No son las aulas para los móviles

Actualmente existe una gran tendencia en hablar de m-learning, otro de los maravillosos “concetos” incorporados al vocabulario tecnológico-educativo y, que tan sólo significa la metodología para la incorporación de dispositivos móviles al proceso educativo. Dentro de esos dispositivos móviles que se incorporan al proceso educativo, aparecen tablets, netbooks, móviles y cualquier otro aparatejo que permita una movilidad en su uso.

Pues bien, este artículo va destinado a desmontar las “bondades” educativas del uso de uno de dichos elementos tecnológicos que dotan de movilidad al aprendizaje, el teléfono móvil. El móvil, a pesar de la gran cantidad de maravillosas aplicaciones que se pueden descargar desde esos repositorios que existen en la red (sean los del mercado de Apple o de Android -según el sistema operativo en el cual se basen-), presenta demasiadas limitaciones para recomendar su uso en el aula. Es un elemento al cual se le está dando demasiada importancia y, lamentablemente se está obviando su gran limitación: su tamaño.

Para todos aquellos que consideren que su tamaño es perfecto para ser usado en el aula, tan sólo recomendarles que, aparte de tuitear, wasapear o enviar sus maravillosas fotos a sus amigos (sin olvidar las maravillosas videoconferencias que permiten) intentaran usarlo como método de búsqueda habitual, lector de documentos o emplear alguna de sus maravillosas aplicaciones educativas. No se si sólo es cosa mía, pero leer un documento en pantallas de menos de 4 pulgadas, pierdo todas las ganas de ponerme a acabar dicha lectura (ello sin contar con la relación de los dedos y teclas -o teclado de pantalla-). Quizás haya gente que consiga leer libros completos (y se que los hay) e ir muy rápidos en el teclear, pero usar esos móviles como dispositivo en el aula, cuando ya las 10 pulgadas que disponen los netbooks con que han dotado masivamente a los alumnos de nuestro país dentro del plan de digitalización de las aulas que se ha llevado a cabo en los últimos años se han demostrado que son totalmente insuficientes para ser usadas con asiduidad, es mucho más que cuestionable.

Además, ¿por qué no somos realistas de una vez? Los alumnos usan el móvil para entretenimiento y, fuera de ello, su uso (al igual que el de la mayoría de dispositivos tecnológicos que usan) es prácticamente imperceptible.

Por tanto, posicionarse a favor de la permisividad del uso de los móviles dentro del aula, cuando sus aplicaciones educativas de declarada utilidad son muy reducidas y con la formación de la mayoría del profesorado actual, amén de los maravillosos nativos digitales que fuera del “divertimento” que les proporcionan las nuevas tecnologías (y entre ellas el móvil) desconocen otras potencialidades de dichos aparatos, es hacer un flaco favor al aprendizaje.

No disponen las características exigibles a una herramienta que pueda serles de utilidad (por cuestiones morfológicas) y, es por ello, que quizás sería conveniente volverse a replantear esos exhaustivos listados de numerosísimas aplicaciones para usar el móvil en el aula y dedicarnos a usar las tecnologías que nos puedan ser realmente de utilidad.

Quizás me equivoque, pero adaptando un título cinematográfico a este breve artículo: “No son las aulas para los móviles”.

Comments

  1. Catbrush Threepwood says

    ¿Y no crees que tal vez sea que seguimos queriendo reproducir el modelo pero con otros dispositivos?
    Yo he leído cosas com “Los pilares de la tierra”, “Free Culture”, “L’ombra del vent”, “la pell freda”, “Manual de Android”… en el móvil, la verdad es que en papel resulta un poco más cómodo, pero el móvil me permite una mayor capacidad para leer en cualquier momento y lugar.
    Con esto no quiero decir que se puedan leer cosas como “Física para las ciencias de la tierra – Mosca&Tipler” o “Cálculo diferencial e integral – Piskunov”, que también. Pero sí se pueden escuchar podcasts, por ejemplo, o grabar resúmenes o explicaciones, hacer fotografías, vídeos, usar la calculadora, la agenda, incluso improvisar una regla de Cristiansen aplicando Tales, por no hablar del uso de códigos QR, geolocalización, GPS…

    El principal inconveniente que le veo es que no todos los alumnos pueden disponer de móviles de equivalentes prestaciones y que varios de los usos que se harían implican el consumo de cuotas de servicios de pago, que tal y como pintan las cosas mejor no hablar. Vuelve a ser un problema complejo, por un lado la heterogeneidad de dispositivos, sistemas operativos, aplicaciones, servicios del Operador Móvil y por otro, y no menos importante, la metodología, la implicación del profesorado, integrar esa tecnología en los procesos de aprendizaje, sacar la cabeza por encima del libro para ver que hay vida ahí afuera y que los móviles cada vez son más visibles y más usados… aunque sea para mandar un whatsapp diciendo que el WC está ocupado y que me voy porlapatabajo X’D

    Salu2 sala2!

    • says

      Te felicito por haber conseguido realizar lecturas tan interesantes (algunas de las cuales también he leído en formato papel) desde un dispositivo de ínfimo tamaño y, conseguir haber finalizado dicha lectura.

      Ahora en serio. No es sólo cuestión de metodologías (más o menos cuestionables e implantadas de una forma bastante reducida en las aulas de nuestro país). Se trata más bien de considerar si la herramienta, en este caso el móvil, va a poder ser la necesaria para realizar un aprendizaje en condiciones. Si uno de los defectos que vemos al aprendizaje tradicional es la necesidad de disponer de libros que varían año a año (o cada cuatro según la legislación vigente), ¿qué sentido tiene usar herramientas de obsolescencia programada como son los móviles? Y las aplicaciones… ¿permiten prescindir de las otras herramientas?

      No creo que la solución sea la sustitución de analógico por digital, más bien de la combinación de ambos con los dispositivos más ambivalentes posibles. Y, lamentablemente, con lo del móvil… no lo veo (por cuestiones de tamaño, uso habitual y dispersión excesiva de modelos -algunos mucho más caros que elementos digitales más adecuados para la enseñanza-).

  2. Mariaber says

    Totalmente de acuerdo con Jordi. Siempre he pensado que el uso del móvil como recurso de aprendizaje es una pésima idea.
    Saludos.

    • says

      En el artículo he expresado mis dudas sobre el uso de los móviles en el aula. No creo que sea una pésima idea, pero sí que lo veo como una alternativa (o complemento al sistema de enseñanza y aprendizaje) poco válida para nuestras aulas.

      Demasiados inconvenientes para considerar que se haya de implantar en nuestras aulas. Eso sí, siempre puede haber alguien que le vea la utilidad (en función del prisma con que se mire).

  3. says

    Totalmente de acuerdo con el título de la entrada. A nuestros alumnos sólo les interesa el móvil para su uso personal, extra-académico. No creo que si intentamos integrarlo en el proceso de enseñanza-aprendizaje consigamos aumentar la motivación del alumnado. Es más, por más que integro todo tipo de TICs en el aula y me paso la vida aumentando mi PLE, no logro motivarles, y os aseguro que las herramientas que pongo a su disposición son todas muy atractivas… para mí, no para ellos. El móvil es una herramienta demasiado “peligrosa” en el aula, como para permitir su uso. Mis alumnos se pasan la mañana con la mano en el bolsillo, whatsapeándose entre ellos y los profesores perdemos gran parte de nuestro tiempo vigilando que no lo hagan y retirando el móvil cuando lo descubrimos. Yo entro en el aula diciendo: “quiero ver todas las manos sobre la mesa”. Por eso, como que no lo veo….

    • says

      Demasiadas herramientas tecnológicas introducidas en nuestras aulas sin ningún tipo de Educación sobre su uso correcto. Los móviles son otro artefacto más que, a pesar de compartir los “problemas reales” con que muchos nos encontramos en su uso educativo a pie de aula, tienen muchos más inconvenientes añadidos. ¿Vale realmente la pena su introducción? Como muy bien dices…”no lo veo”.

  4. says

    Creo que el uso pedagógico depende del uso real. Por ejemplo, lo usan para comunicarse y enviar información, entonces, ¿qué actividades pueden beneficiarse de ese tipo de interacción? Jugar al ahorcado en grupo se puede hacer: sirve para incrementar el léxico, en cualquiera de las áreas del curriculum. Hay un software para ello en Android. Se plantean palabras y se hacen mini-competencias de pocos minutos con el celular sobre palabras que se usaron o se usarán en la clase. El uso no tiene que ser extenso, sino intenso. Juegos en grupo que luego puede proyectarse en un écran a través de su conexión hdmi o similar. O bien, conectados con la pc del docente que proyecta. Si se tiene esto, todos pueden participar e ir rotando las participaciones a través del celular. Eso permite, a diferencia de las participaciones orales, guardar un registro o grabar para analizarlo luego.
    Creo que sí son útiles, pero hay que usar lo mejor del aparatito y no aplicarles modelos de otro tipo de tecnología.

    • says

      Totalmente de acuerdo con lo que comentas, pero sólo me gustaría matizar que, quizás primero tendríamos que ver los resultados que estamos obteniendo con la tecnología que hace más tiempo que está introducida en nuestras aulas y, en caso de ver la necesidad, introducir nuevas herramientas.

      A día de hoy, ni tan sólo se conocen los resultados de lo que tenemos y, por ello, considero bastante irresponsable la introducción de nuevos elementos, cuando no hay capacitación en el uso de los mismos (ni por parte de la inmensa mayoría de los docentes ni de los alumnos).

      Si queremos hacer “algo puntual” podemos hacer una experiencia en aula con el uso de dichos dispositivos, pero ir más allá de eso creo que es un gran error. Opinión, como siempre digo, discutible y rebatible.

  5. Pekechis says

    Hay dos apuntes que me gustaría hacer.

    En primer lugar no hay que confundir mlearning con el simple hecho de meter el móvil clase si no en la utilización de dispositivos móviles con finalidades educativas y formativas.Donde personalmente creo que tienen gran potencial.

    En segundo lugar creo que estás limitando el aprendizaje a la lectura cuando hay muchas más formas de aprender…y no digo que sean mejores ni peores…eso da para otro debate. Y desde luego las funcionalidad como acelerómetros, geoposicionamiento, reconocimiento de voz etc….son funcionalidades a las que se les puede encontrar fácilmente aplicación educativa.

    No obstante siempre he creído que lo importante es la metodología y no la herramienta.No hay que introducir el móvil porque sí si no por lo que puede aportar. Luego veremos malas y buenas prácticas pero igual que se pueden ver alrededor de un libro de texto.

    Personalmente yo veo lo móviles tanto en clase (por las funcionalidades adicionales que tienen) como fuera de clase facilitando el acceso al conocimiento..

    Un saludo.

    Luego anotar que

    • says

      En el artículo estoy hablando específicamente del “uso del teléfono móvil” como algo que no veo para introducirse en las aulas de nuestro país por las limitaciones que posee (fundamentalmente en una mala concepción mayoritaria de su uso -enfocado exclusivamente a la comunicación y al divertimento- y, a las limitaciones de tamaño).

      Con ello, no discuto la importancia del m-learning que, como muy bien comentas, va mucho más allá del propio teléfono.

      Finalmente, creo necesario remarcar una frase que expones: “no hay que introducir el móvil porque si si no por lo que puede aportar”, donde das con el quid de la cuestión. ¿Aporta algún hecho diferencial respecto al aprendizaje actual o valor añadido sobre cómo se están dando las clases actualmente y, respecto a las herramientas tecnológicas que disponemos en las mismas? Si algún día alguien me enseña un estudio “serio, fiable y repetible” sobre las ventajas de la introducción de esos dispositivos en las aulas me plantearé mi opinión, pero creo que estamos empezando de nuevo la casa por el tejado.

  6. says

    Un comentario previo, sin ánimo de polemizar, el tamaño de letra de tu blog se me hace muy pequeño, tengo que ampliarla para poder leerla, como con el móvil.

    Al tema. A veces utilizo el móvil con mis alumnos, ni se me ocurriría utilizarlo para leer un libro (tampoco el ordenador). Para mi es una herramienta más, sin demonizar ni magnificar.

    Les pido que busquen el significado de algunas palabras usándolo como diccionario. Los alumnos me muestran videos de sus trabajitos (tecnológicos) caseros y yo les muestro los míos. Trabajamos con códigos QR (el último trabajo fué para geolocalizar centrales energéticas). Medimos intensidad de campos magnéticos de un electroimán. Les mandé medir la altura de una chimenea de una fábrica (luego vinieron y nos contaron como lo hicieron). Realizan fotografías geoposicionadas para algún trabajo (esto no lo hace ni mi cámara de 1000 €). Buscamos el valor de resistencias a través de los códigos de colores, etc.

    Una herramienta más muy interesante para algunas aplicaciones y con un gran componente motivador.

    Por cierto, saben que no pueden tocarlo, cuando están en clase, para cosas personales.

    • says

      Me parece muy interesante el uso y partido que le sacar al uso del móvil con tus alumnos. Y me parece admirable que consigas que no lo utilicen para cosas personales. Ahí arrancan todas mis dudas. Si la incorporamos como herramienta didáctica, si finalmente entra en el aula con todos los beneplácitos, no veo posible evitar un uso deslegítimo en el horario escolar. Pienso en mis alumnos y si de repente mañana les digo que vamos a utilizar el móvil en el aula, abriré una espita que después no seré capaz de controlar y me temo que al final sea peor el remedio que la enfermedad. Este riesgo no se corre con otro tipo de herramientas, por eso mis dudas. Mis alumnos están enganchados al móvil, hablo de auténtica adicción, por eso creo que en mi centro, concretamente, sería una temeridad intentar introducirlo. Ello no quita para que conozca experiencias de docentes que sí lo han logrado y le sacan un rendimiento bastante favorable. ¡Saludos!

  7. says

    Como una herramienta de uso diario y con uso 1-1 (un alumno – un smartphone) no le veo en nuestras aulas.
    Pero como una herramienta de uso puntual en el aula, si le veo utilidad: es un excelente periférico de captura de datos. Nos servirá como grabadora de audio (para podcast) digital y como grabadora de vídeo digital (entre otras posibilidades).

  8. says

    Jordi, ¿puedo añadir otra variable al tema?. La legalista. Me explico, normalmente el uso del móvil está prohibido por el Reglamento de Régimen Interior del centro. En una ocasión lo utilicé para grabar role play de entrevistas de trabajo, con mis alumnos. La experiencia fue buena, ellos grabaron con sus móviles, lo colgamos en el blog de aula, y analizamos las entrevistas. Un éxito, pero ni te cuento los problemas que esa experiencia didáctica me ocasionó en el centro. Ahora bien, como experiencia ocasional, un éxito.

    • Mariaber says

      No estoy en contra de las “innovaciones educativas” -apoyadas en estudios serios y confiables- cuya finalidad sea mejorar la calidad de los aprendizajes, en general. Sin embargo, observo con preocupación la tendencia actual de muchos docentes a utilizar en sus cursos, de forma indiscriminada, tecnologías que surgieron para dar respuesta a otras necesidades, con el propósito de facilitar el aprendizaje de los “nativos digitales” (que no son todos, ojo).

  9. says

    El móvil puede ser como un lápiz , un boli o un cuaderno.

    Hay docentes que los usan con éxito, aunque tengan que salir del centro para grabar, preguntarle a @isabel_ruiz http://enlanubetic.blogspot.com/2012/01/podcast-al-momento.html?

    Hay maestras de primaria que lo usan para grabar la voz a sus alumnos en clase y editar el audio para convertirlo en un podcast para el blog. http://youtu.be/Zyr17_RTh9k

    Y yo lo uso a diario para formarme, escuchando interesantes podcast mientras viajo en tren.

    http://enlanubetic.blogspot.com/2012/01/podcast-al-momento.html?

    El móvil como herramienta educativa es como todo: hay que educar para ello.

    ¿Habéis assitido al BETT? Tuve un año esa suerte. Se extrañaron que les dijera que los móviles en los centros españoles están prohibidos.

    Saludos!

  10. says

    Personalmente lo veo como otra cuña que ponen las empresas en la educación, como el programa Escuela 2.0 (en Galicia,que es el caso que conozco, hay bastantes rumores sobre las empresas beneficiadas).
    Además creo que uno de los grandes problemas que tienen nuestros alumnos para aprender es la falta de concentración. Por desgracia el mundo es complicado y las ciencias y otras disciplinas que lo explican/estudian son igualmente complicadas. No podemos esperar que, en condiciones de escasa concentración, propiciadas por el uso indiscriminado de las nuevas tecnologías vayan a tener éxito en el estudio.
    Estoy de acuerdo con la idea que apunta Pilar S.: en el RRI de mi centro también está prohibido el uso de los móviles por parte de los alumnos. Aun así, cuando entro en la sala de profesores en el tuenti, veo un montón de alumnos conectados vía móvil, y también soy consciente del uso constante del WhatsApp. Si pretendemos usar esos dispositivos para el aprendizaje, veremos más casos de escasa concentración.

  11. says

    Totalmente de acuerdo. Con esta moda de las nuevas tecnologías, se pierde bastante el norte en la educación… cada vez se sabe menos, y en parte es porque cada vez se enseña menos, gracias a tantas cosas que evaden la atención de lo que es realmente importante.

  12. p.cuatia says

    Hola Jordi,

    Efectivament el mòbil no pot aporta res de bo dins de l’aula… perquè precisament serveix per sortir-ne! Trenta nanos fent servir un smartphone dins d’una clase és la cosa més absurda que hi pugui haver, però si utilitzes aquests aparells per organitzar activitats a l’aire lliure o a la ciutat, aleshores la cosa canvia de color. Ara penso en activitats relacionades amb el geo-posicionament, la realitat aumentada i altres… les possibilitats són infinites i molt, però que molt, atractives.

    Un exemple que s’està duent a terme precisament aquests dies a Solsona: http://mobilmaquinadeltemps.blogspot.com/

  13. says

    Efectivamente, ‘abrir el móvil por la página 33′ no parece un buen comienzo de una clase; pero las aplicaciones que ya han aportado Antonio, Pilar, etc. me parecen atractivas y más que suficientes para valorar su uso dentro del proceso didáctico.

    El que haya estudios, depende de las aportaciones de quien lo utilice y si las aportaciones de quien lo utiliza depende de si hay estudios, tenemos un problema. Creo que la posibilidad de experimentar con ello en el aula, consituye de por si una experiencia enriqeucedora, tanto si el resultado es satisfactorio, como si no lo es.

    Saludos.

  14. says

    No tiene nada que ver un Tablet con capacidades adecuadas: Tamaño de 9,7 pulgadas, 600 gr, 10 horas de batería, comunicaciones (3G, Bluetooth, wifi) y con todos los libros de texto y material complementario (atlas, enciclopedias, diccionarios, …), con un teléfono móvil de 3,5 o 4 pulgadas de tamaño de pantalla.

    Mi empresa Grammata, vende el Papyre y llevo 12 años buscando el soporte “tan útil como el papel”. Por desgracia la tinta electrónica no está avanzando al ritmo adecuado y estoy preparando un PapyrePad Educativo (tablet). Creo firmemente en un dispositivo que elimine la mochila de papel, por supuesto que suficientemente controlado en cuanto a los usos de los alumnos.

  15. says

    Mi experiencia no es esa. Ni la de mi alumnado. No digo que no lleves razón. Digo que no describes mi experiencia y la de mi alumnado. Y es que supongo que habrá muchos tipos de aulas. Probablemente el móvil no sea para todas las aulas ni para todo el profesorado ni para todos los estilos educativos. Pero de ahí a afirmar que para ningún aula ni ningún docente ni ningún alumnado… No sé… Lo veo bastante excesivo. Al menos según mi experiencia.

    Yo estoy mucho más de acuerdo con lo que plantea @pekechis en http://obetic.blogspot.com/2012/03/lectura-con-dispositivos-moviles.html

  16. says

    Sin entrar a valorar las más que respetables opiniones y aplicaciones aquí vertidas sobre el uso del móvil en el aula, mi opinión es un poco coincidente con la de Jordi en el sentido que quizá en el aula propiamente dicha no tenga mucho sentido, frente a las fantásticas prestaciones ofrecidas por los navegadores Web actuales (mucho mejor que las apps) y las tabletas o portátiles, pero sí fuera del aula. Creo que es ahí precisamente donde reside su gran potencial, tanto dentro de una metodología docente que preste cierta atención al aprendizaje social, como ante la posibilidad de usar el móvil más para escuchar (audio y vídeo) que para leer, y como herramienta en la realización de actividades fuera del aula (hacer fotos, grabar vídeos, recabar opiniones y grabarlas, etc.)

    Un cordial saludo a todos.

  17. M. says

    Interesante artículo. Yo intenté introducir las nuevas tecnología en el aula y fue un DESASTRE. Y lo intenté varias veces y con diferentes perfiles de alumno. Y nada. Un desastre. Cuando me estaba formando para ser profesora recuerdo que siempre nos decían que debíamos usar Facebook en el aula porque “a los alumnos les encanta”. Y yo decía: “Sí, les gusta la plataforma y les gusta para fines de ocio, pero ya te digo yo que les pongo un texto en inglés para que lo lean al llegar a casa y se lo lee Rita la cantaora”. Y ellos que no, que no, que hay que adaptarse a lo que les gusta a las nuevas generaciones, y como lo que les gusta es Facebook y los móviles, pues nada: a hacer clase con eso, que incluso lo usarán fuera para fines pedagógicos (jajaja).. No sé… a mí también me gusta mucho estudiar idiomas repantingada en el sofá de mi casa con los pies encima de la mesa, pero no creo que ninguna academia me permitiera hacerlo en sus aulas para motivarme a aprender. No es que sea yo un dinosaurio: en mis tiempos de estudiante pillé el inicio de los móviles y la era de Internet. Y recuerdo que cuando hacíamos clase en el aula de informática, hablábamos por el Messenger en lugar de atender. Y con los móviles que teníamos, que no hacían nada comparados con los de hoy, nos distraíamos igual y pasábamos de las explicaciones del profesor. Hoy pasa lo mismo. Yo lo siento pero esto de la motivación del alumnado está llegando demasiado lejos. Todo tiene que ser fácil, divertido, motivador… venga ya.

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