De basura digital y charlatanes del 2.0

Una de las cosas que intenta hacer quien escribe a lo largo de sus vacaciones es ir consultando diferentes cosillas para intentar mejorar a nivel profesional. Una mejora que pasa, no sólo por la asimilación y aprendizaje de herramientas o conocimientos. Una mejora que pasa por intentar aumentar la capacidad del filtrado de lo que aparece en los medios digitales.

Los medios digitales ofrecen facilidad de consulta e interacción, aunque muchas veces sea tal la cantidad de información con la que se nos bombardea que se hace difícil proceder al filtrado entre lo útil, lo relevante y lo falsamente vendido como lo anterior. La red está llena de paja. De basura digital totalmente prescindible. De basura, algunas veces elaborada con malas praxis por aquellos charlatanes del 2.0. Aquellos que se lucran conferencia tras conferencia usando diferentes vocablos ininteligibles para el aprendiz de a pie. Un aprendiz que después de oir coaching, mentoring, empoderamiento, emotionware y otros vocablos igual de cool que los anteriores se plantea que quien hay detrás de esas expresiones son personas sin argumentos. Personas que hacen de su vocabulario sus ingresos. Personas que se inventan teorías. Ello por no mencionar esas investigaciones realizadas con muestras de tamaño muy reducido de las cuales infieren realidades complejas y globales.

No sólo hay basura. Hay errores importantes. Titulares interesados. Noticias falseadas a propósito. Bulos de calado considerable. Muertos que no están tan muertos. Noticias sesgadas. Interpretaciones maliciosas. Hay mucho de lo anterior. Demasiado para mi gusto.

A veces es imposible no contagiarse. Las manzanas podridas acostumbran a corromper las del resto del cesto. Es muy difícil intentar no dar como válidos determinados argumentos por el “nombre” que hay detrás de los mismos. Nombres mediáticos. Nombres que presentan programas de televisión como si fueran grandes expertos de la materia. Nombres que se han hecho un nombre a base de vender humo en diferentes enlatados y proporciones. Nombres que no son mejores que aquellos que no relucen tanto. De aquellos que, por desgracia o por decisión propia, han preferido ir haciendo cosillas en ámbitos más reducidos. Sin tanta palabrería. Con más hechos efectivos y eficaces en sus realidades.

Es muy fácil escribir sinsentidos. Es muy fácil ir a la red y usurpar palabrejas que alguien acuñó en un momento místico. Es muy fácil asentir con la cabeza todo lo que digan aquellos falsos expertos. Se venden bien. Tienen una gran estrategia de márqueting. Son extremadamente mediáticos. Generan un gran número de acólitos.

Lo difícil es filtrar a los charlatanes de quienes no lo son. Lo difícil es saber cribar la inmensa cantidad de información que intentamos asimilar. Lo difícil es no sentirse abducido por la dinámica de la charlatanería. Lo difícil es navegar sin naufragar por este mundo digital que nos rodea.

Saber distinguir lo bueno de lo malo, el charlatán del experto, o la comida nutritiva de la basura es lo que hace que uno pueda llegar a sobrevivir a la vorágine digital que le rodea.

9 pensamientos en “De basura digital y charlatanes del 2.0

  1. Catbrush Threepwood

    Nunca fue fácil la tarea del cazador-recolector :-) aunque mirándolo bien, la diversidad de “materiales” consultables vía web pueden ser a la vez una amenaza y una fortaleza ya que la formación de criterio requiere la comparación bajo la mirada crítica de aquello que uno o una encuentra a su paso.
    Hay un mineral llamado “el oro de los tontos”, que si bien no es oro ya quisiera yo que en los campos propiedad de mi padre lo hubiese en abundancia ya que tiene otros usos industriales y a eso voy, a los otros usos que puntos de vista diferentes de los nuestros nos pueden aportar. Por lo menos la reflexión sobre la validez o no de ésos métodos (quasi)milagro que se esconden detrás de las palabras (quasi)mágicas con capacidad para abrir el 1r Chakra (nunca recuerdo si es el de la mente o el de las gónadas)

    Sólo añadir que no tengo tiempo para añadir mucho más, pero que la realidad de las aulas es en realidad LAS realidadES de las aulas, que tanto alumnos como profesores somos diferentes y funcionamos diferentemente, por tanto no existe un método ni metodología que nos dé LA solución para garantizar el máximo aprovechamiento por parte de todos los agentes “implicados”, así que… Siga probando :-)

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  2. Anónimo

    Jordi,

    Danos nombres. Lo mediático, casi siempre, es márketing, humo y basura. Esos grandes maestros con tantos seguidores y tanto ego…Lamentable el espectáculo que están dando.

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