Introducción al concepto de TPACK
Después de haber finalizado la última modificación de mi trabajo final de máster, me permito compartir con vosotros algunos conceptos interesantes que, en muchos casos, me han sorprendido en cuestión de flexibilidad y validez con que los mismos se pueden incorporar a nuestra práctica docente. Se trata de conceptos, en su mayoría teóricos, pero útiles para poder comprender y razonar algunos cambios metodológicos que nos pueden ayudar si son llevados a nuestras aulas. Pues bien, sin más demora, conviene entrar a introducir el primer concepto analizado y “aprendido”, como es el de TPACK.
¿En qué consiste el concepto de TPACK? Pues, simplemente a lo que nos dice su acrónimo, Technological Pedagogical Content Knowledge (Conocimiento didáctico del contenido tecnológico) que, tomado con mucha prudencia en su transcripción literal, tan sólo nos informa que el conocimiento esencial (y que ha de ser buscado) es aquel que aúne los tres conocimientos básicos: el tecnológico, el pedagógico y el disciplinar.
Por tanto, el TPACK sería donde se cruzarían esos ámbitos de conocimiento y, consideraríamos un buen docente aquel que supiera hallarse en el núcleo de dicho cruce entre los tres ámbitos anteriormente referenciados.
Si en teoría parece fácil encontrar ese punto de cruce y equilibrio, ¿qué hace que en los docentes de nuestras aulas no alcancen el mismo? Pues ello, en muchos casos se debe al tipo de formación recibida por parte de los mismos y, a la inexistencia de una formación inicial (sin descuidar la permanente) en condiciones.
Llegar a la docencia, encontrarse en un aula, dotados de alto conocimiento en la materia a impartir las clases no es garantía de éxito. ¿Por qué? Fácil, por falta de metodología… una metodología que, en la mayoría de casos, se va formando a lo largo de los años de experiencia. Ello hace que perdamos tiempo y, que el resultado de alcance de dicho equilibrio se posponga. ¿Cuántos años de experiencia son necesarios para alcanzar ese conocimiento metodológico? Cinco, diez, … Pues depende de cada docente y, de las posibilidades que tenga el mismo de adaptar (o copiar) esas metodologías que recibió a su nuevo entorno laboral. Una situación que no está libre de errores, ya que ¿quién garantiza a ese docente que está usando la metodología adecuada?
Un caso opuesto al anterior sería aquel docente, altamente cualificado y preparado en metodología didáctica (permitiéndome la licencia de sustituir el concepto de pedagogía por el de metodología), sin preparación adecuada (a nivel de contenidos de la disciplina a impartir) que entra en las aulas. Este caso es mucho más difícil de corregir que el anterior porque esa falta de conocimientos sólo se puede suplir, en muchos casos, mediante un reciclaje muy duro de los mismos. Uno de los grandes problemas que, sobretodo en secundaria, hace que algunos docentes se vean incapaces de dar los cursos superiores. Falta de conocimiento de la materia a impartir y, en caso de impartirla, excesivo esfuerzo que los menos están dispuestos a asumir. Desmontando esta necesidad a la propuesta de establecimiento de un cuerpo generalista en etapas educativas superiores. Quizás la mayoría de docentes seamos capaces de dar todas las materias de primeros cursos de la ESO pero, cuando estamos en bachillerato… la cosa cambia.
Y, finalmente, aunque no menos importante, el conocimiento tecnológico. Sí, sin un dominio adecuado de las nuevas tecnologías andaremos cojos. Nos faltará una parte esencial de ese conocimiento que, nos permitiría articular una correcta capacitación docente.
En definitiva, y tal como nos demuestra la imagen anterior: Conocimiento de la materia a impartir, correcta metodología y habilidad en el uso de la tecnología. Las tres exigencias que se habría de exigir al docente que se halla en nuestras aulas.
Breve análisis de sistemas operativos y navegadores usados por la comunidad docente
Dentro de los artículos que llenan la blogosfera educativa, son mayoría los que realizan un resumen de sus artículos más destacados del año anterior y/o presentan algún tipo de proyecto o iniciativa. Alejándome ligeramente de dichas aportaciones (por cierto, muy interesantes y, especialmente la tercera), voy a permitirme en este artículo la licencia de hacer una extrapolación de los datos de navegación hacia mi blog, enfocado al uso educativo, como datos básicos de una navegación de un miembro de la comunidad docente (sea alumno, docente o padre/madre) para realizar un breve análisis de los sistemas operativos y navegadores utilizados. Eso sí, el valor de los mismos pueden ser contrastados, verificados o refutados por cualquiera que dispongáis de un análisis a mano de los datos de un blog educativo.
Pues bien, sin más, vamos a empezar con el tamaño muestral del cual partimos para realizar dicho análisis. Un tamaño coincidente con el número de visitas recibidas este último año (731284); una cantidad que nos permite obtener unos datos analíticos de cierta entidad (aunque con las limitaciones que he expresado anteriormente).
Pues bien, resulta ser que la distribución de dichas visitas por sistema operativo utilizado y porcentaje de uso ha sido la siguiente:
Por tanto, y haciendo un “packaging” global de las diferentes versiones en los sistemas madre:
- Microsoft Windows (en todas sus versiones): 79 %
- Macintosh (en todas sus versiones): 9,6 %
- Linux (en todas sus versiones): 7,6 %
- Dispositivos móviles con S.O. propio (Blackberry, iPhone, etc.) < 1 %
Lo cual nos permite destacar diferentes cosas:
- La comunidad docente sigue usando masivamente Microsoft Windows en sus domicilios, ya que la mayoría de visitas recibidas en este blog se producen fuera del horario escolar
- Hay un repunte de los usuarios de Mac y Linux comparándolo con las listas oficiales que han sacado análisis del uso de dichos sistemas operativos, ya que en las mismas los usuarios de Mac rozan el 5% mientras que los de Linux llegan por los pelos al 1%. Por tanto, en este caso, sí que parece ser que la comunidad docente usa más software libre que lo hace el resto de la sociedad
- Hay un mínimo uso de medios móviles y, por ello parece ser que se desmonte la teoría del uso del m-learning para entornos educativos en un futuro cercano
Si ahora nos centramos en los navegadores, se observa la siguiente distribución de uso:
Como parece ser que el gráfico no se ve demasiado bien, el resumen del mismo nos indica que la distribución de los navegadores es la siguiente:
- Mozilla Firefox (en todas sus versiones): 33,1 %
- Internet Explorer (en todas sus versiones): 31,6 %
- Google Chrome (en todas sus versiones): 22,4 %
- Safari (en todas sus versiones): 5,5 %
- Navegadores específicos para dispositivos móviles < 1 %
A deducir que, tal como parece ser la tónica habitual de estudios mucho más completos, cada vez se están usando más navegadores alternativos al omnipresente Internet Explorer.
En definitiva, algunos datos que nos tendrían que hacer reflexionar sobre propuestas educativas basadas en dispositivos/sistemas no usados por la mayoría de la comunidad docente (como es el caso de los dispositivos móviles y los sistemas operativos no propietarios). Eso sí, intentando poco a poco que, esos dispositivos y sistemas se difundan poco a poco entre los miembros de dicha comunidad por las potencialidades, a nivel educativo y económico, que poseen.
Un artículo de Navidad diferente
Después de mucho dudarlo he decidido proceder a una total desconexión digital a lo largo de gran parte de las Navidades. No es cansancio. Sólo es la necesidad de replantear algunas cosas y poder volver, una vez finalizadas las mismas, con la misma fuerza a dar de nuevo la lata con mis artículos y con algunas novedades que voy a incorporar. Pero, como las felicitaciones y los buenos deseos están muy vistos como artículo prenavideño, he decidido apartarme un poco de la rutina bloguera de dejar sólo un breve artículo de “Felices Fiestas” con una bonita imagen, y hacer algunas recomendaciones de blogs y herramientas que pueden ser interesantes (o al menos, así las considero yo).
Todos sabemos que el mundo educativo cambia demasiado rápido y, muchas veces nos encontramos que vamos a remolque del mismo. Hay mucho que leer, aprender, confrontar, adaptar y decenas de otros verbos con significados variopintos que, nos obligan a una continua actualización. Muchas veces, conviene estructurarse y, a la vista de la gran cantidad de información que hay en la red, seleccionar y focalizar nuestros objetivos de aprendizaje. Por ello es de agradecer a muchos de nuestros compañeros y compañeras que se tomen un tiempo para plasmar en diferentes artículos su propio aprendizaje y propuestas, reflexiones o actividades llevadas a cabo con sus alumnos. Y, como regalo navideño, me gustaría compartir algunos de esos blogs con vosotros sintiendo dejarme algunos en el tintero, pero la capacidad de lectura y recuerdo de todos los que me gustaría compartir es limitada.
Aulablog21, imprescindible blog de Paco Muñoz, uno de los pioneros en esto de las TIC en Educación. Un blog que ya lleva algunos años entre nosotros y que buceando en sus artículos podemos sacar numerosísimos tesoros para nuestra praxis diaria
Blog de Aníbal de la Torre. Tan sólo una pregunta, ¿quién no ha aprendido Moodle con sus manuales? Excelente persona y “ciclista”
Blog de Antonio Omatos, de un gran matemático riojano al que tengo ganas de conocer en persona
De mestr@ a mestr@, increible cantidad de recursos que pone a nuestra disposición Carme Barba. Si tenéis dudas sobre webquests no olvidéis echar un vistazo a este excelente blog
E-learning, conocimiento en red y web colectiva, un blog inclasificable perpetrado por Juan José Calderón (aunque dudo mucho que si le llamas por su nombre y no como “eraser” se de por aludido), actualizado a diario y de lo más interesante que puede hallarse en la red para docentes interesados con el e-learning y la red de redes
Educación tecnológica, del navarro Celestino Arteta, un blog con entradas casi diarias que recomiendo imprescindiblemente echarle un ojo a menudo. Informado y diversificado con informaciones interesantes para todos los docentes del siglo XXI
Educ@conTIC, blog de referencia para docentes que quieran estar informados sobre educación y nuevas tecnologías. Incorpora numerosa información, se actualiza casi a diario y presenta numerosos apartados interesantes. Para pasarse a menudo
Educadores21, de un Orientador con mayúsculas. Persona increíble con la que coincidí en Novadors y, con artículos en su blog de imprescindible lectura. Ahora muy metido en luchas por Madrid (porque cree y defiende la Educación pública) pero con ganas de ver nuevos artículos suyos
Educadores hoy, una maravilla en forma y contenido perpetrado por Isabel Ruíz, una compañera con la que no me cansaría de hablar
Educativa, el blog del experto en redes sociales Juan José de Haro. Siempre disponible para resolver tus dudas
Esfera_TIC, un blog con artículos imprescindibles sobre Educación y nuevas tecnologías. Redactado por el compañero Enrique Benimeli, otro de los pendientes para tomar algo más que un café
El blog de Jordi Adell, que siempre nos trae noticias interesantes sobre la Educación en mayúsculas a otro nivel. Eso sí, todo ello mezclado con opiniones personales de un gran profesional de la Educación
Investigando las TIC en el aula, de Juanfran, imposible de resistirse a sus encantos personales y a sus escritos
Ordenadores en el aula, del catedrático de Tecnología Educativa Manuel Área. Para estar a la última en investigación educativa
Otra Educación, blog de Rosa María Torres, gran escritora de grandes artículos relacionados con muchos temas educativos. Trata en su mayor parte de mejoras y realidades sociales relacionadas con la Educación
Passet a passet, blog de un ilusionado de la Educación, Jaime Olmos. Maestro con ganas de cambiar las cosas y luchando para ello en su día a día, tal como nos comenta en sus artículos
Re(paso) de Lengua, otro gran blog de un profesor de lengua valenciano con el cual tengo pendiente una conversación más larga que el minuto escaso que hablamos en Novadors
Tecnoloxia.org, uno de los blogs imprescindibles de Tecnología, de María Loureiro. No te puedes considerar profesor de Tecnología si no le echas un vistazo
Hay muchos otros blogs, tanto o más buenos que los anteriores, pero os he anotado algunos que consulto con asiduidad. Al margen de los anteriores, no me gustaría dejaros de recomendar (barriendo un poco hacia casa) el trabajo que están haciendo la comunidad EduTICTAC, una red formada por docentes de la Comunidad Valenciana interesados en Educación y nuevas tecnologías. A propósito… muy amantes del software libre y, por ello, realizan versiones mejoradas de la distribución autonómica Lliurex.
Y, en cuanto a herramientas/servicios, os recomiendo, si tenéis un poco de tiempo que intentéis trastear con las/los siguientes herramientas imprescindibles para el docente del presente:
- YouTube
- GoogleDocs
- Skype
- WordPress (o su versión para hosting propio en el siguiente enlace)
- Dropbox
- Prezi
- Moodle
- Slideshare
- EDU Glogster
Sin querer alargarme más… gracias a todos los que os pasáis por aquí. Nos vemos en unos días.
¡¡¡¡¡¡Felices fiestas!!!!!!
El bachillerato de tres años del PP
En días como hoy, de debates de investidura de grandes promesas o propuestas, seguidas por las contrapropuestas de los grupos de la oposición, siempre aparece alguna “cosilla” que afecta a la Educación. Acostumbrados las últimas dos legislaturas al ministro del talante, Gabilondo, que tendió la mano a todas las fuerzas políticas y no supo hacer su gran pacto de Estado, nos encontramos con que desde la “maravillosa y bien dotada LOGSE” no se ha legislado nada en condiciones sobre temas educativos (como no sean mil y una chapuzas y remiendos que hacen que alumnos, docentes y familias estén totalmente desconcertados).
Pues bien, Mariano Rajoy, futuro presidente del país, elegido por mayoría absoluta ha prometido un bachillerato de tres años que va a implementar su partido. Si esperan al pacto, dicha propuesta se quedará en agua de borrajas (como sucedió con la LOCE y algunos otros mejunjes que ni con el rodillo institucional supieron implementar), pero si realmente la aplican se ha de tener en cuenta lo que ello va a implicar para el sistema educativo.
En primer lugar, si se aplica de la manera que lo proponen, la ESO pasaría a realizarse en tres cursos y desaparecería cuarto de ESO, convirtiéndose en primero de bachillerato para algunos o formación profesional para otros. Una medida avalada por los problemas que se generan en cuarto de ESO, donde hay alumnos que no quieren estudiar (y sólo tienen ganas de salir del sistema), otros que quieren estudiar un oficio profesional y, una última parte, donde hay algunos que quieren ir a la Universidad. Pero, ¿seguro que los problemas se generan sólo en cuarto de ESO? ¿Y en segundo o tercero? ¿Qué medidas se aplicarán para aquellos alumnos de 14 años que ya están prácticamente fuera del sistema para reconducirlos y ofrecerles una alternativa hasta la edad laboral legal? ¿Programas de calificación profesional inicial? ¿Proyectos de innovación, experimentados en mis propias carnes, que no sirven de nada? ¿Les permitiremos por fin acceder a una preformación profesional o a realizar aprendizajes en empresas -coordinados y compatibles con algunas horas en los centros educativos-?
No lo se… ya que a día de hoy se trata de una propuesta demasiado poco definida.
A nivel legal se tendrían que cambiar muchas cosas (entre ellas la LOGSE). Todo ello suponiendo que prioricen la Educación por delante del desastre económico.
A nivel económico no supondría demasiados problemas, ya que implementar un bachillerato de un curso más no afectaría demasiado a la dotación del profesorado (ya que, simplemente, consistiría en la movilidad de algunos docentes que estaban dando clases en la ESO a ese nuevo nivel). Eso siempre que no se inventara alguna asignatura nueva y, se realizará un currículum en condiciones, flexible, a la vez que permitiera un correcto aprendizaje por etapas del alumno. Donde quizás existiría alguna necesidad de inversión sería en el modelo que se habría de establecer para el alumnado que no quisiera optar a ese bachillerato y seguir otras vías. La FP es deficitaria desde hace muchos años en inversiones y, quizás ahora sería un buen momento de dotarla (aunque ya sabemos como está la economía de nuestro país, pero ¿quizás recortando en cosillas inútiles?).
Demasiadas dudas de una propuesta, que habría de elaborarse en condiciones y, permitir la entrada en su plasmación e implementación de docentes de aula. No sería lógico caer en los mismos errores del pasado, donde las leyes educativas se legislaban desde salones y despachos con bonitos sillones por parte de quienes no conocían la realidad del día a día.
Dudas y más dudas…
Algunas ideas sobre coaching educativo
Durante mucho tiempo me he resistido a tratar el tema del coaching educativo, por considerarlo poco menos que unos vocablos que usan algunos y algunas con pocos escrúpulos para sacar el dinero a determinadas personas de la comunidad docente (alumnos y docentes fundamentalmente) bajo unas palabras más o menos interesantes.
Tal vez la primera definición que viene a mi mente sobre ese modelo de coaching (o acompañamiento) es la que define ese arte/disciplina/metodología como:
El coaching educativo es el arte de acompañar a aquellas personas que están desarrollándose, creciendo como seres humanos, de una forma efectiva y de bienestar para ellos mismos, a través de la conversación y dándoles poder de creer en ellos mismos
En definitiva, poco menos que un párrafo similar al que muchos “estafadores” que salen en diferentes canales de televisión, autodefinidos como tarotistas, sanadores de mente u otro tipo de palabra más o menos elaborada. En definitiva, lo que bajo palabras vulgares se conoce como “engañabobos”.
Por tanto, muchas reticencias al modelo de coaching para ser usado en ámbitos educativos. A pesar de ello uno se pone a investigar y descubre, con sorpresa y alegría, que hay un modelo de coacher más allá del engaño permanente y de su ejercicio de psicólogo aficionado. Normalmente poseedor de uno o varios títulos oficiales en diferentes disciplinas (psicología, sociología, filosofía, etc.) y que realmente presenta una utilidad a ese tipo de acompañamiento.
Un acompañamiento o entrenamiento que, en el mundo educativo, puede seguir alguno de los siguientes modelos (fuente):
Coaching cognitivo
Este tipo de entrenamiento se dirige a formas de trabajo que llevan a la configuración y reconfiguración del pensar, y a la posterior resolución de problemas. En definitiva, lo que se intenta es de dotar de los mecanismos autónomos que permitan que el alumno (o la persona si vamos a ámbitos extraeducativos) pueda diseñar su propia capacidad de criticismo y, que ello le permita resolver los problemas que se vaya encontrando con anterioridad a su aparición
Coaching instruccional
Tiene como objetivo el dotar de mecanismos para favorecer el aprendizaje. Más bien al cómo aprender. Este tipo de coaching está fundamentalmente enfocado a la gestión de aula, la planificación del contenido y, la enseñanza con posterior evaluación de dicho aprendizaje. Aquí se puede trabajar en cómo las TIC implican una nueva manera de gestionar el aula y, en las reuniones de planificación establecer mecanismos de colaboración, instrucción y evaluación
Coaching “entre pares” (peer to peer)
Implica la formación de docentes para ayudar a integrar a sus compañeros en las nuevas metodologías de enseñanza y aprendizaje (no sólo a nivel de nuevas tecnologías). Se trata de un modelo entre iguales, con la finalidad de que los docentes aprendamos a gestionar nuevas metodologías y estrategias entre grupos, cada vez más numerosos y donde se tienda a la horizontalidad. Una idea de colaboración, horizontalidad y mejora, que muchas veces promulgamos algunos
Tres modelos. Uno de los cuales destinado fundamentalmente al alumnado en el Escuela actual (el instruccional) y otro (entre iguales), necesario para establecer una mejora en el propio sistema educativo (o como mínimo en el propio centro).
Por tanto, si detrás del humo que venden numerosos autodenominados “coachers” (entrenadores) se consigue encontrar a alguno que pueda dinamizar y facilitar los dos modelos recomendados anteriormente, ello sí que sería interesante para una mejora real de nuestra comunidad educativa. Y, lo sería aún más, si consiguiéramos que los propios docentes actuáramos, después de haber recibido una correcta formación en ello, de coachers con nuestros compañeros y alumnos.
La gran estafa de los títulos universitarios
Conforme se están desarrollando las nuevas tecnologías, y las mismas están permitiendo una formación más allá de los centros tradicionales del saber (las Universidades) nos estamos encontrando con la existencia de una situación cada vez más habitual: la de la posibilidad de cursar cursos online de manera gratuita, que nos permiten obtener, en muchos casos (ya que, tal como los cursos gratuitos que está ofreciendo la Universidad de Stanford y, que tarde o temprano van a ser exportados a otros países/centros educativos) conocimientos/habilidades profesionales tanto o más válidas que cursos que cuestan miles de euros ofrecidos por las Universidades tradicionales.
Si los cursos ofertados están realizados y guiados por profesionales de alto prestigio, ¿qué sentido tendría a día de hoy, a nivel formativo, realizar estudios de pago reglados? Lo único que sería un impedimento, sería la necesidad de disponer de una certificación que nos garantizara las “capacidades/habilidades” adquiridas. Eso actualmente no es demasiado factible ya que la mayoría de empresas exigen determinados tipos de papeles que acrediten las mismas, pero llegará un momento en que lo importante serán las capacidades profesionales de los futuros trabajadores más allá de las decenas de hojas que demuestren que han sabido sentarse en una silla durante determinados años de su vida. Tiempo al tiempo.
Por tanto, más allá de la certificación, ¿qué sentido tiene la Universidad? ¿Se aprende realmente en la misma o se trata de un modelo de negocio obsoleto? Cada vez, y a la vista de los másters (entre los cuales tengo la desgracia de padecer en mis carnes uno de la UOC) de baja calidad que se están ofertando de forma masiva por parte de las Universidades para obtener financiación rápida mediante el pago por certificación (y no por aprendizajes o competencias adquiridas) más de uno se pregunta: “¿qué se está pretendiendo con esa multiplicidad de títulos inútiles que sólo sirven para colgar (con suerte si el título es medianamente bonito) en alguna de las paredes de nuestros domicilios o consultas profesionales?”.
No se si es incapacidad de las Universidades de adaptarse al nuevo entorno de aprendizaje o la necesidad de mantener una institución totalmente anquilosada y anclada en el siglo XIX por los privilegios que ello conlleva a los que viven y se nutren de ella, pero con los nuevos medios cada vez se hace más innecesaria la distribución de ese aprendizaje teórico en lo que sustituyó a los conventos del medievo… las Universidades.
No soy el único que se lo pregunta, ya que cada vez son más los que dudan de esa maravillosa y carísima Universidad.





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