Etapas en el desarrollo de un blog docente

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Fuente: CPR Logroño

En esto de los blogs docentes (destinados a usos educativos y/o personales) hay una cuestión importante a analizar. La gran cantidad de docentes que empiezan uno para abandonarlo a los pocos meses. Reconozco que mantener un blog requiere de tiempo (algo que, por desgracia, cada vez abunda menos), esfuerzos y capacidad de sacrificio. No es algo de empezar y tener el feedback que te ayude a mantener el ego para continuarlo en pocos días. No es algo que muchos agradezcan. Es algo que uno ha de decidir empezar por cuestiones personales (más allá de otro tipo de connotaciones o previsiones futuras).

Es por ello que una de las cuestiones a analizar es el establecimiento de unas etapas de desarrollo. Unas etapas que habrían de permitir ir avanzando con el blog (a la vez de plasmar en el mismo el propio aprendizaje). Unas etapas, cuyo avance entre las mismas, va a depender mucho del docente que se halle detrás del teclado.

¿Cuál debería ser la primera etapa? ¿En qué debería consistir?

Supongo que antes de empezar el blog uno debería haber leído algunos blogs escritos (o, en algunos casos, perpetrados) por algunos compañeros suyos. No sólo en lengua propia… se debe abrir el abanico.

Una vez leídas algunas cosillas y decidido firmemente dar el paso de su creación se habría de plantear la plataforma (normalmente, recomendaría, para iniciar la aventura sumarse a los blogs prediseñados que ofrecen Blogger o WordPress -con muchas plantillas y de gestión básica sencilla-). La configuración inicial de la plataforma habría de tener en cuenta algunos detalles:

  • La fuente utilizada (tipo de letra y tamaño) ha de ser de fácil lectura
  • El tema ha de ser sencillo y poco cargada (a nivel de widgets o plugins). Ya se irá modificando con el tiempo. Estamos sólo en la fase embrionaria (y destinar más esfuerzo del requerido a esto al iniciar el proyecto es estar abocado al fracaso)
  • Elegir una navegación fácil y, como no, diseñar las categorías (o etiquetar) para poder encontrar fácilmente en el futuro nuestros artículos (si se continua con el “invento” ya veréis que cuando llevéis más de cien artículos lo que cuesta encontrarlos si no los habéis catalogado bien)

Ahora sí. Escribamos algo. Empecemos por artículos muy sencillos sobre temas que estemos aprendiendo (o que nos gustaría aprender). Compartamos situaciones de aula. Hagamos algo muy ligero que, con la práctica, seguro que mejorará. No tengamos miedo en estos primeros albores del alumbramiento. ¿Con qué período? Ligero. No nos sobrecarguemos con la escritura. Ya vendrán momentos con más intensidad literaria. Eso sí… escribir frases cortas es un buen sistema. Nada de florituras. El contenido debe estar bien redactado. Pasar un corrector no hace daño. No pasarlo, siendo docentes, implica descuidar algo tan importante como es la ortografía del redactado.

A propósito… la identidad digital irá muy ligada a nuestro blog. No compartamos en los inicios alegremente nuestros datos personales. Esperemos a familiarizarnos con la plataforma e ir viendo como se desarrollan las cosas. Lo anterior no implica no escribir algo sobre nosotros para nuestros futuros lectores. Una página titulada “Sobre mí” nunca está de más.

La siguiente etapa es la de consolidación. Una vez empezamos a tener gente que nos lee (en muchos casos, los primeros son amigos y/o docentes) nos encontramos con comentarios a lo que estamos publicando. Unos comentarios que siempre (aunque eso es opción personal) deben estar moderados y, en sus inicios, ser respondidos con premura. El esfuerzo de los comentaristas lo merecen, aunque reconozco que llega un momento en etapas ulteriores que se hace harto difícil (por la cantidad de los mismos).

¿Qué conviene cambiar en esta etapa? A nivel de artículos tenemos (se nos autoexige) ser más prolíficos. Al escribir más, recibimos más inputs y nuestro aprendizaje es mayor. ¡Cómo no compartir parte de ese aprendizaje con nosotros y con quienes se pasan un tiempo a leernos! Un artículo semanalmente o cada quince días es factible. Eso depende de vosotros.

Ahora sí que podemos empezar a trastear con nuestro blog. Podemos personalizarlo, añadirle determinadas opciones (conectarlo con nuestras redes sociales, incluir la posibilidad de registrarse al mismo por correo electrónico, etc.). Va a ser nuestra casa (y, espero, que la de muchos) y por eso debe ser acogedora. Nos tenemos que sentir a gusto. Son muchas horas las que ya llevamos en esto.

A nivel de artículos también podemos incluir enlaces. Podemos pedir opiniones (es sano porque se aprende mucho de esas aportaciones). También puede ser interesante embeber vídeos y otros elementos multimedia. Recomendable al ciento por mil realizar borradores previos a la publicación. Ahora ya no es todo publicable. Quizás sí que lo sea pero conviene moderar y matizar cuestiones varias.

Una vez consolidado el blog ya es difícil abandonar. Hemos pasado los primeros puertos de montaña en esto del blogging. Ahora sólo queda  pasar al modo avanzado o etapa de expansión. Una etapa donde conviene plantearse muchas cosas. Donde conviene detenerse a analizar y valorar la capacidad de colaboración que ofrecen las plataformas de blogging. A decidir si prescindir de la plataforma gratuita para hacernos con un hosting propio. A hablar también de la posibilidad de conseguir un nombre que identifique nuestro trabajo en la red. A acabar de perfilar esa identidad digital que nos distingue. Es la etapa en la que nos hemos hecho mayores.

Una vez releído el artículo no tengo nada claro si el redactado es suficientemente coherente, aunque espero que pueda serviros. El blog propio del docente en pleno siglo XXI se hace imprescindible. Es parte de nuestro trabajo. Es parte de nuestra vida digital.