El modelo SAMR

Plantearse la coexistencia de los nuevos medios tecnológicos con métodos tradicionales de aprendizaje es un error. Plantearse el uso de elementos analógicos que, coexistan a su vez, con elementos digitales de última generación está demostrando ser un modelo fallido a todos los niveles. Es por ello que el modelo SAMR puede ayudar a realizar el cambio. El cambio de unos modelos sin tecnología hasta llegar a la modelización educativa con las potencialidades de las nuevas tecnologías.

Un modelo postulado por el Dr. Ruben D.Puentedura que indica el cambio en los modelos metodológicos en cuatro diferentes niveles de integración de la tecnología. Unos niveles, que van desde la simple sustitución hasta llegar a una redefinición del modelo. Una redefinición que permite realizar nuevas tareas que, antes de integrar la tecnología, resultaban impensables.

SAMR_model_mini
Fuente: Jenny Luca

Las dos primeras etapas del modelo van destinadas a realizar un cambio creciente. Un cambio, que sigue basándose en modelos metodológicos previos a la introducción de las nuevas tecnologías. Un cambio formado por dos etapas:

  • Sustitución, donde las nuevas tecnologías se usan sólo a nivel de herramientas. En esta etapa el docente no realiza ningún cambio metodológico.
  • Aumentación, donde se potencia un efecto que aumenta el uso de la herramienta respecto a la metodología tradicional. En este caso, la herramienta permite ir más allá (no en nuevos métodos, pero sí en potencialidades) que antes de ser utilizada.

Una vez realizada la sustitución y, posterior aumento de la eficacia de la herramienta, es cuando realmente se da la “transformación” en las metodologías. Una transformación caracterizada por ser realizada en dos pasos (que, muchas veces se realizan de forma simultánea):

  • Modificación, donde se produce un rediseño de tareas para adaptarse a los nuevos medios de que se dispone.
  • Redefinición, donde se permite la creación de nuevas tareas que permiten ir más allá del aprendizaje previo a la introducción de las nuevas tecnologías.

Un modelo que, curiosamente, permite ver que nos estamos centrando fundamentalmente en la primera etapa del mismo. Una etapa donde sólo se ha realizado la sustitución de los medios pero que, difícilmente, se ha conseguido aprovechar los mismos para llegar a una completa redefinición del modelo metodológico.

Comments

  1. says

    Hola.

    Sobre esto que señalas “Plantearse la coexistencia de los nuevos medios tecnológicos con métodos tradicionales de aprendizaje es un error. Plantearse el uso de elementos analógicos que, coexistan a su vez, con elementos digitales de última generación está demostrando ser un modelo fallido a todos los niveles.” puedes aportar referencias o alguna aclaración que explique que quiere señalar.
    Gracias, Eduardo.

    • says

      Quizás las frases sean para ser tomadas fuera de la exposición del modelo. Simplemente, se intenta exponer con las mismas que, por mucho que innovemos (con herramientas o métodos), el modelo educativo final puede ser el mismo si permitimos la dualidad. No es posible plantearse un modelo educativo de futuro, sin ser capaces de ir más allá de lo que se nos permitía con las herramientas y metodologías de toda la vida. Por tanto, permitir el uso de herramientas anteriores a las que nos ofrecen esas nuevas potencialidades, es estar abocado al fracaso. Por comodidad o conocimientos previos, siempre se tiende a usar lo ya conocido y olvidar la experimentación quedándonos así anclados en lo que ya teníamos.

      Espero habértelo aclarado (o, al menos, haberte aclarado lo que quería decir).

  2. says

    Coincido en que en la mayoría de las propuestas educativas se esté transitando aún la primera etapa, sin embargo creo que vamos en camino a cubrir las siguientes etapas, quizás más a nivel individual que institucional. Claro, que me pregunto, cuando se llegará a las etapas 3 y 4, de Modificación y Redefinición.

    Me quedo pensando en el modelo….

  3. montse says

    No estoy de acuerdo en absoluto con esta afirmación: ” permitir el uso de herramientas anteriores a las que nos ofrecen esas nuevas potencialidades, es estar abocado al fracaso. Por comodidad o conocimientos previos, siempre se tiende a usar lo ya conocido y olvidar la experimentación quedándonos así anclados en lo que ya teníamos”. Pienso justo lo contrario: debemos valorar más lo que ya tenemos. Las tecnologías nos ofrecen herramientas, pero el modelo puede ser exactamente el mismo; podemos escuchar el relato de un cuento si un cuentero viene a la escuela; gracias a las herramientas de las que disponemos hoy en día podemos escuchar el relato de un cuentero de otra cultura, en otra lengua y que se encuentra a muchos kilómetros de distancia; eso enriquece el recurso metodológico, pero el cuentero en el colegio sigue siendo un recurso igual de interesante, ¿de qué depende?, del uso que hagamos del mismo, que no tiene que ser único. Las nuevas tecnologías nos permiten dinamizar nuestras metodologías, interrelacionar los contenidos, y creo que esta fase 1 de la que habla el modelo es francamente interesante y es posible introducir cambios metodológicos, modificaciones y redefiniciones sin pasar por la fase substitución.

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