Las escuelas Steve Jobs, un error de concepto

Basar modelos educativos en herramientas, por supuestas potencialidades o bonitas que las mismas puedan parecer, es un error. Un error el usar la herramienta como centro de aprendizaje. Algo, si cabe, aún peor que negarse al uso de las nuevas tecnologías. Algo, curiosamente, avalado por un nutrido grupo de fascistas tecnológicos. Aquellos que, cualquier cosa o aparato que lleve asociada una supuesta modernidad, les parece la solución a todos los males de la Escuela. Aquellos obcecados en hacer de la herramienta el leit motiv de su cruzada.

Las escuelas Steve Jobs abren este curso en Holanda. Son unos centros educativos cuyo aprendizaje se halla sometido exclusivamente a los dictados de los productos de Apple. Concretamente, a los de los iPads que, comprados por el gobierno holandés y suministrados gratuitamente a los alumnos, van a permitir disfrutar de ese aprendizaje que va a llevar a los alumnos de la mano a la excelencia educativa. Algo que, tal como dice el empresario que se halla detrás del proyecto, Maurice de Hond, va a permitir “preparar a los niños para el mundo de después de 2025 con las herramientas que tenemos hoy, no como en la mayoría de las escuelas, que preparan a los niños con las herramientas de ayer para el mundo de ayer“. Alucinante. Se pretende preparar (y así se dice textualmente) al alumnado con las herramientas de hoy, obsoletas el 2025 al igual que las anteriores, para un contexto desconocido. Ciencia ficción educativa elevada a despropósitos inimaginables.

Otra cosa que plantea dicho supuesto modelo educativo es lo innecesario de ir a clase ya que, supuestamente, dispone de una aplicación educativa integrada en el aparato que simula un patio virtual donde, mediante un avatar, el alumno se va a ver metido en un entorno irreal de sociabilización. Por lo que se ve, eliminar el valor social de los centros educativos es otro de los objetivos, nada escondido, de este tipo de escuelas.

Además, no olvidemos que se trata de un sistema pensado para minimizar los costes educativos ya que, también como muy bien se señala desde los impulsores del mismo, hará innecesaria la asistencia al centro educativo para aprender. No hemos de obviar que el empresario que se halla detrás de prácticas económicas cuestionables que acabaron explotando como la burbuja que creo su empresa de inversión (ver  Newconomy), se plantea ser el adalid de la refundación educativa. Algo similar a lo que está sucediendo con la economía mundial, que los mismos que la arruinaron ahora están al mando de las organizaciones que, supuestamente, van a reflotarla. Surrealista es poco.

Otro modelo económico diseñado específicamente para ahorrar costes a la administración educativa, avalado por esos neonazis cuya bandera son las TIC a cualquier precio, cuyos motivos educativos dejan mucho que desear. Que alguien nos libre de los extremismos tecnológicos en el ámbito educativo. Polos opuestos, pero igual de nefastos para la mejora educativa.

De docentes y materiales elaborados

libros_de_texto_uffLa mayoría de docentes no ha elaborado nunca material propio para sus clases. Aunque la afirmación anterior pudiera parecer falsa, por la gran cantidad de veces que se está hablando, mediáticamente y en las redes (usadas por cierto, por una minoría), del uso de nuevas herramientas o la facilidad que existe hoy en día de montarse su material, la realidad es que el porcentaje de docentes que se aleja de materiales diseñados y ensamblados (en diferentes formatos, siendo el libro de texto -en formato analógico o digital- el más habitual) es muy escaso. No es habitual encontrarse docentes que usen su propio material en las aulas. No es habitual encontrarse blogs con materiales (propios o adaptados de los miles que hay por internet). No es habitual que haya docentes que sean usuarios de un material diseñado a medida.

No es una dinámica que haya cambiado. Si nos remontamos a la época de estudiantes seguro que recordaremos como anecdótico algún docente que usara su propio material. Y, curiosamente, conforme íbamos pasando de curso, cada vez era más difícil encontrarse con dicha excepción. La innovación decrece conforme pasan las etapas educativas. La innovación y el número de maestros implicados en infantil y primaria supera con creces a los de secundaria (prefiero ya no hablar de la Universidad, donde esos legajos fotocopiables y PowerPoints de antiguas transparencias diseñados hace décadas siguen campando por doquier).

Por tanto hay algo que debe cambiar. No es de recibo que, con la facilidad que existe hoy en día de disponer de entornos para publicar material de forma gratuita (en un blog, en un entorno virtual de aprendizaje tipo Moodle, en un documento online, etc.) sea prácticamente testimonial la cantidad de docentes que se ponen a ello. No es excusa la falta de tiempo, no son excusa los recortes, no es excusa el dedicar tiempo a lo importante para algunos (esa labor puramente transmisiva tan poco eficaz). La realidad, es que la comodidad de muchos hace que ni se planteen los beneficios que obtendrían de un material hecho a medida. De un material que, al ser propio, sería muy fácil de controlar y gestionar. ¡Cuánto daño hacen los problemas de matemáticas de los libros de texto, con resultados erróneos, que los docentes mandan a los alumnos! ¡Qué tristeza ver como mandan enunciados incomprensibles y arreglan los errores tipográficos sobre la marcha porque no se han dedicado nunca a plantearse algo diferente a lo que les viene encapsulado!

Reconozco que la libertad de uso de métodos educativos es algo que, bien usado, puede ser una maravilla, pero también la necesidad de establecer proyectos educativos de centro, centrados en los alumnos y con exigencia al profesorado para que sean capaces de adaptar esos materiales que tienen disponibles a las realidades del aula. Una adaptación que no consiste en reducir temas de algo prediseñado. Una adaptación que consiste en utilizar las herramientas y materiales lo más personalizados posibles. Algo que, curiosamente, se echa de menos en muchas aulas. En demasiadas para mi gusto.

Las TIC como refuerzo de metodologías obsoletas

Sorprende observar que, unas herramientas diseñadas para cambiar modelos educativos, han tenido precisamente el efecto contrario. Herramientas tecnológicas para afianzar metodologías obsoletas. Entornos de aprendizaje, cada vez más dirigidos, como sustitutivo del libro de texto tradicional que se convierten en una simple sustitución de herramientas. Modelos planteados por las diferentes editoriales como contenidos encapsulados accesibles en red. Deberes, ahora llamados tareas, gestionados de la misma forma que los de antaño. Eso sí, curiosamente, con un incremento en su petición. Las TIC han traído, aunque pueda parecer irónico, la irrupción de multitud de mal llamadas actividades cuyo único fin es la repetición que tan poco productiva era en el modelo tradicional. Un modelo tradicional que, apuntalado por las TIC, ha perdido lo bueno que tenía hasta amplificar las prácticas más desastrosas del mismo.

Proyecciones de powerpoints cargados de texto, selección de largos vídeos que aburren al más pintado, textos en el procesador de textos de turno para cargar con lo mismo a unos alumnos que viven en una sociedad diferente. Mantenimiento de la comodidad de muchos para no hacer el esfuerzo de modificar las prácticas. Dependencia extrema de la herramienta (sustituida ahora por pantallas de diferentes tamaños adosadas a discos duros sin raciocinio) para que la improvisación e innovación se oculten en lo más profundo de algún cajón más o menos virtual.

¿Cuántos docentes hacen algo nuevo con las TIC? Cambiemos la pregunta… ¿cuántos docentes usan las TIC con asiduidad para introducir prácticas, alejadas de metodologías anteriores a la irrupción de los aparatos, en las aulas? ¿Cuántos, más allá de la facilidad que les supone tener entretenidos a los chavales de los nuevos medios, se atreven a ir un paso más allá? ¿En cuántas aulas ha aumentado la exigencia mediante un cambio de modelo?

Las TIC no son la panacea. Son una herramienta que, mal usada, potencia lo peor de los modelos de enseñanza y aprendizaje. Herramienta que, curiosamente, perjudica en gran medida las posibilidades de atender a la diversidad. Herramienta que, gestionada pésimamente en la mayoría de casos, está llevando hacia un camino de falsa modernidad cuyo final se vislumbra cada vez más borroso.

En pocos días empieza el nuevo curso. En algunos centros se van a implantar nuevas maquinitas. Maquinitas que van a seguir siendo usadas, más allá de los defensores a ultranza de las mismas cuya realidad global es paralela a la observable en el quehacer diario, para reproducir los mismos modelos que antaño. Modelos que no cambian. Modelos industrializados potenciados bajo el pretexto de las nuevas tecnologías.

El refuerzo de metodologías estériles es un error. Un error quizás tanto o más grave que los experimentos, de nula planificación previa que se están planteando en muchas aulas. Para hacer lo mismo que antes, las TIC no sirven. Usar las TIC por el hecho de tener las herramientas es un error. Un error que demasiados docentes van a cometer cuyos resultados van a pagar los alumnos (y, de rebote, toda la sociedad). Sumarse al carro de la innovación, sin tener claro el esfuerzo que supone, es contraproducente. Más allá de lo anterior, queda la conciencia y responsabilidad de cada uno.

Los centros concertados, empresas muy rentables

centr_conce_1Estos últimos meses he tenido la suerte, gracias a muchos docentes que trabajan en los mismos, de ir recopilando información de primera mano sobre varios centros concertados de Cataluña y de la Comunidad Valenciana. Dentro de estos datos se incluyen, mayoritariamente, centros concertados de organizaciones católicas (por cierto, la mayoría de los conciertos -sobre un 85%- corresponden a este tipo de centros) aunque también he conseguido los datos de algunas cooperativas y centros laicos. Unos datos que llevan a la conclusión de que los centros concertados son unas empresas muy rentables. Más rentables, a nivel de amortización de la inversión inicial o beneficios anuales, que la mayoría de las pymes de nuestro país.

Como los datos se han suministrado de forma confidencial, voy a intentar exponer en este redactado unos números estándar sobre la gestión económica de dichos centros. Una gestión económica cuyo único resultado claro es, en menos de cinco años, haber obtenido la recuperación de lo invertido en infraestructuras (los edificios e instalaciones no los subvenciona el Estado) y unos pingües beneficios anuales.

Empecemos por los costes iniciales de la actividad. Un centro concertado necesita infraestructura. Una infraestructura educativa que, para las necesidades establecidas (albergar como mínimo un par de líneas, susceptibles de concierto, desde infantil hasta cuarto de la ESO) cuyo montante económico, según datos actualizados, puede llegar a costar algo más de un millón de euros. Si le sumamos las instalaciones deportivas, hecho diferencial de muchos centros concertados, las mismas pueden duplicar ese valor de obra. Por tanto, el primer gasto de las organizaciones que se hallan detrás de los centros educativos susceptibles de concierto, supone desembolsar (en promedio) cerca de un millón y medio de euros en las instalaciones. ¿Qué organización dispone de ese presupuesto? ¿Qué banco es capaz de avalar dichas cantidades, cuando un empresario va a pedir un crédito y no le dan ni diez mil euros? ¿Qué relaciones tienen con el entramado económico que permite que cada año aumente el número de centros concertados?

Una vez realizado el primer desembolso importante, gestionado con la administración educativa el concierto (no olvidemos que para algunas organizaciones, poseer un centro educativo concertado ya da automáticamente el concierto al resto de centros educativos que monte) ya disponemos de un flujo de capital público constante en la empresa privada. Mantenimiento del centro y salario de los docentes a costa del erario público. Por tanto, más allá de reparaciones puntuales y ampliación de espacios, el centro se financia con dinero público o con el pago de determinados servicios por los padres.

Ahora viene el momento en que alguno habla de que en un centro concertado no se realizan pagos mensuales. Eso no es cierto ya que, según los datos obtenidos, la cuota mensual promedio para un padre en los centros que he analizado es de unos 90 euros. Cantidades, por cierto, que no se incluyen en la contabilidad cara a Hacienda por ser consideradas como “donativos”. Por tanto, un curso escolar para un alumno, en cuotas voluntarias, sale a cada familia por unos 1000 euros al año. A lo anterior le tenemos que sumar el desfase entre los precios del comedor de los centros concertados y los centros públicos, uniformes y actividades extraescolares. Una cantidad que puede llegar a suponer otros 60 euros más al mes de beneficio para el centro educativo concertado lo que haría un montante de ingresos, siempre en el rango bajo, de 1500 euros por alumno y año. Considerando un número promedio de alumnos de 400, nos sale unos ingresos netos de 600000 euros al año.

Hagamos una previsión de gastos anuales no incluidos en esos números. Gastos dentro de los que estarían el pago a los ayuntamientos por la cesión de terrenos (los últimos centros concertados valencianos se han construido en terreno público, pagando un canon anual que oscila entre 6000 y 9000 euros) y suponiendo que un 30% de los ingresos se destinan a reparaciones y mejoras no incluidas en el concierto (180000 euros).

A propósito, para aquellos que digan que en los gastos anteriores no están incluidas las horas de docente de las actividades extraescolares que hacen los alumnos no se preocupen. Los centros concertados obligan, por convenio, a trabajar a sus profesores 25 horas lectivas (la administración los paga como si hicieran 20) y encargarse, sin ningún tipo de complemento pero bajo pena de despido, de las actividades extraescolares.

Después de lo anterior, se observa que un centro educativo concertado tiene unos beneficios de cerca de 400000 euros anuales. Podemos ver que en poco más de tres años se recupera la inversión y, a partir de entonces, los beneficios económicos para la empresa que está detrás de los mismos es más que interesante.

Datos claros, fundamentados en valores obtenidos de casos reales, que demuestran que los centros educativos concertados es uno de los negocios más boyantes en época de crisis. ¿A nadie le extrañaba que, en la coyuntura actual, broten centros educativos de gestión privada como setas? ¿Alguien se cree que no hay interés económico tras determinados servicios educativos? ¿Alguien duda del negocio que es montar una empresa, donde la administración paga a tus trabajadores y gran parte de los gastos de funcionamiento, cuyos beneficios van a parar de forma íntegra en los bolsillos de los empresarios? Esto de montar un centro educativo, si dispones de suficientes contactos para que te avalen la infraestructura y conocidos en la administración que te lo concierten, es un negocio de los más rentables.

Los peligros de hacerlo “a pelo”

El otro día estuve tentado de hacerlo a pelo. A veces es algo que, en momentos de dejadez, se convierte en una práctica demasiado habitual para muchos. Sin protección, sin calcular los riesgos de dicha acción. Riesgos y peligros que, no por obviar, dejan de estar ahí. Suerte que en el último momento recapacité. Eso de que una nueva aplicación me pidiera “usar las cuentas del dispositivo” y “enviar algunas cosillas en mi nombre” me echó para atrás. ¿Qué hubiera pasado si, de repente, a todos mis amigos y conocidos les llegan de repente algunos datos de mi tarjeta de memoria o, incluso con la evolución de la tecnología, algunos hábitos de navegación no muy saludables? ¿Cómo podría mirarles a la cara después de lo anterior?

Nada, nada, esto de la tecnología no es para hacerlo a pelo. No es para ir permitiendo a todas las empresas, muchas de las cuales lo único que quieren es ir hurgando en tu vida, hagan cosas suplantando tu identidad. No es para ir dando aceptar o siguiente de forma automática cuando aparecen esas pestañas a la hora de instalar alguna aplicación. No es para dejar de saber los riesgos que uno corre al buscar el placer de la instalación más inmediato y poder trastear con su juego o herramienta preferida.

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Fuente: Abstruse Goose

Hacerlo a pelo tiene sus riesgos y, el menor de ellos, es que alguien publique algo en tu nombre. Hay resultados, si uno toma dicha decisión imprudente, infinitamente más desagradables.

La obsolescencia del conocimiento

Entre la moda del conocimiento y la del desconocimiento existe un gran margen para jugar entre dos modelos educativos que, determinadas corrientes pedagógicas defienden como necesarios. Más allá de eso, siempre resulta de interés saber qué conocimientos son necesarios y, lo que es más importante, el período de validez de los mismos (no es lo mismo saber las tablas de multiplicar que el funcionamiento de una herramienta que, a los pocos meses, va a quedar obsoleta). Es por ello que la siguiente viñeta (fuente) resulta de interés. Una imagen donde se describe, con ciertos tintes humorísticos en alguno de los ámbitos del conocimiento, la validez de los mismos.

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Lo anterior nos lleva a plantearnos la necesidad de ciertos conocimientos y la manera más adecuada de gestionar los métodos de enseñanza para adecuarse a una realidad como la que se nos muestra.

¿Tiene sentido cambiar metodologías en aprendizajes sin período de caducidad después de décadas de experimentos metodológicos? ¿Tiene sentido plantear aprendizajes que, a corto plazo, van a dejar de ser útiles? Una crítica velada a la falsa modernidad de muchos aprendizajes que, una vez asumidos, deben ser olvidados por estar basados en una obsolescencia demasiado inmediata.

Apostar por aprendizajes duraderos, incluso que los mismos sean denostados por parte de algunos de los nuevos ilustrados, es algo siempre interesante. La inmediatez y la temporalidad de algunos conocimientos, hace que el esfuerzo dedicado a los mismos deba ser consecuente con dicha realidad. Más allá de lo anterior… libertad (o libertinaje).

El método YPD, la versión educativa de Hermano Mayor o Pesadilla en la Cocina

Este próximo curso las aulas de Castilla-La Mancha van a ser pioneras en la experimentación de un método que, supuestamente, permitirá potenciar el talento de sus alumnos. Un método “revolucionario” que, al igual que algunos programas de televisión y usando un sistema muy parecido al de los boy scouts (u otras organizaciones similares), conseguirá trasladar algo que la empresa hacía en campamentos de verano a las aulas de dicha Comunidad. Un experimento que, presumiblemente, va a exportarse al resto del territorio y va a ser capaz de “revolucionar y mejorar el sistema educativo hasta conseguir la excelencia”.

El método se llama YPD. Un método basado en cuatro pilares:

  • Energía (equilibrio de cuerpo y mente)
  • Creatividad
  • Comunicación
  • Liderzago (liderar la vida y gestionar la influencia sobre los demás)

Algo que, tiene un maravilloso vídeo de presentación muy bien elaborado donde se vierten, de forma general (no sea que se enseñe algo del método y se pierdan los beneficios económicos de su aplicación) los principios de rigen dicho método, junto con la opinión de alguno de los alumnos que han participado en campamentos anteriores.

Resultan extraordinarias algunas de las afirmaciones que vierten los alumnos en el vídeo de presentación. Afirmaciones como que “tiene todo lo que el sistema educativo no tiene” y “permite sacar el verdadero yo”. Algo que me suena demasiado a dos de los programas con más share de la actualidad… esa Pesadilla en la Cocina o el mediático Hermano Mayor donde se venden las miserias de un/una joven con problemas que, gracias a la intervención del coacher, consigue en poco tiempo reconducir su vida.

Sorprende la facilidad con que las administraciones educativas se apuntan a estos experimentos. Unos experimentos que, más allá de unos vídeos y de alguna de las charlas (muy parecidas a los telepredicadores americanos de los que muchos tanto nos reímos) que se pueden ver en Youtube de su fundador, Franco Soldi, genera sensaciones muy desagradables.

Subvencionar con el dinero de todos métodos educativos detrás de los cuales hay perfiles bastante curiosos (empresarios, opinólogos del diario ABC o El País, locutores de la COPE y de La SER, exdirectivos de Microsoft, cargos en el Corte Inglés y otras multinacionales, etc.) donde, por cierto, no existe ningún docente de primaria ni de secundaria hace dudar (y mucho).

No compro métodos revolucionarios en Educación. Aún menos después de quince años batallando en aulas, en diferentes cursos y con diferentes perfiles de alumnos. Los vendedores de humo me repelen, pero los que propugnan recetas milagro para salir del estancamiento educativo y se financian con dinero público, me dan mucho miedo y bastante asco.

Tamaño de los diferentes elementos multimedia en las principales redes sociales

Algo que siempre nos preocupa cuando gestionamos nuestras redes sociales favoritas, es saber a ciencia cierta cuáles son los tamaños que podemos usar en los diferentes elementos multimedia. Unos elementos multimedia que varían, en tamaño, según la red social utilizada y que, a más de uno, nos trae de cabeza cuando debemos realizar publicaciones o completar nuestro perfil (fotos de perfil, de portada, etc.). Es por ello que la siguiente infografía nos puede ser de utilidad a la hora de conocer las medidas exactas que se aplican en las diferentes partes de nuestra red social favorita.

Si accedéis desde un dispositivo móvil puede ser que tengáis problemas en visualizarla. Es por ello que os cuelgo el enlace de la infografía en pdf.

Espero que os resulte tan interesante y útil como lo ha sido para mí.

El uso de las redes sociales, de lo profesional a lo personal (o al revés)

Fuente: Juan Fernando Zuloaga

Fuente: Juan Fernando Zuloaga

Las redes sociales llevan un cierto tiempo irrumpiendo con mucha fuerza en el ámbito educativo. Gran cantidad de docentes, padres y alumnos están usando muchas de ellas como un mecanismo de comunicación. Un mecanismo de comunicación que debe llevar a replantearse la necesidad de la separación de poderes. De la separación de lo personal y lo profesional. De la necesidad (o no) del establecimiento de diferentes cuentas para ser usadas en función de lo que a uno le apetezca compartir (o se asocie mejor con su forma de interactuar).

Cuando uno se crea una cuenta en las redes sociales, lo primero en lo que piensa es para qué va a enfocarla. ¿Para compartir con los amigos? ¿Cómo entorno de aprendizaje? ¿Cómo forma de seguir lo que está sucediendo en nuestro entorno (cercano o lejano)? ¿Para saber qué hace la gente a la que se admira (artistas, deportistas, etc.)? ¿Para seguir la vida política? ¿Para ver lindas fotos de gatitos?, etc. No hay una sola necesidad. Cada persona necesita cosas diferentes de sus redes sociales. Muchas de las cuales, llega un momento en que se mezclan, y hacen imposible diferenciar la parte lúdica y más personal de lo profesional.

¿Qué docente no se ha creado una cuenta en Facebook, en un primer momento destinada a compartir cosas con un cierto grupo de amigos, para posteriormente darle un uso más profesional? ¿Quién ha pensado que era mucho más cómodo mantener mezclados en las redes sociales los perfiles para no tener que duplicar su existencia virtual? ¿Quién no ha caído en la situación de mantener una red social cada vez más difusa entre las cuestiones personales y profesionales? ¿Quién se ha resistido a ir añadiendo compañeros de profesión en una cuenta que, en sus comienzos, se creo como algo de divertimento y un espacio para compartir con los amigos?

Las redes sociales son permeables al igual que lo son las personas. Es muy difícil gestionar, a menos que seas una marca u organización, diferentes cuentas en las redes sociales para enfocarlas en nichos cerrados (amigos, aprendizaje, curiosidad, política, etc.). Llega un momento en que la disparidad de cuentas que uno ha creado para establecer fronteras entre las diferentes tipologías hace que la gestión de las mismas sea poco práctico. Al final, la mayoría hace lo que acostumbramos a hacer todos. Gestión única desde un perfil de la realidad tan variopinta que nos rodea. Una cuenta para todo. Una cuenta donde se mezcla lo personal con lo profesional.

Lo mismo podríamos decir de Twitter. En este caso la situación se vuelve más compleja. En Facebook existe la libertad de seleccionar quiénes estarán facultados para acceder a lo que compartamos y en qué condiciones. En Twitter desaparece dicha posibilidad. Se trata de un entorno abierto, donde todo va a ser visible para todo el mundo (a excepción que pongamos la cuenta como privada pero, entonces, su utilidad para establecer redes de aprendizaje sólidas desaparece). Donde la inmediatez es una de sus grandes virtudes (y sus defectos). Donde uno se sabe controlado, donde a uno le importa poco ese tipo de control. Twitter es libertad. Red abierta para que todo el mundo pueda comunicarse de forma rápida. Un lugar con sus propias reglas. Unas reglas que, por cierto y más allá de los límites de la plataforma en cuanto a determinadas cuestiones técnicas, no existen. Al final la línea más profesional (la mayoría de personas relacionadas con el mundo educativo entraron en Twitter para aprender e informarse) se convierte en una línea mixta. La gente se desvirtualiza. La gente cada vez escribe más sobre cuestiones personales. Al final, una balanza. Una balanza que combina lo profesional con lo personal.

Privacidad es un concepto necesario. Las redes tienden a romper ese principio. Un principio que no lo rompen esas redes, es algo que la evolución del usuario hace que el compartir e interactuar se convierta en parte de la adicción a las mismas. Una adicción demasiado sana, más allá de los excesos que se puedan cometer, para establecer diferencias entre lo que es más de uno y esa red de aprendizaje que a tantos nos gusta. Algo que, por cierto y más allá de algunos a los que cualquier cosa relativamente nueva a la que le dan mal uso les parece de frikis o tarados,  se ha convertido en un hogar virtual donde lo personal y lo profesional se funden en cada uno de los tuits o intervenciones en el resto de redes sociales.

Prioridades

Es curioso observar como un simple gráfico (fuente @Keithrispin) describe una realidad a la que muchos estamos acostumbrados. Países, con un sistema educativo mediocre más allá de excepcionalidades, cuya apuesta hacia la mejora educativa se supedita a cuestiones poco esenciales y muy relacionadas, habitualmente, con cuestiones deportivas. El deporte como prioridad exclusiva de muchas zonas. Algo que se demuestra con los datos acerca de los salarios de los diferentes profesionales de los centros educativos. Un gráfico sobre salarios públicos donde se plasma que los entrenadores deportivos son los profesionales mejor pagados dentro de la plantilla docente en la mayoría de estados americanos.

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Todo es cuestión de prioridades. Prioridades que, más allá de la lógica, guían las actuaciones de gran parte de la sociedad. Prioridades alejadas de la mejora de los servicios públicos, de las necesidades sociales e, incluso, de la propia y obligada manutención. Se prioriza al circo (en todas sus facetas, no sólo deportivas) incluso por delante del pan. El divertimento fácil por encima de las necesidades imperiosas de mejorar la situación. Espectáculos rancios priorizados por encima de las cuestiones que se reclaman como básicas. Cortinas de humo para tapar lo realmente importante. Un sistema basado en la propaganda (de unos y otros) capaz de licuar el pensamiento del más pintado.

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Colas para conseguir un abono de fútbol (Fuente: Las Provincias)

Las prioridades en este país no pasan por una mejora social, ni por una mejora del sistema educativo y/o sanitario. Las prioridades sociales son las de siempre: café, copa, puro, televisión (o internet) y deporte. Más allá de eso…

Para todos aquellos que consideren este artículo como demagógico o falto de fundamento, les pido que tan sólo analicen la parrilla televisiva, las conversaciones en los bares, las celebraciones de todo tipo, o la parte de los presupuestos municipales que se dedican a cuestiones de propaganda o puro divertimento. Una vez hecho lo anterior, ¿alguien duda de las prioridades que rigen nuestro país?

Políticas educativas neoliberales como demanda social

urna_1La sociedad española demanda masivamente políticas educativas neoliberales. Por mucho que no nos guste, que creamos que es un error, que veamos las consecuencias negativas que van a suponer las mismas para el futuro de nuestro país, hay una gran parte de la masa social que pide, mediante votos ejercidos en total democracia y libertad, que la gestión educativa se realice basándose en unas determinadas políticas. Políticas cada vez menos sociales que, a su entender, permitirán satisfacer sus demandas.

No nos engañemos. El partido que nos gobierna va a aplicar la reforma educativa que le exigen sus votantes. Es en el único aspecto de su programa electoral que no ha mentido. Bueno, curiosamente, si ha mentido ha sido para minimizar los máximos que le pedía gran parte de su electorado. Un electorado que le exigía mucho más en ciertos aspectos (cuestiones lingüísticas, recentralización de la Educación, reducción de costes, etc.) de lo que ha, finalmente, legislado. Una reforma en clave neoliberal de la Educación demasiado moderada para gran parte de su masa de votantes.

Hay cuestiones que sorprenden. Sorprende observar como la realidad de la mayoría no es lo que a uno le gustaría que fuera y como, a veces, nos sugestionamos para creer que los resultados electorales no han sido los que fueron. Hay partidos con una política educativa clara. Algunos que piden directamente la eliminación de la Escuela Pública mediante la incorporación de cheques escolares. Cheques que, más allá de permitir la supuesta libertad de elección de los padres, acabarían con lo poco que queda público en el ámbito educativo. Unos cheques que, supuestamente, habrían de permitir la libre elección de centro. Un mercadeo del sistema elevado a sus últimas consecuencias y pedido, según las estimaciones en las encuestas, por más de un diez por ciento de la población con derecho a voto. Una de cada diez personas en España pide, de forma libre, la desaparición de los centros públicos para montar un sistema donde se potencie la segregación e, incluso en el caso más extremo, se puedan abrir y cerrar centros a voluntad de los padres.

Eso sí, las políticas neoliberales no son cosas de los partidos, supuestamente, anclados en la derecha. Una derecha que, en cuestiones educativas, no existe por contraposición a ningún partido político con poder legislativo de políticas educativas divergentes. ¿Existe algún partido político en el arco parlamentario, con capacidad legislativa o de gestión de sus recursos educativos, con una política divergente a la que postula el partido de gobierno? ¿Son los partidos, supuestamente encasillados en una izquierda inexistente y vacía, adalides de políticas educativas propias?

Analicemos los hechos. Una Comunidad Autónoma gobernada durante treinta años por un partido (que también estuvo gobernando a nivel nacional), con mayoría absoluta, supuestamente social, que intenta venderse mediáticamente como izquierda. Una Comunidad donde los centros educativos concertados no han desaparecido, donde se ha concertado centros privados que segregan a los alumnos en función de su sexo y, cuyos representantes también han decidido que lo mejor para sus hijos era llevarlos a centros privados o concertados. Una Comunidad, por cierto, ahora con una coalición de gobierno donde ha entrado un partido, supuestamente ubicado más a la izquierda del anterior que mantiene políticas educativas dignas del gobierno más neoliberal de los que se puedan conocer. Un gobierno que ha recortado la paga extraordinaria a sus trabajadores públicos (entre los que se hallan docentes), ha echado a la calle a miles de interinos y ha mantenido un sistema de conciertos educativos (máxima aspiración de la política neoliberal, la gestión privada del dinero público).

Por tanto, los votantes quieren políticas neoliberales. Lo de las camisetas, discursos y manifestaciones en pro de una Escuela Pública de calidad para todas y todos queda muy bien de cara a la galería con la intención de ganar votos de algunos. ¡Cuántos políticos con camiseta verde en el Parlamento cuyos partidos avalan políticas educativas neoliberales! ¡Qué capacidad de camaleonismo! ¡Qué hipocresia! Pero, al final, lo que interesa son los hechos. Hechos que se avalan con las políticas que se están llevando a cabo. Políticas que dan votos. Políticas que, analizando los resultados electorales, son las preferidas mayoritariamente por la sociedad.

Tenemos la política educativa que, como sociedad, hemos elegido. No ha habido trampa ni cartón. Los que votaron al partido de gobierno querían este tipo de política y los que votaron a la oposición (entendiendo como tal partidos con potestad legislativa -pasada o presente-), teniendo suficientes informaciones objetivas de lo que habían hecho o están haciendo, también. No nos engañemos. Nos guste más o menos, la sociedad demanda políticas educativas neoliberales. Más allá de ello, el rechazo a las mismas por parte de una minoría más o menos activa.

Modelos de éxito como antítesis a la formación reglada

exito_modelo¿Es necesaria la formación reglada? ¿Garantiza dicha formación el éxito profesional? Responder a las cuestiones anteriores de forma objetiva genera un desasosiego permanente a alguien que trabaja en un sistema educativo, cuyo objetivo es la preparación para incorporarse con el mayor éxito posible a una sociedad cada vez más cambiante.

Siendo sinceros, nunca podemos hablar de garantizar éxito profesional mediante formación reglada. La experiencia nos demuestra que los grandes logros individuales, a nivel económico y social, se están dando por parte de personas que no han seguido ningún tipo de formación. Personas que dejaron de estudiar muy jóvenes y cuya formación se ha dado exclusivamente por la “práctica del día a día”. Los americanos tienen incluso una palabra para definir a ese tipo de personas, los self-made men (hombres hechos a sí mismos). Se tiene muy claro que el éxito educativo no garantiza el éxito profesional y que, la rigidez de los sistemas educativos y la acumulación de títulos de diferente entidad, no garantizarán nunca ese éxito que, día tras día, tiene como exponentes a personas cuyo gran logro ha sido la evolución personal y profesional al margen del sistema.

¿Cómo podemos vender estudios académicos cuando los grandes expertos en los mismos son personas que nunca han estudiado? ¿Cómo se hace para vender ciclos formativos de familias profesionales cuyos grandes referentes son personas cuya relación con dichos estudios es nula? ¿Cómo vender una formación profesional de hostelería cuando los mejores cocineros, más reconocidos a nivel internacional y mejor remunerados, han aprendido detrás de los fogones? ¿Cómo vender titulaciones universitarias cuando los grandes modelos a seguir siempre se han mantenido al margen de lo académico? Grandes empresarios, sin ningún tipo de papel (léase licenciatura en Económicas o similar) que certifique su capacidad empresarial, gestionando millones de euros en sus empresas. Empresas hechas de la nada. Empresas creadas desde la base, cuya expansión se debe a sus capacidades y habilidades profesionales a años luz de cualquier gran experto en la acumulación de títulos oficiales.

Los referentes para gran parte de la sociedad son el vivo ejemplo del “learn by doing“. Han aprendido haciendo. Han llegado al éxito por ambición y trabajo duro. Son los ejemplos que desmontan cualquier modelo educativo basado en metodologías obsoletas cuyo porcentaje de éxito (entendiendo como tal el éxito profesional) es relativamente bajo.

Las nuevas tecnologías están permitiendo que los modelos de éxito de las personas cuyo aprendizaje se está realizando al margen de instituciones oficiales aumenten. No es raro observar empresas de éxito (Apple, Google, Microsoft, etc.) cuyas plantillas están plagadas de profesionales sin ningún tipo de titulación. Profesionales cuyo autoaprendizaje ha sido la clave de su integración laboral y cuyo éxito se debe al esfuerzo personal. Un esfuerzo que, por muchos medios asociados a las infraestructuras de aprendizajes reglados, va a ser la clave del futuro desarrollo profesional.

Por tanto, ¿cómo vender en un entorno, donde el éxito profesional se está dando en personas sin formación reglada, la necesidad del modelo de formación actual? ¿Cómo cambiar el aprendizaje reglado para que el mismo sea garantía de éxito? ¿Cómo incentivar a los alumnos, cuyos modelos de éxito son personajes que nunca han pasado por las aulas o cuyo resultado en las mismas fue mediocre, a valorar ese aprendizaje? ¿Cómo gestionar lo académico para que la sociedad demande a los mejores en dicho ámbito?

Malas prácticas en Twitter

No creo que sea muy correcto hablar de malas prácticas en Twitter ya que, como herramienta de comunicación e interacción, cada uno la usa como le apetece. Una de las ventajas de la red es la libertad absoluta de uso que se puede dar a sus herramientas. Unas libertades que, por cierto, también incluyen la posibilidad de decir lo que no gusta del uso que algunos están haciendo de las mismas. Es por eso que este artículo va destinado fundamentalmente a exponer, mediante ejemplos de cuentas reales en algunos casos, determinados usos de Twitter que, siempre a mi entender, no son los más recomendables y podrían categorizarse como malas prácticas.

1. La necesidad imperiosa de tuitear parámetros referidos a tu cuenta de forma habitual y automatizada (quién me sigue, quién me ha dejado de seguir, cuánto vale, cuántos seguidores he perdido hoy, qué klout tengo, etc.)

mptw1_El ejemplo más claro se puede ver en la imagen anterior. La cuenta de la Universidad de Almería, cuyo becario probó una aplicación para ver cuántos seguían o dejaban de seguir la cuenta institucional, se fue de vacaciones y dejó (por error) automatizada la publicación de tuits. Un poco lamentable al tratarse de una cuenta de una organización educativa.

mptw2Que nadie se olvide tampoco de la imagen anterior. Una imagen, repetida hasta la saciedad en mi timeline (y el de muchos) estos últimos tiempos sobre el valor de la cuenta de Twitter. Una aplicación viral, a la cual se daba permiso para publicar en tu nombre, para satisfacer el ego (comprensible pero no compartido) de los tuiteros. Miles de cuentas publicando un valor irreal (no hay nada matemático real) y transmitido masivamente por la red del pajarito. Un timo como tantos otros. Un timo que, por cierto, necesita la acción del usuario para confirmarse.

2. El envío de DM (mensajes directos) de forma automatizada a quien te empieza a seguir o para proponer que se sumen a algún tipo de causa.

¿Nadie entiende que los DM  deben ser considerados un mecanismo de comunicación privada y más personalizado para cuestiones que no pueden discutirse en abierto? ¿Nadie se plantea que usar los DM para pedir sumarse a campañas masivas, vender productos o decir “gracias por seguirme” es algo muy poco personal?

En este caso no incorporo ningún ejemplo ya que, por cuestiones de etiqueta, todo lo que se intercambia por DM debería ser privado (aunque algunos hagan apología de los mismos, trasladando esas charlas personales -de forma más o menos real- al timeline).

3. La automatización de la publicación de curaciones de contenidos (Scoop.it, paper.li, Tweeted Times o similares)

Una cosa es realizar, mediante herramientas como las anteriores, una selección de contenidos para ofrecerlos a tus seguidores. La otra es automatizar el proceso para, cada hora concreta del día, ofrecer unos contenidos que no aportan nada y llenos de artículos que ni tan sólo se ha leído quien tuitea esa curación.

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4. Hacer RT sin haberse leído la noticia o el artículo al que hace referencia el tuit original

A veces he publicado artículos más extensos de lo habitual, cuyo contenido es de lectura compleja, que han sido retuiteados a los segundos de haber publicado en Twitter un enlace al mismo. ¿Es necesario retuitear algo que no se ha leído? Yendo más lejos, ¿es necesario tuitear artículos académicos o noticias sin contrastar la veracidad de los mismos? Esta, por cierto, es una práctica habitual en la que me incluyo. A veces hay noticias de determinados medios de comunicación que, al poco tiempo, se dan por no veraces. La solución sería tuitear el error. Algo que muchos no hacen por quedarse con la versión de la noticia que más les gusta.

5. Retuitear compulsivamente y de forma automatizada todos los tuits donde se te mencione

No consigo entender las ganas de publicar con tu cuenta un retuit de todos los tuits que te están mencionando. ¿Es necesario retuitear todos los tuits que hablan de ti de forma automatizada? Si algún día algún retuit dice algo que no te gusta mucho, ¿también deberás retuitearlo?

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6. Plagiar tuits

¿Hay necesidad de tuitear como propios pensamientos o reflexiones de otros? Cuesta muy poco poner el autor original del tuit y con ello se hace posible acudir a la fuente primaria del mismo. Plagiar en cualquier medio digital es una mala práctica, copiar y/o adaptar el contenido mencionando el origen de la copia o adaptación, algo totalmente necesario e imprescindible.

También podríamos añadir a la lista anterior las publicaciones masivas de los artículos que se publican en el blog personal (creo que cuando se tuitea más de diez veces al día el artículo que se ha escrito ya empieza a poder ser considerado como spam), publicidad encubierta de determinados productos, monolitismo argumental, etc. Algunas prácticas que, siempre hablando en clave personal, no me parecen demasiado aceptables en esta red social.

¿Qué opináis de lo anterior? ¿Echáis de menos alguna “mala práctica”?

Del Ágora al aprendizaje online

No puede dejar de sorprendernos la evolución de los métodos de aprendizaje, en función de sus contextos, en los últimos tiempos. Cada vez es más habitual intentar mediar hacia contextos online y, abandonar todo lo que supone el contexto basado en “ladrillos y mortero”. Es por ello que resulta de especial interés la siguiente evolución, en forma de viñetas, que nos presenta Brad Ovenell-Carter en su excelente blog. Unas viñetas donde se nos muestra, visualmente y de forma bastante clara, las diferencias existentes entre los tres modelos básicos de contexto (el Ágora griega, las aulas modernas y el aprendizaje online) exponiendo brevemente en las imágenes los pros y los contras de cada uno de ellos.

El Ágora

evolucion0_El Ágora se presenta como un modelo abierto (no olvidemos que el ágora griega se encontraba en un espacio dentro de los mercados) entre cuyos puntos positivos estaban los siguientes:

  • El coste era entre bajo y normal
  • El aprendizaje podía darse en cualquier lugar y en cualquier momento

Y, entre sus puntos en contra, nos encontraríamos con los siguientes:

  • Dificultad de mantener el control del entorno
  • Dificultad de establecer un sistema para medir los aprendizajes de los alumnos
  • Dificultad de establecer un aprendizaje sostenido en el tiempo

Eso sí, todo lo anterior basado en profesorado altamente preparado.

El ladrillo y el mortero

Aquí nos referimos a las aulas que, desde la época industrial, han ido estableciéndose como contextos habituales. Unos contextos basados en infraestructuras, en los que el alumno se encuentra siempre dentro de las construcciones habilitadas para que se medie el aprendizaje dentro de las mismas  (o lo que es lo mismo, los centros educativos).

evolucion1_Un contexto cuyos puntos negativos serían:

  • El alto coste que supone (a nivel de instalaciones y personal)
  • Dependencia de la proximidad
  • Sólo permite dar un aprendizaje síncrono (el docente y el alumno deben hallarse en el mismo lugar y en el mismo momento para que se dé el mismo)

No todo es malo en el modelo ya que, una de las ventajas fundamentales del mismo es permitir la existencia de un entorno que, a la vez de ser educativo, permite la sociabilización elevada de los alumnos. Un entorno en el que las posibilidades de interacción, al estar dándose en el mismo lugar el aprendizaje para mucha gente de forma presencial, son muy altas.

El modelo online

Se nos basa el modelo en Twitter pero podría haberse usado cualquier plataforma de formación o red social para hablar del mismo. Un modelo que rompe fronteras y cuya expansión vertiginosa en estos últimos tiempos hace plantearse el mismo como alternativa al modelo anterior. Una alternativa que, a mi entender, jamás debería llevar asociada la desaparición del modelo anterior. Un modelo reformulable, pero importante por lo que significa a nivel social.

evolucion3_Las ventajas importantes del modelo son las siguientes:

  • Al tratarse de un modelo desestructurado permite que el aprendizaje pueda construirse por parte del alumno
  • Pocas dificultades para incorporarse a modelos online (eso sí, con las dificultades que puede presentar la conectividad en determinadas zonas)
  • Permite que uno se organice (a nivel de tiempos y necesidades)

Como dificultades, alguna ya comentada anteriormente… la necesidad del acceso a internet en condiciones y la dificultad de controlar los datos digitales en entornos de aprendizaje ubicuos y poco mediados. Datos que una vez enviados por la red, dejan de estar bajo nuestro control y van a tener su propia vida.

Supongo que debo ser un poco tradicional, pero un modelo mixto que permita la interacción personal (sociabilización que permiten los centros educativos actuales) con la flexibilidad del aprendizaje online, mezclado con unas gotas de la excelencia que se debe exigir a los docentes (contexto Ágora), es algo que no estaría nada mal.

El pasteleo de las TIC

pasteleo1_Lo de las TIC es un gran negocio. Un pastel a repartir entre algunos que, anuncio tras anuncio y adjudicación tras adjudicación, nos recuerdan las prioridades de los diferentes gobiernos que pululan en nuestro país. Unas prioridades que, tras adjudicaciones millonarias a determinadas empresas, hacen que sólo queden migajas para mejorar la calidad educativa de nuestro sistema.

Verano es una buena época para pastelear con los presupuestos educativos. Unos meses para las adjudicaciones de determinados servicios educativos relacionados con las nuevas tecnologías. Unos meses para invertir (despilfarrar para algunos) millones de euros del erario público o de subvenciones europeas en proyectos tecnológicos cuyos costes de licitación y, posterior adjudicación, resultan estratosféricos para cualquiera que conozca algo el mercado.

En poco tiempo dos adjudicaciones multimillonarias. En este caso en Extremadura pero, si analizamos a fondo los diarios oficiales de las diferentes Comunidades, estoy seguro que nos encontraríamos con adjudicaciones similares. Millones de euros para los siguientes servicios:

Un primer servicio relacionado con una plataforma de gestión educativa, Rayuela. Una plataforma cuyo mantenimiento ha sido adjudicado por algo más de dos millones de euros (concretamente por 2.067.272,72 euros) a la empresa AyesaAdvanced Technologies, SA. Una empresa que, realizando una mínima búsqueda por internet, nos encontramos con que está presidida por la Agencia de de Innovación y Desarrollo de Andalucía ¿Cómo es posible que una administración autonómica deba pagar a otra para que haga unos servicios que, por cierto, ya posee Andalucía? ¿No sería más lógico ceder gratuitamente la plataforma andaluza a Extremadura para no duplicar presupuestos? Rizando más el rizo, ¿no sería más lógica la existencia de una plataforma de gestión educativa estatal en lugar de que cada autonomía posea la suya? En época de crisis (o sin crisis), ¿es factible defender la multiplicidad de servicios que, más allá de la banderita, son los mismos?

El segundo servicio va destinado a poner en marcha un entorno virtual de formación. Un entorno virtual presupuestado en casi cuatro millones y medio de euros (concretamente 4.319.726,00 euros). ¿Alguien se cree realmente que un entorno virtual, habiendo alternativas libres o mucho más económicas disponibles, debe presupuestarse por esa cantidad? ¿Alguien cree que habiendo funcionarios, sobradamente preparados, en la administración educativa extremeña para crear y mantener dicha plataforma se deba externalizar el servicio? ¿A quién beneficia lo anterior? ¿Quién se va a lucrar con dicha adjudicación?

Lo que subyace tras las TIC es un auténtico negocio de pago de favores e intereses empresariales. A la administración educativa no le interesa la mejora educativa. Si realmente le interesara, ¿sabe alguien lo que se podría hacer con esos seis millones y medio de euros (mil millones de las antiguas pesetas) en Extremadura? ¿Sabe alguien por qué se está recortando en las subpartidas educativas prioritarias y, en cambio, hay cientos de millones disponibles para realizar este tipo de adjudicaciones? Muchos lo saben. Unos adjudican, otros se benefician de las adjudicaciones, otros se callan y, finalmente, siempre hay el raro que abre la boca para denunciarlo públicamente.