¡Compartid, malditos!

Estos días de inicio de curso, a nivel más burocrático y administrativo que los que vendrán una vez tengamos instaurados a los alumnos en nuestras aulas, me he puesto a pensar en un reportaje (para algunos documental) que se llamaba ¡Copiad, malditos! y que intentaba explicar de manera simple y clara la problemática actual de la propiedad intelectual mediante una serie de entrevistas.

La intención del documental anterior era la de desenmarañar la red legal, política y económica en torno al copyright para intentar presentar el problema y a los protagonistas que han intentado resolverlo.

Pues bien, ahora me encuentro inmerso en una red, que no es ni legal, ni política, ni económica (con matizaciones) que están tejiendo muchos docentes de nuestro país, en la cual se están haciendo multitud de materiales (muchas veces por duplicado, triplicado… y prefiero no llegar más allá) que se están usando para tareas educativas (en todos sus ámbitos), cuya realización/producción/adaptación ha costado mucho tiempo a los artífices de los mismos, que se hallan sometidos a la “censura pública” (entendiendo como tal, a aquella que significa el compartir conocimiento entre sus iguales, para ser usados con sus alumnos o entre el propio colectivo).

Sigo viendo multitud de sitios web con maravillosos candados, aulas virtuales cerradas a cal y canto, documentos administrativos en papel o en equipos informáticos aislados de la red de uso propio por parte del personal de esos centros educativos, etc. Por ello, me pregunto cuándo llegará el momento en que la mayoría de los docentes “de los del candado” (de los cuales hay más de los que nos gustaría) abra su magnífico trabajo al resto de la comunidad educativa. ¿Cuándo llegará ese momento? ¿Cuándo se cambiará el concepto de tener conocimiento, permitiendo abrir el mismo y dejarlo ver? Lamentablemente, la respuesta a esa pregunta, como a muchas de las que me planteo en el mundo docente, tiene una respuesta bastante lejana a satisfacerme.

Demasiados intereses personales, oscurantismo cognitivo mal entendido, copia y pega encubierto sin mención, cursos y cursillos maquetados y remaquetados para poder formar a nuestros compañeros con ganancias económicas y, otras muchas connotaciones que consolidan la situación actual.

Un breve artículo para pedir a los “malditos” que no comparten en el mundo educativo que lo hagan de una vez. Por favor… ¡compartid, malditos!

Comments

  1. says

    De acuerdo contigo. Tengo colgados un montón de materiales y utilizo muchos de los colegas, pero, por ejemplo veo que mi programación de la asignatura de Trabajo Monográfico en Scribd lleva más de 15000 visitas y, salvo un par de personas, nadie ha subido nuevas versiones, ni tampoco ha ofrecido programaciones de otras asignaturas. Al final, siempre te queda la impresión de ser el “tontolaba” que trabaja gratis para los demás (aunque eso se pasa enseguida).
    Saludos y buen inicio de curso.

  2. Ileana says

    Muy bien dicho!!!
    una de las ventajas es la reutilizacion , no? desde una etica que reconoce los origenes de las ideas y al contextualizar genera un nuevo conocimiento.
    Cuanto mas cito y reconozco y mezclo (fuentes, autores…) mas “fortalezco” mi trabajo.
    Saludos.

Trackbacks

  1. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Estos días de inicio de curso, a nivel más burocrático y administrativo que los que vendrán una vez tengamos instaurados a los alumnos en nuestras aulas, me he puesto a pensar en un reportaje (para algunos documental) que……

Deja un comentario