Las programaciones no sirven para nada

programacion_aulaMañana empieza de nuevo la burocracia en los centros educativos que, en esta última semana aún no habían abierto sus puertas. Centros educativos, integrados por una comunidad educativa muy potente, parte de la cual va a dedicar los primeros días de curso a rellenar unos papeles que, con toda seguridad, nadie se va a leer. Papeles (o ahora archivos de texto que aparecen en determinadas carpetas creadas para tal fin en algún equipo informático) que sólo sirven para hacer perder el tiempo a los docentes y mentir a las familias (y, como no, a la administración).

Dentro de los papeles anteriores hay las maravillosas y excelsas programaciones. Un documento donde se va a exponer, de forma lo más detallada posible, las programaciones de aula definidas en el diseño curricular de la asignatura/materia. Un documento cerrado que, curiosamente, se ha de entregar habitualmente antes de mediados de octubre (con suerte y en los centros que alargan plazos).

La inmensa mayoría de docentes qué hace. Coge alguna editorial o las programaciones de años anteriores, le cambia la fecha y todo lo que pueda indicar su procedencia (algunos ni eso) y la entregan en su centro para que acabe en el rincón del olvido. Unas programaciones que nunca se cumplen y que deberían ser elaboradas a lo largo del curso. ¿Alguien se cree realmente que alguien es capaz de planificar exactamente qué es lo que va a dar a lo largo del año con sus alumnos? ¿Alguien se atreve a decir la semana que va a empezar con determinado tema o si va a acabar el libro de texto -a propósito, a algunos les mola mucho hacerlo y se sienten muy realizados por ello-? ¿Alguien es capaz de dejar la adaptación a un lado para dotar de rigidez a un sistema formado por personas?

Las programaciones, tal como se piden, no sirven de nada. Una programación que no consista en una bitácora, realizada continuamente a lo largo del año y entregada a final de curso (lo que se llama memoria, algo que también se falsifica para cubrir el expediente) es una pérdida de tiempo. Una pérdida de tiempo y dinero (a nivel de horas de los docentes y a nivel de tinta y papel que se gasta).

Por tanto, ¿por qué insiste la administración en pedir documentos que no sirven de nada? Bueno, ¿por qué insiste la administración en pedir unos documentos que, más allá que quieran perseguir a algún docente por diferentes motivos (que, en demasiadas ocasiones, tienen poco que ver con la capacidad profesional del mismo), no van a consultar en su vida? ¿Es productivo lo anterior? ¿Es justificable ante la sociedad tamaño despropósito?

Lo que propone José Luis Castillo (@jlcastilloch) es una alternativa a esas programaciones. Algo que quizás deberíamos plantear hacer los docentes… una programación de aula, narrada en formato digital abierta su lectura a toda la comunidad educativa y que permitiera ir incorporando lo que vamos haciendo en el aula. Una visión real de la misma. Algo que, por cierto, es mucho más útil para los alumnos y los padres. Eso sí, para los docentes siempre será más fácil el copia y pega de una editorial y, para la administración, la exigencia de documentos inútiles que nunca van a verse obligados a consultar.

Comments

  1. @vicbarbero says

    Lo más importante duna programación es indicar cómo se va a evaluar. Curiosamente, es lo que menos suele importar reflejar en el documento.

    Más allá de los contenidos a trabajar con los alumnos, que estoy de acuerdo contigo que es muy difícil de planificar y realizar durante el curso, sí es necesario indicar al comienzo: cómo se va a evaluar a los alumnos, qué ponderación tendrá la calificación de las distintas pruebas o tareas, cómo recuperar las partes no superadas, cuántos exámenes… cosas así. Es necesario, además, que los alumnos lo sepan a principio de curso.

    • Jordi says

      Estoy totalmente de acuerdo contigo Víctor. La evaluación es el único aspecto clave que debe marcarse en el inicio del curso y, como bien comentas, es uno de los aspectos que más se descuidan en la redacción del documento burocratizado.

      Los alumnos deben estar informados en todo momento de lo que se va a hacer pero, lo anterior es posible informarlo por muchas vías. Unas vías que, más allá de documentos que sólo van a sacarse en caso que haya “problemas” (y los docentes ya sabemos a lo que nos estamos refiriendo) que ocupan recónditos espacios en algunos armarios o carpetas virtuales.

  2. Juan Domingo Farnós says

    Lo que propone José Luis Castillo (@jlcastilloch) es una alternativa a esas programaciones. Algo que quizás deberíamos plantear hacer los docentes… una programación de aula, narrada en formato digital abierta su lectura a toda la comunidad educativa y que permitiera ir incorporando lo que vamos haciendo en el aula. Una visión real de la misma. Algo que, por cierto, es mucho más útil para los alumnos y los padres. Eso sí, para los docentes siempre será más fácil el copia y pega de una editorial y, para la administración, la exigencia de documentos inútiles que nunca van a verse obligados a consultar.

    Evidentemente amigo Jordi, eso sería lo ideal pero que me dices de la mayoría de los centros no usan las TIC y no me refiero a algunos de manera particular, voluntariosa, ocasional….pero no s que no se usen es que ni se conocen y me refiero a las TIC, TAC y mucho menos a las TEP, y lo peor de los casos, es que no se da la oportunidad a los aprendices a que ni las conozcan ni las utilicen (familias, vecinos, organizaciones, ayuntamientos…), así es mejor, como no se habla, pues entonces nadie las pide….

    Pero mi pregunta es clara ¿Qué pasará el día que o bien, los aprendices, las familias…se planten, entren a los centros y no solo lo pidan, sino que lo exijan? A lo mejor los que estamos haciendo esta labor estamos engañándonos primero a nosotros mismos, y luego a la sociedad, ya que deberíamos ser nosotros quienes les empujáramos a que ellos lo pidieran….

    Qué hacemos? Callamos como siempre, somos los principales COBARDES de l sistema, lo podemos disfrazar pero es así, o hacemos lo que debemos hacer, hablar directamente con la gente, explicarles lo que son, como funciona, las fortalezas y debilidades que tienen para con sus hijos….todo el tiempo que pasa es un tiempo que se pierde y que nunca volverá….juandon

    • Jordi says

      Amigo Juan. Sabes que llevas razón en los argumentos que esgrimes. También sabes que la idiosincrasia docente del “cumplir el papeleo” es algo que cuesta mucho desterrar de los centros educativos. Centros cuyo funcionamiento no ha cambiado en los últimos tiempos (y ya estoy hablando de más décadas de las que me gustaría) y, cuya mentalidad, parece que tampoco tenga ganas de hacerlo.

      El establishment es lo que tiene. Mantener modelos y visiones caducas frente al cambio. Reticencias, muchas veces por dejadez, que hacen que lo que a algunos nos gustaría (algunos, no muchos… a pesar de las redes sociales o lo que podamos leer en los blogs docentes) sea una completa utopía.

      La productividad se aleja de los centros educativos. Productividad que cercenan documentos inútiles, reuniones de perder el tiempo y nula existencia de ningún organismo de supervisión eficaz.

      Un fuerte abrazo.

  3. sidihabibi says

    Efectivamente, en todos los centros es igual. Me parece muy acertada la idea de la programación de aula en formato blog compartido entre docentes. Yo estaría encantado en participar si hay más interesados.
    Rodrigo

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