feb 132012
 

Una de las cosas que pretendo con este blog es intentar aprender, poco a poco y paso a paso, con la evolución del mismo. Y de todo ese aprendizaje que recibo intento con mis escritos distribuirlo, intentando dar lo mismo que recibo (cosa imposible, ya que los inputs de aprendizaje superan en mucho lo que puedo llegar a aportar). Por ello, y dentro de las cosas que últimamente he tenido la posibilidad de aprender (de una forma informal, como casi todas las cosas de las cuales he realizado un aprendizaje efectivo) está el tema del c-learning, del cual os intento dar unas pequeñas pinceladas en este artículo.

¿Qué es el c-learning o cloud learning? Pues nada más que un sistema de distribución y absorción de contenidos (o competencias), usando los mecanismos y herramientas que nos ofrecen las nuevas tecnologías en red, para poder realizar un aprendizaje efectivo basado en cuatro aspectos:

  • Comunidad
  • Comunicación
  • Colaboración
  • Conexión

Por tanto, estaríamos hablando de cualquier tipo de aprendizaje obtenido usando medios sociales (o aulas virtuales) que nos permitan un trabajo horizontal en forma de comunidad, con espacios abiertos para la comunicación y colaboración. Los espacios abiertos a los que se refiere este aprendizaje pueden estar sometidos a ciertas restricciones (grupos de trabajo sobre un tema concreto, cursos privados o en abierto con límite de participantes -a veces los propios alojamientos nos obligan a ello-, equipos de diálogo, claustros de centro en comunicación permanente, etc.).

El universo educativo global que marca el concepto, ¿sería de utilidad manifiesta en nuestras aulas? ¿Sería por si mismo complementario o sustitutivo del e-learning? En primer lugar, comentar que el propio concepto nunca, ni por definición ni por infraestructura de las aulas de nuestro país (limitantes en cuestiones de ancho de banda y con capados selectivos de la mayor parte de sistemas de redes sociales) podría llegar a ser sustitutivo de un sistema de enseñanza tradicional. En segundo lugar, si hubiera centros de enseñanza superior que lo usaran, nos encontraríamos con el problema de cómo gestionar dichas plataformas y, la dificultad de conseguir, sin que hubiera un módulo cero (o de iniciación) que los propios alumnos se manejaran con toda esa cantidad de herramientas y servicios que se habrían de incorporar. Y, finalmente, potenciar la nube, con servicios de terceros de almacenaje y distribución de contenidos, haría que el propio centro educativo estuviera ceñido a las decisiones de esos prestadores de los mismos. Dejar en manos de terceros todo el sistema de control de acceso a los contenidos es algo que, a pesar de las garantías que nos puede llegar a suponer determinadas multinacionales (aplicaciones educativas de Google, Facebook, etc.) ello no implica que podamos gestionar y personalizar a nuestra medida los servicios de acceso y distribución.

Estamos hablando de aprendizaje basado en procesos sociales, con facilitadores del mismo y con servicios accesibles desde cualquier lugar.

Imaginemos que estamos diseñando un entorno formativo y disponemos de un servidor, donde tenemos alojado un LMS (Moodle, Chamilo, Sakai o similares), al cual queremos dotar de funcionalidades externas. ¿Debemos integrarlas en el propio alojamiento? ¿Debemos permitir que sean terceros quienes lo gestionen? ¿Será suficiente el hosting para asumir la cantidad de conexiones -de entrada y salida- en picos de estudiantes que acceden al mismo? ¿Tendremos servidores virtuales o máquinas en nuestro propio centro educativo? Volvemos a lo mismo: si tenemos servidores de hosting que no sean propios, el problema de que un día cualquiera dejen de ofrecer dicho servicio es idéntico al uso de servicio de terceros. Por tanto, riesgo siempre va a existir (incluso que lo queramos minimizar al máximo).

¿Inversión en equipamiento para ese c-learning? Mínimo, por no decir casi inexistente. Con clientes ligeros, distribuciones gratuitas (versiones de Linux más o menos personalizadas) que permitan acceder a los servicios deseados… sobra y basta. Eso sí, inversión en ancho de banda imprescindible. Conexiones por red y wifi en condiciones. Puntos de acceso bien situados y, existencia de líneas redundantes (de compañías diferentes) para poder asumir un posible fallo en uno de ellas.

Eso sí, un c-learning como modelo de aprendizaje y, sin una formación en los servicios que nos puede ofrecer la red, va a estar abocado a un rotundo fracaso. Inversión sí, pero en formación del docente que la usa y de los docentes que la gestionan (intracentro y extracentro).

Un nuevo paradigma de aprendizaje que se añade a otros muchos que tan sólo se diferencian de éste por las características de los servicios utilizados, por la ubicación del aprendizaje (e-learning o b-learning) o por el propio sistema de aprendizaje (social learning). Y seguro que me dejo muchos otros en el tintero.

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feb 082012
 

Sigo sin escarmentar. Eso de ponerme en camisa de once varas se debe de estilar. Hoy preveía un día tranquilo, sin críticas (constructivas o destructivas según el objetivo con el que se mire) y sólo publicando un breve artículo pseudohumorístico pero muy útil para describir a grandes rasgos los principales servicios que ofrece la red (conocidos con el anglicismo de social media). Lamentablemente, me he puesto a cuestionar los problemas que supondrán el cambio de temarios, con diurnidad y alevosía, que ha hecho nuestro flamante nuevo Ministro (que a día que pasa, más parece que vuelve a su faceta de “opinador” de mass media).

Sin entrar en la valoración concreta de la medida del cambio de temarios y las justificaciones infumables que ha realizado el señor Wert (basándose fundamentalmente en que el antiguo temario era para que aprobaran sólo los mejores), me gustaría expresar mi opinión basada en los siguientes puntos:

  • El sistema de oposición actual está totalmente desfasado. No es de recibo que haya habido opositores en la última convocatoria en algunas CC.AA. que con más de un nueve en la fase de oposición se hayan quedado fuera de las plazas porque interinos que llevan muchos años de docentes, con un cinco pelado, les hayan quitado esa plaza. Tampoco no es lógico en el sistema que haya interinos que lleven décadas ejerciendo como tales. Ello sólo puede ser debido a que la oferta de plazas ha sido insuficiente y, que ha habido mucho sedentarismo en algunos docentes interinos que, ocupaban plazas no orgánicas y que sabían que si aprobaban esa oposición se iban a alejar de su domicilio habitual.
  • Los temarios siguen siendo totalmente memorísticos. Cambiaron la estructura de los temas pero el contenido de los antiguos y los nuevos (excepto contadas excepciones) se mantenían. Por tanto, una de las quejas de los opositores ha sido la de “haber roto sus esquemas”. ¿Tenemos que permitir que sean plazas exclusivamente memorísticas? Cuándo llegamos al aula después de haber pasado por esa memorización, ¿es lógico exigir a los alumnos que no memoricen y que sepan extraer lo importante de lo que les expliquemos?
  • ¿Por qué han saltado tanto los sindicatos? ¿Por el cambio que perjudica a los opositores o por la preparación de las oposiciones que habían hecho, a un determinado coste, a los mismos en varios cursos? ¿Hasta que punto es lógico que un sindicato se dedique a preparar oposiciones docentes?
  • ¿Es lícito jugar con los opositores de esta manera? Son personas y no pueden estar sujetos a decisiones más políticas que educativas (y los cambios de temarios -el anterior y la vuelta al viejo- han sido realizados por cuestiones políticas)
  • ¿Es lógico mantener a una persona que aprueba una oposición en su puesto sin realizar ningún control de su actualización docente? Y, con ello, no me estoy refiriendo a cursos. Me estoy refiriendo a actualización real, etc.

No tengo muy claro si la decisión del cambio de temarios (volviendo a los antiguos) beneficia o perjudica a los opositores, ya que los que llevan tiempo de interinos y ya se habían preparado los temarios anteriores partirán con ventaja frente a los nuevos titulados, pero lo que si que tengo claro es que se está jugando con la vida de muchas personas.

Quizás, y eso como opinión puramente personal y si tuviera poder para hacerlo, hubiera congelado las oposiciones y hubiera establecido y planificado un sistema de acceso docente más coherente con la realidad y necesidades de nuestras aulas. Pero, como todo va a golpe de ideas iluminadas, así nos luce el pelo.

Son unas breves pinceladas, escritas en pocos minutos que, espero que sirvan para expresar un poco más ampliamente que vía unos tuits muy limitados mi opinión sobre este tema.

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feb 072012
 

En los últimos tiempos cada vez está más en boga de la clase política el establecer una evaluación del sistema educativo. Una evaluación que, considero a nivel personal, necesaria e imprescindible para controlar y establecer mejoras en algunas prácticas educativas que no funcionan. Aunque, después del artículo que se ha publicado en El País, donde habla de que “la sombra del ranking caerá sobre la escuela“, me gustaría expresar muchas dudas sobre el sistema de evaluación (el cómo se va a evaluar) y los parámetros que han de ser evaluados del mismo.

En primer lugar introduzcamos los elementos a evaluar. ¿Cuál tiene que ser el objeto de dicha evaluación? ¿Los resultados de los alumnos? ¿Una evaluación externa y continua del profesorado? ¿La evaluación de la sociedad que ha engendrado a esos alumnos? ¿La de los políticos que han diseñado el propio sistema de evaluación?

En segundo lugar, y tal como expongo en el inicio del propio artículo, ¿cómo evaluamos? ¿Usamos pruebas tipo test por ser las más fiables? ¿Por percentiles y establecimiento de “normalidades” del sistema? ¿Pruebas específicas para cada situación social y geográfica del entorno del centro educativo? ¿Resultados a nivel conductual? ¿Exámenes de reválida? ¿Competencias básicas?, etc.

Nada. Soltamos la bomba de que vamos a ser muy estrictos evaluando el sistema para obtener una mejora en las pruebas externas y, seguro que un mejor resultado de PISA nos hace obtener los mejores médicos e ingenieros del globo. Aunque, no deja de ser curioso que en la mayoría de países se estén rifando a los ingenieros y médicos españoles (entre otros muchos titulados) haciéndoles ofertas tentadoras para que vayan a ejercer su profesión (la cual no pueden ejercer en el país que les ha formado) al extranjero. Emigrantes cualificados y bien preparados. Defecto de los mismos en la sociedad que necesita una urgente mejora.

Una vez expresadas las dudas sobre cómo y mediante qué evaluar, pasemos a la realidad. Tenemos muchos centros educativos que, a día de hoy, no han sido visitados por ningún evaluador externo (supongo que esa es la función de la inspección) como no sea para pedirles papeles burocráticos. Eso sí, sin olvidar el trámite del año de prácticas al cual se enfrentan muchos docentes, con unos evaluadores de su capacidad profesional más interesados en que sepan hacer programaciones y seguir currículums que en las habilidades docentes básicas. Nombre, apellidos, especialidad y firma. Eso sí, ratificada por el jefe del Departamento de turno (en el caso de secundaria) y rubricado por inspector y director. Por tanto, allí tenemos que meter mano. ¿Cómo? Evaluación continua y eficaz de la práctica profesional de los trabajadores que se hallan en los mismos (y aquí sin distinguir a docentes funcionarios, interinos ni docentes de la concertada -pagados desde el mismo erario que los de la pública-). ¿Quién evalúa a los docentes? ¿Otros docentes? ¿Inspectores que hace muchos años que se han alejado de las aulas? ¿Sus alumnos? Es una situación muy difícil de resolver. Evaluar a compañeros es duro y delicado. No evaluarlos nadie también es malo para el propio sistema. Y, ¿en qué situación se hallan los docentes? ¿Qué grupos tienen? ¿Tienen alumnos de clases altas, medias o bajas? ¿Hay ambiente de trabajo en las casas de las familias?

Tiene alguien que ponerse a evaluar. Los docentes somos los primeros que necesitamos una evaluación continua de nuestro trabajo. No sólo en sentido peyorativo, más bien de ayuda a una mejora docente. No nos damos muchas veces cuenta de nuestros errores y, que nos dijera alguien lo que está mal nos ayudaría. Eso sí, sin olvidar el gran error que es “configurar toda la carrera profesional docente” en base a la antigüedad. Importante, pero no exclusiva. Puede haber un mal docente que lleve muchos años en el sistema, como uno recién aterrizado en el mismo. Y a la inversa.

¿Indicadores de competencia profesional? ¿Productividad del producto elaborado? ¿Qué producto? ¿Cómo medimos nuestra productividad? ¿Cómo número de aprobados? Pues los aprobamos a todos y ya está. Productividad excelente. Algún mecanismo tiene que existir. ¿Reválidas docentes con evaluaciones de nuestras prácticas diarias? Quiero que vengan a verme y que me evalúen. Pero, a mi y a los otros miles de docentes. Eso sí, también quiero evaluar al evaluador. Tengo ese derecho y, creo que ha de ser una obligación.

Sigamos con la evaluación. Hagamos reválida a los alumnos cada cierto tiempo y publiquemos esos resultados. ¿Problemas de lo anterior? Existencia de centros segregadores y mal reparto de alumnos (ya que la escolarización va ligada a las zonas de residencia y, por ello, en los barrios marginales esos resultados serán inferiores). ¿Se puede eliminar ese parámetro de la evaluación? Hay mecanismos para ello. Estudié estadística hace muchos años pero me parece recordar que habia sistemas para evaluar muestras normalizadas de población. ¿Sería buena esa medida? Peor que el nada que existe ahora; lo dudo. Eso sí, si algún centro cae en el error de preparar a los alumnos para esas pruebas en lugar de formarlos globalmente, tan sólo comentar que las mismas pruebas se podrían ver complementadas con exámenes externos por parte de profesionales externos. Docentes que están en otros centros que evalúan a los alumnos de centros que no son el suyo. ¿Se entraría así en competencia? Quizás, ¿pero es tan mala la competencia cuando la misma tiene como finalidad una mejora?

Centros con buenos resultados exportadores de sus prácticas educativas, centros con malos resultados intentando establecer mecanismos de mejora. Si es culpa del profesorado, movilidad. Docente evaluado hasta sus últimas consecuencias, aunque siempre teniendo la posibilidad de mejora en caso de errores propios. Eso sí, sindicatos atentos a la limpieza del sistema. Sociedad en todo momento informada de lo que se está llevando a cabo.

Es colaborar, compartir, mejorar. Tres maravillosos verbos que, permiten una mejora global del sistema y, por ende, de la sociedad.

Siguiendo con la evaluación, la misma es continua y individualizadora (individualizada es ineficaz e imposible -evaluar bajo modelos uno a uno es utópico-). También posibilidad de evaluar al evaluador. El docente actúa de mediador entre la Administración (quien evalúa bajo supervisión de un equipo docente) y los alumnos. Por tanto, aparte de su evaluación, el propio sistema se puede evaluar a sí mismo. Políticos que lo gestionan, equipos que asesoran y, finalmente, sociedad que mejora o empeora.

No tengo miedo a que se hagan ránkings públicos normalizados de centros, no tengo miedo a que me evalúen ni a evaluar. Lo único que me gustaría es que antes de lanzar bombazos mediáticos de evaluación global del sistema educativo nos sentáramos todos los actores implicados en el mismo e, intentáramos obtener el sistema de evaluación más justo y útil dentro de nuestras posibilidades.

Evaluar sin ton ni son no es evaluar. Llamadle evaluación mediática, pero lo mediático sólo vende y no creo que en este caso nos interese vender; más bien comprar una mejora de nuestro sistema educativo.

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feb 062012
 

En primer lugar y, antes de empezar a desarrollar este artículo, me gustaría pedir disculpas por atreverme a tocar un tema como el de la Universidad, el cual sólo conozco desde la parte de alumno. Por eso, puede ser que algunas de las apreciaciones que se puedan llegar a verter sobre lo necesario de su existencia, junto con otras afirmaciones de diferente calado puedan ser rebatidas por alguien que sepa bastante más que yo de los intríngulis de la misma.

En primer lugar, comentar desde la barrera que, a simple vista, la Universidad tradicional presencial se está empezando a considerar como un anacronismo educativo. ¿Por qué esas connotaciones peyorativas? Pues, en su mayor parte, se deben a que su evolución no está siendo acorde con los tiempos. En frente de una sociedad digitalizada nos encontramos con una Universidad que está utilizando, en su mayor parte, los mismos métodos de enseñanza con los que me encontré cuando estaba en la parte baja de la tarima. Y eso que ya han pasado casi veinte años de ello. No se justifica que, el lugar de formación de las futuras élites, enmarcadas por una sociedad diferente a la que existía hace unas décadas, permanezca inmune al cambio. Con ello, sólo comentar que, a nivel de investigación y productividad de la misma (en muchos casos cuantificable a nivel económico) no se ha experimentado considerables avances en los últimos años. Excepto algunas Universidades donde se cursan carreras técnicas, son pocas las que están dotando de un valor añadido a su apartado docente. Investigaciones de baja calidad, donde se mezclan muchos esfuerzos por publicar y poca influencia de dichas investigaciones en entornos cercanos. Eso sí, remarcar lo que he comentado antes: hay excelentes investigadores (aunque pocos en proporción de la cantidad de perfiles laborales que están trabajando en las mismas) y, muchos de ellos de renombre internacional.

Por tanto, parece ser que el dotar de valor añadido al aspecto puramente docente de las propias Universidades es algo que necesitaría una urgente mejora porque, a día de hoy, en el mundo globalizado (a efectos de transferencia de conocimiento e investigaciones), no hay suficiente con realimentar el sistema con los propios universitarios que va titulando el propio sistema. Permitir que el único objetivo de las Universidades sea crear titulados para que se queden en la propia Universidad y, con una preparación que no aporta nada a un proceso de autoformación personal bien estructurado, es uno de los grandes errores del propio sistema. Para ello, sólo un pequeño dato (esbozado por el Ministro en su última intervención pero fácilmente contrastable si se analizan datos oficiales): el 93% de los docentes universitarios proceden de la propia Universidad. Eso no es coger a los mejores para la docencia e investigación (las dos caras del docente universitario); eso se llama endogamia.

Como parece desprenderse de mis párrafos anteriores, parece que el gran cambio necesario en un entorno inmovilista no se esté produciendo. Es por ello, que las disrupciones que incorporan los nuevos medios de formación masiva y gratuitos (Academia Khan, Udacity, cursos en abierto del MIT, Standford, etc.) están provocando que el propio sistema tradicional de las Universidades se esté tambaleando. Ello, junto con la casuística de tener unas Universidades presenciales con una excesiva oferta de plazas, incapaces de ser asumidas por la sociedad carente de suficiente oferta laboral para los titulados tampoco ayuda. No me gustaría dejar de recordar la gran cantidad de títulos universitarios, másters y demás que se han creado con la excusa de Bolonia. ¿Es necesaria dicha masificación? A alguien se le podría ocurrir que todo ese incremento de estudios y de Universidades ofertantes de los mismos tiene más que ver con cuestiones económicas que académicas o investigadoras. Y, ¿ello que conlleva en una situación de crisis como la actual? Recortes en el ámbito universitario con justificación mediática.

¿Podemos mantener las Universidades que tenemos? ¿Podemos mantener los miles de docentes universitarios que están en ellas? ¿Tenemos investigación de calidad? ¿Quién controla a las Universidades? ¿Quién controla sus presupuestos? ¿Quién controla sus concursos-oposición? ¿Es fiable ANECA para certificar que sean los mejores quienes den clase e investiguen en las Universidades?, etc. Demasiadas preguntas sin respuesta clara y objetiva.

Tengo mis dudas que en pleno siglo XXI, con los avances que tenemos y con las necesidades formativas que nos exige la sociedad actual, sea necesario mantener tanta sobresaturación de perfiles y títulos. Demasiados pocos investigadores de calidad y docentes (y no me gustaría que se tomara como una generalización, aunque hay más de los deseables) que dejan mucho que desear. ¿No sería más lógico ofrecer cursos masivos de formación, adaptados e individualizados, que permitan tutorías individualizadas y que puedan realizarse de forma más barata online? Y, en los mismos, ¿que los alumnos tuvieran la posibilidad de realizar las prácticas en empresas, centros docentes (en el caso de Magisterio) o centros sanitarios (en caso de Medicina e Enfermería)?

Podríamos reducir plantillas (que con la crisis iría muy bien), ofrecer estudios a demanda, certificar en condiciones y, ahorrarnos una infraestructura gigantesca que se resiste a innovar y a cambiar metodologías.

En definitiva, me quedo con la pregunta que encabeza este artículo: Las Universidades presenciales, ¿necesarias o prescindibles?

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feb 052012
 

Es curioso que, sólo habiendo pasado una semana desde que publiqué las últimas reflexiones tenga material suficiente (y muy actualizado por situaciones que se han producido en los últimos días) para poder realizar y exponer otra tanda de nuevas cuestiones que se plantea un docente.

Después de los recortes educativos (y no sólo de salarios) que se están llevando a cabo en muchas CC.AA., las mentiras de muchos centros concertados que han manipulado mediáticamente “lo que les debía la Administración” (bastante menos, en la Comunidad Valenciana, y en los centros de congregaciones religiosas, que lo que se debía a los centros públicos), el congreso de los laicos del PSOE, las desinformaciones del Ministro de Educación, amén de otros grandes titulares que, en otra situación económica y social, podrían llegar a ser hilarantes detalles me pongo a exponer en cinco cuestiones algunas dudas que me pasan por la cabeza.

Quizás sería bueno pensar menos y acatar las situaciones con normalidad, pero creo que, incluso que sea sólo como terapia (por el caso que le van a hacer los que gestionan la Educación en este país) vale la pena poner palabras a esas cosas que me planteo para compartirlas con vosotros.

  • ¿Quién asesora al Ministro de Educación para que se equivoque, con un tema tan serio para ellos como es el de los contenidos de Educación para la Ciudadanía? (ver enlace). A mi, personalmente, me importa un bledo esa asignatura (totalmente prescindible, como he comentado más de una vez), pero mentir sobre la ideologización de la misma (que dependerá más del docente y sus creencias, que de los contenidos que existen plasmados sobre el papel de los libros de la materia que han pasado por mis manos) es muy lamentable
  • ¿Por qué en el Congreso del PSOE los dos candidatos han dicho de revisar los acuerdos con la Santa Sede y sus ganas de convertir a España en un país laico? ¿No lo es constitucionalmente? ¿No son la mayoría de los delegados que estaban en ese Congreso, y que tienen (o han tenido) hijos en edad escolar quienes los llevan o han llevado a centros concertados religiosos? ¿No mandaron muchos años en el gobierno -con Felipe y Zapatero- para eliminar la asignatura de religión en los centros educativos y, en lugar de ello, se inventaron una LOGSE que blindaba dicha materia estableciendo una alternativa que no se podía evaluar ni hacer nada curricular para “hacer de guardería”? ¿No fue Felipe González quien concertó a los centros de congregaciones religiosas cuando el Ministro de Educación era el nuevo secretario general del partido, Rubalcaba?
  • ¿Por qué en Cataluña siguen contratando a docentes de religión sin ningún título universitario para que adoctrinen a los alumnos de esa Comunidad (enlace) y, en cambio, se ningunea a los interinos de materias más terrenales?
  • ¿Qué va a pasar con los centros educativos que sólo tengan hasta cuarto de ESO con la nueva reforma educativa? ¿En los centros concertados se va a concertar todo el bachillerato? ¿Y en los centros públicos donde sólo dan ESO? ¿Qué implicará para ellos la desaparición de un grupo entero? ¿Van a cerrar esos centros -llamados en muchas CC.AA. secciones-? A propósito, ¿qué va pasar con los funcionarios docentes con plaza definitiva en el centro que se queden sin horas de su materia? ¿Se va a hacer una habilitación universal -para todo vales y para nada aprovechas-? O, ¿se van a suprimir esas plazas y desplazar forzosamente a esos funcionarios?
  • ¿Qué pasará con las nuevas tecnologías en el aula? Es algo que pasó sin pena ni gloria durante la intervención del Ministro cuando esbozó sus líneas maestras. ¿Se potenciaran mediante mecanismos efectivos (no con la distribución masiva de cacharros del antiguo gobierno) o se hará una parada tecnológica indefinida? Y, entrando en otro tema relacionado, ¿qué va a pasar con todos los cargos “a dedo” que hay en el ITE (Instituto de Tecnologías Educativas, ahora rebautizado)? ¿Se cambiarán totalmente por personas afines al nuevo régimen, o se elegirán por capacidad profesional (manteniendo a algunos que hay actualmente muy capaces y trabajadores)?

Muchas preguntas que me surgen después de una semana con tantas y tantas noticias relacionadas con el mundo educativo y, que como siempre, vienen desde los púlpitos políticos y no desde las aulas de nuestro país.

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feb 042012
 

Uno de los problemas que estamos sufriendo desde hace muchos años el colectivo de docentes es la imposibilidad de tener una auténtica carrera profesional docente, más allá de situaciones puntuales que se basan más en la antigüedad que en una verdadera promoción interna (como sucede en muchos de los otros cuerpos funcionariales). Estamos restringidos a día de hoy a ir pasando los años y, mediante esfuerzo propio (o amiguismos institucionales) conseguir, como mucho, el ascenso a los infiernos de los cargos unipersonales de nuestros centros educativos (Director, Jefe de Estudios, Secretario o cualquier otro que la Administración de la cual dependemos haya creado). Lamentablemente, ese mecanismo de promoción también se encuentra bastante vedado por dos motivos: la existencia de, cada vez más, Directores nombrados a dedo por la Administración educativa y, la cantidad cada vez menor de docentes que quieren implicarse en la gestión de sus centros educativos.

Más allá de ello, no me gustaría acabar la preceptiva introducción sin comentar que, lo que comento de la inexistencia de una carrera profesional, no es del todo cierto, ya que existen determinadas situaciones en las que sí que es posible una ligera mejora por promoción interna como son los siguientes casos:

  • Docente de infantil o primaria, que se saca una carrera universitaria (diferente de la de Magisterio que usó para entrar en ese cuerpo) y, que mediante un concurso-oposición con plazas reservadas para ellos, se les permite pasar a ser docentes de secundaria (mediante unas pruebas mucho más sencillas que las de una persona que accede desde fuera del régimen funcionarial docente)
  • Docente de secundaria que, en unos concursos (con baremos objetivos u objetivables) donde se ofertan un determinado número de plazas, les permite optar a acceder a la condición de catedrático

Por tanto, a día de hoy, dos mecanismos para la mejora profesional y promoción interna del docente (aunque he de reconocer que la segunda cada vez está menos extendida y, son pocas las convocatorias de cátedras que se realizan en nuestro país).

Lamentablemente, esos dos mecanismos de promoción interna adolecen de muchos defectos. El principal, es que, para aquellos docentes de primaria, que les guste dar clase en esos niveles, ¿qué posibilidad de promoción interna les ofrecemos para que no tengan que abandonar dicha etapa educativa? ¿Les ofrecemos una carrera por niveles profesionalizadores? ¿Qué parámetros usamos para ello? Una solución sería la evaluación y promoción mediante diferentes pruebas objetivas (¿cómo los exámenes para el acceso a los diferentes niveles policiales?). También sería bueno incorporar la mejora docente mediante intercambios con otros centros educativos y, así poder acceder a otros estadios profesionales. Eso sí, todo lo anterior con independencia del color político del docente y, siempre procurado que sea de la manera más justa posible.

Para los docentes de secundaria, la idea fundamental sería la misma. Posibilidad de promoción por niveles, mediante la asimilación de los requisitos que se piden en cada uno de ellos y con pruebas objetivas. Eso sí, que dicha promoción esté totalmente desvinculada de los años de experiencia (relevantes, pero muy ineficaces a la hora de valorar el grado de profesionalidad docente -ya que un docente recién aterrizado en el sistema puede tener más capacidades y habilidades para conseguir un nuevo estadio de promoción que otro que lleve más años-). Eso sí, no se trata de ningunear la experiencia docente, la cual también tendría que ser marcada como un aspecto más dentro de un baremo más amplio.

Y, en el caso de secundaria, no me gustaría dejar de lado la posibilidad de que se convocaran concursos-oposición para que dicho profesorado pudiera dar el salto a la Universidad. Para eso, uno de los aspectos a considerar sería la revisión de todas las plazas de docentes universitarios (junto con sus procesos de selección) y efectuar un revisionismo histórico, impidiendo el acceso de los nuevos docentes a la misma por cuestiones endogámicas (que suponen cerca de un 93% del acceso a las mismas). Eso sí, uno de los requisitos previos que habría de tener el docente de secundaria que quisiera optar a dar ese paso sería estar en posesión de un Doctorado (cosa que le habilitaría para realizar la parte investigadora de su docencia en esos nuevos niveles).

Ya habéis visto que en ningún momento he colocado los cargos de Inspección, Centros de Profesorado, ITE, cargos técnicos ocupados por docentes en las Consejerías de turno, etc. dentro de las posibilidades de mejora de la carrera profesional docente. Esa no inclusión se debe fundamentalmente a dos parámetros:

  • En su mayor parte son cargos de designación política y, por ello nunca puede hablarse de promoción para acceder a los mismos
  • Son cargos alejados de la docencia directa de aula y, debido a esa casuística, es muy difícil considerarlos como cargos docentes y no de gestión

Por tanto, dentro de las posibilidades de establecer un sistema de promoción docente en condiciones, también tendríamos que tener en cuenta la posibilidad de establecer “oposiciones diferenciadas” para ocupar esos cargos que implican la “no docencia”. Así conseguiríamos tener los mejores gestionando las cuestiones docentes y, que los mismos estuvieran alejados del partido político de turno que los cesa o los asigna en función del color del carnet que disponen dichas personas en el bolsillo, o de la relación que tienen sus parientes con los que en ese momento están mandando en dicho ámbito de actuación.

Unas primeras ideas para algo realmente necesario como es la necesidad de establecer una carrera profesional docente en condiciones.

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feb 032012
 

Hace demasiado tiempo que tengo algunos artículos pendientes, a los que tan sólo faltaban algunos detalles para su correcta publicación. Este caso es uno de ellos, ya que se trata de una magnífica herramienta para gestionar los vídeos de Youtube y, de la cual, además tengo la gran suerte de conocer personalmente a su creador, Víctor Pérez, docente de informática de un centro de la Comunidad Valenciana.

Si más preludios vamos a lo realmente importante, que es el realizar un breve análisis de una herramienta que nos puede dar mucho juego a la hora de usar vídeos de Youtube. El servicio gratuito (más que herramienta) se llama Netplayed y consiste, nada más y nada menos que, en dotarnos de la posibilidad de crear listas de reproducción de los vídeos de Youtube que deseemos.

Podemos realizar dicha selección de varias maneras (expuestas de forma muy clara en la propia web del servicio), que consisten fundamentalmente en las siguientes:

  • Añadir la URL (dirección) de una web y que automáticamente nos seleccione todos los vídeos que haya en la misma para ser mostrados en formato lista (para posteriormente, añadir, borrar o cambiar de orden los mismos en la lista de reproducción que nos ha generado el servicio)
  • Buscar en Google “palabras clave” y, automáticamente el servicio nos genera una lista basada en los vídeos que integren esa palabra o palabras que, como en el caso anterior podremos modificar a nuestro antojo
  • Añadir manualmente las direcciones de los vídeos para crearnos una lista personalizada

Eso significa que, las posibilidades en el mundo educativo (y no sólo en él) para personalizarnos una lista de vídeos de Youtube para usarlos de forma estructurada son de una utilidad manifiesta.

Y, si a lo anterior, añadimos la posibilidad de usar determinados plugins que nos facilitan el uso de dicho servicio (para Firefox, Chrome, como app para Facebook e, incluso la posibilidad de añadir un plugin a nuestro WordPress para embeber las listas creadas) nos encontramos con un servicio que dará mucho que hablar en un futuro.

Eso sí, no me gustaría acabar el artículo sin incorporar los manuales para un uso inicial del servicio (a los que podréis acceder haciendo clic en la imagen inferior o mediante el siguiente enlace).


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feb 022012
 

Como todos sabréis a estas alturas, el nuevo Ministro de Educación (junto con Cultura y Deportes) es el sociólogo José Ignacio Wert. Por ello, me he permitido incorporar un derivado de la capacitación profesional del mismo en un breve análisis de la cuenta de Twitter del Ministro, que es @Jiwert.

En primer lugar, tan sólo un análisis de su biografía, donde se autodefine como “Estudié Derecho y política. Presidí Demoscopia. Hasta hace poco me dedicaba a la consultoría y a opinar. Ahora soy Ministro de Educación, Cultura y Deporte”.

Por tanto, y haciendo un estudio básico de dicha autobiografía nos encontramos como Ministro de Educación (amén de sus otras carteras ministeriales agregadas) que ha pasado de expresar su opinión a Ministro. ¿Por qué él y no muchos otros que tienen/tenemos el don de opinar?

Pero bueno, tampoco no vayamos más allá…

Siguiendo con el estudio, nos encontramos otra cosa curiosa. La imposibilidad de distinguir si se trata de una cuenta personal o, mediante la que va a interaccionar con los miles de docentes que en nuestro país, ansiosos por expresarle sus preocupaciones, tienen cuenta de Twitter y le han añadido como seguidores.

Para intentar responder a lo anterior, tan sólo tenemos que obtener dos ejemplos de su cuenta: la relación entre seguidores y seguidos (y el perfil de los que está siguiendo) y, una segunda, sacada de sus últimos tuits.

En primer lugar, vamos a ver la relación entre los que sigue y los que le siguen.

Se observa un enorme desfase entre ambos dígitos: sigue a 21 personas y le siguen casi 12000. Eso sí, hemos de tener en cuenta que, previamente a su elección como Ministro, la cantidad de seguidores era ínfinitamente inferior (me parece recordar que no llegaba ni a los 2000 -pero mi memoria deja mucho que desear-).

Una gran cantidad de los nuevos seguidores son docentes, esperando que el seguimiento sea mutuo y, así poder expresarle las preocupaciones. Otros, queriendo seguir a su “jefe” (cual si fuera una estrella mediática) y, esperando poder establecer un contacto de tu a tu con el mismo. Lamentablemente, y aquí sí que en parte entiendo la postura del Ministro, es imposible y, más aún con el trabajo que supone llevar el Ministerio de Educación, poder seguir a todos los que le siguen. Se ha de tener en cuenta que la saturación de sus mensajes directos que ello podría suponer, sería el fin de cualquier posibilidad de intercambio activo con esos docentes.

Eso sí, ello no obsta a que pueda seleccionar y responder a algunas de las numerosas preguntas que se le están haciendo y, a las cuales no ha dado aún respuesta.

Tampoco no justifica ese “no seguir” con la calidad de los 21 a los que está siguiendo a día de hoy, formada fundamentalmente esa escueta lista por periodistas (entre los que destacaría los de El País, el director del Mundo e Ignacio Escolar -de Público-) y políticos (Soraya, Mariano y Rubalcaba). Eso sí, mezclados entre los 21 aparece Daniel Ureña, profesor de la Universidad Pontificia Comillas. No digo que los mismos no sean de relevancia extrema (para mantener contactos por DM -mensajes directos-) pero ello no obstaría a incorporar a algún docente o padre para consultar la realidad del día a día de las aulas que ha de gestionar.

Una vez comentada la situación de su perfil, analizar sus últimos tuits, donde se mezclan cuestiones personales y profesionales.

Por tanto, podemos deducir que los grandes intereses del Ministro son el tenis (donde siente una gran admiración por Rafa Nadal) y sus publicaciones en diferentes medios de comunicación. Eso sí, aprovechando uno de sus últimos tuits para agradecer a los que le han apoyado después de la divulgación de sus datos personales que ha hecho Anonymous.

En definitiva, una cuenta donde se mezcla lo personal y lo profesional que, a día de hoy no aporta demasiado para todos aquellos que estamos relacionados con el mundo educativo (docentes, alumnos y familias). Algo curioso cuando la apuesta fundamental de todas las Administraciones en los países de nuestro entorno es la de acercar al máximo a los políticos que gestionan los diferentes ámbitos a los ciudadanos. Me parece recordar que alguien ha llamado a lo anterior gobierno 2.0.

Antes de finalizar me gustaría aclarar que este artículo no es ninguna crítica al Ministro por su uso de Twitter y, más bien un pequeño estudio sobre su cuenta en dicha red social.

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gen 312012
 

Sería triste que fueran pocos los docentes, alumnos y padres que hayan escuchado hace bien poco la conferencia que ha dado el Ministro de Educación, José Ignacio Wert, para esbozar las líneas maestras de su gobierno en materia educativa y, algunas reflexiones que ha realizado sobre la situación actual. Lamentablemente esa tristeza prefiero no contrastarla y suponer que hay más personas en nuestro país que han escuchado sus reflexiones y propuestas, que la audiencia de programas que prefiero no mentar.

Por ello, me permito hacer un breve resumen sobre lo qué ha dicho y cómo lo ha dicho, porque a veces es igual de importante lo que se dice como lo que se intuye (y, por motivos totalmente entendibles, se obvia). En primer lugar, tan sólo comentar que, en líneas generales, estoy bastante de acuerdo con algunas de sus propuestas y veladas críticas sobre algunas de las situaciones actuales (especialmente en lo que hace referencia a entornos universitarios), pero he de reconocer que me ha disgustado en sobremanera la idea que ha reiterado a lo largo de todo su hilo argumental de la necesidad de parecernos a otros países (sea Finlandia, Alemania o EE.UU. entre otros).

En primer lugar ha dicho que en España era de los países donde más cantidad se desembolsaba por alumno y año en centros públicos (unos 9800 dólares/alumno) y donde menores resultados se obtenían. También ha remarcado los bajos ratios en relación con los países de nuestro entorno y el gran número de horas lectivas que tenían nuestros estudiantes. A lo último ha contrapuesto el dato de que en materias instrumentales (lenguas y matemáticas), las horas lectivas eran inferiores a las de los mismos. ¿Se deduce de ello que en España hay un exceso de materias?

También ha entrado en el proceso de selección del profesorado, donde ha comentado que en la próxima década se jubilarán casi 200000 docentes y, ha llegado el momento de establecer un sistema de selección de los mejores. Le ha faltado decir el cómo. ¿Lo sabrá realmente? Sí hay esa cantidad de docentes del sistema a sustituir, quizás sí que sería bueno un cambio en el sistema de selección pero, ¿sabrá hacerlo para que produzca ese filtrado? ¿Qué tipo de docentes buscará? ¿Con grandes conocimientos o con gran capacidad en el uso de estrategias educativas? Difícil cuestión.

Me ha gustado el comentario que ha realizado sobre el carácter estatal de los cuerpos docentes. ¿Se atreverá el Ministerio a volver a ejercer las competencias globales sobre la Educación de este país? Somos muchos los que creemos que hay tres ámbitos que nunca debieran haberse transferido (Educación, Sanidad y Seguridad). Eso sí, recuperar competencias no habría de ser óbice para acercar la posibilidad de establecer mecanismos para que esos servicios se acercaran al ciudadano (¿mediante secciones del Ministerio en las CC.AA.?).

Después ha comentado de pasada la profesionalización de la Dirección de los centros educativos y de la autonomía de los mismos. ¿Se enviarán Directores del régimen o se externalizarán los servicios de los cargos unipersonales de los centros? Ya existen demasiados Directores “a dedo” y quizás sería bueno que se establecieran mecanismos para asegurar “la competencia” de los mismos. A propósito, si se profesionaliza la Dirección y se dota de mayor autonomía a los centros educativos, ¿qué sentido tiene el cuerpo de Inspectores? ¿Se les hará volver a las aulas? Ha lanzado una idea demasiado poco concretizada y, que falta ver cómo se llevará a cabo.

Entrando en los cambios en la Educación Secundaria, ha diseñado un sistema 3+3 en lugar del 4+2 actual. ¿Qué significa eso? Pues que se reduce un curso de la ESO (desaparece cuarto y se establece flexibilización en los tres cursos anteriores) y se alarga un año el bachillerato y la formación profesional de grado medio. No me parece una mala idea (sobretodo por lo que afecta a la FP, ya que dos cursos se quedaban muy cortos). Una vez dicha la máxima, ha insinuado el establecimiento de un modelo de FP parecido al alemán, donde la formación práctica se realizaría en empresas. Externalizar parte de la FP puede llegar a ser totalmente contraproducente. Falta ver cómo lo articula. Y, también me gustaría expresar mis dudas en ¿cómo vamos a seguir manteniendo en el sistema a alguien con más de 15 años que ya se haya graduado y, que aún no pueda salir del mismo hasta el año siguiente, obligándole a hacer un curso de FP o de Bachillerato? Serán casos aislados (ya que la mayoría que quieran abandonar el sistema ya habrán repetido) pero que puede darse y se ha de contemplar.

Eso sí, su gran caballo de batalla, Educación para la ciudadanía ha sido eliminada y sustituida por Educación cívica y constitucional. Puestos a quitar Ciudadanía (cosa que me alegro), podrían haber aprovechado para cargarse la Religión de los centros públicos y, de paso, dejar esas horas para hacer cosas más útiles y no poner otra asignatura que, para muchos, también va a tener contenido ideológico.

Entrando más a fondo en la reforma educativa que afecta a los alumnos, comenta la necesidad de establecer un bilingüismo inclusivo en inglés (dar las clases en inglés) y establecer una segunda lengua extranjera. ¿Qué pasará con las CC.AA. que tengan una segunda lengua cooficial? ¿Se alargará el horario lectivo para incorporar esta segunda lengua? Además, ¿de dónde va a sacar el dinero y los docentes formados y capacitados para dar una materia -que no sea el propio inglés- en dicha lengua?

Lo anterior sin obviar la necesidad de evaluaciones. Evaluar… ¡qué manía! ¿Quién evalúa y cómo se evaluará el sistema? Se ha de hilar muy, pero que muy fino.

Una vez esbozados los cambios en secundaria (a primaria ni la ha mencionado), ha entrado con el tema de las Universidades. Ha comentado, cosa que comparto, que hay un exceso de Universidades en España, junto con un alud inasumible de másters y estudios de postgrado. También ha comentado la baja calidad de las Universidades (supongo que dependerá de las mismas, porque -por poner un ejemplo- tenemos de los mejores médicos y enfermeras del mundo) porque no aparecían en ningún ranking y, la baja capacidad de sus docentes. Considera que la endogamia universitaria que se lleva practicando en los últimos tiempos (el 93,3% de los docentes universitarios cuando aprobaron la plaza ya estaban trabajando dentro) es un perjuicio enorme para la calidad de las mismas.

Finalmente, sólo comentar que, a pesar de gustarme en líneas generales las propuestas y reflexiones del Ministro, me ha sobrado totalmente la necesidad de establecer un modelo educativo por imitación y, la necesidad continua de referirse a informes de la OCDE. Un gran orador, pero con la sensación de que no conoce “la realidad del día a día de nuestras aulas”.

Seguro que se me escapan muchas cosas, pero a grandes rasgos, esto lo que me ha parecido entender.

Podéis descargaros la intervención completa del Ministro desde este enlace y ver un trozo de su intervención (donde habla de la sustitución de Ciudadanía).

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gen 302012
 

Una de las cuestiones que siempre se han planteado y, de las cuales hasta ahora no había tenido oportunidad de leer ningún estudio es la influencia del tamaño de aula (ratio de alumnos por clase) en los resultados académicos. Parece claro, y a la vista de las situaciones empíricas que la mayoría de docentes nos encontramos en las aulas heterogéneas (con alumnos de diferentes ambientes sociales y capacidades cognitivas) de nuestro país, que la influencia del número de alumnos que existen en las mismas condiciona la calidad de la enseñanza que nosotros podemos aportar o transmitir.

Pues bien, resulta ser que, a la vista de uno de los estudios realizados por dos investigadores educativos de la Universidad de Hardward, Will Dobbie, Roland G. Fryer, Jr  que realizaron un estudio bastante completo (y complejo) a escuelas charter de Nueva York, parece observarse que esa situación empírica que observamos en nuestro quehacer cuotidiano no tiene demasiada influencia en los resultados finales de los alumnos.

En primer lugar, y antes de exponer las conclusiones de esos dos investigadores, me gustaría aclarar el concepto de “escuelas charter” para poder entender un poco más el ámbito de estudio en el cual se basaron. Esa tipología de centros escolares son aquellos centros que reciben dinero público (como el resto de centros educativos públicos de EE.UU.) pero que no están sujetos a la totalidad de las reglas, regulaciones y connotaciones que se aplican en el resto de centros educativos públicos. Es decir, muy parecido a los centros concertados de nuestro país: centros subvencionados con dinero público, que permiten la aportación “voluntaria” de dinero privado (de los padres o de asociaciones) y, con orientaciones y estrategias educativas algo más flexibles que las marcadas por el propio gobierno. En definitiva, centros públicos gestionados de forma privada y donde llevan mayoritariamente a sus hijos aquellos que quieren optar por unas características determinadas para sus alumnos (cooperativas de padres, centros de diferentes congregaciones religiosas, etc.).

En ese tipo de centros, cuya segregación de alumnos es manifiesta y, consecuentemente ya ha habido un filtro en la elección del alumnado, nos encontramos, a la vista del estudio, que las medidas relacionadas con el tradicional modelo de recursos educativos (tamaño de la clase, gasto con alumno, capacitación de los docentes, etc.) no se relacionan positivamente con la eficacia escolar. En contraste a lo anterior, hay cinco medidas que parece que sí que implican una mejoría en los resultados de esos alumnos:

  • Comentarios frecuentes del docente sobre el trabajo realizado
  • Instrucción basada en datos y hechos tangibles (demostrables)
  • Tutorización efectiva y continua
  • Aumento del tiempo de instrucción (aumento del horario lectivo de los alumnos)
  • Enfoque constante de la enseñanza en el rendimiento académico

En definitiva, en centros “segregadores” que agrupan alumnos por cuestiones socioculturales, parece que la mejoría de resultados permitan un mayor número de alumnos en el aula con un menor coste para las arcas públicas y ello nos lleva a realizarnos una simple pregunta: ¿debemos usar métodos segregadores en el reparto de los alumnos por aula para conseguir la máxima homogeneización en las mismas y, por ende, un mayor resultado académico de los mismos? o ¿debemos mantener aulas heterogéneas, más caras, pero con mayores posibilidades de inclusión y menos de expulsión del sistema de aquellos que, por sus características socioculturales, estarían abocados a un abandono temprano del sistema?

Si se me permite mi humilde opinión, quizás sería bueno mezclar ambas opciones. Intentar homogeneizar los grupos pero dotar de la máxima flexibilidad a los mismos e, intentar ayudar a los alumnos divergentes en dicha homogeneización mediante atenciones individualizadas para que pudieran ponerse al nivel de sus compañeros (no como las actuales que, lo único que hacen es aumentar la distancia entre los que pueden seguir el sistema y los que no). Eso sí, a partir de un cierto momento, quizás sería necesario el establecer vías profesionalizadoras divergentes.

Podéis consultar el estudio desde el siguiente enlace.

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gen 292012
 

Ha pasado un año desde que publiqué la última entrega de reflexiones de un docente. Un formato de cinco preguntas breves que me permitía cada cierto tiempo lanzar al aire para que los lectores del blog opinaran sobre ellas. Era una manera de dar visibilidad a muchos de mis pensamientos sobre cuestiones educativas que, a su vez, me permitirían contrastar mis ideas previas con otras visiones de las mismas (ya que la divergencia también ayuda a establecer debates enriquecedores).

Lamentablemente, fue un formato que no funcionó. Por ello, procedí a dejarlo en barbecho hasta que algún día me apeteciera volverlo a utilizar. Y, como este domingo me apetece expresar por escrito algunas cuestiones que me rondan por la cabeza, pienso que es bueno expresarlas en un formato breve y conciso que me permite el formato que utilicé en las reflexiones.

Sin andarme más por las ramas y justificar la elección (o el retome) de dicho formato, vamos a ello.

  • ¿Por qué está siendo tan importante para los sindicatos educativos mezclar la lucha que están llevando a cabo los trabajadores de los centros públicos (funcionarios o interinos) con las de los centros concertados? ¿Es la misma lucha la de un sistema público, gratuito e inclusivo, que la de un sistema de gestión privada subvencionado con dinero público?
  • ¿Por qué los docentes de Religión en la Comunidad Valenciana tienen contrato indefinido desde el año 2007 (algo equiparable a ser funcionarios) y a los interinos de dicha Comunidad se les extinguirá el contrato de forma unilateral el 30 de junio? Y aquí se añade una subpregunta, ¿es necesario tener docentes de Religión, nombrados a dedo por la conferencia episcopal de turno, dentro de las aulas de nuestro país con el coste ideológico y económico que ello supone?
  • ¿Por qué se va a realizar la modificación de la ESO y del Bachillerato sin haber consultado a ninguno de los docentes que están en las aulas de este país? ¿Quién decide las reformas educativas y sobre qué se sustentan? ¿Quién las impone?
  • ¿Por qué se confunde, cuando se han tomado medidas de presión contra los recortes educativos, la formación con los cursos de formación? Negarse a hacer cursos de formación reglados no obsta a que el docente no se siga formando en entornos más flexibles y abiertos. ¿Qué interés hay, y por parte de quién, para confundir esos dos conceptos?
  • ¿Por qué no se racionaliza el propio sistema educativo y se plantea la reducción de materias y horas lectivas del mismo? Hay una gran cantidad de materias (en algunas CC.AA. hasta diez por curso en secundaria) y, ello conlleva a que el aprendizaje se realice por la necesidad de aprobarlas más que por aprender. ¿Es lógico primar el aprobar delante del aprender o deberían coexistir ambos?

No se si he sido muy incongruente, pero me apetecía comentar esas pequeñas cosillas (entre muchas otras que tengo en la cabeza) y que, si el formato se acepta, intentaré ir exponiendo cada cierto tiempo).

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gen 282012
 

En los últimos tiempos ha existido en nuestro país la necesidad de diseñar modelos educativos por imitación. Siempre nos hemos comparado con países de nuestro entorno (más o menos lejano) y, mediante la aparición de diferentes informes (PISA, por ejemplo) nos encontramos con la necesidad de aproximarnos a la excelencia que según algunos estudios se nos marca como deseable.

A niveles de Educación obligatoria, la necesidad de incorporar temas competenciales, producto de sistemas con mucho arraigo en los mismos (Finlandia y Estados Unidos, entre otros) nos ha hecho que tengamos incorporado en nuestro propio sistema elementos tan curiosos como competencias básicas, mínimas o adaptaciones en las mismas (grupos de diversificación, atenciones educativas individualizadas, etc.). Pues bien, el establecer modelos educativos por imitación es un gran error. ¿Por qué? Pues bien, en primer lugar, y creo que es lo más importante, el establecimiento de modelos calcados a sistemas educativos de países que, no comparten con nosotros ni el tipo de sociedad, ni las características económicas o pseudopolíticas que existen en el nuestro, no pueden ser utilizados nunca para ser nuestros modelos de referencia. Intentar importar el modelo finlandés, tan en boca de todas las Administraciones educativas en los últimos tiempos, es un craso error. Hablar de la posibilidad de incorporar un sistema, utilizado en un país donde los porcentajes de inmigración son muy bajos y, ello sin entrar en temas de economía o climatológicos (nada que ver con los nuestros) hacen que sea imposible dicha asimilación.

Hemos vivido en los últimos tiempos centenares de inventos similares, procedentes de imitación. Entre ellos, quizás el más conocido sea la LOGSE. Un sistema que trataba de establecer una Educación inclusiva y global, sin discriminación de ningún tipo entre los alumnos que iban a realizar esa Educación obligatoria. Lamentablemente, los parámetros en los que se basaron eran externos (en este caso, Marchesi -su ideólogo- bebió de fuentes de países comunistas). Esa copia, trasladada a la sociedad española ya hemos visto como ha funcionado. Un 30% de fracaso escolar (objetivable aunque discutible) y, una sociedad con más del 20% de sus trabajadores en paro (muy relacionado con el propio sistema educativo). Y, ello sin querer entrar en Bolonia. Un maravilloso plan que pretendía igualar los sistemas universitarios de todos los países de la UE, pero partiendo de la premisa de que la igualación se debería hacer en función de los países de referencia (o sea, Alemania y Francia). Si ya es difícil realizar un sistema educativo uniforme en todo el territorio (con grandes matices y diferencias entre las diferentes regiones), ¿cómo se nos puede ocurrir realizar un copia y pega de sistemas educativos de otros países?

El diseño de un modelo educativo propio es más complicado, requiere de un mayor tiempo y, necesita gente que sepa cómo hacerlo. Si las diferentes versiones de nuestro sistema (ahora con la más que posible introducción de un tercer año de bachillerato en detrimento de cuarto de la ESO, para hacer un sistema mixto entre el error de la LOGSE actual y el deficitario sistema EGB-BUP-COU -o FP- en el que estudié) van a estar más condicionadas en lo que nos digan los países de nuestro entorno que en la observación directa de la sociedad y de las aulas de nuestro país, vamos a estar abocados a lo mismo: un fracaso anunciado.

Tenemos grandes investigadores educativos (de varios colores y líneas de pensamiento), muchos docentes en las aulas de nuestro país, muchos alumnos que reciben esos experimentos y, finalmente, una sociedad que, tarde o temprano va a exigir que se haga algo en condiciones. Los tres primeros de esta lista que he enumerado, tienen mucho que decir. ¿Se tendrán en cuenta antes de establecer nuevos modelos educativos?

No quiero ser coreano, ni finlandés, ni americano, ni alemán… me conformo simplemente con tener un sistema educativo (como parte del sistema en mi rol docente) propio y centrado en las necesidades reales de nuestra sociedad. Diseñado y gestionado de forma autónoma, con independencia del color político de turno que hace sus experimentos por cuestiones de imitación y asociación a sus modelos de Estado favoritos.

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gen 242012
 

Dentro del proyecto fin de máster de que he presentado me he dado cuenta de varias cosas que me preocupan y, que me hacen ser muy escéptico con la extrapolación de resultados siguiendo una investigación educativa totalmente académica a la realidad de las aulas. Me da la sensación de que la investigación educativa va por un lado y la realidad de las aulas por otro. Cada vez me encuentro más confuso al leer investigaciones que defienden una cosa para, posteriormente, encontrarme con otras que defienden lo contrario. Lo único que sí que tengo claro de las mismas y, que desconocía hasta el momento de enfrentarme con la realización de una investigación “siguiendo pautas teóricas” con una rúbrica muy concreta, es la necesidad de contemplar los aspectos éticos que nos puede suponer la misma. Por ello, me gustaría compartir con vosotros el apartado de mi investigación en lo que hace referencia a ese aspecto.

Siempre que hablamos de aspectos éticos referidos a la investigación educativa nos estamos refiriendo fundamentalmente a diferentes parámetros:

  • El investigador ha de tener siempre en cuenta los criterios establecidos a priori de la propia investigación para poder decir que se ha ajustado a la ética en la misma
  • La investigación ha de ser realizada de  de acuerdo con unos principios éticos (establecidos de forma extensiva o ciñéndose a normativas éticas de un comité ético de solvencia contrastada)
  • La participación en la investigación ha de ser voluntaria e informados todos los participantes de la intencionalidad de la misma (junto con el uso futuro que se va a realizar de los datos obtenidos)
  • La confidencialidad de los datos recogidos (si los mismos contienen datos personales) han de ajustarse a la normativa vigente (LOPD- Ley Orgánica de Protección de Datos)

Por tanto, queda claro que cualquier investigación que implique un proceso encaminado a ampliar los conocimientos sobre algún tema concreto han de tener en cuenta los parámetros anteriores. En caso de que la investigación trate de temas educativos hemos de tener en cuenta las siguientes limitaciones éticas (Howe y Moses, 1998):

  • Ocultar a los participantes la naturaleza de la investigación o hacerlos participar en la misma sin que ellos lo conozcan
  • Exponer a los participantes del estudio a actos que pudieran perjudicarlos o disminuir su propia estima
  • Invadir la intimidad de los participantes
  • Privar a los participantes de los beneficios a los que puede dar lugar la investigación
  • Utilizar mecanismos ideológicos en las preguntas de investigación

En todos los casos anteriores, se trata de violaciones de los derechos de las personas, basados en los principios de respeto, justicia y optimización de beneficios. Principios que constituyen la base de la investigación ética en seres humanos.

Además, a la hora de hacer difusión de la información y conclusiones extraídas de la investigación, es conveniente (por no decir imprescindible) usar mecanismos de difusión y distribución que permitan que, como mínimo los sujetos que han sido sometidos a la investigación, puedan acceder a toda la documentación de la misma.

En definitiva y, para aclarar conceptos básicos de la ética investigadora, recordar lo siguiente:

  • Posibilidad abierta de contestar a las preguntas de investigación, entrevista o cualquier otro mecanismo de recogida de datos que implique parte activa del investigado o que use datos sensibles no pertenecientes a dominio público
  • Exposición de forma clara de los datos recogidos y del uso que se hará de los mismos
  • Garantía del anonimato de los participantes y, en caso de que el mismo no sea a priori, en los resultados de la investigación siempre se tiene que ir con mucho cuidado al usar datos sensibles no públicos
  • Difusión pública de la investigación, por lo que el acceso a los datos se habría de facilitar al máximo (licencia CC de la investigación, repositorios abiertos, etc.)

Howe, K. N. i Moses, M.S. (1998). Ethics in Educational Researh, a Review of Research in Education, 24, 21-59.

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gen 222012
 

Ayer me prometí a mi mismo, una vez finalizada la gigantesca e impresionante manifestación en Valencia en defensa de la escuela pública a la cual tuve la oportunidad (y el placer) de asistir, la plasmación de la misma en un artículo del blog. Quizás hubiera sido más lógica la redacción del mismo ayer sólo llegar, pero a las horas en que me pude sentar, lo único que me apetecía era descansar. Fueron seis horas de coche, apelotonamientos en los trenes (tanto de ida como de vuelta), marcha con tres chiquillas,… en definitiva: más que suficiente para dejar pasar la noche antes de escribir algo coherente.

Pues bien, datos de manifestantes aparte, tan sólo comentar que fue una manifestación masiva. Hablar de 60000 o, incluso de las 120000 personas que según algunos medios de comunicación asistieron a la misma es hablar de algo, importante pero no excluyente de las ideas y reivindicaciones que había detrás de la misma (mucho más importantes que el propio número, sin desvirtuar de ninguna manera lo gigantesco del mismo para una ciudad como Valencia).

En primer lugar, comentar que, si he asistido a la misma no ha sido gracias ni a los sindicatos, ni a los tres partidos políticos que han querido hacerse la foto de cabecera (PSOE, Compromís e EUPV -IU del País Valenciano-). Ha sido una decisión personal, tomada a la vista de la deriva de la situación educativa de la Comunidad Valenciana y, a la situación de extrema gravedad que se está produciendo en las aulas de nuestra Comunidad (a nivel de futuros impagos de servicios básicos y de atenciones educativas no cubiertas). Eso sí, reconozco que quizás salimos tarde y, hubiera sido más lógico empezar la lucha antes de que se produjeran los recortes salariales (para así no dar excusas a aquellos que pretenden desprestigiar el movimiento de lucha, convirtiéndolo sólo en cuestiones de retribución económica de un sector privilegiado con muchas vacaciones). Pero, para aquellos que piensen lo anterior, tan sólo les emplazaría a reflexionar que el colectivo docente ha estado durante muchos años desmovilizado y, al tratarse de una estructura mastodóntica con muchas dificultades de coordinación entre el mismo (debido fundamentalmente al desprestigio de los sindicatos educativos y a los propios “infiltrados” que existen en el mismo) ha sido difícil empezar a engrasarse para poder empezar a actuar.

Sin andarme más por las ramas, me gustaría empezar mi pequeña crónica personal con la salida de mi ciudad. Decisión personal de uso del transporte público (algo que también debemos defender). Taquillas de la estación colapsadas… ¡empieza la odisea!

Se empezaba a mascar en el ambiente que iba a producirse algo grande, pero jamás pude preveer lo que iba a suceder al final. Debordaba todas las expectativas. Pero, no adelantemos acontecimientos.

Una vez situados en el andén, nos encontramos con que aparece un tren, sin la previsión de vagones extras (ya que ni los más optimistas se pensaban dicha asistencia) y, ello obliga a estar dentro del propio vagón como sardinas. ¡Qué carajo! Las sardinas disponen de más espacio vital que los que estábamos subidos a esos vagones.

Allí me interpela Gloria (@GloriaRossiPons) que me pregunta si soy @xarxatic. Curioso y agradable que te conozcan fuera del ambiente virtual y, te planteas que tu parecido en la foto de perfil debe ser extraordinario. En una multitud, ser reconocido. Se agradece. Una maestra de charla agradable, limitada la misma por el acto reivindicativo. A ver si coincidimos en otro lugar y con todo este tema solucionado. Aunque los dos opinamos que el mismo va para largo… para muy largo. Y no es por ser pesimista.

Llegados a Valencia, observamos la descarga de los diferentes trenes. Gente y más gente. Docentes, alumnos, padres y madres… Se agradece ver que por fin la gente se moviliza. Es necesario hacerlo. La situación se ha vuelto insostenible.

Una vez llegados, salir de la estación se convierte en algo muy difícil. Tapones y más tapones. La entrada de la misma llena de gente. Muchos docentes buscando las pancartas de sus centros. Están todos. Estamos todos. Aunque echo a faltar, reflexionando en la distancia (de hoy a ayer), a docentes y alumnos universitarios. ¿No existe una Universidad pública? Seguro que hay algunos, pero no se coordinan. No han sabido ver que la manifestación de hoy también era la suya. ¡Qué demonios! Era la de toda la sociedad valenciana (de todos los signos políticos, edades y situaciones profesionales). Se trata de sumar, siempre sumar.

Podría poner decenas de fotografías sobre la misma, pero sólo colgaré un ejemplo que, seguramente os tiene que hacer reflexionar (seáis o no docentes y, tengáis o no hijos en la escuela pública). Un ejemplo que indican el deterioro de la calidad de la Educación en nuestra Comunidad y, que lamentablemente, van a ir derivando en unos costes inasumibles para la sociedad del futuro.

La anterior es la cruda realidad que, como podéis comprobar, va más allá del simple hecho del recorte salarial que están sufriendo unos “trabajadores privilegiados” (manipulación mediática que cala demasiado hondo en la sociedad).

Dos horas y media para que empezara a andar el último grupo de manifestantes. Mucha, muchísima gente.

¿Vale la pena haber salido a la calle ayer? En mi opinión personal: Sí. Era necesario que la sociedad sepa lo que está pasando; realidad de la que muchos se enteraron ayer.

Seguramente muchos encontraréis a faltar muchas cosas y referencias a los despilfarros que está realizando la Comunidad (Fórmula 1, Aeropuerto de Castellón, etc.) pero eso es cosa de la prensa más profesional. Aquí sólo se intentaba ver la manifestación de forma totalmente personal y, por tanto subjetiva, de un pobre docente que se manifestó por la defensa de la Educación de su familia (que, por cierto, va íntegramente a la pública).

Eso sí, la magnitud de lo de ayer es para reflexionar.

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gen 192012
 

Después de un tuit que he recibido hoy, donde se hablaba de los problemas de compatibilidad que podían surgir con el uso de la nueva herramienta para crear libros digitales que ha publicado y distribuido de forma libre Apple, me encuentro con la necesidad de recuperar diversos retazos de un artículo que tenía a medio publicar sobre la compatibilidad de los formatos y, el problema que representaban los diferentes formatos para ser usados en nuestras aulas.

Pues bien, la mayoría de formatos que usamos para dar forma a nuestros materiales de apoyo educativos se basan en diferentes estándares que, lamentablemente, no son intercompatibles. ¿Qué significa ello? Pues que en muchos casos, al llegar a nuestros centros educativos, donde nos encontramos un determinado hardware dotado con unos programas específicos (normalmente bajo Windows o diversas distribuciones Linux), nos vemos en la necesidad de realizar una adaptación de nuestros materiales “caseros”. Ese trabajo de readaptación para los nuevos formatos, acostumbra a ser bastante más tedioso y complicado que la propia reelaboración de los mismos bajo nuevos estándares (o lo que es lo mismo, nuevos programas para su generación).

¿Qué pasa con un usuario habitual de Mac? Pues, simplemente, que se ve obligado a disponer de programas inespecíficos, diseñados para otras plataformas, con los que realizar sus materiales. No hay posibilidad de usar Keynote ni Pages para la creación de presentaciones y documentos ya que, a pesar de realizar la exportación de los mismos a formatos habituales en los centros educativos (ppt, doc, odt, etc.) nos podemos encontrar que el propio material se haya descuadrado (eso siempre que no haya perdido la configuración por usar algún tipo de letra no reconocido en los programas de destino de la propia exportación).

¿Qué pasa con un usuario habitual de Windows? En principio, no habrían de existir demasiados problemas en trasladar sus materiales a los centros educativos, ya que la mayoría de ellos disponen, en casi todos sus equipos, versiones de los mismos. Eso sí, la dificultad que se nos podría presentar sería la de haber realizado el material con versiones más actualizadas de los programas que disponemos en los centros educativos, con lo que la correcta visualización de los mismos se haría cuasi imposible. Por tanto, usar el sistema operativo mayoritario en los centros educativos y, creernos que la utilización de programas compatibles con el mismo pueden ser de traslado inmediato al aula también es un grave error. Y eso, sin contar con la imposibilidad de encontrarnos en la mayoría de centros educativos con Photoshop, Autocad o algunos programas específicos que dispongamos en nuestros domicilios.

Y, finalmente, ¿qué pasa con el usuario, cada vez más habitual (aunque en pequeño porcentaje sobre el global de docentes) que usa alguna distribución Linux? En primer lugar, la exportación de los documentos en formatos abiertos no ha de presentar ningún problema si se dispone del programa, de distribución libre, basado en dicho sistema operativo. Por tanto, parece que el uso de una distribución Linux sea la solución a todos los problemas. Pero, el gran problema que puede existir es la no existencia del programa utilizado en el ordenador que queramos usar (normalmente el conectado al proyector y, en los centros más chic, también a la pizarra digital) y la necesidad de bajárnoslo del repositorio. Y eso, la gente que simplemente somos docentes y no ejercemos ningún cargo de coordinación informática en los centros educativos lo tenemos realmente difícil, ya que en muchos casos y por motivos obvios, el ordenador que se halla conectado a dichos periféricos no permite la instalación de nuevos programas bajo la cuenta del profesor (que no acostumbra a ser la misma que la del administrador). Pero, en caso de que ello sea así, siempre estaremos dependiendo de la necesidad de descargar nuevos programas en el disco duro para ejecutar los nuevos materiales educativos que diseñemos con aplicaciones nuevas. Y eos que del tema drivers para Linux de esas maravillosas PDI prefiero no hablar.

Por tanto, ¿cuál es la solución? Usar servicios online, totalmente compatibles entre cualquier equipo conectado a internet y, en su mayor parte (siempre hay excepciones, aunque las menos) compatibles con cualquier sistema operativo. Usar Google Docs para documentos y presentaciones, colgar en Moodle nuestras clases y tener disponibles los diferentes materiales colgados en diferentes servicios (Slideshare, Prezi, Scribd, etc.) nos permitirá poder trabajar con independencia del sistema operativo y de los programas que nos vayamos a encontrar en el aula. Eso sí, si no hay conexión a internet o la misma no es capaz de proceder a abrir correctamente esos archivos que tenemos “en la nube”… no tengo solución para ello.

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