El error de centrarse en crear contenidos educativos

Empieza el curso escolar y volvemos a unas aulas que se parecen demasiado a las que nosotros ocupábamos cuando éramos alumnos. Unas aulas más llenas de aparatos que entonces, pero donde se sigue usando la misma metodología y materiales de antaño. Unos materiales que, por mucho de ser camuflados bajo falsas dosis de postmodernidad, no ofrecen ningún valor añadido a los que a los que ahora somos docentes nos tocó padecer.

No es de lo anterior de lo que se va a intentar hablar en las líneas que siguen a continuación. Se trata de exponer la situación, cada vez más habitual, de algunos docentes que optan por crear contenidos educativos. Una opción válida, pero que descuida en muchos casos la premisa principal de cualquier tarea docente: hacer las cosas fáciles, invirtiendo el menor tiempo y recursos posibles para obtener el máximo resultado en el aprendizaje de los alumnos.

Crear contenidos de la nada no es fácil. No es sencillo ir buscando fuentes para elaborar y redactar unos contenidos que, pudiendo llegar a ser maravillosos, nos va a suponer un esfuerzo demasiado importante para que el mismo valga la pena. Además, ¿por qué no reconocemos de una vez que preparar esos contenidos propios no añade ningún valor añadido a nuestro trabajo docente? ¿Por qué no reconocemos que la mayoría de docentes no estamos preparados para crear contenidos de calidad para nuestros alumnos? ¿Por qué no reconocemos que a veces nos complicamos la vida de forma innecesaria destinando más tiempo a lo menos importante y descuidando nuestra tarea principal?

Si hay materiales buenos por la red, montados por excelentes profesionales que permiten ser copiados, adaptados y remezclados bajo licencias libres, ¿qué sentido tiene prescindir de ellos? ¿Qué sentido tiene realizar la tarea por duplicado? ¿Qué sentido tiene, por el simple hecho de decir que uno ha creado contenidos, dejar de usar lo que la red pone a nuestra disposición? Hay recursos para dar y vender en la red sobre nuestras materias. Recursos cuyo uso y adaptación nos dan posibilidades infinitas para readaptarlo a las necesidades de nuestras aulas. Un gran zoco digital de distribución libre que no conviene dejar de lado antes de meternos en el fregado de montar nuestro propio material.

Estamos en un sistema global. Donde la Educación es cada vez más abierta. Donde las paredes del aula dejan de ser limitantes para nuestro trabajo. Donde la filosofía de lo digital ha entrado con mucha fuerza para quedarse. ¿Por qué obstinarnos en trabajar con nuestras cosas en nuestro entorno de trabajo cuando hay cosas que han funcionado? ¿Por qué no abrirnos a trabajar en abierto? ¿Por qué querer trabajar como siempre cuando lo de siempre se ha demostrado que no está funcionando en contextos similares? ¿Por qué empeñarnos en hacer de nuestras aulas unas islas?

Cada uno es libre de trabajar como mejor crea pero, para aquellos que tengan dudas y se planteen que lo principal no está en la creación de contenidos propios y, más bien en saber buscarlos, redistribuirlos, adaptarlos y usarlos les recomiendo el siguiente vídeo. Un vídeo donde se expone por qué es importante la Educación abierta. Un vídeo galardonado con el tercer premio en un concurso audiovisual patrocinado por el Departamento de Educación de Estados Unidos.

No es crear contenidos. Es saber usar lo que uno tiene disponible en la red.

Comments

  1. Mariaber says

    En principio, comparto tu propuesta. Pero tambien me pregunto: si tod@s pensáramos de esta manera, ¿quién seguiría “creando” los contenidos?
    Saludos.

    • says

      Hay miles de contenidos educativos en la red. Algunos muy buenos y otros de calidad bastante cuestionable. No creo que se trate de inundar con más contenido. Creo que lo interesante es saber usar lo que tenemos disponible para nuestro trabajo (usándolo, adaptándolo y remezclándolo para que nos sea de utilidad).

      Hay algo en lo que sí que tengo que darte la razón. La falta de reconocimiento a quienes “crean” esos contenidos. Docentes que, más allá de la satisfacción de compartir los mismos de forma altruista y ver su uso por parte de otros compañeros (con la lógica atribución), no reciben ningún tipo de compensación por ese trabajo. Eso es algo que ha de cambiar. Se ha de valorar ese contenido novedoso y útil por parte de las administraciones educativas. Se ha de potenciar la faceta de esos grandes creadores de contenidos mediante diferentes ayudas a dicha labor (económicas, de quitarles horas lectivas para la creación de dicho material, de permitir que se alejen por un tiempo de las aulas para que publiquen material, etc.). Hay muchas opciones que han de evitar que el contenido de calidad deje de producirse (depender del altruismo de algunos es, a medio plazo, un error). Un contenido más interesante por su calidad que por su cantidad.

  2. says

    Mi experiencia con los contenidos creo que no coincide con la que cuentas.

    No coincide con la que cuentas porque yo sí preparo algo de contenido para mi alumnado. Aquí la palabra clave es “para”. Y también promuevo que mi alumnado cree contenido para sí mismo. Aquí, de nuevo, la palabra clave vuelve a ser “para”.

    Y es que la red está llena de contenido, pero no creo que haya mucho “para” mi alumnado, se lo facilite yo o lo generen ellos.

    El problema está en entender el contenido como dato, como mera información; o como conocimiento. Cuando el contenido es visto como lo primero, comparto tu post. La información ya está ahí. Pero cuando el contenido es visto como conocimiento, que es mi manera de mirarlo, cuando al contenido se le añade pensamiento, la cuestión es otra. Y ahí no coincido en absoluto contigo. Mi alumnado y yo podemos crear contenidos de calidad de los que carece la red. Contenidos de calidad para nuestro proyecto de aula, contenidos de calidad para el uso que le damos o para el contexto en el que los queremos emplear.

    La red está llena de información de calidad, pero no de contenidos de calidad. Porque le falta mi pensamiento y el de mi alumnado, los contextos que elijamos, las relaciones que tengan relevancia para nosotros.

    Y esos contenidos de calidad, creados por alumnado o por mí, o por ambos trabajando juntos, convirtiendo la información en conocimiento al darle nuestro significado propio, pueden ser muy, muy, muy, útiles a otro alumnado que esté trabajando en ese proceso de convertir información en conocimiento. Ahí la red es muy deficitaria y está esperando mi aportación, la de mi alumnado, la del tuyo, la de todos.

    Entiendo qué quieres decir con tu post. Te diriges a profesorado que mira a la materia. Y ahí estoy de acuerdo contigo. No, no meramente de acuerdo. Más bien rotundamente de acuerdo. Pero cuando el profesorado mira a la persona, al uso que la persona dará al contenido, entonces lo que planteas ya no es válido, entiendo.

    Porque subir a la red contenido de calidad, entendiendo por calidad que cuenta con mi pensamiento, con el de mi alumnado, lleno de significados, de contextos, de usos, de relaciones, subir ese contenido a la red, es compartir. Y a ese proceso no podemos renunciar.

    Porque dejaríamos en manos de otros, probablemente de unos pocos (Elsevier, editoriales, etc…) facilitar contenido a otro alumnado, como indica @pvil. Y eso no es bueno.

    • says

      Creo que estamos hablando de temas diferentes. Lo que se trataba de exponer en el artículo era la existencia de numerosos “recursos” en la red sobre las diferentes materias y de la facilidad que existe para el docente para que, en base a los mismos (adaptándolos en función de sus necesidades), pueda montar su materia en cuanto a los contenidos de la misma.

      No se trata de nada más que de saber buscar, elegir y adaptar los “recursos” adecuados entre todo el abanico que se nos presenta y, usar los mismos para montarnos la parte más estructurada de la materia. Aquella parte curricular (sobretodo a nivel de contenidos) de la que no podemos prescindir. Más bien de la que no nos dejan prescindir.

      No voy a entrar en la capacidad o incapacidad de saber elegir los mejores materiales o tener la posibilidad de usar algo más allá de los libros de texto tan manidos. Eso es algo que habría de estar incluido en las capacidades básicas del docente. El saber discriminar y elegir los mejores contenidos para usarlos con sus alumnos.

      Otro tema es el que comentas. La necesidad de adaptar todo lo encontrado a la realidad de nuestro día a día. A la necesidad de que el alumnado participe en la creación de contenido (creo que volvemos a caer en el error de considerar la exclusividad de los mismos en docencia). A la necesidad de que el docente use su propia metodología.

      No creo que hayamos de olvidar que los contenidos sólo sirven para surtir de los mismos a los alumnos. La manera como se interaccione con los mismos y el enseñar a los alumnos a distinguir entre la veracidad o importancia de los mismos es donde se halla la tarea fundamental de un buen docente.

      El pensamiento es único y personal pero la realidad objetiva de algunas materias es la que es. Dos más dos son cuatro por mucho que algunos se empeñen en no reconocerlo. Podemos dar nuestro toque a intentar conseguir aprendizajes significativos por parte de nuestros alumnos pero, más allá de eso, la realidad conceptual (nos guste más o menos) es la que se referencia en la bibliografía (actualmente sustituida por la maravillosa y ubicua webgrafía).

      Las adaptaciones y usos que hagamos del material siempre es algo bueno para compartirlo con nuestros compañeros o alumnado de otros centros. Es la propia red la que nos hará evolucionar y gracias a la misma podemos retroalimentarnos para aprender y mejorar en nuestro trabajo. Algo que tiene poco que ver con la cantidad y/o calidad del contenido que podamos utilizar (aunque la calidad de los recursos utilizados haga esa tarea un poco más fácil). El docente es el guía y, como tal, ha de proveer (o dotar de la capacidad al alumnado) todo lo que el mismo pueda necesitar.

      • says

        Lo primero, y antes de nada, estoy MUY DE ACUERDO contigo cuando diriges este post a profesorado que se empeña en ser fuente de contenido pensando en la materia, y no en su alumnado. Muy, muy, muy de acuerdo. Yo lo formularía como “El error de crear contenidos educativos para presentar una materia”.

        Pero me animé a comentar porque creo que podía aportar matices sobre eso. Los esquematizo en cuatro puntos [el quinto es broma… ;) ]

        1) Contenido e información no son lo mismo. Sin embargo, tradicionalmente en el sistema educativo se han hecho sinónimos.

        2) Crear contenido es una actividad interesante para el aprendizaje. Insisto en “crear”, y no tanto en “contenido”. Al crear, lo dotas de un significado propio, tuyo. Que incluye contextos, relaciones, tomas de decisión que lo usarán… Bajo esas condiciones yo sí quiero crearlo y quiero promover que mi alumnado lo cree. No es mera adaptación de la información. Es una capa de significado decisiva, imprescindible, que le da valor.

        3) Crear contenido y compartirlo es la esencia de la web 2.0, colaborativa y social. Usar lo que ya existe ahorra tiempo. Pero es la web anterior a lo 2.0.

        4) La nueva función de ese contenido que incluye el pensamiento, que es vehículo de conocimiento, no es ser leído y asimilado por alumnado. Es conectar a personas.

        5) Dos y dos solo son cuatro en el sistema decimal (y en algunos más, pero no en todos…). Quiero decir… La realidad depende mucho del contexto, de las relaciones entre las informaciones que se presentan juntas, de las informaciones que se omiten, de las decisiones que hayan de ser tomadas…

        ¡Seguimos!

  3. Catbrush Threepwood says

    Error o no error tanto da, cuando alguien se pone a crear contenidos educativos es porque lo que encuentra no le satisface y ve la posibilidad de aportar su granito de arena, aunque ya sabemos que los granitos de arena según donde caigan pueden crear un gran estropicio.
    El quid de la cuestión no lo veo tanto en el crear o no crear ya que cada cual es dueño de su tiempo y decide en qué invierte sus esfuerzos, sinó en aglutinar, coordinar, comentar, recomendar, compartir, etc. lo creado.

    Perdimos la Filipinas pero seguimos siendo un archipélago! (por cierto, ¿si el Rey del momento hubiese sido Chindasvinto, Filipinas se llamarína Chindasvintinas?)

    • says

      Estoy totalmente de acuerdo con tu apreciación. A veces es complicado saber si los aportes que uno realiza pueden dar lugar a “estropicios” insospechados. Creo que una de las habilidades básicas de todo docente es saber seleccionar los recursos a utilizar. Aún teniendo dicha habilidad es relativamente fácil equivocarse. No hemos de olvidar que estamos tratando con personas y, como tales, las relaciones y reacciones frente al aprendizaje van a ser tan complejas como sus propias características.

      El problema fundamental es el gran repositorio de materiales que no existe. Mucho material disperso por la red que ningún organismo educativo se encarga de aglutinar para que el mismo sea de fácil acceso y navegación por el mismo. Los intentos que ha habido (Agrega y demás) siempre han caído víctimas de luchas que demasiado poco han tenido que ver con los docentes que los gestionaban, y más con luchas que, lamentablemente y en demasiadas ocasiones, afectan de forma directa al ámbito educativo. Príncipes y princesas que no quieren perder la posibilidad de la subida al trono cuando la ocasión les sea propicia. Un gran número de islotes por colonizar. Una gran tarea por delante.

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