De QR a RA y tiro porque me toca

Lo de la tecnología educativa ya empieza a tener algo de demencial. No sólo es demencial, más bien empieza parecerse a un completo despropósito. ¿Alguien se plantea realmente que la sobresaturación de la misma está haciendo algún bien a la Educación? ¿Alguien se cree capacitado para ir asumiendo todos esos cambios, muchos de los cuales tienen más a venta de producto que a garantismos de mejora educativa, en el período de obsolescencia cada vez más pequeño que se marcan?

Voy a permitirme hablar de un par de ejemplos. Podría haber cogido cualquiera de los cientos que, día tras día, pululan por los diferentes mecanismos de distribución mediática (blogs, redes sociales, etc.). En este caso me centraré en los códigos QR y en la Realidad Aumentada (RA).

Para quien no lo sepa, los códigos QR, son aquellos elementos que almacenan una información, de forma gráfica y codificada, que hace referencia a direcciones web, vídeos u otro tipo de recurso de la red. Unos códigos que se explican muy bien en la siguiente viñeta de Néstor Alonso.

codigosQR_miniUnos códigos que dieron mucho que hablar en su momento en diferentes foros educativos y que, curiosamente, desapareció ese boom inicial sobre el tema a los pocos meses. Unos meses en los que cuatro analizaron/analizamos sus potencialidades para uso educativo. Unas potencialidades que se han quedado allí, ya que la mayoría de docentes de los centros educativos tienen otras necesidades más básicas del uso de las nuevas tecnologías. Unas necesidades que no cubren esta maravilla anterior.

Ahora se empieza a distribuir, en los mismos medios, el concepto de Realidad Aumentada (RA) aplicada a la Educación.Un concepto que se explica de forma muy sencilla en la siguiente presentación de Raúl Reinoso, autor del fantástico blog TecnoTIC.

Un concepto que ya ha tenido incluso sus congresos. Unos congresos donde se ha hablado largo y tendido sobre el tema y que, curiosamente y, al igual que el caso de los códigos QR que he mencionado anteriormente, no está teniendo la más mínima repercusión en la inmensa mayoría de aulas de nuestro país más allá de cuatro experiencias individuales.

Por tanto uno no puede menos de preguntarse qué sentido tiene todo lo anterior. ¿Qué necesidad hay de sacar más innovaciones educativas que, al poco tiempo y sin haberse realizado nunca un pilotaje en serio de las mismas, se pierden en el olvido? ¿Qué necesidad hay de saturar un ámbito como el educativo con nuevas propuestas tecnológicas, cuando la realidad demuestra que lo único que provoca lo anterior es una gran dispersión y el bloqueo de muchos de los docentes para enfrentarse a un entorno tan sometido a cambios que nunca llegan a cuajar?

Al final esto va a ser como el parchís. Tres veces sacando seis, y de vuelta para casa.

Comments

  1. says

    Me pierdo en la herramienta. Pasas un monton de tiempo jugando con diferentes herramientas para aplicarlo en clase, y al final, lo importante sigue siendo el contenido, o no?. Que más da que cada uno use codigos QR, Realidad Aumentada, blogs, moodles, etc… lo importante es no quedarse en la herramienta. Universalizar dichas herramientas, una quimera, hay infinitas posibilidades, así que cada uno experimente y se equivoque, que muchas veces nos aferramos solo a lo que funciona, y no está mal equivocarse de vez en cuando.

    • says

      Creo que la cuestión del “contenido” está sobrevalorada. Quizás un mismo contenido, con diferente metodología (y aquí no incluyo sólo el relacionado con el uso de las nuevas tecnologías), puede estar sujeto a interpretaciones sobre lo necesario o inútil que es su conocimiento.

      En referencia a la quimera de la universalización de herramientas, no hemos de olvidar que hay una herramienta universal y de uso común: el libro de texto. ¿Por qué si se ha conseguido universalizar lo anterior no puede haber esperanzas para un cambio metodológico que pase por modificaciones curriculares y de praxis de aula?

      Equivocarse es sano. Hacerlo cuando el futuro de los chavales depende de ello… cuestionable.

  2. says

    Hola, Jordi.
    ¡ Cuánto tiempo sin “charlar” !
    Lo importante no es la herramienta, que también. La meta debe estar en lo que no se ve aparentemente. El desarrollo de habilidades, destrezas, procesos, reflexiones, colaboración… el llegar a tu meta (de cada uno de nuestros alumnos y alumnas). Y eso se logra con TIC y con no TIC. ¡ Pero ayuda muchísimo !
    Una vez dicho esto, apuntar que es necesario que experimentemos con nuevas herramientas y no va a dejar de ser así porque hay muchas personas que les gusta escudriñar y compartir lo que descubren. Luego podrá venir el desierto pero esos oasis deben de existir porque permiten refrescarse y descubrir nuevos aires por los que, a lo mejor, podemos volar durante unos momentos.
    Nada más.
    Un fuerte abrazo

    • says

      Hola Daniel,

      En el artículo no se trata de describir las potencialidades o no de una herramienta. Ni tan sólo del desarrollo de habilidades que pueda provocar la misma para los alumnos. Se trataba de exponer que estamos en una vorágine de herramientas, de información sobre nuevas metodologías, de vendedores de humo más o menos compacto entremezclado con cosas realmente útlites para nuestros chavales.

      Ayer se estaba cuestionando la necesidad del trabajo en grupo. De la posibilidad de que la autonomía de uno permita un mayor aprendizaje sin necesidad de estar supeditado a un conjunto de aprendizajes divergentes. Se hablaba de individualización dentro de la colaboración (a veces, considerándose, contraproducente). Eso también es algo a tener en cuenta.

      Compartir es sano. Compartir siempre los mismos para los mismos algo endogámico y que, pasados los años, uno se llega a plantear. ¿No te da la sensación de que ello sea así? ¿No tienes la impresión que cuatro nos dedicamos a jugar con herramientas y, finalmente, en nuestras aulas descubrimos que esas maravillas no sirven y hacen perder tiempo de aprendizaje efectivo? Estoy en período de duda.

      También dudo de la ayuda que prestan las TIC. Este año las he implantado mediante diferentes mecanismos y, curiosamente, el trabajo que supone es inabastable. Para una buena implementación, los días tendrían que tener más del doble de horas disponibles. Por tanto dudo de cómo trasladar eso (si no se mejoran los tiempos) al global del colectivo. Hasta entonces, como desde hace tiempo viene sucediendo… los cuatro de siempre (con alguno que se apunta al club y algunos que se van).

      Eso sí, espero que esta vez el tiempo entre charlas se reduzca. Siempre es un placer recibir noticias tuyas.

      Un abrazo de vuelta.

  3. says

    Hola Jordi.

    Soy una mamá un poco friki (según mis hijos) y leo con avidez tu blog y otros pocos que tratan temas de educación.
    Creo que tienes parte de razón en tus opiniones: a los docentes (como cualquier otra profesión) les pillan estos cambios tecnológicos con el pie cambiado, y es tremendamente difícil desaprender lo que habíamos aprendido. Es imposible que asimilemos todo esto y, encima, se aplique en clase. Sólo aquellos que sienten la llamada de la innovación, el deseo de cambiar, y se amoldan a los tiempos, pueden llegar a captarlo y aplicarlo. Vaya, los casos aislados de los que habláis.

    Pero hay otra realidad: Yo soy de las que piensan que el cambio que se está viviendo es brutal, y no somos del todo conscientes, o no queremos serlo, y lo negamos, y lo maldecimos, y lo satanizamos.
    Pero ni todo lo pasado es tan bueno, ni toda la tecnología presente tan mala.

    Es ridículo pretender negar lo que está pasando, pretender negar la influencia de las redes sociales, de internet, de las aplicaciones tecnológicas. Y todo lo que está influyendo en la manera de estudiar, de leer, de relacionarse, de aprender…

    En la educación, como en otros ámbitos de la vida, estamos sufriendo un momento disruptivo. Y nuestros hijos, vuestros alumnos, tendrán que aprender a moverse en una sociedad diferente, con unas aptitudes y actitudes diferentes.

    Todo esto cambiará el día que, por relevo generacional, lleguen a los colegios, como profesores, los nativos digitales. En ese momento, digo yo, que se equilibrará algo más la relación profesor-alumno.

    • says

      Hola Carmen,

      No creo que sea que los cambios nos pillan con el pie cambiado. Nos pillan en medio de un auténtico despropósito (a todos los niveles). No es un cambio aceptado por la mayoría de compañeros porque muchos no creen en el mismo. Tienen sus razones. No se ha observado un cambio apreciable con la introducción de las nuevas tecnologías en el aula. Más bien, quizás, se ha observado una dispersión en el alumno frente a lo que se postula “debe saber”.

      El cambio no consiste en las herramientas. Consiste en saber utilizar correctamente las mismas (sin exceso ni defecto, ambas características igual de malas). No es hablar desde pizarras verdes o digitales. Es hablar de forma diferente. Y esa diferencia no la están aportando las nuevas tecnologías. Lo que se hacía bien, ahora se hace mal y, lo que se hacía mal, ha mejorado demasiado poco para compensar lo anterior.

      No habríamos de preparar para la sociedad actual. Habríamos de preparar para una sociedad mejor. Muchísimo mejor de la actual. Eso es algo que se debe tener claro y, por desgracia, aún sigue siendo algo que pocos se atreven a postular. Lo cómodo es preparar para lo que hay. No para lo que debe haber. Es una diferencia importante.

      Finalmente y, lamentándolo mucho, debo llevarte la contraria en referencia a la llegada de los ¿nativos digitales? a los centros educativos como docentes. No existen. Un nativo digital no nace, se hace. Y por lo que estoy viendo desde dentro lo estamos haciendo realmente mal. Alumnos que, más allá de su juego favorito y sus redes sociales de contactos, desconoce un uso adecuado de las nuevas tecnologías. Unas generaciones que, más allá de la etiqueta que acuñó Prensky en su momento, la realidad se encarga en demostrar sus limitaciones. Limitaciones en las cuales tiene mucho que ver ese mal uso de las nuevas tecnologías que tienen tan disponibles a su alrededor. No compro falsos nativos digitales. Compro docentes innovadores (y no sólo con las nuevas tecnologías) y comprometidos. Docentes que son atemporales y, cuyas características, van a depender más de la persona que de su edad cronológica.

      Un saludo y muchas gracias por tu comentario.

  4. says

    Creo que en este caso no has entendido que la herramienta tic no es el objetivo sino el recurso para alcanzar un objetivo educativo. De los casos que conozco de utilización de estas herramientas en proyectos educativos todos han conseguido enganchar a los alumnos y les ha ayudado a conseguir las competencias propuestas. La educación debe adaptarse a las circunstancias de los tiempos y està claro que el tiempo en el que “viven” los alumnos es el tiempo de la tecnología. Es algo que està ahí y el profesor que lo desee lo puede utilizar para conseguir sus objetivos educativos.
    Un saludo Jordi

    • says

      Siento discrepar contigo en la argumentación que propones. Las herramientas, tal como se están planteando, se están vendiendo como objetivo (a pesar que, los menos, tengamos claro que lo anterior no es cierto). Las herramientas no enganchan. Engancha el docente. Eso es algo que aún cuesta de entender: Hay mucho docente sin tanta habilidad tecnológica que engancha a sus alumnos mejor que el gran friki de las herramientas. Eso sucede. Eso es lo que pasa en las aulas de nuestro país.

      Eso sí, una vez comentado lo anterior, estoy totalmente de acuerdo en que los centros educativos y sus docentes no debemos vivir de espaldas a la realidad aunque, lo que sí que me gustaría cuestionar ,es si debo preparar para la “realidad actual” o para una “realidad mejor”. Una disyuntiva que conviene analizar. Una disyuntiva que rompe con cualquier discurso de usar la tecnología porque existe en la sociedad. Un discurso que empieza a calar en parte del profesorado. Un profesorado que no tiene que ser el que esté a la última, más bien el que esté allí acompañando la gestión de ese gran cambio.

      Un gran saludo de vuelta.

      • says

        Gracias Jordi, por responder a todos los que participamos en los comentarios de tu excelente blog. Siempre tienes un argumento certero, podremos estar o no estar de acuerdo con èl, pero el debate engrandece las ideas expuestas como respuesta a tus incisivas entradas. Desde luego, siempre atacas los temas màs punzantes de la actualidad educativa. Es un placer seguirte y leerte

  5. Alejandro says

    Todo esto de la educación/enseñanza es opinable, claro que sí. Este Blog es un ejemplo. Ahora bien: los hechos son los hechos(aunque también se puedan interpretar según conveniencias).

    Si como dice Carmen de Miguel, y confía, que “Todo esto cambiará el día que, por relevo generacional, lleguen a los colegios, como profesores, los nativos digitales”, siento decirle que mi convicción, basada en hechos vivenciados diariamente en el puesto de trabajo docente, eso ocurrírá, por lo menos, después de que el Papa Paco ponga orden en el banco vaticano. Es decir: nunca. ¿Por qué?. Porque el ser “nativo digital” no garantiza nada. Porque las “nuevas generaciones” docentes que llegan a los centros , más entrenadas en el uso de las nuevas tecnológías que los carrocillas desfasados y desbordados, estamos empezando a ver, comprobar, y soportar, el uso que les dan, y para qué se usan. Sé que no se puede generalizar, que de todo habrá, pero no sé porqué me ha tocado a mí un entorno en que esas avanzadillas docentes de los nativos digitales, creo, apenas tiene criterio educativo(además de otros “desconocimientos”)y sí muy claro cómo emplear el tiempo escolar para hacer uso de ellas.

    Pruebas: que se las pidan a las compañias, o servidores, o a las estadísticas de uso que las Consellerías varias deben tener.

    Y de la relación profesor-alumno… lo dejo para otro rato. Que es sábado noche.

    • says

      No puedo menos que estar de acuerdo con tu argumentación. Las realidades de aula son las que son y, salvo excepciones, el uso de las nuevas (ya viejas de tanto hablar de ellas) tecnologías es algo realmente impactante y contradictorio. Mucho mal uso. Mucho desuso. Mucho hablar y, realmente, cuando uno pasa las puertas de su aula la realidad es la que se impone. Una realidad que, por mucho que uno imagine, diseñe o plantee la posibilidad de hacer ciertas cosas, va a marcar el desarrollo de su asignatura.

      Las TIC se usan mal en la mayoría de casos. Se mantienen las maneras de funcionar que había previa a su introducción y, siendo bastante ácidos, han eliminado las buenas prácticas previas (que, no hemos de olvidar, habían).

      Lo triste no es usar las nuevas tecnologías. Lo triste es como mayoritariamente se está haciendo (libros de texto digitales -la misma basura en diferente formato-, gamificación en etapas infantiles -prefiero que jueguen en el patio- y, uso de herramientas de utilidad más que cuestionable). Eso no lo compro. Compro cambio positivo. Para ir a peor…

      Una gran intervención. Permíteme agradecértelo.

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