Escuela de Educación Disruptiva

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Fuente: Fundación Telefónica

Fuente: Fundación Telefónica

No puede ser. No es cierto lo que mis ojos, ya cansados de ver tantos despropósitos relacionados con cuestiones educativas, están viendo ahora. Una Escuela, patrocinada por Telefónica, para aprender a ser disruptivos. Deben ser la legañas de primera hora aderezadas con una dislexia que va incrementándose con la edad, una mala graduación de mis gafas o, quizás una de las típicas bromas de El Mundo Today.

No es ninguna broma. Telefónica, una multinacional que, no lo olvidemos, tiene como leitmotiv el negocio, está proponiendo un cambio educativo. Un cambio que, según dicen, está destinado a todas “aquellas personas interesadas en construir una educación diferente”. Bueno, supongo que irá destinado a aquellas personas interesadas en que sea una multinacional quien gestione esa educación porque, lamentablemente, no me siento aludido en su interpelación.

Generar un espacio de debate al amparo de una empresa que muchos sabemos como las gasta es algo que debería de ser cuestionado. Más aún cuando se ve como determinados profesionales de la enseñanza acuden como moscas a ella. Unos profesionales que deberían hacérselo mirar. Lo siento… trabajar para empresas de gratis (o quizás algunos mediante pagos en diferido) es algo que no entra dentro de mis expectativas (ni por coherencia ni por convencimiento).

Lo que resulta también sorprendente es que, supuestamente, todo este debate se ha generado alrededor de un libro. Un libro llamado rEDUvolución. Un libro que, después de venderse tan maravillosamente bien en las redes sociales y haberlo adquirido para echarle un vistazo, me ha dejado una sensación muy desagradable. Algo que debe haber sido introducido en mis genes. Algo que hace que no pueda disfrutar de algo cuando lo que veo es un desconocimiento de la realidad y planteamientos demasiado humefactos para poder ser de ningún tipo de utilidad en nuestras aulas. Lo siento, no pongo enlace al libro, por considerar que vender algo que no me ha gustado es contraproducente.

Puedo llegar a entender muchas cosas pero que haya gente que se crea que el cambio educativo va a venir de la mano de las multinacionales, avaladas por sus fieles servidores y aceptado por una parte del colectivo docente, es algo que me revuelve el estómago.

No discuto que Telefónica esté invirtiendo en espacios o charlas para intentar captar ideas educativas. No discuto tampoco que tienen todo el derecho a hacerlo. Lo que sí que discuto es la ironía que supone que vayan de adalides de la disrupción educativa. Una disrupción que, por cierto, debería centrarse en los alumnos y en las aulas. Una disrupción que, para hacer lo mismo en los mismos espacios, se debería llamar de otra manera. Eso sí… las palabras sobre mantras educativos quedan muy bien. Y de marketing, algunas empresas saben mucho.

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