La importancia del feedback en las enseñanzas semipresenciales y a distancia

Cada vez son más las administraciones educativas están optando por sistemas de enseñanza semipresenciales e, incluso totalmente virtuales. Ello se debe fundamentalmente a cuestiones económicas y de alcance de la misma. El grado de dicho alcance no se verá limitado a la asistencia a unas instalaciones más o menos cercanas del domicilio del alumno y, más bien dependerá de cuestiones de infraestructura (equipamiento disponible con conexión a internet en el domicilio o próximo a él).

No se trata en este artículo de discutir las bondades o inconvenientes de esos sistemas de enseñanza, enfocados fundamentalmente a alumnos con edades postobligatorias (ya que en España, por cuestiones legales, la posibilidad de la escolarización a distancia de los seis a los dieciséis años tiene una rigidez de espacios determinada y, ello obliga a que se realice exclusivamente en centros educativos). Se trata simplemente de establecer la importancia de los feedbacks (también llamados realimentaciones o retroalimentaciones) para esos sistemas de aprendizaje, donde el tutor/profesor/facilitador del mismo no se encuentra de forma presencial a lo largo de los mismos.

Por tanto, una primera definición de feedbak, sería la que define dicho concepto como el proceso de compartir y recabar información para intentar mejorar el funcionamiento de un determinado aprendizaje. Es decir, un proceso activo, donde docente y alumnos tengan la posibilidad de establecer propuestas de mejora bidireccionales de forma efectiva.

Tal como se observa en la imagen anterior (fuente) se deduce que existen dos posibilidades cuando se ha ejercido el feedback sobre la propia formación (incluyendo en el mismo el aula virtual, clave en enseñanzas semipresenciales y virtuales):

  • Un feedback positivo, que mantiene el propio sistema de aprendizaje, pero que puede ver modificadas las metas o fines del propio encapsulado de aprendizaje, en función de la necesidad que se observe en el mismo para cuestiones de mejora. Dicha mejora no es de calado obligatorio pero sí que permitiría realizar una mejora futura del propio entorno de aprendizaje (o contenido del mismo)
  • Un feedback negativo, que obligaría a cambiar el propio sistema de aprendizaje, modificando en la mayor parte de casos al propio objetivo (el cual se ve afectado negativamente por las valoraciones y inputs recibidos por parte del propio sistema y, que obligan a ello)

¿Cómo podemos ser capaces de obtener un feedback en condiciones? Pues va a depender mucho del enfoque que demos al propio proceso formativo, a la elección de la plataforma de aprendizaje y, a los requisitos previos que exijamos a los alumnos de dicho sistema. Ello sin olvidar la parte fundamental: la humana (formada por los docentes y los alumnos que intercambian impresiones y experiencias a lo largo de la formación).

Otro de los parámetros a tener en cuenta son las herramientas específicas para ese feedback (normalmente integradas en el propio entorno virtual). Correos privados, foros, talleres, cuestionarios, elementos de evaluación y chats serán los elementos más habituales que nos servirán, como docentes y facilitadores del curso, para conseguir establecer una vía de comunicación entre nosotros y nuestros alumnos. Además, también serán las herramientas que permitirán una socialización, muchas veces descuidada en este tipo de aprendizajes, entre los propios alumnos que forman parte de ese entorno de aprendizaje. Incorporar redes sociales sería dar un valor añadido, más inmediato y con una potencialidad tremenda para juzgar el resultado de todo el proceso.

Eso sí, es importante pautar “tiempos”. Tiempos de respuesta ante problemas, tiempos de modificación del entorno para adaptarlo a nuevas situaciones (en caso de recibir muchos feedbacks negativos que obliguen a ello), tiempos para el diseño de nuevos servicios de valor añadido, etc. Se trata de una formación más flexible pero más exigente. Al estar poco pautados los tiempos obliga a que, alumnos y docentes, trabajen más y, si se quiere tener una formación de calidad, mejor.

¿Quién evalúa dichos feedbacks? ¿El docente o el alumno? El alumno tiene que ejercer modificaciones sobre las tareas que le son encomendadas y que le llevarán a una evaluación positiva del curso; el docente tiene que ser capaz de adaptarse a las demandas de sus alumnos y, debe trasladar con premura, las modificaciones urgentes que él no sea capaz de realizar a un equipo coordinado para que sean subsanadas en el menor espacio de tiempo. Ello, sin olvidar la figura imprescindible en este tipo de enseñanzas de un “coordinador” que gestionará los problemas que puedan existir en las relaciones entre docentes y alumnos, con potestad de apercibir las malas praxis.

Escalabilidad, adaptabilidad y respuesta rápida. Feedbacks continuos, personalizados y siempre abiertos a una mejora del propio sistema. Sin olvidar la evaluación final donde, en cierta manera, se hallan recogidos todos los feedbacks que se han dado a lo largo del proceso, valorando la formación (y todo lo que es inherente a ella) de una manera lo más objetivable posible.

Comments

  1. Mariaber says

    !De acuerdo 100%! El feedback es importantísimo,si no indispensable, particularmente en los sistemas de enseñanza virtual. Y esto lo corroboran muchas investigaciones recientes, según las cuales, una de las mayores frustraciones de los estudiantes que realizan cursos online (y que puede llegar a ser causa de deserción), tiene que ver con la falta de feedback oportuno y adecuado a sus interrogantes y actividades de aprendizaje, por parte del facilitador o tutor.
    Saludos,
    María B.

  2. Ximo Erencia says

    Hablas solamente de la evaluación sumativa al final del proceso, pero el fin verdadero del feedback es formar parte de la evaluación formativa. El concepto de “evaluar para aprender” tiene en el feedback su arma más poderosa. Se está dando importancia al feedback como método para reducir el número de abandonos en las enseñanzas a distancia, pero no se está viendo su verdadero uso no solo en la educación semi o a distancia, sino en la presencial. Con las herramientas TIC de que disponemos es una realidad que podamos implantar feedback en la educación presencial.

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