Más allá del currículum

curriculum[13]Uno de los factores que más daño están haciendo a muchos sistemas educativos es la existencia de un currículum demasiado rígido. Rígido no sólo por el redactado del mismo. Rígido porque son muchos los docentes que se toman el mismo como verdad absoluta.

El currículum educativo define el aprendizaje que se espera que todos los estudiantes, con independencia de sus condiciones socioeconómicas o capacidades/habilidades, desarrollen a lo largo de su trayectoria escolar. Un currículum que pivota alrededor de determinados elementos:

  • Un plan de estudios que concreta la temporalización de las materias
  • Un programa educativo que aboga por la consecución de unos determinados objetivos (mínimos o competenciales según algunos redactados actuales)
  • Materiales de trabajo
  • Evaluaciones que miden el aprendizaje de los alumnos

Todo lo anterior aderezado por la subjetividad de los métodos de enseñanza de cada uno de los docentes y las “obligaciones” que marca la línea ideológica de los centros educativos.

¿A nadie se le ha ocurrido aún que el currículum, como enumerador de contenidos/competencias a asumir es algo totalmente irreal? ¿Nadie se plantea que sobra más del noventa por ciento del mismo? ¿Nadie se ha planteado que, más allá de unas pocas “cosillas”, se hace innecesario en las etapas obligatorias (e, incluso, rizando el rizo, en las postobligatorias)?

¿Qué sentido tienen tropocientas materias legisladas, con su maravilloso currículum lleno de “conceptos y procedimientos” que los alumnos van a cursar de los seis a los dieciséis años? ¿Qué sentido tiene incorporar datos objetivos cuando el único objetivo de los mismos es aprenderlos, vomitarlos el día del examen y permitir que otros datos sustituyan a los anteriores? Para lo anterior… ¿no sería mejor plantearse que memorizaran las preguntas del Trivial?

Negar el currículum como máxima educativa no supone negarse a culturizar a los chavales. Se tiene que obligar a que lean el periódico (para saber qué demonios está pasando fuera de su particular mundo), se tiene que proponer que lean (lo que quieran… incluida Belén Esteban -lo importante es que lean-), que escuchen música, que vean películas, que razonen, que discutan, que cuestionen, que…

El currículum constriñe. El currículum hace feliz a muchos que tienen un mecanismo ordenado para asumir o enseñar, de forma dirigida, aprendizajes. Muchos contentos sabiendo qué han de dar y qué han de aprender. Liberar el aprendizaje exigiendo es un reto. Un reto que está más allá del currículum.

Abandonar el currículum no significa hablar de centros educativos donde impere el laissez faire. Liberarse de esas ataduras obliga a ser más exigente. Una exigencia que siempre ha de ir junta de la mano con el Conocimiento. Un Conocimiento que permita Saber. Un Saber que se halla más bien representado en un Pasapalabra que en los libros de texto.

Más allá del currículum hay mucha vida. Vida y, como no, aprendizaje. Un aprendizaje del que siempre podemos encontrar el mejor método para evaluar.

Por cierto… hablar de currículum bimodal o currículum por competencias no deja de ser, como dirían algunos, la misma mierda.

Comments

  1. Pedro Márquez Gallardo says

    ¿Debería, el legislador, fijar los objetivos y el docente los contenidos? ¿Cómo afectaría eso a la industria del libro de texto? ¿Cómo afectaría eso a los docentes?

    Gracias Jordi por hacernos pensar en nuevas posibilidades.

  2. says

    Hoy en día, cuando todo se pretende institucionalizar, aprobar los exámenes necesarios para obtener un título no garantiza en absoluto que se tengan las destrezas que dicho título avala. Al aislar lo aprendido de la realidad en la que debe aplicarse, al resolver situaciones ficticias en vez de problemas auténticos, se fabrican muchos ingenieros de salón y muy pocos mecánicos de élite.

    Este es el resultado de parcelar el conocimiento desglosándolo en temas y asignaturas, en piezas prefabricadas cuyo dominio se mide por separado; empleando para ello útiles y unidades de medida normalizadas. Los útiles son los exámenes y las unidades el número de respuestas acertadas. Y este número presuntamente indica la cantidad de saber que se posee, la parcela del currículo que se domina. Ello permite, además, comparar los resultados y colocar a cada cual en su casilla, de forma que todos ocupen el lugar que les corresponde.

    http://www.otraspoliticas.com/educacion/examenes

  3. José Miguel Andonegi says

    Yo trabajo en la FP y el curriculum (el DCB) es un documento inabarcable pero muy interesante para orientar el planteamiento del módulo. Está escrito en base a objetivos generales del módulo, resultados de aprendizaje y criterios de evaluación. El problema es cuando se da a entender que es algo a cumplir al 100%. Es imposible.

    Además da lugar a situaciones de cerrazón muy negativas. Si se quiere hacer algo que nos acerque un poco a ese objetivo, hay que partir de la sinceridad y la confianza. Si nos creemos que con unos ejercicios planteados en una Unidades Didácticas, unas prácticas de taller y un examen estamos alcanzando esos objetivos nos estamos engañando. No es que el docente lo haga mal, es que es imposible.

    Pongo un ejemplo al azar: los objetivos generales del módulo de Implantación de Aplicaciones Web:

    1) Instalar y configurar software de
    mensajería y transferencia de ficheros, entre otros, relacionándolos con
    su aplicación y siguiendo documentación y especificaciones dadas, para
    administrar servicios de red.
    2) Instalar y administrar software de gestión, relacionándolo con su explotación, para implantar y gestionar bases de datos.
    3) Aplicar técnicas de protección contra amenazas externas, tipificándolas y evaluándolas, para asegurar el sistema.
    4)
    Aplicar técnicas de protección contra pérdidas de información,
    analizando planes de seguridad y necesidades de uso, para asegurar los
    datos.
    5) Establecer la planificación de tareas, analizando
    actividades y cargas de trabajo del sistema, para gestionar el
    mantenimiento.
    6) Identificar los cambios tecnológicos,
    organizativos, económicos y laborales en su actividad, analizando sus
    implicaciones en el ámbito de trabajo, para resolver problemas y
    mantener una cultura de actualización e
    innovación.
    7) Identificar
    y valorar las oportunidades de aprendizaje y su relación con el mundo
    laboral, analizando las ofertas y demandas del mercado, para gestionar
    su carrera profesional.
    8) Reconocer las oportunidades de negocio,
    identificando y analizando demandas del mercado, para crear y gestionar
    una pequeña empresa

    Esto se desglosa en interminables criterios de evaluación que nadie puede cumplir al 100%, sin embargo, entendiéndolo como un documento de referencia, nos da 1000 argumentos para trabajar mediante metodologías activas. Podemos prescindir del examen y sustituirlo por una reunión de validación del porfolio generado por el estudiante durante el curso.

    El día que el docente pueda decir con tranquilidad: “después de leer el DCB y dadas las circunstancias del grupo, los objetivos que vamos a intentar alcanzar son: ….” habremos avanzado mucho. Seguro que una vez que los estudiantes entran a hacer su proyecto acaban superando esos objetivos… y por supuesto, los que realmente habríamos alcanzado mediante un examen.

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