendría que haber claustros innovadores. Claustros de los de antaño, de cohesión, de apoyo, de decisión. Gestión llevada a los últimos extremos por parte de ese gran movimiento asambleario y, tan importante. No son proyectos de centro para presentar a determinadas subvenciones, son docentes que apuestan en bloque por ese cambio.

Lamentablemente, lo anterior difícil. Más factible en primaria que en secundaria, donde priman demasiadas actitudes de “importancia de las materias” y, intereses por lo personal antepuestos a lo del proyecto común. Excelentes docentes, en la mayoría de casos muy decentes, pero luchando por intereses propios. El barco es el centro, los tripulantes nosotros. ¿Por qué tantos problemas de no saber guiar el barco y apostar de lleno por la innovación metodológica? Lo actual funciona, pero lo que viene puede funcionar mejor.

Por tanto, ¿qué es lo que necesitamos?

  • Proyectos de centro, con claustros fuertes e implicados
  • Familias informadas, facilitadoras y colaboradoras
  • Cacharrería bien gestionada y excelentes conexiones
  • Servicios de gestión, comunicación y difusión de “lo que hacemos”
  • ¿Dónde está el 2.0 en la relación con familias y alumnos? Facilitar la interacción, mejora la colaboración. Hasta los políticos, que siempre llegan tarde, lo están viendo.Twitter, Facebook, blogs, otras redes… todo sirve
  • Plataformas de formación (Moodle u otras) y docentes capacitados en su uso
  • Abrir el conocimiento… no sólo a nuestros alumnos, si no a toda la sociedad que nos rodea

En definitiva: ganas, ilusiones e instalaciones. Si algo de lo anterior falla, fallará todo.

Pero, vamos a ser realistas y hablar de la situación actual. ¿Qué tenemos?

  • Proyectos de centro individuales o departamentales. Uno se lo guisa, se lo come, le ayuda alguien de forma desinteresada y así va tirando
  • Claustros demasiado individualistas que han perdido su función asamblearia y de búsqueda de interés global, más centrados en las particularidades que en las necesidades reales de aula
  • Dotaciones mal diseñadas, estructuradas y sin el mantenimiento necesario. Los coordinadores TIC hacen lo que pueden… pero la ingente cantidad de “cacharrería” hace que su función sea poco menos que mesiánica
  • Conexiones lentas, intermitentes y con demasiado poco poder de gestión del centro sobre las mismas
  • Páginas web de centros inexistentes, o en la mayoría de casos desactualizadas (o con actualizaciones poco constantes) totalmente verticales
  • Entornos virtuales de aprendizaje… algo desconocido y demasiados pocos docentes capacitados en su uso (y no digamos en su gestión)
  • Dinámicas de los alumnos demasiado difíciles de romper
  • El 2.0 desconocido. Papeles y más papeles. Burocracia y más burocracia

Seamos realistas. Tenemos muchas necesidades no cubiertas y, más veces de las que nos gustaría, la realidad imperante es la que impide la propia innovación.

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oct 032011
 

A veces conviene echar la vista atrás, y plantearse en positivo muchas de las cosas sobre las cuales uno escribe o algunas reflexiones que, a veces más alegremente de la cuenta, hace uno en sus artículos. Pues bien, este pequeño y breve artículo va destinado en esa dirección. No es fácil tomar decisiones que impliquen cambios metodológicos, no es un camino sencillo, no siempre se tiene el apoyo de alguien a tu lado, no siempre acertamos. No es fácil.

Son muchos quienes lo intentan, otros quienes desfallecen, otros quienes siempre se levantan y, finalmente, algún cafre de esos que sólo cuestionan todo ese esfuerzo. Sí, yo soy uno de esos cafres; confeso y culpable (sin nocturnidad ni alevosía, os lo prometo). No es todo maravilloso, no es todo bonito, no es todo blanco o negro. Sabéis eso que dicen… ni tan claro, ni tan calvo. Pues bien, para todos los que lo intentáis y, para todos aquellos que lo intentéis en un futuro (que espero que cada vez seais más), simplemente deciros que vale la pena. Se hacen muchos errores (más de forma que de fondo) y, cada paso que se da parece que se vaya dos hacia atrás. A pesar de ello, es ilógico no intentarlo.

Detrás de farsantes y vendedores de humo, la mayoría lo intentan. Y es más de personas que de cacharros o eventos. De personas que pasan horas implementando la última aplicación a integrar en la distribución autonómica de turno, de los que organizan Congresos (que duermen poco y creen realmente en lo que hacen), de los que montan proyectos colaborativos más allá del justo reconocimiento, de asesores que intentan asesorar lo inasesorable, de escritores de blogs de aula que sacan tiempo de donde no tienen, etc.

Por eso, esta entrada va para todos aquellos que estáis detrás de las TIC. Personas trabajadoras, y grandes, grandísimos docentes.

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oct 012011
 

Hablar de formación docente es hablar de errores, repeticiones e, incluso de malas praxis (en su gestión e impartición), ya que los resultados que se llevan conseguidos después de miles de horas de formación que han recibido los docentes de este país son prácticamente imperceptibles en las aulas. Siempre se gestiona la formación docente como algo aislado, como competencias en herramientas o, como materiales a asumir por parte de los docentes en bloques horarios (con o sin itinerarios) y, siempre sin tener en cuenta la necesidad de realizar un life-long learning por parte del docente que los cursa. Los cursos están pensados, y funcionan con el establecimiento de un inicio y un final muy marcado por las horas que corresponde certificar. Si hacemos (cursamos) o preparamos un curso de 30 horas sobre Moodle, sabemos que esa va ser su carga horaria…y, con 30 horas de formación, impartidas en sentido vertical (en entornos virtuales más o menos dinámicos), ¿quién es capaz de implantar ese aprendizaje en el aula? ¿Dónde está el apoyo posterior de los compañeros del curso? ¿Dónde está la red de trabajo que le permita resolver dudas? ¿Dónde están los facilitadores que le permitan, puntualmente, acudir a ellos para solucionarles los problemas? Pues…posiblemente, haciendo otro curso de temática diferente o, en el caso de los formadores, impartiendo el mismo a otro grupo de docentes a lo largo de 30 horas.

Algo falla…

Solución: el MOOC, cursos online abiertos y masivos, participativos y distribuidos.

Los cursos que ofrecen las Administraciones por parte de sus formadores tienen varios problemas y, entre ellos, el que más destacaríamos es su carácter finalista. Pues bien, un MOOC no finaliza, permite que el mismo pueda devenir un aprendizaje a lo largo de toda la vida (life-long learning). ¿Por qué? Porque la red lo permite. Permite que en el curso, formado por personas interesadas en un tema concreto, se pueda establecer una red de trabajo a lo largo de la carrera docente. Hablamos de redes de formación, integradas por personas y, tejiendo entre ellas un entorno social de aprendizaje totalmente horizontal. Si alguien no sabe de algo…pregunta. Si alguien sabe mucho…ofrece su conocimiento. Al final, beneficios para todos los miembros de la misma y, finalmente, beneficiados nuestros alumnos.

¿Ello significa que tengan que desaparecer los cursos de formación docente y los formadores que los imparten? No, seguirán habiendo cursos con materiales, facilitadores (desterremos de una vez el rol vertical de formador y, pasemos de una vez a guía/gestor de aprendizaje), participantes pero, en este caso olvidémonos del fin. El principio quedará claro, ya que será el momento de que, como docentes tengamos alguna necesidad y, el final, cuando a nosotros nos apetezca. Si no nos apetece porque es un tema que va evolucionando con el tiempo… nos quedamos, aportamos, recibimos, colaboramos. Si es un tema puntual… hola y adiós (nadie exige, nadie juzga).

No se trata de un curso ofrecido por una institución educativa, se trata de una forma de conectarse y colaborar para desarrollar habilidades digitales y, posteriormente, poder usar las mismas en el aula. ¿Posteriormente? No hace falta… el durante es también válido. A nadie se le pide colaborar ni realizar tareas específicas, sólo se pide formar parte de la Comunidad (abierta, libre y sin prejuicios).

Olvidémonos de cursos de formación y hablemos de eventos; donde las personas que se interesan por un tema se juntan, trabajan y hablan de ello de forma estructurada (o desestructurada, ya que lo importante es hablar de ello).

Ahorro económico…impresionante. Se trata de “no cursos” abiertos y gratuitos. Eso sí, ello no obsta a que si hay necesidad de certificar aprendizajes se puedan certificar mediante pruebas externas. Solucionado el problema de los “cursos para puntos”… aprendizaje, resultados y aplicación en el aula. Más fácil de objetivizar que las firmas depositadas en un papel después de cada sesión de formación presencial o, proyectos absurdos (en muchos casos de copia y pega) que se exigen cuando se hacen determinados cursos online.

También el ahorro se traslada al volumen de participantes. Grandes servidores, cursos abiertos, centralizados y no duplicados y, autogestión de los mismos por parte de los participantes más activos. Beneficios…demasiados.

El curso deja de ser curso para convertirse en red. El docente deja de ser docente para convertirse en parte de la misma. El alumno recibe esos beneficios.

Fácil, eficaz, barato y asumible. ¿Interesa?

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set 252011
 

Son muchos los “expertos” que hablan sobre la transferencia de conocimiento y ciñen la misma a entornos educativos. Ceñir conocimiento (o, en este caso concreto, transferencia del mismo) a entornos cerrados más o menos amplios, dependientes de instituciones u organizaciones, regladas o no regladas, supone errar de lleno en el propio efecto de la transferencia. Transferir en entornos controlados es mucho más seguro pero, posiblemente, el efecto de dicha transferencia sea muy difícil extrapolar al resto de entornos donde se hallan otros conocimientos y otros mecanismos para realizar dichas transferencias. Optar por experimentos cerrados o delimitados por cuatro paredes e, incluso localizaciones mucho más amplias, sin tener en cuenta a toda la comunidad, es un error de base y de concepto de la propia transferencia.

Por tanto, analicemos la transferencia de conocimiento en entornos abiertos, en comunidades. En este caso, nos centraremos en comunidades educativas y, la comunicación-recepción-interpretación será la que entre todos los miembros de la misma descubran o, al final, concluyan, adapten o resuman. Yendo al origen, siempre es bueno recordar quién es el integrante de dicha comunidad educativa, integrada por alumnos, docentes y familias, cada uno de los cuales presenta un doble rol: el de receptor y emisor de dicho conocimiento horizontal (ya que la verticalidad sólo la limita la cantidad y calidad de información que poseen sus miembros, recogida y adaptada de conocimientos generados por inputs externos en cualquiera de sus componentes).

Una vez realizada la primera disertación sobre quién posee e integra nuestra comunidad de conocimiento, es importante entender el cómo vamos a transferir dicho conocimiento entre todos los actores implicados. Para ello, usaremos el siguiente gráfico (fuente), donde se nos habla de los diferentes mecanismos por los cuales podemos realizar dicha transferencia

En el mismo nos habla de dos mecanismos, uno totalmente pasivo (passive reception) mediante absorción estática de conocimiento en diferentes formatos y, otro de la absorción mediante “aprender haciendo” (learning by doing), que requiere de la intervención activa del propio receptor y, en la cual se desarrollan actividades/experiencias guiadas (de diferentes tipos y en diferentes encapsulados) que incrementan la absorción de dicho conocimiento por parte del integrante de la comunidad carente del mismo. En este segundo caso, si la diferencia de “conocimientos” previos entre los participantes en dicha transferencia no es muy elevada o, en el caso de que haya partes del mismo “conocimiento” que posea uno u otro de ellos, se hará posible el establecimiento de una transferencia horizontal (recomendable siempre frente a la verticalidad que presenta el proceso por defecto).

Como vemos, hasta ahora no tenemos ningún tipo de indicación que nos indique los medios de que dispondremos pero, también tenemos que entender que, usemos el medio que usemos (físico o virtual), el uso del mismo tiene más a ver con la facilitación de esa transferencia que con el “contenido” de la misma.

Tampoco hemos de olvidar que hay otros conceptos a añadir al propio de la transferencia, como es el de la persistencia de dicho conocimiento en el receptor. Un receptor interesado y, si el conocimiento se requiere o se va a utilizar por parte del mismo, provocará que ese sea más persistente en tiempo y forma, tal como se observa en la siguiente imagen.

En la misma se ve que una transferencia de conocimiento, en este caso considerando al cerebro como un recipiente, llega en la mayoría de los casos a un 5-10% de lo adquirido mediante una transferencia de conocimiento “no útil” (o de falta de conciencia de esa utilidad por parte del receptor). En cambio, si sólo transferimos conocimiento en formato “hacer” en lugar de “conocer”, nos encontraremos una absorción cercana al 90%.

 Por tanto, y para concluir, algunas cosas que podemos extraer de lo anterior para mejorar esa transferencia:

  • Transferir entre comunidad y no por entorno (en todos los niveles y buscando la horizontalidad)
  • Aprender haciendo, y encaminar dichas acciones a la transferencia y absorción del conocimiento (en muchos casos como habilidades)
  • Construir un aprendizaje por “hechos” y no por “saberes cognitivos”
  • Usar los mejores medios disponibles para mejorar esa transferencia

Algunas ideas, sobre un tema complicado, que he intentado plasmar en un pequeño artículo.

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set 232011
 

Acabando mi primera semana de vuelta a las aulas después de un breve período de alejamiento, en medio de movilizaciones de la comunidad educativa en media España y, desconciertos en la otra media, me empiezo a plantear de nuevo la incoherencia de la Educación “reglada” y, la absurdidad de los sermones educativos (de los cuales a veces soy partícipe). Ficciones y deseos superados por las realidades, utopías que siguen siendo lo que eran y, maravillosas chisteras de las cuales es imposible extraer ningún conejo.

Quizás, hablar de incoherencia sea, en cierta manera, no tan inconsistente como hablar de realidades que no entiendo, noticias que tengo que revisar y volver a revisar antes de entender nada, manipulaciones interesadas, libros que no entiendo, alumnos que se ahogan, recursos que no existen, normas que son anormales, segregaciones tranquilizadoras, etc. En definitiva, estoy perdido y no me encuentro.

No entiendo que aumenten horas lectivas y que las mismas no sirvan para desdobles en grupos complicados, no entiendo que se haga en unas partes de España y en otras no (discrecionalidad de la medida), no entiendo que los políticos quieran usar las reacciones producidas en su beneficio, no entiendo nada.

Tampoco llego a entender la “necesidad” de recortar en determinados ámbitos, cuando por otra parte y, en algunos servicios educativos ves que cada vez son mayores los esfuerzos económicos que se realizan (más conciertos, más Congresos educativos, más cacharrería institucional y, más inauguraciones y corte de cintas de centros a medio hacer). No lo se… no lo entiendo.

Llegados a este punto, tampoco llego a entender cómo puede un maravilloso político o sindicalista defender un servicio público cuando lleva a sus hijos a centros privados (o concertados, privados de gestión y subvencionados con dinero público). No entiendo tampoco de problemas lingüísticos ni de las necesidades de enfrentar. Debo de estar perdiéndome algo.

Vuelvo a buscar, a encontrar y a perderme. Me pierdo en los cientos de millones gastados en cacharrería dentro de maravillosos planes 2.0 para digitalizar las aulas de nuestro país cuando veo que en mi centro no dispongo de un triste equipo informático en mi aula (y de wifi ni hablemos). Me llena de rabia ver cientos de pizarras digitales y recursos educativos en sus maravillosas cajas por abrir en algún oscuro rincón. Me apena ver que, en las CC.AA. donde mejor gestión se está haciendo de sus recursos digitales, sea donde peores resultados educativos se están dando… ¿no era un plan para mejorar el rendimiento del alumnado?

Sigamos revisando e investigando en mi mundo educativo. Nos encontramos alumnos decepcionados, abandonados y segregados. Eliminando problemas o escondiéndolos bajo una tupida alfombra para aparentar que no están allí. Educación obligatoria hasta los dieciséis la llaman… en lugar de llamarlo presidio, guardería y aguante. Rejas y más rejas, normas y más normas, burocracia y más burocracia.

Los docentes estamos perdidos, luchando para que nos cambien una guardia de día…poco más podemos hacer. Claustros desballestados, comunicación asíncrona, ánimos de lucha y fracasos mal gestionados. Me vuelvo a perder…

Aún queda más… ¿hablamos de formación docente o pasamos directamente? Paso, me cansa el tema. Mucho sermón y certificación, y poca o nula efectividad real.

No son las TIC, no son las personas que integran la comunidad educativa, no son los políticos, no son los gestores, no son los vendedores de libros de texto, no son… ¡ya no se quiénes son los responsables!

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set 212011
 

Principio de curso. Colas en las librerías. Bonos y cheques-libro en diferentes Comunidades Autónomas. ISBNs equivocados. Devolución y cambio de libros. Docentes que se ven obligados a usar un libro que no han elegido. Discusiones sobre la calidad de los libros de texto. Programación inicial con el fin de acabar el temario marcado en los mismos. Hablemos de forros y forrado. Pongamos el nombre. Reciclemos libros del año anterior. Búsqueda desesperada por parte de demasiados docentes del solucionario…

En definitiva, lo mismo que sucede al inicio de cada curso escolar. Libros de texto dominando la metodología y, gran parte del colectivo docente necesitado de una Biblia que les guíe en sus homilias diarias con sus alumnos. Borregos institucionales (o institucionalizados por las multinacionales).

Anaya, Barcanova, McGraw-Hill, Santillana, Edebé, Teide, etc. frotándose las manos con el negocio de la venta de libros de texto (más del 60% de muchas de sus facturaciones finales) que, con la connivencia del Ministerio de Educación (o de la Consejería de turno) se encargan de financiarles su “negocio”. Un negocio montado a costa de los alumnos… en definitiva, a costa de la sociedad.

Eso sí, gran cambio en pleno siglo XXI. Conversión de libros en papel a digitales… más baratos, pero con la misma calidad (más que cuestionable) y margen de ganancias superiores para esas grandes empresas del papel, reconvertidas en meretrices de la digitalización educativa. Infumables pdf aderezados con maravillosos vídeos (¿sacados de Youtube o Vimeo?) para demostrar lo puestos que están en nuevas tecnologías y el apoyo que hacen de, esa Escuela 2.0, tan negociada y vendida cual compra en Ebay.

¿Ganas de cambio? ¿Para qué cambiar cuando la mayoría de docentes están encantadísimos con sus maravillosos manuales autodirigidos y de nula necesidad de elegir rutas diferentes (o sistemas de enseñanza nuevos)? ¿Para qué preocuparse en pasar horas de trabajo montando material, cuando el mismo se suministra en maravillosas cápsulas? Nespresso no ha dado en el clavo por innovación de producto, ya que sólo han adaptado la facilidad de uso de esas maravillosas cápsulas mediante la copia del negocio de las multinacionales del libro de texto.

Hasta aquí nada que decir… facilidad versus adaptación. Adaptabilidad a los recursos en vez de buscar que los recursos se adapten a la necesidad de nuestros alumnos. El cliente, las familias. El negocio, privado.

Tan sólo me entran dudas sobre el papel del MEC (y hablo del MEC, porque multiplicar las mismas por diecisiete me parece sacarlo de objetivo razonable). ¿Cuál es el papel del Ministerio de Educación en relación a los libros de texto? ¿Tanto poder tienen las multinacionales del sector, para que el Ministerio se muestre inane ante la sangría a nivel económico que someten a las familias con hijos en edad escolar de nuestro país curso tras curso?

Solución…fácil. Que el Ministerio edite un libro de texto para aquellos docentes que elijan ese material como base de sus enseñanzas (eso sí, traducido y adaptado a las especificidades de las Comunidades Autónomas). Realizado de cada una de las materias, redactado por excelentes profesionales de cada una de ellas y, de distribución gratuita a las familias (en formato papel y/o digital). ¿Alguien se hace a la idea de qué ahorro supondría eso? Eso sí, incentivando la creación y el uso de recursos educativos propios por parte de los centros educativos (más adaptables a la realidad de su alumnado) y, favoreciendo la distribución bajo licencias libres y continua actualización de los mismos.

¿Tan difícil es llevarlo a cabo?

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set 172011
 

Hoy os traigo un breve diccionario de algunos conceptos relacionados con las TIC aplicadas en entornos educativos, con una breve descripción de los mismos. Como me está sucediendo desde que he empezado uno de los cursos más analógicos de mi vida profesional, las definiciones son demasiado reales y, la realidad que se desprende de ellas, a pesar del tono de humor con que puedan estar redactadas, me entristece. A propósito, todas las definiciones (las entrecomilladas en las cuales no aparece la fuente, ya que las otras son fruto de la mente del que hay detrás del artículo) están sacadas de la Wikipedia, esa gran enciclopedia colaborativa carente de errores y de calidad infinitamente superior a nuestro querido Planeta Agostini.

Eso sí, antes de empezar “a definir”, agradecer a Néstor Alonso (alter ego dePotachov) la gran calidad de sus viñetas sobre nuevas tecnologías, que permiten a muchos ilustrar nuestros artículos.

B-learning

“El b-Learning (formación combinada, del inglés blended learning) consiste en un proceso docente semipresencial; esto significa que un curso dictado en este formato incluirá tanto clases presenciales como actividades de e-learning”

Es el mecanismo de enseñanza que usan la mayoría de universidades virtuales (que no tiene nada que ver con la virtud de su enseñanza) de nuestro país. Maravilloso material online (totalmente actualizado y de interés excelso), con unas pruebas de evaluación finales y, gran expedición de certificados y títulos académicos (mayores porcentajes de titulación por los alumnos que cursan esos estudios). Un sistema de reducción de gastos y mejora educativa cuestionable.

Docente 1.0

Docente alérgico en diferentes grados al uso de la tecnología. Considera a Facebook la reencarnación de Satán, a Twitter el cuervo azul y, a todo lo que huela a circuitos y a cambio metodológico apoyado en las nuevas tecnologías su enemigo. Subespecie que se halla en el ecosistema educativo, donde permanece en su aula ideal del siglo XIX.

Docente 2.0

Docente alérgico a la tiza y la pizarra (excepto a la PDI). Su claustro se halla en la red y, muestra determinados TICs nerviosos cuando pierde la conexión a internet. Subespecie minoritaria en los centros educativos.

E-learning

“Se denomina aprendizaje electrónico (conocido también por el anglicismo e-learning) a la educación a distancia completamente virtualizada a través de los nuevos canales electrónicos (las nuevas redes de comunicación, en especial Internet), utilizando para ello herramientas o aplicaciones de hipertexto (correo electrónico, páginas web, foros de discusión, mensajería instantánea, plataformas de formación -que aúnan varios de los anteriores ejemplos de aplicaciones-, etc.) como soporte de los procesos de enseñanza-aprendizaje”

Según algunos expertos, “podemos considerar el e-learning como la misma basura que la Educación tradicional pero en diferente continente” (Roger Schank).

Aunque las palabras de Roger (sí, sí…le llamo Roger) no me acaben de convencer del todo, la realidad demuestra que el e-learning es un mecanismo que ofrecen algunas Universidades dentro de su programa “pay for title” (pago por título). ¿En qué consiste este programa? Pues es bien fácil… uno se matricula en una Universidad virtual, elige su máster o posgrado, busca en la red sitios donde se ofrecen a hacerle los trabajos que le mandan, los compra, los presenta en su maravillosa Universidad y, después de un coste económico (la suma de la matrícula de los estudios y de la compra de esos trabajos) tiene en sus manos un título para enmarcar en las paredes de su domicilio o despacho profesional. Eso sí, todo a distancia sin sonrojarse lo más mínimo.

Gurú 2.0

Guía espiritual de las TIC, clasificado en diferentes subespecies. El gurú 2.0 no nace, se hace (o más bien, lo hacen). Eso sí, el gurusismo educativo y la realidad de aulas divergen en demasía, pero sus palabras son tomadas como homilía por sus adeptos.

M-learning

“Se denomina aprendizaje electrónico móvil, en inglés, m-learning, a una metodología de enseñanza y aprendizaje valiéndose del uso de pequeños y maniobrables dispositivos móviles, tales como teléfonos móviles, celulares, agendas electrónicas, tablets PC, pocket pc, i-pods y todo dispositivo de mano que tenga alguna forma de conectividad inalámbrica”

Lamentablemente, se trata de un concepto que no tiene nada que ver con la realidad de las aulas de nuestro país, donde el uso de los móviles está prohibido por defecto y, con unos informes de miopización que provocan esos dispositivos, preparados en las Consejerías pertinentes, por si al gobierno del Estado se le ocurre regalar/dotar de móviles en un futuro plan Escuela 2.1 (o 2.0 bis). Eso sí, si El Corte Inglés, Telefónica o alguna otra multinacional que vende móviles, en alguna reunión a base de gambas y langostinos frescos con los responsables educativos de nuestro país, recomienda a los mismos ese tipo de aprendizaje, posiblemente nos encontremos con móviles en nuestras aulas en algún momento.

PLE

Entorno Personal de Aprendizaje o PLE [acrónimo de la expresión original Personal Learning Environment] es una expresión que aproximadamente desde la JISC/CETIS Conference de 2004 se viene utilizando para referirse al conjunto de herramientas, servicios y conexionesque empleamos para alcanzar diversas metas vinculadas a la adquisición de nuevas competencias.

Aprender a través de un PLE permite dirigir el propio aprendizaje, tal y como ocurre con el aprendizaje informal, conectando información de diversas fuentes, información que llega filtrada y comentada por la comunidad en la que se participa” (fuente)

En catalán “ple” significa lleno. Aportación estúpida, pero con los cientos (e incluso miles) de páginas que hablan sobre PLEs, cursillos sobre PLEs y disertaciones sobre PLEs, ya no queda nada más que decir.

TAC

“Las tecnologías del aprendizaje y del conocimiento (TAC) tratan de orientar las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) hacia unos usos más formativos, tanto para el estudiante como para el profesor, con el objetivo de aprender más y mejor. Se trata de incidir especialmente en la metodología, en los usos de la tecnología y no únicamente en asegurar el dominio de una serie de herramientas informáticas. Se trata en definitiva de conocer y de explorar los posibles usos didácticos que las TIC tienen para el aprendizaje y la docencia. Es decir, las TAC van más allá de aprender a usar las TIC y apuestan por explorar estas herramientas tecnológicas al servicio del aprendizaje y de la adquisición de conocimiento” (fuente)

Una nueva definición, pensada y gestada por todos aquellos que no tienen nada más que hacer que dedicarse a “pensar definiciones” que, permitirá su publicación en grandes revistas educativas y, establecerá una discusión entre las viejas TIC y las nuevas TAC en ámbitos academicistas. Al fin y al cabo, de algo han de vivir algunos.

TIC

“Las tecnologías de la información y la comunicación (TIC, TICs o bien NTIC para Nuevas Tecnologías de la Información y de la Comunicación o IT para «Information Technology») agrupan los elementos y las técnicas utilizadas en el tratamiento y la transmisión de las informaciones”

En definitiva, eso tan generalizado en las aulas de nuestro país. Ni conTICgo ni sinTIC.

Un breve diccionario, en el que se prevé ir añadiendo “concetos” inútiles, aunque eso sí… que dan para cientos y cientos de artículos educativos y debates muy sesudos.

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set 152011
 

Estos días de inicio de curso, somos muchos los docentes que buscamos afanosamente esos “maravillosos” cursos de formación que ofrecen las diferentes administraciones educativas para asumir dos objetivos fundamentales:

  • Adquirir unos conocimientos (o ampliar algunas competencias) para poder realizar un mejor trabajo con los alumnos
  • Conseguir esos “puntillos” que nos faltan para el siguiente concurso de traslados o nuestros queridos sexenios

 Lamentablemente, son más los que intentan asumir el segundo objetivo y, para ello, no dudan de matricularse de lo más sencillo, que les suponga menor trabajo y, que puedan copiarse (si el cursillo lo hacen por internet) los ejercicios de otros compañeros que lo han hecho en años anteriores. Eso sí, no hemos de olvidar que “pagando” también hay algunos sindicatos que nos ofrecen cientos de horas de formación, con poco esfuerzo, a un precio bastante asequible y, reconocidas por la Consejería de Educación pertinente.

Entre los primeros, cada vez por suerte más, los que hacen los cursos “por placer” y sacrificando horas (más allá de esas pocas horas que según algunos políticos trabajamos) nos encontramos a aquellos que van a sacar provecho de esa formación que se ofrece. Curiosamente, esos receptores tan ávidos de formación se encuentran que la oferta de cursos de formación es, en muchos casos, inadecuada para cubrir sus necesidades. Cursos de magia, prestidigitación, judo, macramé, Windows 98, Word, OpenOffice, etc. mezclados en un mejunje de títulos, ninguno de los cuales sirven a esos docentes, ya autoformados en muchos casos, con su blog activo y sus pinitos en muchas aplicaciones educativas. Por tanto, se ven abocados a intentar rebuscar entre esa ingente cantidad de cursos (por llamarlos de alguna manera) y, conseguir encontrar alguno que les sea de utilidad. Eso sí, curiosamente, acostumbran a llegar tarde en su inscripción y ya está copada la misma por esos docentes “puntilleros”.

Como estoy cansado de hablar sobre formación del profesorado (cosa que he hecho más veces de las que debería y, en algunos puntos ya he vuelto a reiterarme en las líneas anteriores), os incorporo en esta entrada algunos artículos donde expongo esa problemática y propongo algunas medidas para su “posible y necesaria” mejora.

Formación y formadores 2.0, donde se habla de cursos de formación y de las capacidades (o incapacidades) manifiestas de algunos docents que la imparten

La formación permanente del profesorado, un error de diseño

Análisis y posibles mejoras en la formación docente, donde se dan algunas ideas sobre cómo intentar mejorar esa formación, después de hacer un breve análisis de la situación actual

Por tanto, ya veis que es un tema demasiado hablado pero, llega inicio de curso y período de oferta formativa, y estamos siempre en las mismas y sin visos de cambiar. Hablemos, debatamos, expongamos ideas y, abordemos de una vez un tema tan importante como es la formación del profesorado.

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