Campaña mediática contra los docentes
Parece extraño que, a día de hoy, aún existan docentes que vivan en las nubes y no se estén dando cuenta de la campaña mediática que se está orquestando desde los poderes políticos y económicos contra los docentes. No es raro ver aparecer, después de los últimos y brutales recortes en determinadas CC.AA. a los sectores públicos (incluyendo dentro de los mismos al sector docente), numerosísimos artículos en prensa y escuchar decenas de tertulias donde se está juzgando la labor profesional de nuestro colectivo.
Además, ese acoso mediático que se intenta trasladar a la sociedad, mediante determinadas frases que todos conoceremos, está calando de forma tan profunda en la misma que, es raro encontrar personas que defiendan a nuestro colectivo (fuera de algunos que pertenezcan al mismo y, tampoco pondría la mano en el fuego que fueran la mayoría de ellos). Esas frases del tipo “qué vacaciones tenéis”, “cuánto cobráis por no hacer nada”, “es de vergüenza que trabajéis tan pocas horas”, etc. son tan habituales y manidas en las conversaciones con personas que no son de nuestro colectivo que, cada vez se opta más por renunciar a hacer pedagogía de la situación actual y de los beneficios para la sociedad que implica la existencia de una buena Educación.
Cuando una frase de Belén Esteban llega más al ciudadano medio de nuestro país que las declaraciones de un Premio Nobel de Economía, ya podemos ver el desaguisado que se puede cometer mediante campañas mediáticas. Qué Punset sea más conocido por su anuncio de Bimbo que por los excelentes programas que dirige, también se añade a la infamia anterior. Muchos casos que demuestran la calidad de nuestra sociedad. Y, si a ello, sumamos la inteligencia de quienes manipulan a los fácilmente manipulables… no queda nada más que decir.
Pero, vamos a casos concretos y centrémonos en las últimas campañas de desprestigio hacia nuestro colectivo, enfocada principalmente en dos grandes ejes:
- Lo malos profesionales que somos mediante el símil con paradigmas educativos más boyantes en pruebas de conocimientos adquiridos, como son el caso de Finlandia y Corea
- La facilidad con la que se puede llegar a ser docente en nuestro país
Para lo anterior, tan sólo leer un par de artículos, actuales y en la misma línea. El primero donde se habla de la necesidad de examinar al docente (con repercusiones negativas en caso de que lo haga mal y, todo ello sin sustentarse en ningún estudio independiente) y, un segundo donde nos habla de las bondades del sistema finlandés para la elección de sus docentes. Publicados por dos medios de comunicación de masas, altavoces de quienes los subvencionan y dirigen.
Curiosamente, son algunos los docentes que están cayendo en la trampa mediática. Que exigen una evaluación más exhaustiva de los docentes y, dotar de un mayor poder a los equipos directivos para poder sancionar a sus compañeros. ¿Quién decide quién ha de ser el evaluador? ¿Qué características ha de reunir el mismo? ¿Profesionalizar la dirección para mejorar resultados de los alumnos? ¿Es cierto que esa profesionalización conllevaría ese resultado? Lo mismo con las TIC… obligar y enseñar. ¿Quién enseña esa formación? ¿Los docentes que las saben usar porque han sido de los primeros en realizar ese autoaprendizaje? ¿El alumno, falso nativo digital? A propósito, y sin dejarme de lado una cuestión principal, ¿por qué no sirve la formación inicial ni el sistema de oposiciones actual? ¿Es malo el primero e injusto lo segundo? ¿Eliminamos el régimen funcionarial? ¿Nos convertimos en servidores al servicio del poder político de turno o a los gestores de turno como el caso de los docentes de centros concertados? Mucho que rascar, muchos que ganar…pero, nunca, los alumnos. Poner docentes capacitados en los centros educativos, a dedo…eso sí. Que permitan que se les rebajen las condiciones laborales y no se quejen. Que no se preocupen por los alumnos y simplemente por aprobarlos. Reducimos el fracaso escolar de una tacada y mantenemos contentos a los padres. Eso sí, que vengan médicos extranjeros para curarme que no me fío de lo que produciremos.
Se está fomentando la desunión. La presión mediática es insostenible. Es un buen momento para aquellos docentes que quieran escalar. Les faltan adictos, tienen cargos a repartir. Es cuestión de establecer prioridades.
El nuevo modelo de lucha pasa por las redes sociales
Es curiosa la capacidad de determinados sucesos para modificar los hábitos de conducta y, las competencias digitales de determinados colectivos. Se me hace raro comprobar que el efecto de unos brutales recortes hace más por la digitalización docente que miles y miles de ordenadores, y cientos y cientos de horas de formación.
Sorprende la alarmante explosión de las redes sociales entre mis compañeros. Miles de cuentas de Facebook que sacan humo, ingentes cuentas creadas de Twitter, Google + y otras redes alternativas. Foros echando humo, correos electrónicos enviados masivamente… Y, todo ello, sin más formación que la propia. Necesidad de saber, distribuir y colaborar. Tres grandes objetivos que nos otorgan las redes sociales.
Siempre se ha dicho que las redes sociales eran algo pequeño, usado de forma masiva por parte de la sociedad para cubrir “necesidades sociales” que, en el mundo actual, impersonal y con habilidades sociales más reducidas de lo que se debería. Saltó la mecha. Se descubrió en nuestro país que también servían para informar. Para convocar. Para realizar actos físicos y proclamar consignas. Grandes megáfonos en los que todo el mundo puede hablar. Pasó el 15M (intemporal pero de auge mediático concreto), siguieron otras muchas movilizaciones no tan mediáticas pero masivas para los sectores que las convocaron, etc.
Ahora son muchos los docentes que miran su muro de Facebook a diario. Comentan en otros muros. Se organizan. Se movilizan. Gritan consignas. Deciden eslóganes. Ha cambiado su uso. De uso personal ha pasado a uso de lucha. De batalla contra el sistema que tiene copados los medios tradicionales de difusión.
No son sólo las redes sociales. Son los blogs, las bitácoras de docentes en mi caso. Docentes sin poder político pero con mucho poder mediático. Les da miedo. Tienen que silenciarlo. Leyes Sinde y SOPA encubriendo la necesidad de limitar la libertad de expresión con la piratería. Quieren silenciarnos. El modelo de lucha ha cambiado. Ellos lo saben. Nos llegan noticias de Islandia. Ellos las tapan. Sabemos que han encarcelado a políticos y banqueros. Eso se omite. Contraponen programación basura y telediarios de noticias maquilladas a la realidad. Pocos medios tradicionales quedan en manos independientes.
Y, ¿qué decir de Twitter? El pajarito de los 140 caracteres. Suficiente para movilizar, para gritar consignas, para decidir otro tipo de actuaciones. Libre, sin censura, sin control. Políticos que están en Twitter sólo para temas electorales y después desaparecen. Bases de los partidos movilizándose contra el propio partido que ni los escucha. Se lucha contra la casta, se habla de lo que no se quiere escuchar en los despachos. Cuentas que crecen de seguidores. Personas que con sus tuits hacen mucho más que las asambleas analógicas. Es duro reconocerlo por quien no quiere, pero se hace imprescindible. La sociedad lee, se moviliza y actúa al margen de las instituciones (políticas o sindicales). Es un estado de lucha permanente, horizontal y necesario.
No las pueden callar y quieren. Las desprecian y ellas se ríen. Hay elecciones cada cuatro años, pero las redes sociales están un día tras otro allí las veinticuatro horas. ¿Son las redes sociales el futuro de la expresión popular?
Se crean interlocutores (válidos o no). Si sirven se mantienen. Si no sirven, la red les defenestra. Esas son las reivindicaciones de la sociedad. Esa es la voz. Esa es la lucha. Las redes sociales no son la panacea ni han de ser usadas en exclusividad, pero ayudan.
Propuesta de medidas a tomar por el sector docente ante la grave situación actual
Como todos sabéis, hace bien poco tiempo que hemos conocido los brutales recortes a los que están sometiendo a la ciudadanía de nuestro país. Los recortes principales se los está llevando la línea de flotación de nuestro estado de bienestar y, principalmente, el sector educativo y sanitario (sin olvidarnos del sector de la seguridad, compañeros a los cuales desde aquí envío también todo mi apoyo). Somos unos sectores estratégicos, formados por funcionarios (sean de carrera o interinos) independientes del poder político y, que gracias al regimen funcionarial en el que nos hallamos circunscritos podemos realizar algunas medidas de presión que, lamentablemente, en el sector privado, mucho más débil que el nuestro, no pueden hacer. Por tanto, asumiendo esa responsabilidad y, con el fin de que podamos echar una mano para reconducir el desastre que no hemos provocado ni incentivado, dentro del sector docente se están proponiendo una serie de propuestas para poder ser realizadas.
En nuestro caso, la principal crítica que nos puede llegar es la de los propios padres, muchos de los cuales están altamente convencidos por parte del poder mediático (controlado por los diferentes actores que nos han llevado a la ruina) que los grandes culpables de la crisis somos nosotros y que se están alegrando de los recortes a los que nos están sometiendo. Es por ello, que aparte de tomar las medidas (alguna o todas las de la lista que sigue a continuación) hemos de estar preparados a que la sociedad no las comprenda y, que una clase por ellos considerada como privilegiada en la situación actual con cinco millones de parados, pueda recibir numerosísimas críticas (orquestadas por los que sí han provocado la crisis) por tomar las mismas. Por eso, una de las principales medidas a tomar es la de informar en todo momento a los alumnos y a sus padres de las medidas tomadas y de los motivos por los que se están llevando a cabo dichas medidas de presión. Sabemos que va a ser difícil, que vamos a tener que luchar con propios y ajenos. Pero, a la postre, lo que estamos intentando es un bien mayor que el egoistamente propio (aunque el mismo exista).
Por tanto, alguna de las medidas recogidas (algunas de ellas propuestas en asambleas y otros medios), a ser debatidas por los Claustros de los centros educativos de forma individual para ver su posible aplicación y los aspectos legales que comportarían serían:
- Negarse a hacer guardia a los docentes de baja a los que no haya enviado sustituto la Consejería pertinente
- Denunciar, de forma individual y colectiva, delante de los juzgados todos los recortes salariales a los que hemos estado sometidos los docentes en el último año
- Negarse a realizar cualquier actividad extraescolar (salidas, actividades de carnaval, fallas, etc.)
- Suspensión temporal de la participación en todo tipo de planes y programas experimentales o de innovación
- Negarse a participar en cualquier actividad complementaria no docente
- Negarse a participar en cualquier convocatoria de concurso o premio
- Dejar de realizar cursos de formación de pago, o gratuitos más allá de los necesarios para el tope del concurso de traslados
- No utilizar recursos económicos propios para las clases (ni ADSL doméstico, ni impresiones en casa, ni hostings de pago, etc.)
- Dejar de elaborar y distribuir de forma altruista material educativo (en formato analógico y/o digital)
- Enviar una carta a las editoriales comunicandoles que no vamos a comprar libros de texto, y reutilizar de años anteriores
- No hacer guardia a las enseñanzas postobligatorias y, en caso de tratarse de un centro donde sólo existieran ese tipo de alumnos, dejar las puertas abiertas y no pasar lista
- No atender a las familias fuera de las horas de atención a padres (ni siquiera por teléfono)
- Eliminar toda la burocracia que no sea obligatoria (boletines de notas trimestrales, uso de programas informáticos para la gestión de los centros, etc.)
- Exigir a la Administración el envío de las Programaciones anuales al centro, en lugar de tenerlas que redactar nosotros
- No realizar pagos ni establecer suministros una vez se haya agotado el presupuesto del centro (ni papel higiénico, ni calefacción, ni agua corriente, etc.)
- Realizar escrupulosamente nuestro horario, de 37,5 horas semanales (igual que el de cualquier otro trabajador), etc.
Eso sí, añadir a las anteriores las tradicionales movilizaciones y huelgas (que, en caso de realizarse estás últimas, tendrían que ser por tiempo indefinido).
Algunas propuestas, todas ellas cuestionables. Eso sí, algo tenemos que hacer.
A propósito, aparte de estar abierto el hilo de este artículo vía comentarios o mediante la pestaña de “contactar“, también es posible la aportación de nuevas propuestas y medidas mediante el hashtag de Twitter #medreced.
El juego de las sillas. ¿Un ejemplo extrapolable?
En estos días inciertos, de digestión de los brutales recortes que se ha realizado a los funcionarios de la Comunidad Valenciana (con un 20% de pérdida de salario a los docentes y, de un 20 a un 40 % para personal sanitario) nos encontramos con una noticia realmente impactante. El caso de David Barelles, docente de informática, suficientemente preparado para asumir diferentes roles. De cargos educativos, donde ejerció como director de personal, pasando por la dirección general de Bienestar Social, hasta llegar a ser nombrado hace bien pocos días subdelegado del gobierno en Castellón. La lió parda en Educación, especialmente en la concesión de Comisiones de Servicio el año pasado, comportándose, desde mi punto de vista, de una forma totalmente inhumana con los solicitantes a los que se les había denegado las mismas y, con una marcada falta de empatía. Eso sí, su mujer obteniendo la misma (tal como nos informa el medio de comunicación enlazado). Como premio y, después de la sustitución del antiguo Conseller se le incorpora a un nuevo cargo: en Bienestar Social. Ahora, con la mayoría absoluta de su partido a nivel del Estado, con muchos más cargos a repartir (mejor remunerados y reconocidos que los anteriores) se le asciende a ser la máxima autoridad del Estado en la provincia de Castellón. Para todo vale y para nada aprovecha dirían algunos mal pensados. Nadie ve que hay gente sobradamente preparada que vale para todo. Gestionar la seguridad del aeropuerto con más vuelos de España se merece este tipo de perfil. En este caso concreto, dudo que esta persona vuelva en su vida a dar clase (si alguna vez la ha llegado a dar antes de que le liberaran para cargos acordes con su valía) como la mayoría de esos cargos políticos. Saltando de cargo a cargo cual canguros. Lo importante: no volver a su trabajo (en caso que lo tuvieran previamente).
Y, curiosamente, los saltos anteriores se dan habitualmente en Educación. Son los patitos feos de los cargos, siendo las sillas que se ofrecen a los últimos en llegar. Un sitio complicado de gestionar, pero buen trampolín para otras aspiraciones.
Un artículo breve, muy breve, para hablar de un ejemplo a escala adulta sobre el conocido juego infantil de las sillas. ¿Será el mismo extrapolable?
Cansado de que me tomen el pelo. Un docente que se planta
A pocas horas de conocerse el último paquete de recortes a los funcionarios y, concretamente con algunas medidas específicas que afectan al sector docente que, sumadas a las que se han venido realizando este último año supondrán, a efectos prácticos, una rebaja de cerca del 20% de mi salario respecto al de hace un año me planteo la necesidad de plantarme. Sí, ¡me planto! Estoy harto de pagar esta crisis, a la cual ni he contribuido ni alentado para que se produjera. Estoy harto de que a los funcionarios se nos considere lo peor de la sociedad. Quiero seguir teniendo unos servicios públicos de calidad y, creo que mis impuestos merecen que así sean.
Hay cinco millones de parados pero… la culpa no es de los funcionarios. Y, aún mucho menos del colectivo docente. Un colectivo cansado, decepcionado y harto de medidas tomadas desde despachos que intentan mejorar la sociedad de este país. A nivel económico inmediato… ni se nos ve, ni se nos valora. Pero en un futuro no tan lejano, la preparación de las nuevas hornadas va a marcar la diferencia entre ser un país de un tipo u otro. El tercermundismo no es deseable ni ha de ser un objetivo de nuestro país.
Quizás empieza a ser hora que no sea el único en plantarme. Plantarse no es sólo realizar huelgas, ya que las mismas sólo benefician a la Administración por duplicado: ingresos extras con el descuento en nuestras nóminas y alumnos mal atendidos. Quizás existan otras soluciones y/o alternativas. Las busco, pero las que hallo no me acaban de convencer.
Se acabo trabajar gratis, montando materiales educativos, llevando a cabo proyectos colaborativos, realizando cursos de formación (másteres o tesis doctorales) para mejorar nuestra praxis diaria. Cumplamos el horario. Nos quieren con 37,5 horas. Hagámoslas. Se acabaron las salidas extraescolares…total, que les acompañen sus padres a ver el funcionamiento de la fábrica de Danone (o, se puede poner maravillosos vídeos de Youtube donde se ve dicha fabricación). Se acabó el asistir a saraos orquestados por multinacionales, pagados o aportando dinero propio, ya que son unas horas que dejamos de estar con nuestros alumnos. Y, en mayor medida, se acabó ir a esos saraos organizados por las Administraciones educativas. Horario a rajatabla. Lectivo y complementario.
Las reuniones se eliminan, los Claustros también (o se les dota del poder que han perdido los últimos años). Hay más cosas que hacer dentro de esas 37,5 horas que dedicarse a hacer estúpidas terapias de grupo, largas y poco productivas. Se acabo la pérdida de tiempo en nuestro trabajo. Productividad.
Nada de talleres de teatro, nada de horas extra impartidas de forma gratuita para nuestros alumnos… sólo clase. Eso sí, clase en condiciones. La mejor que podamos/sepamos impartir. Disponibles para ellos, dejándonos la piel, preparándolas a conciencia. Nada de perder el tiempo. Vamos a lo que sabemos. A lo que debemos. A mejorar esa sociedad para que ellos tengan un futuro. El futuro que se les está negando.
No han sido las autodenominadas izquierdas ni la derechas. Han sido ambas. Unos por intención y otros por devoción. Nunca ha interesado la mejora social. Y, ¿qué mejor que cargarse el estado del bienestar y los triunfos sociales?. No quiero utopías, quiero realidades. Quiero que mi hija tenga futuro. Quiero yo mismo tener un futuro.
Harto de las tomaduras de pelo y, cansado de aprovechados de todos los colores que están cargándose los principios básicos y razonables del ser persona.
Eso sí, por si alguien piensa que este artículo obedece a una sinrazón y a un 20% inexistente, un breve cálculo matemático:
- 7,45 % de bajada socialista (sí, ese 5% de bajada a los funcionarios que, a los del cuerpo A, nos supuso casi un 7,5 %)
- Subida del tramo del IRPF en un 4 %
- Eliminación del plan de pensiones de los funcionarios que sirvieron en su momento para no subirnos el 0,3 % que nos prometieron hace unos años (por tanto, rebaja de un 0,3 %)
- Eliminación de la mitad de los sexenios reconocidos y, no reconocimiento de ninguno más. Cosa que, en mi caso, con dos sexenios y, extrapolando la cantidad de los mismos a mi salario bruto, supone una bajada de un 4,78 %
Por tanto, un 15,56 % de bajada de mi nómina. Eso sí, si a lo anterior le sumamos lo que no nos ha subido el sueldo (congelado) y, a lo que se ha incrementado el IPC nos sale un maravilloso y aproximado 20 %.
Así que…dos opciones: seguir permitiendo que nos traten de estúpidos, montando cosas, formándonos y asistiendo a eventos con gasto propio autoconvenciéndonos que así mejoraremos la Educación de nuestros alumnos, o mejora de la productividad en nuestro horario laboral. Lo que voy a hacer yo, ¡lo tengo claro!
De netbooks a tabletas. Seguimos sin rectificar
En los últimos tiempos, son cada vez más los docentes que postulan por la introducción de tabletas en las aulas, debido a las características que, según dicen, presentan para mejorar el aprendizaje de nuestros alumnos. A pocos años de haberse iniciado el programa Escuela 2.0, donde la introducción de tecnología fue el pilar de esa introducción masiva de las TIC en el aula y, vistos los resultados (o los pocos resultados) que se están obteniendo a nivel de mejora educativa (aunque haya informes, normalmente procedentes de entidades relacionadas directa o indirectamente con el aparataje, que esbocen las maravillas que se han obtenido en nuestras aulas) me parece que dicha apuesta educativa por un nuevo paradigma educativo, montado al igual que el anterior sobre elementos tecnológicos es, a mi entender, continuar con los mismos errores.
Seguimos sin planificación, sin competencia tecnológica de muchos docentes y, con un gran desconocimiento del resultado del proyecto anterior. Eso sí, parece que en este caso se esté optando por un pequeño pilotaje, vía el proyecto Dedos, sobre el establecimiento de estas nuevas herramientas antes de realizar su distribución de forma masiva. Tan sólo me surgen algunas preguntas sobre esa “futura” implantación de las maravillosas tabletas en nuestras aulas:
- ¿Cuántos docentes, a día de hoy, tienen tabletas y conocen su funcionamiento? Y, ¿cuántos de los mismos están con tabletas basadas en Android o IOS (el sistema operativo del iPad)?
- ¿Cuántas horas de formación han recibido los docentes para saber usar esas tabletas? ¿Cuántas apps conocen? Yendo más a lo primigenio, ¿conocen realmente el concepto de app?
- ¿Tenemos dinero para sustituir unos miniportátiles, de menos de 3 años, por tabletas cuyo coste es casi el doble de los anteriores? ¿Qué vamos a hacer con esos portátiles? ¿Los enviaremos a algún país de nuestro entorno?
- ¿Por qué siempre tenemos que ir a la última en dispositivos cuando vamos a la última (y esta vez en sentido estrictamente literal) en Educación?
- ¿Quién va a formar a los docentes en el uso de esos nuevos aparatos? ¿El docente que se haya comprado una tableta y haya trasteado un poco con ella? ¿La multinacional de turno?
- Si coexistieran esas tabletas con los miniportátiles y los libros de texto, ¿qué volumen habría de tener la mochila de nuestros alumnos? Porque todos sabemos que los miniportátiles se combinan en la mayoría de centros con libros de texto y, en muchos casos, quedan restringidos a cuestiones ludicoeducativas
- ¿Dónde está un análisis objetivo de resultados de la Escuela 2.0? En los análisis que se están realizando y publicando, ¿dónde se halla el interventor que ha de modificar los aspectos que no están funcionando de ese programa?
- ¿Tenemos suficiente profesorado en nuestros centros para implementar los ratios adecuados (inferiores a los de una clase tradicional, por lo que entraña el uso de dispositivos tecnológicos) para el uso de esas tabletas?, etc.
Lamento informaros que, a pesar de ser un fan de las nuevas tecnologías y creer que las mismas tienen mucho que aportar a la Educación, estoy totalmente en contra de la introducción masiva de tabletas en nuestras aulas. No tiene ningún tipo de sentido hacer ese planteamiento de su introducción, a día de hoy, y con la coyuntura educativa y económica que existe.


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