Las tutorías, un sistema ineficaz de atención al estudiante

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tutor20Hablar de tutorías es sinónimo de varias horas de actividades más o menos programadas y repetitivas. Sinónimo también de hablar con los padres de los alumnos para explicarles su progreso o trasladarles determinadas cuestiones (normalmente problemas de su actitud). Una atención educativa que no funciona. Un cargo (el de tutor) del que huye hasta el más pintado. Hablar de atención al estudiante, basándose en tutorías, cuyo único objetivo en la mayoría de casos es “pasar el año y evitar problemas que supongan un exceso de carga burocrática” tiende a convertirse en un grave error de concepto. Un sistema totalmente ineficaz de atención al estudiante.

Una vez propuse un cambio de modelo en el centro donde tuve un cargo unipersonal. De esos que algunos dejamos cuando vemos la imposibilidad de cambio y, la necesidad para la mayoría de nuestros compañeros de que todo continúe para evitar conflictos mayores. Una propuesta destinada a la eliminación de las tutorías y de los tutores. Una medida radical con la contrapartida que suponía involucrar a todo el Claustro. Un Claustro que se encargaría de la mentorización individual de un pequeño grupo de alumnos. Unos alumnos a los que atenderían desde su incorporación en el centro hasta que se fueran del mismo. Una cantidad de alumnos a repartir entre todos los docentes del centro (incluyendo, algunos que se llevarían directamente, por parte de los miembros del equipo directivo -que también debería implicarse en la labor-).

¿Qué pasaría si los cerca de 300 alumnos (valor promedio) se repartieran entre los 40 docentes del centro educativo (valor estimativo de plantillas en secundaria)? ¿Qué consecuencias supondría que cada docente tuviera que mentorizar a 7 alumnos a lo largo de toda su etapa de escolarización obligatoria (e, incluso, postobligatoria)? ¿Qué relación se establecería entre los padres y los “mentores” en cada uno de esos casos? ¿Alguien se plantea realmente la mejora de esa individualización que supondría para la atención del alumno y seguimiento de su progreso? ¿Alguien se plantea los beneficios de lo anterior?

Ya sé que se trata de algo utópico. Hay muchos beneficios que se quieren mantener. Status quo que no se quieren tocar. Supondría para algunos salir de la situación de confort para acometer una tarea muy importante. Una tarea de la que muchos huyen. Una tarea (la tutoría) que, planteada como se plantea actualmente (un docente para casi 30 alumnos y cambiando prácticamente de forma anual -tutorandos y/o tutores-), es un soberano despropósito.

A propósito… ¿queréis saber quién ganó en la votación de la propuesta que presenté? Los que prefieren permanecer en la zona de confort, apoyados por el silencio de gran parte del Claustro (los que no se involucran nunca y prefieren pasar con sigilo por el centro). Triste realidad. Triste contraste con la ilusión que algunos tenemos para que las cosas cambien.

13 Comments

  1. Yo también comparto muchas de las cuestiones que se plantean en el texto. la dificultad de hacer un seguimiento a una cantidad enorme de alumnos atenta contra una buena tutoría. También es cierto que no todos los profesores tienen las ganas o el perfil de tutor. me pareció muy interesante esto de involucra a todos los profesores de un centro educativo, aunque no es menos cierto que suene algo utópico. Quizás una solución a medio camino sea posible. Saludos

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    • Estoy completamente de acuerdo que las tutorías en grupos de más de 20 alumnos (cercanos a los 30 actualmente) es un completo despropósito. Además, y hablo de secundaria que es el tema que conozco de primera mano, es bastante habitual tutorizar a un grupo de alumnos por un único año (a excepción de algunos centros que mantienen al tutor a lo largo de dos cursos académicos). Es por ello que, a pesar de ser utópico el planteamiento, no deja de ser una posibilidad a tener en cuenta para llevar a cabo una tarea “tutorial” de calidad. No hay nada imposible ;)

      Muchas gracias por tu comentario.

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  2. Somos varios los que hemos propuesto medidas similares a las tuyas. No creo que deba desaparecer esa hora de tutoría de grupo, va bien para tratar algún conflicto de aula, para pasar informaciones y otros (quizá no sería necesaria cada semana) pero sin duda hay que complementarlo con tutorías personalizadas, algo de lo que hablado varias veces en mi blog y que creo que son imprescindibles. Muchos centros tienen un doble sistema: tutoría grupal y una personalizada (en algunos colegios solamente para los alumnos más complejos). Creo que por ahí deberían ir los tiros. Y lo de seguir toda la escolarización, prefiero que haya un par de referentes, para que tengan diferentes puntos de vista: dos tutores, uno cada tres años aproximadamente, pero desde luego mínimo dos cursos.

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    • Estoy totalmente de acuerdo con tu planteamiento aunque quizás discreparía en la necesidad de disponer de diferentes puntos de vista ya que, en caso de darse la doble tutorización (grupal e individual) ya habría más de un referente para los chavales.

      Muchas gracias por tu aportación.

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  3. Estoy, en general, de acuerdo con lo dicho en el post. Y también con lo comentado por eduideas. De hecho conozco centros concertados que lo ponen en práctica: un profesor-tutor del curso y un tutor para cada alumno, no durante toda su estancia en el centro, sino durante un tiempo (2 ò 3 a lo largo de su permanencia). Y da resultado.

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  4. Me parecen muy desagradables loa atques externos a la enseñanza. Pero pueden justificarse desde el desconocimiento. Los internos, me indignan. Seguramente desde el confort de algún cargo unipersonal pueda quedar tiempo para wscribir reflexiones como esta. Qué verguenza provoca leer estos ataques subliminales contra aquellos que se dejan la piel en las trincheras. Hoy, en un cuarto de hora de atención educativa a un grupo de 1º de la ESO por la ausencia de su profesora; he tenido sificiente experiencia para admirar al profesorado de estos niveles. Y máxima admiración a quienes tienen encomendadas la labor de tutoría. La educación tiene muchos problemas. Pero el principal (creo) son los atauqes indiscriminados (¿”desinteresados”?) desde el exterior (como los der Aguirre) y desde el interior (como el suyo) que llaman confort a un esfuerzo nunca tan mal pagado ni en dineros, ni en honores, ni en especies, ni en emociones…

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    • No tengo muy claro a qué viene el comentario ni tampoco veo dónde está ese ataque que, según tú, se plantea en el artículo a los docentes. Simplemente se trata de un artículo donde se plantea una posibilidad “diferente” para estas tutorías masivas, en muchos casos (y lo digo por la etapa de la ESO) faltas de utilidad real para los alumnos (al ir cambiando de tutor cada año que pasa y ser los grupos de ratios excesivas).

      Desconcertado ;)

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    • No entiendo la indignación. Cuarenta años en la educación secundaria me van una visión suficientemente amplia como para ver las dificultades que aquí se comentan y la poca utilidad de esas tutorías. ¡Ah! Y que existen profesores que se dejan la piel, estoy convencido: y son la mayoría. Como también lo estoy de que hay mucho mercenario que está ahí porque no tiene un sitio mejor. Saludos.

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  5. Como por twitter se me complicaba expresar algunas ideas que tenía en mente, decidí volcar mi comentario aquí. En Argentina las tutorías son relativamente nuevas, y más aún la forma de implementarse, a través de las llamadas Ruedas de Convivencia. Y sí, son actividades, seguimientos, etc, de las que se encargan psicopedagogas en la Institución donde trabajo (o algun profe si no las hay). Lo cierto es, que ese seguimiento siempre es insuficiente ante la complejidad de problemas que deben abordarse (desde los famosos TDHA hasta problemas familiares y afectivos que afectan a los alumnos -adolescentes todos-)
    Aqui no es elección del colegio, sino una imposición del Ministerio de Educación, así que debe hacerse si o si.
    Tal vez no sea lo óptimo, pero creo que es valorable que se haga con compromiso, y si le sirve a pocos, es mejor que no hacer nada.
    Obviamente lo ideal sería eso que propones, pero lamentablemente a veces no es falta de voluntad, sino de reconocer que si uno no puede dar el 100% a esa tarea, prefiere abstenerse. A veces obligaciones familiares nos apartan de este compromiso. Repito, no sé si el manejo se hará igual allá, si las remuneraciones son tan insuficientes como acá… pero desde mi realidad, ésta es una humilde reflexión.

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    • En España existe “obligación” de que haya un docente por grupo-aula que se encargue de la tutorización del alumnado (reuniones con padres, gestión de las diferentes charlas, resolución de conflictos, etc.). Lamentablemente, estas tutorias masivas (por las ratios) hacen que, por mucha voluntad que le ponga el tutor (y te lo aseguro que, a pesar de las dificultades, la mayoría le ponen mucha) no llegan a ser lo que deberían. Es por ello que un planteamiento de “tutorización en pequeños grupos por parte del mismo tutor a lo largo de toda la escolarización” es algo que debería plantearse.

      En referencia a las remuneraciones, los tutores han empezado a cobrar a partir del año 2007 y, te puedo bien asegurar, que esa remuneración en forma de complemento es ridícula.

      Un saludo y gracias por aportar una realidad de un país que desconocía.

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  6. Hola, soy una madre seguidora de tu Blog, y quiero felicitarte por tus convicciones, por tu sinceridad e implicación, pero sobre todo, por tu sentido común, tus ideas son de cajón pero como bien dices es muy dificil sacar a la gente de su zona de confort y conseguir una VERDADERA implicación por los chavales, ojala hubiera más profes como tú. Gracias por todo.

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    • Muchas gracias por el comentario pero, por lo que he podido comprobar en mis quince años de docencia y los centros en los que he impartido clase, hay mucho docente comprometido y mucho más al que le gustaría salir de esa zona de confort (ahora, menos y lógicamente, por los recortes indiscriminados que está sufriendo el ámbito educativo) pero no sabe muy bien cómo hacerlo.

      También me gustaría, si me lo permites, comentar que no es cuestión de las ideas que uno pueda transmitir en un medio (sea un blog como este, las redes sociales, etc.). Lo importante para un docente es lo que se encuentra al sonar el timbre. Eso que se encuentra son los jueces más importantes de la profesionalidad (por muchas ideas que, acertadamente o no, se expresen en los medios que he mencionado anterioremente).

      Un saludo.

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  7. Muy interesante la propuesta. Desde luego, el actual sistema de tutoría sirve para poco y lo que planteas me parece mucho más interesante. De hecho, se parece mucho a lo que se hace en las universidades privadas con los alumnos. Eso sí, habría que habilitar algún mecanismo para que aquellos alumnos que fuesen tutorizados por un mentor inactivo (llamémoslo así) no quedasen sin atención y también algún mecanismo de premio-castigo para los mentores que hiciesen bien o mal su trabajo, ¿no?

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