Los servicios gratuitos y las relaciones con sus usuarios

A lo largo del día de ayer muchos medios de comunicación se hacían eco de la noticia de la “castellanización” de todos los topónimos catalanes de las localidades, carreteras y calles en Google Maps. Pues bien, a pesar de que los usuarios nos creamos con el derecho de exigir que esa nomenclatura vuelva a hacerse en el idioma oficial, este último caso sólo nos demuestra que una empresa que oferta un servicio gratuito siempre lo hace bajo unas determinadas condiciones y, que las mismas se pueden someter a cambios de todo tipo sin necesidad de consulta. Por ello estamos hablando de un servicio gratuito, financiado en su mayor parte por publicidad y, donde el usuario es simplemente un mero consumidor del mismo.

Por tanto, ello me puso a pensar en estos servicios gratuitos y a hacerme una pregunta que lancé en mi red social preferida, Twitter.

Una cuestión realmente importante a considerar ya que las implicaciones de la misma son muy importantes. Un servicio gratuito no lo es tanto, ya que como he comentado anteriormente y, sucede en este caso concreto que comento, es la propia empresa quien decide romper una traducción (alegando que está realizada por terceros). Ello sólo deja a los consumidores del servicio con dos opciones: seguir usándolo o buscar alguna alternativa. Cuando Google es quien tiene el monopolio (aunque no se considere legalmente así) de muchos servicios es difícil optar por una alternativa viable para sustituir dicho servicio.

Así pues, ¿qué pasa cuando una empresa que tiene prácticamente en exclusiva la oferta de determinados servicios gratuitos decide tomar determinadas decisiones en sus productos? En principio, a nivel legal, poco podemos hacer los usuarios de los mismos como no sea dejar de consumir dicho servicio y buscar alternativas, normalmente de pago. Difícil disyuntiva: pagar por un servicio o seguir disfrutando del mismo bajo las condiciones que nos ofrece la empresa proveedora.

Más allá de cuestiones lingüísticas como la anterior, o las inundación que se llevo a cabo en Twitter sobre la necesidad de poner su interfaz en catalán (caso puntual que conozco por haber sufrido en mis carnes -o en mi TL- la proliferación de mensajes con un hashtag reclamando lo anterior) son muchos los servicios que han cambiado de forma más o menos radical en los últimos tiempos.

¿Nadie se acuerda ya de Delicious, que nos obligó a muchos a migrar a Diigo? ¿No tenemos memoria del primer momento en que empezaron a aparecer anuncios en nuestros blogs alojados en wordpress.com o blogspot.com? ¿No nos acordamos de como Glogster, en algunos casos en que nos hemos despistado, ha perdido nuestros pósters? ¿Tenemos tan poca memoria para ver los últimos cambios que se han producido en la apariencia de Facebook y Youtube?, etc.

En el tintero no me gustaría dejar de lado el caso de las plataformas educativas (IneveryCREA, Virtusclass, etc.) cuyo uso, bajo licencia gratuita parece una buena idea. Pero al fin y al cabo lo que estamos haciendo es una cesión pública (sea bajo CC u otro tipo de licencia) de nuestro trabajo, el cual puede ser aprovechado para ser redistribuido por dichas empresas y usado en material de pago posterior (tal como nos explican en el siguiente artículo -caso real y contrastado-).

Por tanto, no hemos de olvidar nunca que una empresa que ofrece un determinado servicio, incluso que el mismo sea gratuito (de entrada), siempre tiene el objetivo final de maximizar beneficios y, cuando firmamos o aceptamos de facto por uso del servicio el contrato de uso (que nadie se lee) nos estamos ciñendo a sus normas de juego. Así que, la queja es permitida, permisible y recomendable pero hasta que no se vea una disminución de los ingresos por parte de dichas empresas, ninguna reclamación del usuario (o usuarios) será aceptada e incorporada en el servicio ofertado por la empresa.

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Scribus, ideal para escribir y maquetar nuestra revista escolar

Muchas veces me preguntan por cuál sería la mejor herramienta para escribir y maquetar un periódico escolar. Siempre he respondido que, en muchos casos depende de la visión particular de cada cual y, de las posibilidades y necesidades específicas que se tengan a la hora de hacer dicha revista.

Antes de proceder a exponer la herramienta que voy a recomendar (por experiencia propia), cabe recordar que una revista escolar “es un instrumento para estimular el aprendizaje del alumnado, que permite además dar a conocer la imagen institucional del plantel (de alumnos y profesorado) compartiéndolo con el entorno social, ya que este se trasforma en un medio para que los aprendizajes conceptuales e instrumentales se pongan en práctica” (fuente).

Los objetivos que, un docente o centro pretende con la creación de dicha revista acostumbran a ser los siguientes:

  • Crear una revista escolar en la que se desarrollen temáticas vinculadas a la comunidad educativa
  • Establecer nexos entre los miembros de toda la comunidad a partir de ideas en común
  • Incentivar en los alumnos el periodismo y la literatura como medios de expresión
  • Publicar los eventos más importantes que se están (o han) realizado en el centro, para proceder a su divulgación
  • Abarcar diversos tópicos de interés para el alumno
  • Proyectar la imagen de la institución educativa ante la comunidad escolar
  • Aumentar el sentido de pertenencia dentro de la institución educativa

Por tanto, la creación de una revista escolar es algo que siempre se ha de potenciar en nuestros centros educativos.

Después del breve inciso, sin el cual podría no tener sentido hablar de herramientas para crear una revista (y maquetarla correctamente), os recomendaría que usarais Scribus, gratuito, compatible y disponible para todas las plataformas (Linux, Mac y Windows) para dicha labor.

Una buena presentación donde os hablan de Scribus, es la siguiente (donde se dan ideas sencillas de su uso -que tendremos que readaptar a las nuevas versiones, ya que se trata de una presentación bastante antigua- y se muestran algunos resultados de su uso).

 

Y, para conocer un poco más su uso, os recomiendo los siguientes enlaces (donde se explica, en muchos de ellos, su uso desde los principios más básicos y con un gran detalle).

Existen muchos manuales/tutoriales más en la red, pero los dos anteriores son, a mi entender, de los más completos.

Eso sí, la herramienta, aparte de ser excelente para la tarea encomendada (creación de una revista escolar), también nos permite realizar dípticos, trípticos, pósters,… Es decir, casi cualquier tipo de formato visual le puede ser encomendado con garantías.

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Popplet, a caballo entre PowerPoint y Prezi

Siempre he creído que una buena presentación depende fundamentalmente de dos cosas; la capacidad del orador de expresarse adecuadamente y captar al personal y, de usar una herramienta que complemente (pero nunca sustituya) a la misma.

Considero que es mucho más productivo y útil una charla, exposición o presentación (de contenidos educativos u otros temas relacionados con la docencia) que el uso indiscriminado de herramientas “distractoras” de la misma, aunque reconozco la posibilidad de las mismas de reforzar la propia presentación.

Pero, como soy alguien a quien no le gusta demasiado dar charlas en grandes grupos y prefiero el contacto personal a la hora de exponer mis ideas, explicaciones o contenidos, no creo que sea el más adecuado para decidir cómo alguien ha de gestionar esas presentaciones.

Eso sí, lo que si que puedo hacer es presentar alguna herramienta que facilite las mismas (ya que, aunque metodológicamente esté algo anquilosado en las mismas -por el par de años que llevo sin dar ninguna-, creo que hay algunas herramientas que pueden ayudar a hacer la disertación/presentación más amena).

Hoy toca presentaros Popplet, una herramienta bastante desconocida (aunque su uso empiece a popularizarse en ámbitos académicos de algunos países) que recuerda mucho a mi biodramínico y odiado Prezi (cuestión puramente personal y, a pesar de ello, usado y probado para testearlo).

Se trata de una herramienta para realizar una presentación, de forma individual o colaborativa, permitiendo una fácil incorporación de diferentes elementos multimedia. Puede llegar a ser interesante como herramienta colaborativa entre diferentes alumnos como apoyo para una presentación y, cuya facilidad de uso hace que sea la herramienta óptima para quien no quiera complicarse la vida y obtener un resultado más que aceptable. Además, el resultado puede exportarse a pdf o jpg para usarlo incorporado en un PowerPoint, Keynote u otro programa para diseñar presentaciones.

En el siguiente vídeo podéis ver un ejemplo de cómo funciona, pero en este caso no he hecho ni un breve manual porque hacía tiempo que no veía una herramienta tan intuitiva.

Tan sólo una pequeña pega, que va a complicar mucho su uso en el aula y en diferentes presentaciones: la edad de registro. La edad para el registro (según nos informan en sus condiciones de uso) ha de ser de más de 18 años.

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Doodle, planificando un evento de manera sencilla

Siempre me han gustado las herramientas que facilitan una tarea, descartando las que me la dificultan o me supone demasiado esfuerzo darle un uso sencillo (por ser poco intuitivas, complicadas o, incluso, demasiado “perfectas”). Por ello, siempre acostumbro a presentaros aquellas que son, a mi entender, sencillas y útiles para el aula o para otras funciones docentes.

Pues bien, hoy os presento Doodle, la cual seguro que algunos ya conoceréis. Se trata de una herramienta para planificar reuniones, actividades u otro tipo de situaciones de una manera muy sencilla y visual.

Eliges las fechas posibles para la reunión, actividad o evento y el sistema nos genera un enlace (dirección que compartiremos con los que queremos que asistan). Cuando ellos entren a la plantilla, rellenarán las fechas y horas en las que pueden o desean asistir.

Al fondo del cuadro, queda el total de votaciones para cada franja, con lo que es sencillo hacer el recuento. La idea es especificar una fecha y hora límite para votar, en la descripción y en la propia propuesta del eventeo.

Se pueden establecer “eventos abiertos” o “cerrados”, en los cuales va a ser necesario que todos los que se ha invitado a votar por una opción voten.

Para ver su funcionamiento de manera sencilla, vamos a suponer que vamos a convocar una reunión del Departamento para tratar sobre el reparto de las asignaturas para el año que viene (a propósito, no hace falta el registro para crear y administrar las encuestas creadas).

1. Planificamos el evento (nombre, localización, descripción, nuestro nombre y un correo -opcional-)

2. Elegimos los días posibles de la reunión (haciendo clic sobre las fechas deseadas, que se nos integrarán a la derecha del calendario y, que será posible borrar haciendo clic sobre la papelera a la izquierda de las mismas)

3. Añadimos las horas que se podría realizar la reunión para tratar sobre ese tema

4. Seleccionamos diferentes opciones que nos permite la herramienta (encuesta sí/no, encuesta oculta para que sólo el creador pueda ver las respuestas o limitar el número de respuestas por fila o por columna). Hay opciones “premium” (de pago) pero para lo que la vamos a usar habitualmente no nos hacen falta.

5. Enviar la invitación a la encuesta (cosa que si tenemos una cuenta de Doodle -gratuita- lo puede hacer directamente la propia herramienta).

Cuando le damos al botón “acabar” nos genera dos enlaces (uno con la dirección de la encuesta y otro con la dirección para administrarla). El primero lo tendremos que mandar o distribuir entre los presumibles asistentes (en nuestro caso del ejemplo, a nuestros compañeros de Departamento) y, el segundo nos permitirá administrar la encuesta y ver los resultados de la misma en tiempo real.

Para que veáis cómo queda la encuesta de prueba que he creado, lo podéis hacer desde aquí.

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LIM, creando libros interactivos multimedia

Conforme voy utilizando determinadas herramientas os acostumbro a colgar un resumen de las mismas (recomendando más o menos su uso). En este caso, después de algunos artículos sobre reflexiones (más o menos personales), os voy a presentar una herramienta fantástica y, bastante sencilla de uso, destinada a la creación de libros interactivos multimedia.

La herramienta se llaman LIM. Se trata de un entorno para la creación de materiales educativos, formado por un editor de actividades (EdiLim), un visualizador (LIM) y un archivo en formato XML (libro) que define las propiedades del libro y las páginas que lo componen.

El entorno de trabajo está bastante “predeterminado”, lo que nos puede parecer un problema a aquellos que nos gusta modificar los diseños y distribución del material, pero para la mayoría de usuarios que no quieran tener problemas y quieran tener una herramienta con un uso estándard de la misma será más que suficiente.

Como veis, el entorno de trabajo está formado por diferentes elementos:

1.- Título
2.- Subtítulo
3.- Banda
4.- Texto de cabecera
5.- Ejercicios
6.- Pie de página
7.- Mensajes de evaluación
8.- Botones de avance y retroceso
9.- Botón para reproducir sonido

Y, dentro de algunos de ellos, tenemos diferentes posibilidades de integración de diferentes  subelementos (como en el caso de los ejercicios, con diferentes modelos predefinidos que podemos integrar en nuestro libro).

Para ver su funcionamiento, os recomiendo que os paseéis por el taller de Javier Escajedo sobre LIM.

También os recomiendo el siguiente vídeo, donde, sin necesidad de ningún tipo de conocimiento previo, os enseñan a usar ese gran programa.

Si tenéis curiosidad por ver cómo quedan esos libros generados con esa herramienta, os podéis dar una vuelta por su biblioteca, donde encontraréis libros de diferentes materias (matemáticas, educación física, tecnología, etc.) y de diferentes niveles e idiomas para haceros una idea de las posibilidades de LIM.

Esta disponible para Windows (en diferentes idiomas) y Linux (una versión previa, aunque si tenemos wine podemos usar tranquilamente la versión estable de Windows).

Tan sólo un pequeño detalle…para todos aquellos usuarios de Mac; tened en cuenta que sí que podemos realizar un ejecutable para ver los libros directamente desde el equipo (una vez descargados) pero, a día de hoy, no se permite la creación de los mismos desde esa plataforma.

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MailVU, una herramienta para enviar videomensajes

Una de las herramientas que no deben faltar en la mochila de un profesor (sobretodo para aquellos relacionados con las áreas lingüísticas o los que estén embarcados en proyectos con otros centros educativos) es una que permita la posibilidad de enviar videomensajes.

Muchas veces, se opta por la utilización de dos servicios diferentes (uno para el audio y otro para el vídeo) para montar proyectos colaborativos, pero puede ser interesante el intercambio de videomensajes entre los participantes en el mismo de forma asíncrona (no hace falta estar conectado emisor y receptor en el momento de la realización del mismo -como es el caso de Skype-), lo que puede permitir un intercambio fluído y mucho más cómodo en esos proyectos.

MailVU es un servicio gratuito que presta dicha función de una manera satisfactoria y, siendo su uso muy sencillo. Sólo permite videomensajes de 10 minutos, pero es una cantidad de tiempo más que suficiente.

Para realizar el vídeo y, posteriormente proceder a enviarlo, tan sólo tenemos que seguir los siguientes pasos:

1. Permitir el acceso del programa a nuestra cámara y micrófono

2. Empezar la grabación (record) y, cuando hayamos procedido a la realización de la misma, es recomendable darle a la reproducción (play) para ver cómo nos ha quedado

3. Una vez grabado y viendo que el resultado es el deseado, podremos seleccionar dos características:

- El número de días que permanecerá el video mensaje disponible (delete after x days). Hay un tiempo máximo de guardado del mismo, que es de 365 días

- El número de veces que podremos visualizarlo antes de que se autodestruya (self destruct after x view). En este caso, si no marcamos la casilla, el mensaje permanecerá en el servidor los días que le marquemos

Y, finalmente, simplemente procedemos a enviarlo (send video mail)

Una herramienta realmente interesante que sólo presenta una pequeña pega… necesita Adobe Flash Player instalado. Eso sí, los videomensajes generados pueden ser visualizados en los navegadores que prácticamente copan el 100% del mercado  (IE, Firefox, Safari Chrome y Opera) y, en la mayoría de SmartPhones (iPhone, Blackberry y Android) sin olvidarnos del iPad.

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