Netplayed, otra manera de gestionar los vídeos de Youtube

Hace demasiado tiempo que tengo algunos artículos pendientes, a los que tan sólo faltaban algunos detalles para su correcta publicación. Este caso es uno de ellos, ya que se trata de una magnífica herramienta para gestionar los vídeos de Youtube y, de la cual, además tengo la gran suerte de conocer personalmente a su creador, Víctor Pérez, docente de informática de un centro de la Comunidad Valenciana.

Si más preludios vamos a lo realmente importante, que es el realizar un breve análisis de una herramienta que nos puede dar mucho juego a la hora de usar vídeos de Youtube. El servicio gratuito (más que herramienta) se llama Netplayed y consiste, nada más y nada menos que, en dotarnos de la posibilidad de crear listas de reproducción de los vídeos de Youtube que deseemos.

Podemos realizar dicha selección de varias maneras (expuestas de forma muy clara en la propia web del servicio), que consisten fundamentalmente en las siguientes:

  • Añadir la URL (dirección) de una web y que automáticamente nos seleccione todos los vídeos que haya en la misma para ser mostrados en formato lista (para posteriormente, añadir, borrar o cambiar de orden los mismos en la lista de reproducción que nos ha generado el servicio)
  • Buscar en Google “palabras clave” y, automáticamente el servicio nos genera una lista basada en los vídeos que integren esa palabra o palabras que, como en el caso anterior podremos modificar a nuestro antojo
  • Añadir manualmente las direcciones de los vídeos para crearnos una lista personalizada

Eso significa que, las posibilidades en el mundo educativo (y no sólo en él) para personalizarnos una lista de vídeos de Youtube para usarlos de forma estructurada son de una utilidad manifiesta.

Y, si a lo anterior, añadimos la posibilidad de usar determinados plugins que nos facilitan el uso de dicho servicio (para Firefox, Chrome, como app para Facebook e, incluso la posibilidad de añadir un plugin a nuestro WordPress para embeber las listas creadas) nos encontramos con un servicio que dará mucho que hablar en un futuro.

Eso sí, no me gustaría acabar el artículo sin incorporar los manuales para un uso inicial del servicio (a los que podréis acceder haciendo clic en la imagen inferior o mediante el siguiente enlace).


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La compatibilidad de los formatos. Un problema en nuestras aulas

Después de un tuit que he recibido hoy, donde se hablaba de los problemas de compatibilidad que podían surgir con el uso de la nueva herramienta para crear libros digitales que ha publicado y distribuido de forma libre Apple, me encuentro con la necesidad de recuperar diversos retazos de un artículo que tenía a medio publicar sobre la compatibilidad de los formatos y, el problema que representaban los diferentes formatos para ser usados en nuestras aulas.

Pues bien, la mayoría de formatos que usamos para dar forma a nuestros materiales de apoyo educativos se basan en diferentes estándares que, lamentablemente, no son intercompatibles. ¿Qué significa ello? Pues que en muchos casos, al llegar a nuestros centros educativos, donde nos encontramos un determinado hardware dotado con unos programas específicos (normalmente bajo Windows o diversas distribuciones Linux), nos vemos en la necesidad de realizar una adaptación de nuestros materiales “caseros”. Ese trabajo de readaptación para los nuevos formatos, acostumbra a ser bastante más tedioso y complicado que la propia reelaboración de los mismos bajo nuevos estándares (o lo que es lo mismo, nuevos programas para su generación).

¿Qué pasa con un usuario habitual de Mac? Pues, simplemente, que se ve obligado a disponer de programas inespecíficos, diseñados para otras plataformas, con los que realizar sus materiales. No hay posibilidad de usar Keynote ni Pages para la creación de presentaciones y documentos ya que, a pesar de realizar la exportación de los mismos a formatos habituales en los centros educativos (ppt, doc, odt, etc.) nos podemos encontrar que el propio material se haya descuadrado (eso siempre que no haya perdido la configuración por usar algún tipo de letra no reconocido en los programas de destino de la propia exportación).

¿Qué pasa con un usuario habitual de Windows? En principio, no habrían de existir demasiados problemas en trasladar sus materiales a los centros educativos, ya que la mayoría de ellos disponen, en casi todos sus equipos, versiones de los mismos. Eso sí, la dificultad que se nos podría presentar sería la de haber realizado el material con versiones más actualizadas de los programas que disponemos en los centros educativos, con lo que la correcta visualización de los mismos se haría cuasi imposible. Por tanto, usar el sistema operativo mayoritario en los centros educativos y, creernos que la utilización de programas compatibles con el mismo pueden ser de traslado inmediato al aula también es un grave error. Y eso, sin contar con la imposibilidad de encontrarnos en la mayoría de centros educativos con Photoshop, Autocad o algunos programas específicos que dispongamos en nuestros domicilios.

Y, finalmente, ¿qué pasa con el usuario, cada vez más habitual (aunque en pequeño porcentaje sobre el global de docentes) que usa alguna distribución Linux? En primer lugar, la exportación de los documentos en formatos abiertos no ha de presentar ningún problema si se dispone del programa, de distribución libre, basado en dicho sistema operativo. Por tanto, parece que el uso de una distribución Linux sea la solución a todos los problemas. Pero, el gran problema que puede existir es la no existencia del programa utilizado en el ordenador que queramos usar (normalmente el conectado al proyector y, en los centros más chic, también a la pizarra digital) y la necesidad de bajárnoslo del repositorio. Y eso, la gente que simplemente somos docentes y no ejercemos ningún cargo de coordinación informática en los centros educativos lo tenemos realmente difícil, ya que en muchos casos y por motivos obvios, el ordenador que se halla conectado a dichos periféricos no permite la instalación de nuevos programas bajo la cuenta del profesor (que no acostumbra a ser la misma que la del administrador). Pero, en caso de que ello sea así, siempre estaremos dependiendo de la necesidad de descargar nuevos programas en el disco duro para ejecutar los nuevos materiales educativos que diseñemos con aplicaciones nuevas. Y eos que del tema drivers para Linux de esas maravillosas PDI prefiero no hablar.

Por tanto, ¿cuál es la solución? Usar servicios online, totalmente compatibles entre cualquier equipo conectado a internet y, en su mayor parte (siempre hay excepciones, aunque las menos) compatibles con cualquier sistema operativo. Usar Google Docs para documentos y presentaciones, colgar en Moodle nuestras clases y tener disponibles los diferentes materiales colgados en diferentes servicios (Slideshare, Prezi, Scribd, etc.) nos permitirá poder trabajar con independencia del sistema operativo y de los programas que nos vayamos a encontrar en el aula. Eso sí, si no hay conexión a internet o la misma no es capaz de proceder a abrir correctamente esos archivos que tenemos “en la nube”… no tengo solución para ello.

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El nuevo modelo de lucha pasa por las redes sociales

Es curiosa la capacidad de determinados sucesos para modificar los hábitos de conducta y, las competencias digitales de determinados colectivos. Se me hace raro comprobar que el efecto de unos brutales recortes hace más por la digitalización docente que miles y miles de ordenadores, y cientos y cientos de horas de formación.

Sorprende la alarmante explosión de las redes sociales entre mis compañeros. Miles de cuentas de Facebook que sacan humo, ingentes cuentas creadas de Twitter, Google + y otras redes alternativas. Foros echando humo, correos electrónicos enviados masivamente… Y, todo ello, sin más formación que la propia. Necesidad de saber, distribuir y colaborar. Tres grandes objetivos que nos otorgan las redes sociales.

Siempre se ha dicho que las redes sociales eran algo pequeño, usado de forma masiva por parte de la sociedad para cubrir “necesidades sociales” que, en el mundo actual, impersonal y con habilidades sociales más reducidas de lo que se debería. Saltó la mecha. Se descubrió en nuestro país que también servían para informar. Para convocar. Para realizar actos físicos y proclamar consignas. Grandes megáfonos en los que todo el mundo puede hablar. Pasó el 15M (intemporal pero de auge mediático concreto), siguieron otras muchas movilizaciones no tan mediáticas pero masivas para los sectores que las convocaron, etc.

Ahora son muchos los docentes que miran su muro de Facebook a diario. Comentan en otros muros. Se organizan. Se movilizan. Gritan consignas. Deciden eslóganes. Ha cambiado su uso. De uso personal ha pasado a uso de lucha. De batalla contra el sistema que tiene copados los medios tradicionales de difusión.

No son sólo las redes sociales. Son los blogs, las bitácoras de docentes en mi caso. Docentes sin poder político pero con mucho poder mediático. Les da miedo. Tienen que silenciarlo. Leyes Sinde y SOPA encubriendo la necesidad de limitar la libertad de expresión con la piratería. Quieren silenciarnos. El modelo de lucha ha cambiado. Ellos lo saben. Nos llegan noticias de Islandia. Ellos las tapan. Sabemos que han encarcelado a políticos y banqueros. Eso se omite. Contraponen programación basura y telediarios de noticias maquilladas a la realidad. Pocos medios tradicionales quedan en manos independientes.

Y, ¿qué decir de Twitter? El pajarito de los 140 caracteres. Suficiente para movilizar, para gritar consignas, para decidir otro tipo de actuaciones. Libre, sin censura, sin control. Políticos que están en Twitter sólo para temas electorales y después desaparecen. Bases de los partidos movilizándose contra el propio partido que ni los escucha. Se lucha contra la casta, se habla de lo que no se quiere escuchar en los despachos. Cuentas que crecen de seguidores. Personas que con sus tuits hacen mucho más que las asambleas analógicas. Es duro reconocerlo por quien no quiere, pero se hace imprescindible. La sociedad lee, se moviliza y actúa al margen de las instituciones (políticas o sindicales). Es un estado de lucha permanente, horizontal y necesario.

No las pueden callar y quieren. Las desprecian y ellas se ríen.  Hay elecciones cada cuatro años, pero las redes sociales están un día tras otro allí las veinticuatro horas. ¿Son las redes sociales el futuro de la expresión popular?

Se crean interlocutores (válidos o no). Si sirven se mantienen. Si no sirven, la red les defenestra. Esas son las reivindicaciones de la sociedad. Esa es la voz. Esa es la lucha. Las redes sociales no son la panacea ni han de ser usadas en exclusividad, pero ayudan.

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De netbooks a tabletas. Seguimos sin rectificar

En los últimos tiempos, son cada vez más los docentes que postulan por la introducción de tabletas en las aulas, debido a las características que, según dicen, presentan para mejorar el aprendizaje de nuestros alumnos. A pocos años de haberse iniciado el programa Escuela 2.0, donde la introducción de tecnología fue el pilar de esa introducción masiva de las TIC en el aula y, vistos los resultados (o los pocos resultados) que se están obteniendo a nivel de mejora educativa (aunque haya informes, normalmente procedentes de entidades relacionadas directa o indirectamente con el aparataje, que esbocen las maravillas que se han obtenido en nuestras aulas) me parece que dicha apuesta educativa por un nuevo paradigma educativo, montado al igual que el anterior sobre elementos tecnológicos es, a mi entender, continuar con los mismos errores.

Seguimos sin planificación, sin competencia tecnológica de muchos docentes y, con un gran desconocimiento del resultado del proyecto anterior. Eso sí, parece que en este caso se esté optando por un pequeño pilotaje, vía el proyecto Dedos, sobre el establecimiento de estas nuevas herramientas antes de realizar su distribución de forma masiva. Tan sólo me surgen algunas preguntas sobre esa “futura” implantación de las maravillosas tabletas en nuestras aulas:

  • ¿Cuántos docentes, a día de hoy, tienen tabletas y conocen su funcionamiento? Y, ¿cuántos de los mismos están con tabletas basadas en Android o IOS (el sistema operativo del iPad)?
  • ¿Cuántas horas de formación han recibido los docentes para saber usar esas tabletas? ¿Cuántas apps conocen? Yendo más a lo primigenio, ¿conocen realmente el concepto de app?
  • ¿Tenemos dinero para sustituir unos miniportátiles, de menos de 3 años, por tabletas cuyo coste es casi el doble de los anteriores? ¿Qué vamos a hacer con esos portátiles? ¿Los enviaremos a algún país de nuestro entorno?
  • ¿Por qué siempre tenemos que ir a la última en dispositivos cuando vamos a la última (y esta vez en sentido estrictamente literal) en Educación?
  • ¿Quién va a formar a los docentes en el uso de esos nuevos aparatos? ¿El docente que se haya comprado una tableta y haya trasteado un poco con ella? ¿La multinacional de turno?
  • Si coexistieran esas tabletas con los miniportátiles y los libros de texto, ¿qué volumen habría de tener la mochila de nuestros alumnos? Porque todos sabemos que los miniportátiles se combinan en la mayoría de centros con libros de texto y, en muchos casos, quedan restringidos a cuestiones ludicoeducativas
  • ¿Dónde está un análisis objetivo de resultados de la Escuela 2.0? En los análisis que se están realizando y publicando, ¿dónde se halla el interventor que ha de modificar los aspectos que no están funcionando de ese programa?
  • ¿Tenemos suficiente profesorado en nuestros centros para implementar los ratios adecuados (inferiores a los de una clase tradicional, por lo que entraña el uso de dispositivos tecnológicos) para el uso de esas tabletas?, etc.

Lamento informaros que, a pesar de ser un fan de las nuevas tecnologías y creer que las mismas tienen mucho que aportar a la Educación, estoy totalmente en contra de la introducción masiva de tabletas en nuestras aulas. No tiene ningún tipo de sentido hacer ese planteamiento de su introducción, a día de hoy, y con la coyuntura educativa y económica que existe.

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Introducción al concepto de TPACK

Después de haber finalizado la última modificación de mi trabajo final de máster, me permito compartir con vosotros algunos conceptos interesantes que, en muchos casos, me han sorprendido en cuestión de flexibilidad y validez con que los mismos se pueden incorporar a nuestra práctica docente. Se trata de conceptos, en su mayoría teóricos, pero útiles para poder comprender y razonar algunos cambios metodológicos que nos pueden ayudar si son llevados a nuestras aulas. Pues bien, sin más demora, conviene entrar a introducir el primer concepto analizado y “aprendido”, como es el de TPACK.

¿En qué consiste el concepto de TPACK? Pues, simplemente a lo que nos dice su acrónimo, Technological Pedagogical Content Knowledge (Conocimiento didáctico del contenido tecnológico) que, tomado con mucha prudencia en su transcripción literal, tan sólo nos informa que el conocimiento esencial (y que ha de ser buscado) es aquel que aúne los tres conocimientos básicos: el tecnológico, el pedagógico y el disciplinar.

Por tanto, el TPACK sería donde se cruzarían esos ámbitos de conocimiento y, consideraríamos un buen docente aquel que supiera hallarse en el núcleo de dicho cruce entre los tres ámbitos anteriormente referenciados.

Si en teoría parece fácil encontrar ese punto de cruce y equilibrio, ¿qué hace que en los docentes de nuestras aulas no alcancen el mismo? Pues ello, en muchos casos se debe al tipo de formación recibida por parte de los mismos y, a la inexistencia de una formación inicial (sin descuidar la permanente) en condiciones.

Llegar a la docencia, encontrarse en un aula, dotados de alto conocimiento en la materia a impartir las clases no es garantía de éxito. ¿Por qué? Fácil, por falta de metodología… una metodología que, en la mayoría de casos, se va formando a lo largo de los años de experiencia. Ello hace que perdamos tiempo y, que el resultado de alcance de dicho equilibrio se posponga. ¿Cuántos años de experiencia son necesarios para alcanzar ese conocimiento metodológico? Cinco, diez, … Pues depende de cada docente y, de las posibilidades que tenga el mismo de adaptar (o copiar) esas metodologías que recibió a su nuevo entorno laboral. Una situación que no está libre de errores, ya que ¿quién garantiza a ese docente que está usando la metodología adecuada?

Un caso opuesto al anterior sería aquel docente, altamente cualificado y preparado en metodología didáctica (permitiéndome la licencia de sustituir el concepto de pedagogía por el de metodología), sin preparación adecuada (a nivel de contenidos de la disciplina a impartir) que entra en las aulas. Este caso es mucho más difícil de corregir que el anterior porque esa falta de conocimientos sólo se puede suplir, en muchos casos, mediante un reciclaje muy duro de los mismos. Uno de los grandes problemas que, sobretodo en secundaria, hace que algunos docentes se vean incapaces de dar los cursos superiores. Falta de conocimiento de la materia a impartir y, en caso de impartirla, excesivo esfuerzo que los menos están dispuestos a asumir. Desmontando esta necesidad a la propuesta de establecimiento de un cuerpo generalista en etapas educativas superiores. Quizás la mayoría de docentes seamos capaces de dar todas las materias de primeros cursos de la ESO pero, cuando estamos en bachillerato… la cosa cambia.

Y, finalmente, aunque no menos importante, el conocimiento tecnológico. Sí, sin un dominio adecuado de las nuevas tecnologías andaremos cojos. Nos faltará una parte esencial de ese conocimiento que, nos permitiría articular una correcta capacitación docente.

En definitiva, y tal como nos demuestra la imagen anterior: Conocimiento de la materia a impartir, correcta metodología y habilidad en el uso de la tecnología. Las tres exigencias que se habría de exigir al docente que se halla en nuestras aulas.

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Breve análisis de sistemas operativos y navegadores usados por la comunidad docente

Dentro de los artículos que llenan la blogosfera educativa, son mayoría los que realizan un resumen de sus artículos más destacados del año anterior y/o presentan algún tipo de proyecto o iniciativa. Alejándome ligeramente de dichas aportaciones (por cierto, muy interesantes y, especialmente la tercera), voy a permitirme en este artículo la licencia de hacer una extrapolación de los datos de navegación hacia mi blog, enfocado al uso educativo, como datos básicos de una navegación de un miembro de la comunidad docente (sea alumno, docente o padre/madre) para realizar un breve análisis de los sistemas operativos y navegadores utilizados. Eso sí, el valor de los mismos pueden ser contrastados, verificados o refutados por cualquiera que dispongáis de un análisis a mano de los datos de un blog educativo.

Pues bien, sin más, vamos a empezar con el tamaño muestral del cual partimos para realizar dicho análisis. Un tamaño coincidente con el número de visitas recibidas este último año (731284); una cantidad que nos permite obtener unos datos analíticos de cierta entidad (aunque con las limitaciones que he expresado anteriormente).

Pues bien, resulta ser que la distribución de dichas visitas por sistema operativo utilizado y porcentaje de uso ha sido la siguiente:

Por tanto, y haciendo un “packaging” global de las diferentes versiones en los sistemas madre:

  • Microsoft Windows (en todas sus versiones): 79 %
  • Macintosh (en todas sus versiones): 9,6 %
  • Linux (en todas sus versiones): 7,6 %
  • Dispositivos móviles con S.O. propio (Blackberry, iPhone, etc.) < 1 %

Lo cual nos permite destacar diferentes cosas:

  • La comunidad docente sigue usando masivamente Microsoft Windows en sus domicilios, ya que la mayoría de visitas recibidas en este blog se producen fuera del horario escolar
  • Hay un repunte de los usuarios de Mac y Linux comparándolo con las listas oficiales que han sacado análisis del uso de dichos sistemas operativos, ya que en las mismas los usuarios de Mac rozan el 5% mientras que los de Linux llegan por los pelos al 1%. Por tanto, en este caso, sí que parece ser que la comunidad docente usa más software libre que lo hace el resto de la sociedad
  • Hay un mínimo uso de medios móviles y, por ello parece ser que se desmonte la teoría del uso del m-learning para entornos educativos en un futuro cercano

Si ahora nos centramos en los navegadores, se observa la siguiente distribución de uso:

Como parece ser que el gráfico no se ve demasiado bien, el resumen del mismo nos indica que la distribución de los navegadores es la siguiente:

  • Mozilla Firefox (en todas sus versiones): 33,1 %
  • Internet Explorer (en todas sus versiones): 31,6 %
  • Google Chrome (en todas sus versiones): 22,4 %
  • Safari (en todas sus versiones): 5,5 %
  • Navegadores específicos para dispositivos móviles < 1 %

A deducir que, tal como parece ser la tónica habitual de estudios mucho más completos, cada vez se están usando más navegadores alternativos al omnipresente Internet Explorer.

En definitiva, algunos datos que nos tendrían que hacer reflexionar sobre propuestas educativas basadas en dispositivos/sistemas no usados por la mayoría de la comunidad docente (como es el caso de los dispositivos móviles y los sistemas operativos no propietarios). Eso sí, intentando poco a poco que, esos dispositivos y sistemas se difundan poco a poco entre los miembros de dicha comunidad por las potencialidades, a nivel educativo y económico, que poseen.

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