Este verano toca ser ligeramente más crítico de lo habitual. Ello se debe fundamentalmente a dos motivos: la cantidad de noticias educativas que hablan sobre los recortes en Educación que se van a producir el curso que viene (a nivel de profesorado, creación de centros públicos, aumento de ratios y horas lectivas de los docentes, etc.) y, a su vez, a la posibilidad que nos brinda internet para desmontar cualquier palabrería del político de turno que dice que dichos recortes son necesarios, a la vista de la situación económica actual (¡cómo os quiero hemerotecas digitales!).
Pues bien, vamos a realizar un análisis de esos grandes “recortes” que se han producido el curso pasado en partidas educativas extremadamente sensibles de nuestro país…
En primer lugar, empezaremos por esos maravillosos sindicatos educativos, misteriosamente desaparecidos de cualquier tipo de reivindicación educativa, los cuales han visto recortadas sus subvenciones. Esperad un momento…
“En Cataluña han doblado el número de horas sindicales de los sindicatos educativos“, cosa que ha significado pasar de 7040 horas de liberado sindical a 14000 o, lo que es lo mismo (a 40 horas por liberado a jornada completa), se ha aumentado en 174 los docentes que se pueden dedicar a “defender los intereses de sus compañeros”. Ello, supone un dispendio de algo más de 5 millones de euros anuales (dinero que se ha de pagar para sustituir en las aulas a esos liberados por parte de otros docentes).
Me apetece continuar con los sindicatos, ya que la sinvergonzonería de los mismos (a nivel de la poca defensa que ejercen de los trabajadores que les han elegido democráticamente) me molesta bastante (y eso, que siempre defenderé a algunos sindicalistas -lamentablemente, cada vez los menos- que luchan día a día por el colectivo que les ha elegido como representantes).
Pues bien, otra noticia, y esta bastante reciente, es la que les subvenciona con 26,6 millones de euros para formar a los funcionarios (ver noticia aquí). Curiosamente, la partida se destina en forma íntegra a los dos sindicatos afines al PSOE (como son UGT -el sindicato oficial del propio partido- y CC.OO, que ha ido ganando desprestigio conforme se aliaba con los socialistas de zapatilla). Eso sí, ¿será cierto lo del fraude de los cursos de formación sobre lo cual existen algunas denuncias? Ese sería otro tema para analizar.
A propósito, ello sin olvidar las subvenciones que el MEC otorgó a los sindicatos para defender a la enseñanza privada-concertada, por valor de 1202 millones de euros (ver noticia)… ¡no quiero ni imaginarme la cantidad de dinero que ha ido a los sindicatos de la pública!. Eso sí, en este caso, la cantidad exorbitada me genera mis dudas, pero si multiplicamos el número de liberados para ese tipo de centros por el salario que ha de cobrar el que les sustituya en el aula (porque ellos siguen cobrando pero las aulas tienen que estar atendidas), la cifra es cercana a los 400 millones de euros.
Cansado de dar caña a los sindicatos, vámonos de viaje hasta el maravilloso entorno “cachivaches 2.0″, en el cual este último año se ha llegado a gastar la friolera de 91 millones de euros (ver nota informativa del MEC). En este caso no nos hemos de olvidar que la subvención del Estado es sólo del 50% por lo que las CC.AA. que se han incorporado al proyecto Escuela 2.0 han tenido que aportar 91 millones de euros más, con lo que el montante total ha sido de 182 millones de euros (euro arriba o abajo)
Y, tampoco me gustaría olvidar el “adoctrinamiento religioso” (basado en un Concordato que, en pleno siglo XXI, se debería abolir -pero parece que ningún partido político de los que mandan estén por la labor-), que nos cuesta unos 700 millones de euros al año (ver artículo que escribí con los cálculos).
Y, a todo ello, sumémosle los asesores de los Directores Generales, empleados de café en las Consejerías pertinentes, dietas de Ministro y Consejeros y, resto de servicios inútiles o duplicados.
Demasiados números, ministerios (el de Educación y el de Empleo -dos ministerios con competencias educativas-), consejerías y cantidades excesivamente elevadas a controlar, para que un pobre docente se atreva a hacerlo en profundidad, aunque a la vista de la desaparición de los sindicatos en esa función de control y a los recortes masivos en cuestiones educativas prioritarias, alguien tiene que hablar un poco de ello.
Información Bitacoras.com…
Valora en Bitacoras.com: Este verano toca ser ligeramente más crítico de lo habitual. Ello se debe fundamentalmente a dos motivos: la cantidad de noticias educativas que hablan sobre los recortes en Educación que se van a producir el curso que vie……
[...] XarxaTIC [...]
… y el proximo tijereatazo vendrá en las Universidades…asiste mucha menos gente y los docentes no son funcionarios, por tanto, a la calle…..
juandon
A C E R T D I S I M O artículo, gracias… tenia ganas yo también de hablar de la desaparición de los sindicatos y de su financiación
puedo compartirlo en nuestra modesta web????
http://grupuscul.blogspot.com/2011/05/blog-post_3855.html
( a la que por cierto no puedo entrar des del lío de direcciones de Google+)
Después de leer este artículo me vuelven a la cabeza pesadillas que muchas veces dudo si las he soñado dormida o despierta. Precisamente ayer lo comentaba con un grupo de personas durante la cena: ¿vosotros no creéis que hay demasiadas coincidencias y torpezas para que realmente parezca que todo es producto de la desgracia económica que nos toca vivir en estos tiempos?
Yo no me lo trago. No me creo que alguien pueda ser tan torpe, esté cargado de tantas incongruencias o sea una víctima más del despilfarro o la sinvergonzonería. No señores, no me lo trago.
¿Y si en realidad todos estos discursos nuevos (algunos no tan nuevos), cargados de palabras nuevas como “copago” en sanidad o no tan nuevas como déficit público, estas narraciones tan alarmistas y pesimistas, son en realidad el pretexto para una intención clara: la desaparición definitiva del estado del bienestar (entendedme, lo poco de toda esta utopía que haya sido real)?
No dejo de darle vueltas a si la crisis no es una excusa más para acabar con los pocos derechos que nos quedan. La educación (como la sanidad) pública es una lacra para unos cuantos, no fastidiemos.
Lo sabemos. En el fondo lo tenemos claro: están hundiendo el sistema educativo de forma deliberada. No podemos esperar que nos echen un cable, que se vuelvan sensatos, que escuchen nuestras alternativas, nuestras peticiones. Estamos solos.
Aunque es una soledad relativa, se ha visto con el 15M, ya que somos muchos. Por tanto, si empezamos a hacer las cosas bien, esto tiene solución. Se trata de empezar a ingeniar una nueva práctica que nos convenga a nosotros. Se trata de reinventar las posibilidades de los muros (no las paredes de los edificios, sino los muros abstractos que hemos puesto a la educación) de las escuelas. Seamos cutres, sacrifiquemos parte de nuestra comodidad.
Tengo una cosa clara: la realidad es un consenso social donde todos tenemos mucho más que decir que cuatro políticos de turno. No hablo de votaciones, hablo de nuestras prácticas diarias. Si somos capaces de trascender las limitaciones de la comodidad que la globalización nos ha brindado tendremos la partida ganada.
Quizás nos tendríamos que radicalizar; y no hablo de violencia sino de soberbia y liberación. Pensemos: ¿Qué nos impide empezar a hacer las cosas como creemos que se han de hacer? Las cosas son así porque lo dice ¿quién?
Localicemos los problemas reales e impongamos nuestras soluciones.
Para mí esto es tan lícito como lo es el hecho de que “ellos” (quienes quiera que sean) ya lo estén haciendo…
Perdonad, creo que he vuelto a soñar despierta…