La innovación educativa no es cosa de jóvenes

joven_docenteMucho nativo digital para unos, mucho experto en metodologías innovadoras para otros. Mucho docente joven educado en un mundo lleno de tecnología con capacidad de acceso prácticamente ilimitado a toda la información desde un solo clic y, como contraposición, gran ausencia de esos jóvenes en el cambio educativo. Docentes jóvenes que, en su mayor parte, se dedican a copiar los métodos educativos de antaño y que, curiosamente, son los más reacios a cualquier tipo de cambio en el sistema.

No es raro observar en los centros educativos el laissez faire de los “nuevos”. Usando materiales de consumo, incapaces de generar sus propios contenidos e, incluso, de realizar experimentos con los chavales para ver qué pueden sacar de los mismos. Los docentes jóvenes no se arriesgan. No innovan. No son el motor de cambio tan necesario en los centros educativos.

La innovación no es cosa de jóvenes. La innovación se da, fundamentalmente, entre docentes que ya llevan un tiempo en el sistema. Docentes de cuarenta, cincuenta e, incluso sesenta (nos sorprendería la cantidad de docentes a punto de jubilarse que están innovando día tras día en sus aulas) son los que están llevando a cabo el cambio metodológico en sus aulas mientras los recién llegados intentan mantener la desinnovación tan propia de parte del colectivo.

Si hablamos de TIC lo anterior es más sangrante. Docentes de veintipocos incapaces de crearse un blog, de realizar una presentación en condiciones, de maquetar un simple documento de texto, de atreverse a dar sus primeros pasos con software libre, de… Son muchas las cuestiones relacionadas con esas nuevas tecnologías educativas que desconocen. Un desconocimiento que echa por el suelo cualquier teoría sobre nativos digitales, generación X, generación Y, millenials o cualquier otro vocablo que relacione el uso de la tecnología con el período en el cual nacieron los mismos. Un desconocimiento que, unido a su falta de espíritu innovador y desidia de experimentar por miedo al fracaso, hacen que el futuro de la innovación educativa se encuentre en entredicho.

No hay renovación. Son, en demasiadas ocasiones, los mismos los que siguen apostando por cambios metodológicos, uso de las nuevas tecnologías, rotura con los libros de texto (creando su propio material), etc. Los mismos que, cada año que pasa son un año más viejos. Más viejos y más cansados (un año, para un docente que quiera hacer algo para cambiar las cosas, implica mucho desgaste). Una falta de ver caras nuevas, docentes comprometidos más allá de la “puntualidad” de sus acciones (¡vamos a un sarao a ver qué nos cuentan, incluso que después no probemos nada en nuestras aulas!) que hacen temer por el futuro. Un futuro que, no lo olvidemos, va a venir marcado por la innovación educativa. Una innovación, que si no se realiza de forma mayoritaria, va a ser de eficacia limitada.

Los jóvenes son la esperanza de cualquier país. Los docentes jóvenes el futuro de la Educación. Es por ello que conviene ver el cambio. Necesitamos que los docentes sean innovadores, que no tengan miedo, que se arriesguen, que se equivoquen. Necesitamos que, a diferencia de lo que realmente sucede, la innovación se dé desde los neófitos del sistema.

Comments

  1. Beatriz says

    Tengo 29 años, llevo 5 como funcionaria y he tenido varios blogs, he trabajado con wikis, he quitado los libros de mi materia porque hago mis propios materiales y porque intento que todo sea muy práctico y los libros creo que nos limitan (y nos marcan) demasiado y desde hace un tiempo trabajo con las redes sociales en el aula (he ido cambiando, desde SocialGo hasta la actual edmodo). Aunque supuestamente soy nativa digital discrepo de ese término y considero que tenemos que formarnos en esas metodologías, porque yo casi no tuve profesores que trabajasen con las TIC (y sí, reproducimos mucho de cómo hemos aprendido), aunque ya tuve algún profe que trabajaba por medio de blogs. Creo que nativos/inmigrantes son conceptos que limitan, generan complejos y parece que dan una autoridad que no existe. Por este motivo he realizado un máster en TIC (creo que el mismo que hiciste tú, de hecho), otro postgrado y un sin fin de cursos (no solo en la integración de las TIC, sino también de muchos otros aspectos que afectan a mi trabajo).

    No sé en tu comunidad, pero en la mía llevo siendo la más joven en todos los centros en los que he trabajado, y la cosa no parece que tenga visos de cambiar… lamentablemente todos los compañeros y compañeras que quieren cambiar las cosas no están trabajando ya que en las últimas oposiciones prácticamente solo entraron interinos e interinas. En mi comunidad el grueso de los docentes que entraron en los últimos 10 años tienen entre 35 y 50 años. En la mayoría de casos, efectivamente, tenemos un “es que tengo familia y no puedo” o…” es que los estudiantes no saben nada” para justificar su falta de ganas de hacer que los chavales aprendan.

    Con esto qué te quiero decir? no me quiero echar flores a mí, simplemente no creo que haya muchos profes en secundaria (es secundaria en donde trabajas tú no?) con menos de 30 años…básicamente porque yo entré en las penúltimas oposiciones que hubo con 24, aquel año y los anteriores las oposiciones estaban hechas para que entrase gente que ya había trabajado. El resultado fue que hubo especialidades en las que nadie sin experiencia previa entró. En la mía entramos dos de 40. Dos años después hubo las últimas, en poquísimas especialidades y con poquísimas plazas, pero con la misma forma de evaluar. Aquí ya no conozco especialidades en las que entrase gente sin experiencia previa. Es decir, en tu comunidad hay menores de 30? me alegro muchísimo, porque en la mía, salvo en primaria e infantil, es imposible.

    • says

      Tengo 52 años, llevo 28 años trabajando en un centro concertado, mi trabajo no tiene nada que ver con el que realizaba hace años, incluso ni con el que realizaba hace dos o tres años, por supuesto me parece imprescindible para ser un buen educador estar al día con las TIC, aunque nos cueste un esfuerzo, con las nuevas metodologías, con los cambios constantes. En mi centro, no encuentro diferencia en este aspecto por la edad, si por la motivación, las ganas de mejorar, de hacer las clases más entretenidas, que nuestros alumnos aprendan de una forma que en la que se sientan partícipes de sus aprendizajes. Después de tantos años tengo muy claro que no podemos cerrarnos a los cambios, que tenemos que estar siempre formándonos, si queremos que nuestros compañeros jóvenes sean innovadores no podemos quedarnos atrás los que llevamos años en este mundo maravilloso

    • says

      No creo que el artículo se refiera exclusivamente a las TIC como herramientas a utilizar para realizar un cambio metodológico. Se refiere al arriesgar, a la necesidad de hacer las cosas de diferente manera, a intentar desencorsetarnos de las tradiciones que no funcionan y, adaptar de la mejor manera posible, las que sí que llevan haciéndolo (no todo ha sido malo en la metodología tradicional. Ni mucho menos).

      En referencia a las cuestiones de edad sobre las que preguntas en tu comentario, decirte que en mi Comunidad (bueno, en las dos que he estado) reconozco que la media de edad, y más con los últimos recortes (especialmente sangrantes en secundaria –no por menospreciar los de primaria-) está subiendo de forma alarmante. Centros educativos con medias de edad relativamente bajas, la están incrementando año tras año (con poca o nula savia nueva).

      Tampoco creo que deba dejarse la innovación al albur de la buena voluntad del docente o de la exigencia, cada vez más brutal, de mayores horas lectivas con ratios de aula cada vez más elevados. Aunque, quien quiere innovar tiempo tiene y, lo único que falta son ganas. Porque, lo que comentamos de la innovación, incluso antes de los recortes era un tema marginal y, en general, no de los noveles del plantel.

  2. Anónimo says

    De acuerdo con tu artículo, punto por punto. En mi centro, en Infantil donde se concentra más profesorado joven, hay nula participación en actividades de renovación TIC comunes. Igualmente con los alumnos de Prácticas. Deprimente.
    Gracias por tus buenos artículos.

    • says

      Lo del profesorado joven es algo inexplicable. Da la sensación que se hayan perdido las ganas de hacer cosas nuevas, de experimentar en un ámbiente tan dado a ello, de probar todo aquello que, no hace tantos años, les hubiera gustado que hubieran probado con ello. Quizás es sólo cuestión de perspectiva pero, dicha perspectiva, hace demasiado tiempo que se mantiene.

      Gracias a ti por pasarte por aquí y dejar tu comentario.

  3. says

    Beatriz, la cuestión no es solo la edad. La cuestión principal es que nadie cambia, y que los jóvenes, en buena lógica deberían ser los motores de los cambios. Y en este caso, se resalta que no lo están siendo, en mayor o menor medida.
    La cuestión no es el número la cuestión es el ímpetu.
    Tampoco el problema no es “con TIC o sin TIC”, la pregunta sin respuesta es ¿nos estamos adaptando a los tiempos que vienen o no?
    Ánimo, suerte y que puedas disfrutar de la enseñanza en todos los puestos en los que te encuentres.

  4. Ana says

    Aunque existan ejemplos como el de Beatriz, la realidad que estoy viendo salir hoy día, en 2013, de la Facultad de Educación es que únicamente un 10-15% de alumnos se sienten cómodos con las TIC mientras que una amplia mayoría mantiene una actitud de rechazo frontal ante la oportunidad de utilizar herramientas nuevas. ¿Cómo van a innovar?

    Enhorabuena por tu blog, es un lujo leer a personas como tú que profundizan en sus reflexiones y lo comparten con los demás.

    • says

      En primer lugar agradecerte el comentario y el piropo final. En referencia a la cuestión de la relación con las TIC es sólo una gota dentro del océano de la innovación. Una innovación mucho más compleja que el uso de las nuevas tecnologías (que, por cierto, la pueden llegar a facilitar como herramientas que son). Una innovación que depende de las ganas de arriesgarse. Unas ganas que, cada vez, encuentro que son más difíciles de encontrar en los jóvenes docentes. Unos docentes que, no lo olvidemos, son la llave para un futuro mejor.

  5. says

    Las actividades que van un poco más allá del uso del libro, el lápiz y el papel, necesitan y suelen venir acompañadas de mayor movimiento y ruido del habitual. Ya se cuenta con ello y nunca ha sido un impedimento para realizarlas. Pero es que, a medida que van pasando los años, se está produciendo otro tipo de ruido. Comportamientos que antes eran excepcionales, como hablar o levantarse cuando a uno le parece, maltratar el material, sentarse de cualquier manera o enfrentarse abiertamente con un adulto, son cada vez más habituales; tanto dentro como fuera de la escuela. Por otra parte, la dificultad para despertar y mantener el interés por una actividad es cada vez mayor, especialmente si los resultados no son inmediatos sino que requieren de cierta constancia y algo de tiempo para producirse. También esto ocurre dentro y fuera de la escuela.
    En definitiva, ahora resulta mucho más difícil que los niños y adolescentes se comporten como pretenden los adultos. Y lo que antes se conseguía o se aceptaba, más por miedo que por respeto, ahora hay que encontrarlo de otra forma. Una forma que, además, debe ser políticamente correcta y no violar ninguna normativa, ni dar pie ni motivo a la intervención de ningún padre, madre, asistente social, delegado sindical o miembro de cualquier otra institución. Porque son tiempos en los que, en vez de colaborar, desconfiamos los unos a los otros.

    http://www.otraspoliticas.com/educacion/actividades-de-riesgo

  6. says

    Hola. No estoy completamente de acuerdo con vosotros, sobre todo en lo relativo a la juventud. No me parece mal que entren en la carrera docente gente que ya haya trabajado como interino anteriormente, incluso en la privada; es mas, lo prefiero, porque los recién titulados pueden venir con ganas y con ideas, pero creo que les falta un rodaje necesario para la actividad docente, por ello lo de que aprueben personas mas mayores.
    Por otra parte tampoco creo que las TIC y la docencia basada en las nuevas tecnologias, en lo práctico y en nuevos métodos sea algo habitual en gente joven y no en la mayor. Es mas, no creo que tenga nada que ver. Sabreis que la docencia es un trabajo exigente, arduo y a veces desmoralizante, tanto por los resultados como por el dia a dia. Esto lo llevan mal tanto gente joven como mayor. Al final todo radica en la persona, tenga la edad que tenga.
    Conozco profesores que siendo mayores tienen las mismas de dar clase como el primer dia y siguen innovando, esforzandose y actualizando su actividad docente a los nuevos tiempos y tipo de alumnado de cada curso y jóvenes que acostumbrados a las clases tradicionales que han recibido siempre se sienten impotentes delante de la clase y siguen los mismos procedimientos que ellos recibieron. Por otra parte hay un problema añadido, y es la falta de motivación: muchos docentes vienen a esta profesión por la calidad de vida, las vacaciones, etc, sin ningún tipo de motivacion y sin saber si te gusta la docencia y el estar con adolescentes. luego la realidad y el dia a dia es bastante duro para ellos.y eso afecta a tu trabajo.
    No depende de la edad, sino de las personas. La actividad docente requiere un gran esfuerzo continuamente, no siempre recompensado, y menos ahora con la aprovación de la “consensuada” ley LOMCE. Yo soy profesor técnico de FP, hace unos 10 años que estoy en esto, y aunque ya soy “mayor” (45) y entré tarde, no hay para mi ningún curso igual. Siempre estoy mejorando, actualizando, cada vez estoy mas interesado en las TIC y continuamente estoy aprendiendo e intentando “entrarle” mejor a los alumnos para ver si así aprenden mas.
    Se que soy de los pocos, pero no depende de la edad, sino de la persona. Tengo compañeros mas jóvenes que yo que siguen el método tradicional (en realidad soy de los pocos en el departamento que intentan innovar y utilizar las TIC), y creo que se pueden hacer muchas cosas todavia.

  7. says

    Beatriz tal vez los términos nativo e inmigrante digital no sean lo más adecuados para definir a quienes saben manejar y utilizan y aprovechan las TIC (ya que no se puede generalizar), pero de alguna manera su uso sirve para un poco diferenciar quienes pueden tener o no más o menos soltura en el manejo de la tecnología. Aún más, Prensky ya acuño el término “sabio digital” para precisamente evitar esta categorización.

    Respecto al artículo, estoy totalmente de acuerdo con la visión del autor del mismo. No soy docente y no veo la realidad del día a día en el centro, pero una gran parte de mi entorno de amistades trabaja en educación y efectivamente su espíritu de progreso e interés por el uso de las TIC en las aulas como herramientas de aprendizaje es nulo. Desafortunadamente, ese “aprender con fin en si mismo” no se debió de impulsar en generaciones anteriores de docentes. Me da la sensación que se “han acomodado” y no creen que su esfuerzo va a servir de mucho, y si los docentes adquieren esta actitud es estúpido pedir a los alumnos esfuerzo, ganas, motivación, progreso, superación, retos etc. Hay muchos miedos al cambio y arriesgarse a proponer cosas.En mi humilde opinión, y generalizando, los jóvenes con formación educativa que consiguen alcanzar un puesto en un colegio lo que quieren es “mantener su puesto” y “arriesgarse a hacer algo distinto” les da miedo.

    Gracias por los post! Sin duda alguna un reflejo de la realidad educativa!

    Mi blog: “Comunica, educa y disfruta” http://anavinals.wordpress.com/

  8. says

    Comparto contigo un extracto de una larga reflexión que hice sobre la escuela que tenemos, y que creo que va en consonancia con lo que expresas en esta entrada:

    No tiene ninguna lógica que progresivamente en los últimos años nuestras aulas se hayan visto enriquecidas con ordenadores y pizarras digitales cuando la mayoría del profesorado no estaba capacitado para trabajar con ellos y en muchas ocasiones no se sentía ni obligado ni motivado para aprenderlo y aplicarlo en sus clases. NO. Primero se forma al profesorado, facilitándole los cauces para ello, pero a la vez siendo de carácter obligatorio para todos adquirir esa formación imprescindible para las nuevas metodologías de trabajo. ¿Qué le diríamos al médico que tratase nuestras enfermedades con los conocimientos que adquirió cuando estudió su carrera y no con los que las nuevas investigaciones han demostrado ser más eficaces? Nos parecería intolerable, pero sin embargo eso es lo que nos encontramos muchas veces en los centros y en demasiadas ocasiones propiciado por su comunidad educativa

    Por ello, necesitamos personas muy preparadas y empáticas, no solo con amplios conocimientos, sino que destaquen por su capacidad de innovación, deseos de progresar y seguir aprendiendo… algo que debería ser intrínsico a todo aquel que se dedique o quiera dedicarse a la enseñanza, si queremos darle a ésta el lugar que se merece y tantas veces ninguneado.

    Profesionales que no dependan de otros para hacer una primera valoración de las necesidades educativas que tenga su alumnado, que llega en algunas ocasiones a la ESO habiendo sido “desahuciados” desde hace tiempo por su profesorado en primaria, tachados de vagos, distraídos e imposibles sin haber sido valorados por un profesional, incluso aquellos que paradójicamente su problema es que tienen altas capacidades y se aburren enormemente en un entorno que para algunos resulta claustrofóbico y desmotivador.

    Y lo más triste es que incluso siendo valorados, regresan en demasiadas ocasiones a sus aulas sin recibir, por parte de sus profesores o tutores, una metodología diferenciada que les ayude realmente a valorar lo que son capaces de hacer en vez de sentirse impotentes ante aquellos presuntos “fracasos” que su paso por la educación reglada se empeña en destacar.

    Es cierto que para que todo esto suceda necesitamos urgentemente recuperar los recursos que nos han arrebatado y que tristemente en muchos casos no hemos sabido o querido aprovechar.

    No disculparíamos al médico de familia que se excusara en que no es oncólogo para justificar su ignorancia ante los síntomas que presenta un paciente. No, tiene que identificar éstos y el especialista es el que debe saber cómo tratarlos y trabajar los dos conjuntamente en la atención del mismo.

    La formación de todo el profesorado en las distintas etapas educativas debería pasar también por un conocimiento profundo sobre cuáles son las diversidades con las que se puede enfrentar en el aula, para poder emprender la maquinaria que ayude a que cada alumno se sienta cómodo y capaz de seguir progresando en su aprendizaje y como persona. Para ello, sin duda, debemos rechazar el aumento de ratio profesor-alumno.

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