El homeschooling, un tema muy gris

house_schoolEl tema del homeschooling (anglicismo usado para hablar de la escolarización en casa) me parece un tema muy gris. He escrito un par de veces sobre el tema y sigo, a día de hoy, dudando en cómo posicionarme frente al modelo. Por una parte debo decir que entiendo a aquellos que, por no gustarles el modelo educativo en alguna de sus facetas (o en todas) optan por alejar a sus hijos de un sistema educativo centralizado en búnkers homogéneos pero, a la vez, me preocupa el tratamiento de los hijos como propiedad absoluta de los padres. No creo en esa propiedad porque un ser humano no es propiedad de nadie. Ni propiedad ni usufructo. Y es por ello que el Estado debe velar por los seres humanos y, entre sus objetivos, estaría el velar por una correcta Educación de los mismos. Algo que, en el caso del homeschooling se deja a la alegalidad del modelo.

No me gustan los puristas de uno u otro bando. Menos aún en un tema tan complejo como el anterior… ¿se podría hablar de modelos mixtos de escolarización? ¿Podríamos plantearnos unos centros educativos flexibles que permitieran ser adaptados a las necesidades de las familias? Yo creo que ese sería un modelo válido. Ni la exclusión completa, ni la obligación de sentirse integrados en un lugar inhóspito para algunos. Ni tanto ni tan claro. Mucho gris en el tema.

También tendríamos que hablar de la capacidad de los padres en ser juez y jurado. En su competencia como padres. Atribuirse una competencia es peligroso. Más aún si no hay ningún tipo de mecanismo ni control. Y no estoy hablando sólo a nivel de contenidos. Es algo bastante más serio que lo anterior. Serio por sus connotaciones. Serio por algunos sustos que ya se han llevado en Estados Unidos por ese tema. Serio por lo desconocido de las consecuencias de cambiar algo que no funciona demasiado bien por algo que, por mucho que algunos nos vendan, no está demostrado que funcione de ninguna manera (y que conste que con lo anterior no estoy diciendo que no sea funcional).

Si permitimos el homeschooling de facto validamos una práctica que en otros países está en clara expansión. Eso sí, sólo para clases pudientes… (por cierto, como práctica, es infinitamente mejor que la de internar a los chavales en el extranjero) porque, ¿alguien se imagina lo que pasaría si legalizamos sin más las posibilidades de no llevar a los hijos al colegio? ¿Alguien se imagina lo que pasaría en las clases sociales más desfavorecidas? ¿Alguien se imagina que alguien que vive de la chatarra no aprovechará para meter a su hijo en el negocio familiar? ¿Alguien se piensa que no habrá menores que se verán abocados a colaborar económicamente con las familias? ¿Alguien no ve que lo anterior puede llevar a un submundo de falso homeschooling? No estoy hablando de argumentos demagógicos. Estoy hablando de realidades que se observarían. Y, a nadie que estamos cercanos al ámbito educativo, se nos escapa la facilidad de algunos padres en justificar la asistencia de sus hijos.

Lo anterior lleva a una pregunta importante, ¿hasta qué punto están controlados los padres que deciden optar por el homeschooling? ¿Hasta qué punto el Estado debe permitir, sin ningún tipo de control, que unos padres decidan no escolarizar en los centros educativos a sus hijos? ¿Hasta qué punto debemos dejar en manos de los padres el completo adoctrinamiento de sus hijos? ¿Hasta qué punto es ético priorizar al padre (su decisión) por delante de las necesidades de los chavales? ¿Hasta qué punto es moralmente comprensible?

A propósito, ¿están preparados los padres a nivel metodológico para dar clase a sus hijos? ¿Tienen las capacidades necesarias para hacerlo? ¿Está regulada dicha capacidad por algún certificado que lo avale? ¿Hay algún organismo encargado de ese control? Si todo el mundo está preparado para ser docente, ¿qué sentido tiene seguir pagando nóminas de docentes para educar a nuestra futura sociedad? ¿Qué sentido tiene la existencia de centros educativos? ¿Qué sentido tienen más allá de la asistencial y de guardería del alumnado entre cuatro paredes con rancho incluido?

Siempre he estado a favor de la flexibilización del sistema educativo. De la posibilidad de incorporar diferentes caminos para adaptarse a la individualidad del alumno, pero romper el sistema por las ideas de unos padres (que no de sus hijos, porque la decisión de optar por el homeschooling es exclusiva de la figura paterna y/o materna) y permitir este tipo de escolarización me parece muy gris. Muy gris a pesar de las grandes virtudes de sus defensores y los grandes “genios” que han salido de este tipo de escolarización.

Seguro que ya hay el típico talibán defensor u opositor al homeschooling que está afilando el cuchillo para comentar o poner a parir el artículo por entenderlo contrario a su pensamiento. Antes de lo anterior emplazaría a leer lo escrito donde, sólo, he expresado dudas acerca del sistema. Un sistema que personalmente no me gusta, que entiendo que haya gente que le guste (y más vista como está la sociedad y el entramado educativo) pero que necesita ser analizado en más profundidad que la opinión personal de alguien que simplemente ha escrito unas breves líneas para opinar sobre el tema.

¿Se puede ser creativo con la capucha de un boli Bic?

Uno de los grandes problemas del uso de tecnología enlatada (programas que permiten hacer prácticamente de todo desde la óptica de una programación cerrada) es la imposibilidad de ir más allá de para lo que se ha previsto lo anterior. Uno no es creativo por saber usar la tecnología. Uno es creativo por ser capaz de hacer algo “diferente” con lo que tiene más a mano. La tecnología no mejora la creatividad. Como mucho es capaz de transmitir la creatividad que uno ha plasmado en su obra de forma mucho más rápida, e incluso en algunos casos, viral.

Lo siguiente SÍ que es creatividad. Creatividad, por cierto, muy alejada de dispositivos tecnológicos y programas informáticos de terceros. Potenciar la creatividad es demasiado importante para dejarla en manos de elementos que, lo único que hacen es pervertir su sentido.

Fuente: Victor Nunes Faces

Fuente: Victor Nunes Faces

Fuente: Victor Nunes Faces

Fuente: Victor Nunes Faces

Fuente: Victor Nunes Faces

Fuente: Victor Nunes Faces

Y sí, por si alguien se lo pregunta aún, yo lo tengo bastante claro… se puede ser bastante más creativo usando la capucha de un boli Bic que con un iPad :)

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Fuente: Victor Nunes Faces

Totalmente recomendable la página en Facebook del autor de las imágenes porque ahí vais a poder disfrutar de mucho más de alguien que, usando los medios disponibles, es capaz de llevar la creatividad hasta su máxima expresión.

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Muchas gracias a Domingo Méndez (@dmelop) por el tuit que hizo fijarme en este excelente trabajo.

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Del iPad al Chromebook

Era tan sólo cuestión de tiempo. Una vez hecho un desembolso en equipamiento tecnológico, supuestamente destinado al ámbito educativo, por valor de billones de dólares llega el momento de volver a sanear a determinadas cuentas corrientes. Cuatro años después de haber empezado a introducir el iPad en los centros educativos de Estados Unidos, se empieza a orbitar un cambio hacia los Chromebooks. Esos equipos informáticos basados en el sistema operativo de Google. O sea, para que se entienda, como un portátil que trabaja exclusivamente en la nube.

Fuente: http://www.joewoodonline.com

Fuente: http://www.joewoodonline.com

Si extrapolamos los sucedido a nuestro país nos encontramos que, en pleno auge de la introducción del iPad (o de otras tabletas) y aún con un mercado inexistente de Chromebooks podremos presuponer que el cambio será inminente una vez se haya acabado el publicitar las tabletas como maná educativo. Ya se sabe que gastar en tecnología educativa para, al poco tiempo, darnos cuenta que debemos usar otra tecnología está a la orden del día en las decisiones que se están tomando.

Los mundos de Yupi en cuanto a las TIC es la última moda. Siempre hay algo más nuevo, más potente, más imprescindible, más… (póngase lo que uno considere). Es repetirse los errores a menudo. Plantearse necesidades inexistentes. Reconvertir las estrategias educativas en un simple negocio mediado por cables que sustentan un determinado entramado tecnológico. Ya no es sólo cuestión de precio. Es cuestión de compras compulsivas. De venta de productos de temporada, cada vez con obsolencia a un menor rango temporal, que unos compran, otros predican, otros usan y, finalmente, muchos siguen usando como siempre. No hay innovación en tecnología educativa, hay un negocio muy próspero.

No me gusta hacer predicciones. Eso se lo dejo a los que dispongan de una maravillosa bola de cristal, bien limpia con el limpiacristales de oferta del Mercadona que, seguramente, nos inundaran de necesidades imperiosas para cambiar lo que estamos haciendo. Más que necesidades de cambio venderán necesidades de cambiar la herramienta para que se dé ese cambio. Tergiversar la necesidad es hacer un flaco favor a la sociedad. Vender productos de terceros sin llevarse comisión un auténtico despropósito.

Se puede promover el cambio en herramientas que no supongan ningún coste (léase herramientas gratuitas -que nunca lo llegan a ser del todo-). Se puede intentar renovar aparatos que no funcionan por otros que, aunque no sean de lo último, pueden servirnos para lo que queremos hacer. Pero, predisponer el cambio en función de la herramienta que terceros (personas que no pisan el aula o si la pisan es para dar sermones acerca del nuevo Dios tecnológico de turno) elijan para que sea utilizada en el aula es un error que sólo beneficia a los que venden dichos productos.

Las ventajas que tiene el cambio de herramienta, que no de metodología, es la facilidad para adaptar las presentaciones de muchos. Cambiar iPad por Chromebook va a ser muy fácil. Tan sólo es cuestión de cambiar la imagen y hablar de las maravillosas potencialidades que tienen. Dentro de algunos años me gustaría recordar este artículo porque, mucho me temo, que no voy a estar nada equivocado con lo que planteo en el mismo.

Y los Claustros aprobaron el TIL

logo_TIL_esPongámonos en antecedentes. Comunidad educativa balear muy caliente el curso pasado por la introducción del TIL. Muchos miembros de la comunidad educativa en la calle para oponerse a un supuesto menoscabo de los derechos lingüísticos de un territorio concreto. Directores cesados, inspección educativa descolocada, gobierno en sus trece. Lo previsible en cualquier decreto que no cuente con la aprobación de los que van a ser afectados por el mismo. Algo que, no por habitual, es deseable en un estado democrático.

Los enfrentamientos sobre decisiones políticas es lo que tienen. Al final se convierten en luchas ideológicas. Luchas legítimas. Pareceres válidos e, incluso, aportes que pueden ser positivos a lo largo del proceso. Proceso que, en demasiadas ocasiones, se lleva a cabo sin contar con nadie más que la inspiración cazallera de turno o las entidades que apoyan a uno u otro partido político.

Lo curioso del TIL, más allá de su idoneidad (en lo que no quiero entrar en este artículo) es que, según publica un medio de comunicación, ha sido finalmente aprobado por la mayoría de Claustros (o sea, por la mayoría de los docentes) y, los mismos Claustros indican que van a emprender medidas contra esa aprobación que han realizado.

muchos de los claustros dieron el sí después de varias votaciones y porque estaban «hasta las narices» de tantos proyectos y tantas reuniones para aprobar unos proyectos lingüísticos con los que no estaban de acuerdo.

Me han informado por otras vías que la noticia anterior es cierta. Que la mayoría de centros educativos han aprobado el TIL. Vamos a ver… ¿la mayoría de docentes han aprobado un proyecto en el que no creen? Revisemos la situación.

Lo de los Claustros y de muchos docentes no tiene ningún tipo de justificación. ¿Votar por cansancio? ¿Votar para largarse de vacaciones y que no se les empantane el mes de julio con reivindicaciones? Lo siento, no lo digiero. Veo mucha incoherencia en lo anterior. Si luchar por algo en lo que se cree lleva al cansancio es que, quizás no se tiene tan claro. O, ¿será que los docentes tienen pocas ganas de lucha y, a la mínima, se bajan de sus reivindicaciones?

El colectivo docente tiene mucho de burgués en sus filas. Demasiado luchador de boquilla que, una vez determinados planes les pueden llegar a beneficiar personalmente, abandonan la lucha. Bueno, lo mismo que las camisetas. Vendidas a miles y llenas de sudor. Eso sí, descuentos salariales por hacer huelga… pocos. Muy pocos.

Algunos nos lo creeemos, otros aparentan creérselo pero, a la hora de la verdad uno descubre muchas cosas. Cosas que dicen muy poco bueno de la mayoría de compañeros. Cosas que obligan a reflexionar en voz alta.

Uno puede estar a favor o en contra del TIL (o cualquier otra decisión política que afecte al sistema educativo) pero, lo que no se puede hacer es buscar la comodidad frente a cualquier posicionamiento. Hay posicionamientos incómodos y si uno no está dispuesto a sufrir esas incomodidades que no venda de boquilla sus reivindicaciones. Desandar caminos hace que la distancia al destino se duplique.

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Desde aquí todo mi apoyo a los defensores o detractores del TIL que siguen manteniéndose en sus trece (o que han variado, por convicción personal, en sus posicionamientos iniciales). Cualquier postura puede defenderse pero, cambiar la misma por presiones externas, es algo que dice muy poco de la coherencia de algunos. Empezar una batalla es muy fácil, finalizar una guerra ya es harina de otro costal.

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Septiembre 2024

No tengo claro qué ha pasado hoy. Me he despertado en 2024. He tenido que revisar todos los calendarios disponibles en casa, el reloj y todos los dispositivos electrónicos que me indican la fecha. Frotarse los ojos y no desaparecer la sensación de que uno ha dormido diez años más de la cuenta y le toca ir a trabajar. Una ducha con agua caliente (seguimos teniendo agua caliente) y coger el coche para el desplazamiento a mi centro educativo de trabajo (parece ser que tampoco se ha acabado la gasolina).

Es llegar a mi centro educativo y darse cuenta de que el único cambio visible que se observa en el exterior es una nueva capa de pintura. Además, ni tan sólo se han dedicado a cambiar el color. ¿Seguro que he mirado bien el calendario? Coches aparcados de los profesores y una gran masa de alumnos con su mochila (sí, su mochila) a cuestas. Abres la puerta con la misma llave de hace diez años (¡coño, no han cambiado ni la cerradura!) y te acercas a un espejo del cuarto de aseo (donde has ido para lavarte la cara a ver si desaparece esa sensación de los diez años perdidos en el sueño). Algunas, bueno muchas, canas de más. Alguna, bueno muchas, arrugas que envuelven esos ojos que siguen llevando gafas pero, más allá de lo anterior, pocos cambios externos.

Lo primero… la máquina de café. No es por nada pero, más allá de una mayor gama de productos (ahora permite hacer “capuchinos” -la de hace diez años no lo permitía-) no le veo ningún tipo de cambio. Bueno, el precio. Es lo que tienen diez años de subida de impuestos en una sola noche. Será cuestión de ver la nómina de este mes pero, por lo que se ve, va a ser más baja que antes de meterme en la cama (los recortes, ya se sabe).

Una vez empieza a correr la cafeína por mi organismo ya empiezo a saludar a mis compañeros. Por cierto, los mismos. Todos un poco mayores que la última vez que recuerdo y, por lo que se ve, ninguno jubilado. Es que ahora se ve que la edad de jubilación está en los 70 (la esperanza de vida y tal).

Bueno, suena el timbre. Sí, sigue habiendo timbres. Timbres, aulas con sillas y mesas distribuidas de la misma manera que te acuerdas y, curiosamente, libros de texto (ahora se leen en unas máquinas que no había visto en mi vida). Puedo dar la clase como lo hacía antaño. Qué curioso. Qué posibilidades de tener largos sueños para reincorporarte a un trabajo donde los cambios brillan por su ausencia. Por cual página íbamos… (bueno, por cual pantalla más bien).

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A propósito… siguen existiendo puertas en las aulas. Ahora con posibilidad de pasarles el cerrojo. Y eso sin querer referirme, ya que no lo he hecho antes, a las rejas cada vez más altas que rodean este “campo de concentración”. Ahora será cuestión de buscar la cámara de gas. Bueno, el fumadero donde los profesores que aún siguen fumando a precios astronómicos echan unas caladitas entre clase y clase. Es por ver si aún existe, ya que lo de fumar no va conmigo.

Sigue habiendo guardias, clases de religión, de castellano, de catalán, de matemáticas, de latín… todo el repertorio al cual parece que se ha añadido alguna hora más de asignaturas de nombre variopinto. Por cierto, hay nueva ley educativa (es que el PP perdió las elecciones) que tampoco se entiende. Me han comentado que el nuevo gobierno también ha aplicado recortes salariales al funcionario. No me extraña. Es que pocas cosas cambian.

Después de mis horas de clase (veo que hay alguna más en mi horario de las que tenía) toca volver a casa. Es llegar y ponerme a pensar sobre lo que ha sucedido hoy. Diez años perdidos pero dentro de una onda temporal que hace que las cosas no cambien. Es que, seamos sinceros, un docente puede ponerse a dormir, levantarse diez años más tarde y sentirse como en casa en su trabajo. Quién me lo iba a decir.

Un trabajo en el que después de dormir diez años de un tirón siga funcionando exactamente de la misma forma no tiene precio. Ni precio ni vergüenza.

La semana en XarxaTIC (vol. III)

Seguimos con las recopilaciones semanales donde se incluyen los artículos publicados en la última semana en el blog. Esta semana se ha hablado de muchas cuestiones relacionadas con el ámbito educativo: realidades difíciles de cambiar, protección de datos e, incluso, ha habido una recopilación de blogs educativos que últimamente han sido añadidos a mi lista de lecturas particular.

Fuente: Pixabay

Fuente: Pixabay

Bunkerizar los centros educativos

Acerca del sinsentido de bloquear la transparencia de los centros educativos (en lo que hace referencia a la publicación en abierto de lo que se está haciendo en los mismos). Cualquier falta de transparencia hace que un servicio público como es la Educación se convierta en un lugar demasiado lóbrego para muchos. Cuando el sentido común se convierte en el menor de los sentidos es cuando se legisla de forma absurda. Cuando la legislación absurda, redactada para evitar excesos, se convierte en arma arrojadiza para que muchos jueguen con la perversión de la misma, es que hay mucho que cambiar. Y, en primer lugar, la propia ley.

Mon dieu, ahora resulta que hay un modelo educativo catalán

Los modelos educativos los hacen las personas. No los hacen ni las lenguas ni los territorios aunque a algunos les apetezca usar la máxima anterior. ¿Alguien se plantea la similitud de las aulas entre barrios ricos y pobres? ¿Nadie con dos dedos de frente se plantea que el modelo educativo depende más de contextos socioeconómicos que de fronteras interesadas? ¿En serio que los estudiantes de los barrios “burgueses” de Barcelona tienen los mismos problemas que los de los barrios “marginales”? ¿En serio que debemos establecer modelos educativos sin tener en cuenta al alumnado y a las características que les rodean?

Buenos blogs educativos… ¡a la saca!

Seguimos añadiendo blogs educativos a los de lectura obligada. Algunas nuevas adquisiciones que, por su interés, me he permitido colgar. Joyas en bruto de imprescindible lectura. Algunos blogs educativos se van pero, por suerte, algunos refulgen en las redes.

Diarios de aula, de alumnos, de docentes y… de padres

¿Os imagináis que los siguientes diarios de aula fueran de acceso libre por parte de cualquiera? ¿Os imagináis la mejora que supondría lo anterior? ¿Os imagináis qué pasaría si la perspectiva que nos dieran los cuatro diarios anteriores sirvieran para comprender las necesidades reales de cada uno de los miembros de la comunidad educativa?

SchoolMars, levanten el cartelito

Ha aparecido el Tripadvisor educativo. El gamificar la opinión sobre los centros educativos. El ir poniendo estrellas en función de la subjetividad que suponen las sensaciones personales. Un juego divertido pero que tiene poco de valor añadido a la hora de elegir centro educativo. ¿Realmente las opiniones se basan en criterios objetivos? Si es por opinar… vamos a ello. Si es para tomar dichas opiniones como valor absoluto… mucho a cuestionar.

Los centros educativos, el nido del inmovilismo

La innovación y los centros educativos se llevan bastante mal.  Plantearse un cambio en los centros educativos es prácticamente imposible. El inmovilismo ha calado demasiado hondo. La administración no tiene ningún interés en que nada se mueva ni un ápice, a los docentes ya les va bien e, incluso algunos padres (y docentes) añoran épocas de látigo y sangre. Los centros educativos se basan en la obsolescencia. Maquillada, eso sí, por aparatos electrónicos para hacer lo mismo de siempre y una capa de pintura de vez en cuando.

¿Quién no las ha oído nunca en el ámbito educativo?

Hay frases que, por recurrentes, no dejan de sorprender en el ámbito educativo. Hay muchas frases para enmascarar el “no hacer” y, también algunas para “no dejar hacer”. La comunidad educativa tiene en sus manos cambiar las cosas. Por muchas excusas que se pongan, la responsabilidad es de todos. No hay montañas imposibles de subir, hay personas que siempre van a tener motivos (injustificables para la mayoría pero que les permiten autojustificarse) para no subirlas.

Ya vamos por la tercera recopilación. Cómo pasa el tiempo. A propósito, cualquier comentario sobre el formato y la periodicidad del mismo se agradece. Disfrutad del domingo.

¿Quién no las ha oído nunca en el ámbito educativo?

Desde hace un cierto tiempo circula por la redes sociales la siguiente imagen. Una imagen donde se exponen, de forma muy concisa, las frases que algunos escuchamos, más o menos frecuentemente en nuestros centros educativos, y que son un lastre a la hora de establecer cualquier mejora en su funcionamiento o en las prácticas metodológicas. ¿Quién no ha oído nunca alguna de las siguientes frases aplicadas al ámbito educativo? Reformulo la pregunta, ¿quién no ha oído alguna vez todas las frases que se exponen a continuación?

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Fuente: Difusión masiva por la red (imposible de reconocer autoría primigenia)

Cuando hablamos de que nuestro trabajo es diferente de los demás ya estamos presuponiendo que lo que vale para otros no vale para el nuestro (algo que no siempre es cierto ya que hay cuestiones que pueden adaptarse). Además, si a lo anterior añadimos el discurso de que ya lo intentamos o, incluso, lo habitual que es escuchar que no es mi trabajo el crear mis propios materiales porque, aparte de no ser mi trabajo, es que cuesta mucho… ya se empieza a intuir lo que está sucediendo en nuestro trabajo.

Creemos que nadie nos apoya pero, ¿realmente hemos permitido participar a alguien de nuestro trabajo? Un trabajo, por cierto, para el que siempre existe tiempo para mejorar (aunque si nos pasamos la vida quejándonos de esa falta de tiempo para justificar nuestra inanición es probable que el tiempo se nos pierda en lo anterior). Eso sí, intentar mejorar el tiempo del que dispongamos para hacer cosas interesantes se basaría en la desaparición de burocracia y reuniones inútiles. Mejorar la productividad en nuestro trabajo pasa por muchos aspectos pero, el principal, es reformular los tiempos y hacerlos más flexibles.

A propósito, yo sí que creo en un cambio radical. El sistema educativo debe cambiar de forma radical. Para sólo cambiar los formatos de entrega de materiales o el libro de texto por un proyector, virgencita que me quede como estoy. Ha de importar tres pimientos lo que piense la dirección de nuestro centro (si la misma es inmovilista es su problema no el de nadie más). No hay políticas educativas rígidas, hay políticas que conviene saber como trampear. Y sí, como docentes tenemos autoridad (y si contamos con el apoyo de los padres sería el copón bendito) para hacer muchas cosas. El problema es querer hacerlas.

La realidad es la que nosotros queremos que sea. Y sí, lo que pasa en las aulas es el problema de toda la comunidad educativa. Un problema que no se soluciona quejándose de la gente que propone ideas (incluso que las mismas nos parezcan adelantadas o futuristas). No perderemos dinero a la larga por trabajar más horas (que es lo que implica una nueva manera de hacer las cosas). Una vez cambiado el modelo es todo mucho más rápido. Flexibilizar y modernizar siempre es sinónimo de dedicar menos tiempo a hacerlo mejor.

Si no podemos esperar más de nuestros equipos directivos, botémoslos. Que en un Claustro la opinión de la mayoría debe importar. Si los padres van de la mano con los docentes la gestión de los centros que no funcione, por mucho apoyo político que tengan, salta. Que la administración no quiere problemas. Por eso la versatilidad de poder hacer cosas nuevas.

Hay dinero para Educación. No hay falta de recursos. Hay, quizás, falta de transparencia y correcta gestión de los mismos. El problema de gestionar el dinero de terceros es lo que tiene.

Los docentes mayores, curiosamente, son los más innovadores. Así que nadie me venda que “al perro viejo no puede enseñársele a cambiar las cosas“. El inmovilismo tiene poco que ver con la edad física y mucho con la edad mental. Ser joven biológicamente tiene poco de positivo si dicha juventud no se traslada a su trabajo.

Todo se puede hacer. No hay imposibles. Incluso que nadie lo haya probado, siempre hay una primera vez. Y sí, el sistema educativo está roto. Por mucho que algunos se empeñen, necesita un arreglo. Un arreglo que quizás cueste trabajo pero cuya recompensa será (a todos los niveles) más que satisfactoria.

La comunidad educativa tiene en sus manos cambiar las cosas. Por muchas excusas que se pongan, la responsabilidad es de todos. No hay montañas imposibles de subir, hay personas que siempre van a tener motivos (injustificables para la mayoría pero que les permiten autojustificarse) para no subirlas. Soñar siempre es sano. Más aún cuando dichos sueños no son imposibles de cumplir.

Los centros educativos, el nido del inmovilismo

Doy por sentado que la mayoría reconocemos la imposibilidad de equiparar el mundo empresarial al educativo. Reconozco que no tiene nada que ver una empresa con un servicio público en muchas cuestiones pero, lo anterior no es óbice para la necesaria modernización. Modernización que, en caso de no producirse en las empresas, lleva a su quiebra y que en los centros educativos brilla por su ausencia.

Fuente: Tom Fishburne (http://tomfishburne.com/cartoons)

Fuente: Tom Fishburne (http://tomfishburne.com/cartoons)

La viñeta anterior representa lo que sucede habitualmente en esas reuniones de principio de curso tan “productivas” (ayer, curiosamente, me enviaron una retahíla de reuniones que tengo en septiembre, que se hacen por el simple hecho de hacerse y donde, más allá de perder el tiempo, no son nada provechosas -lo digo por experiencia adquirida en ellas-). Qué modelo educativo se pretende cuando de lo único que se habla es de “mantener el statu quo” para que nada cambie. Qué incentivos puede tener alguien para cambiar el funcionamiento de los centros educativos cuando los mismos siguen las mismas reglas de funcionamiento que seguían en época de mis abuelos.

La mayoría de docentes no toman ningún tipo de riesgo. Su zona de confort es demasiado poderosa para implicarse en un cambio que les pueda suponer intranquilidad. Es muy tranquilo acudir siempre al mismo restaurante a comer pero, ¿seguro que no hay otro dónde lo hagan mejor y la relación calidad/precio valga la pena? ¿Vale la pena ver toda la vida las mismas servilletas y manteles en un restaurante cuyo único objetivo es mantener una clientela que no quiere cambios con el mínimo esfuerzo? ¿Qué pasa si los clientes se empiezan a ir? ¿Qué pasa si los clientes cada vez están menos satisfechos?

En el caso del anterior restaurante queda claro… o adaptarse o morir. En el caso de los centros educativos la situación es mucho más compleja. Los clientes vienen muy marcados por la “obligación” y esa misma “obligación” es la que actúa de losa ante el cambio. Cuando las sillas se ocupan a perpetuidad con independencia de la adaptación y mejora del servicio hay algo que falla. Cuando el propietario se dedica a ofrecer el mismo servicio de siempre sólo cambiando el logotipo del local tampoco hay ningún tipo de posibilidad de cambio. Porque, seamos sinceros, el ser humano tiende a ser conformista por naturaleza. La comodidad que lo anterior le supone hace que se envuelva en una nube de modelos y prácticas muy difícil de cambiar. Que la gente toma cariño a lo de siempre. Que la miopía educativa impide ver lo que hay más allá.

La comodidad es un valor demasiado puntuado en las necesidades de los miembros de la comunidad educativa. Disponer de un sillón orejero reclinable hace que muchos no tengan la necesidad de moverse del mismo. No importa que más allá de las persianas exista luz y sillones diferentes. El inmovilismo hace que cueste mucho dejar de marcar la forma del cuerpo en ese almohadillado que supone lo anterior.

Plantearse un cambio en los centros educativos es imposible. El inmovilismo ha calado demasiado hondo. La administración no tiene ningún interés en que nada se mueva ni un ápice, a los docentes ya les va bien e, incluso algunos padres (y docentes) añoran épocas de látigo y sangre. Los centros educativos se basan en la obsolescencia. Maquillada, eso sí, por aparatos electrónicos para hacer lo mismo de siempre y una capa de pintura de vez en cuando

SchoolMars, levanten el cartelito

Los concursos de belleza es lo que tienen. Siempre, por diferentes motivos, se elige a alguna o a alguno que, lamentablemente, no cuadra con mis expectativas iniciales. No sé cómo lo hago pero siempre me equivoco y mi favorita o favorito para llevarse el premio nunca sube al pódium. Lo mismo pasa en Eurovisión. Quizás mi sentido artístico no comulgue con el de la mayoría. O quizás el haber llevado a Chiquilicuatre como representante a ese bufo artístico haya demostrado para qué sirven las decisiones obtenidas por una mayoría determinada.

Hace un tiempo ya trasladamos el sistema de votaciones (y opiniones) al contexto del ocio (páginas que nos permiten valorar determinados servicios y expresar nuestras opiniones). Ahora lo anterior salta a los centros educativos. Centros educativos que van a ser valorados y comentados en función de la sociedad. Centros educativos que, en la mayoría de casos, van a recibir votaciones tan subjetivas (la opinión de un determinado servicio depende mucho de la relación que se haya tenido con el mismo o de como se ha vendido mediáticamente el mismo) que van a establecer un ranking basado en ideología, intuiciones o presunciones.

Ha aparecido SchoolMars, un sistema para “poner nota al cole”. Para levantar el cartelito y opinar acerca de los colegios e institutos. Si fuera alumno ya me estaría frotando las manos… ¿te gusta tu cole? Vamos a crear cuentas a tutiplén para intentar cargarnos la valoración del mismo. Algo, por cierto, muy peligroso.

schoolmars1Como juego es interesante… poner nota a los centros. Como servicio que va a tener sus ingresos de los centros educativos que van a ser los que introduzcan información relevante de los mismos va a ser, seguro, un buen negocio. Más allá de lo anterior no le encuentro demasiada utilidad. Los rankings basados en la subjetividad son muy peligrosos. Más aún en un tema tan delicado como el educativo.

Me imagino, si la iniciativa coge un buen nicho de mercado, a determinados centros creando cuentas para aumentar sus valoraciones. Ya veo el futuro… empleos destinados a que se hable bien de los centros educativos. Empleos basados en vender lo que sucede en determinados centros. Empleos destinados a conseguir valoraciones de clientes en un servicio que cada vez se parece más a una multinacional encubierta gestionada por diferentes actores.

A mayor cantidad de datos públicos, más informados van a estar los padres. Pero los datos deben ser lo más objetivos posibles (y ya sabemos que en el ámbito educativo lo anterior es difícil) y suministrados por entidades de prestigio. ¿Se puede considerar una entidad de prestigio una startup montada a imagen y semejanza del conocido Tripadvisor (sí, tiene muchos parecidos con lo anterior) para informar sobre la calidad educativa de los centros? Muchas dudas.

Un proyecto interesante pero que, más allá de lo interesante que pueda ser para algunos poner estrellitas y jugar a quién tiene un mayor club de fans, debería estar complementado con datos objetivos: notas de selectividad, ratios, titulaciones de sus docentes, herramientas que se utilizan, coste por alumno, nivel socioeconómico de los padres que llevan a sus hijos a ese centro, instalaciones, número de titulados superiores entre los exalumnos del centro, etc. Sí que hay datos objetivos que, incluso que lo sean, sus lecturas pueden ser fácilmente manipulables. Imaginemos lo que sucederá en un servicio donde lo importante es poner “estrellitas”.

Me pido un autocar de jubilados con cartelito a la entrada de los centros… ¿alguien se imagina lo útil que sería que esos expertos en obra civil se dedicaran a juzgar la calidad educativa de esos recintos educativos?

Diarios de aula, de alumnos, de docentes y… de padres

diario_personalFalta mucha transparencia en las aulas de nuestro país. La mayoría de experiencias y de aciertos (o errores) se llevan a cabo en entornos muy cerrados. Entornos sellados por un gran candado (entre legal -vete a saber quién te va a denunciar por decir lo que pasa en tu aula- y tradicional -la tradición dice, e incluso algunos docentes han soltado la frasecita de marras en algún Claustro, que la ropa sucia se ha de lavar dentro del aula). Y después nos quejamos de la imposibilidad de avanzar…

Vamos a proponer algo diferente. Vamos a plantear la posibilidad de, con la facilidad para hacerlo nos permiten los blogs u otro tipo de herramientas, conseguir que un centro educativo sea pionero en transparencia. Transparencia sobre la base de la publicación de lo que se está haciendo en función de todos los roles que existen en el mismo.

  • Diario de aula
  • Diario de alumnos
  • Diario de docentes
  • Diario de padres

¿Os imagináis que los siguientes diarios de aula fueran de acceso libre por parte de cualquiera? ¿Os imagináis la mejora que supondría lo anterior? ¿Os imagináis qué pasaría si la perspectiva que nos dieran los cuatro diarios anteriores sirvieran para comprender las necesidades reales de cada uno de los miembros de la comunidad educativa?

Me gusta hablar de utopías que tienen la posibilidad de cumplirse. En este caso no creo que fuera nada difícil gestionar un hosting y un dominio donde se incluyeran las aportaciones de todos esos colectivos. ¿No se podría dedicar la última media hora de cada jornada escolar a escribir sobre lo que ha pasado? ¿No se podría pedir que, tanto docentes como alumnos, expusieran lo que han vivido ese día? ¿No podríamos pedir lo mismo a los padres para que expresaran sus necesidades y sensaciones acerca de la evolución de sus hijos o de cuestiones que piensan que se deben mejorar? Aparte de lo anterior, ¿alguien se imagina el incremento de habilidades que se conseguirían en algo tan necesario como es el saber expresar tus ideas por escrito?

No hay un método único para realizar lo anterior. Si no son blogs escritos (algo que, por diferentes motivos, puede ser complicado para algunos), ¿por qué no hacer grabaciones de vídeo que se suban a esos espacios reflexionando sobre las vivencias de cada uno? ¿Por qué no permitir que entre todos sepamos hallar un camino para investigar lo que no funciona e intentar mejorarlo? ¿Por qué ceñirnos a unas puertas y unos recintos con vallas demasiado parecidas a los, por suerte, campos de concentración de la Segunda Guerra Mundial? ¿Por qué no optar por la política de ser transparente?

Hace mucho tiempo que abogo por tomar políticas aperturistas en los centros educativos. Por permitir que todo el mundo sepa lo que sucede en las aulas. Por permitir que todos los que participan en la educación (y somos todos) intenten incorporar sus inquietudes y pensamientos para poder mejorar las cosas. Sin que se opine y se analicen dichas opiniones no hay mejora posible. Sin saber lo que piensan los miembros de la comunidad educativa, más allá de las típicas reuniones en pequeño comité y el considerar enemigos irreconciliables determinados actores, poco se puede hacer para mejorar.

La mejora debe partir del propio centro con ayuda de todos y la existencia/exigencia de un mecanismo para hacer transparente lo anterior para ser analizado por todos sería de gran ayuda.

El curso que viene éste es uno de mis proyectos. Mi diario de aula en abierto y el de mis alumnos para establecer feedbacks con mi asignatura. También se lo pediré a los padres… ya veremos. Cómo me gustaría que, en el primer Claustro de curso, donde hablaré de la idea, se mostraran dispuestos a participar todos mis compañeros. Pero, después de más de quince años en esto, sin perder nunca la ligera esperanza que me queda, tengo bastante claro lo que va a suceder. Ojalá me equivoque. Ojalá.

Quiero unos centros educativos transparentes para toda la sociedad, ¡no creo que sea tan malo exigirlo!

Buenos blogs educativos…¡a la saca!

saca_14Estos últimos días he estado haciendo limpieza de blogs educativos que tenía en mi lector de RSS. En algunos casos he eliminado determinados blogs por estar completamente desactualizados desde hace meses o, por haber sucumbido a la pérdida del dominio (¡qué triste ir a una dirección web y encontrarte un método para quemar grasas rápidamente donde había un excelente blog educativo!). Y, en algunas otras ocasiones, he aprovechado para añadir algunos blogs que desconocía que me han cautivado en cada línea de sus redactados. Es por ello que, después de la senda trazadas en los artículos en los que recomendaba algunos blogs (2013 y 2014) incorporo en éste los últimos blogs que han ido a la saca. Maravillas que, a mi entender, no conviene dejar pasar.

AulaPlaneta. Pues sí, un blog de una editorial ha ido a parar a mi lector. Considero que la gran cantidad de recursos educativos que publican en su blog es interesante para todos aquellos que quieran aterrizar en el uso de las TIC. No es malo recomendar blogs de herramientas educativas (aunque estén gestionados por empresas privadas) si reúnen cantidad y calidad. En este caso y junto con su cuenta de Twitter (@aulaplaneta) se ha incorporado a mi listado.

Curmudgucation. ¿Qué decir de un blog educativo donde se habla alto y claro de algunos de los principales problemas educativos? En todos los países está pasando lo mismo y, cuando nos exponen con un redactado ligero la problemática y algunas reflexiones sobre lo que nos venden como verdades educativas conviene hacer un alto en el camino. Está en inglés y su autor es Peter Greene (@palan57)

De vuelta. Un blog que me ha sorprendido tanto en calidad como en profundidad de sus contenidos. Debo reconocer que los temas tratados son de amplio interés y que, como no podía ser de otra manera, ha ido a mi lector de RSS. Un blog que va a dar mucho que hablar en la blogosfera educativa. En Twitter es @monparaiso.

Direblog. El blog de Manuel Jesús Fernández. Director de un centro educativo que, sin pelos en la lengua, habla de problemas y comparte las estrategias que está llevando a cabo en su centro educativo. Además, si a alguno le interesa eso del Flipped Learning, en el blog se encuentra su experiencia de aula con el tema. Un placer cada una de sus líneas. En Twitter es @manueljesusF.

EducaLAB. El laboratorio educativo del Ministerio de Educación. Donde se recogen todas las entradas en los blogs del MECD (INTEF, CNIIE, INEE,…). Imprescindible para cualquier docente de nuestro país. Eso sí, a pesar de tener cuenta en Twitter (@educalab), la interacción brilla por su ausencia. Bueno, en esto de la interacción, las cuentas oficiales del Ministerio brillan por la falta de ella.

Edutopia. Otro blog multiautor que se ha incorporado a la saca. Gran cantidad de recursos y reflexiones educativas. Un lugar de referencia para todos aquellos que busquemos estrategias de aula y recursos. En inglés. En Twitter es @edutopia.

INED21. Debo reconocer que pensaba que ya lo tenía dentro de mis imprescindibles. Pues bien, resulta que no. No puede ser que un blog de esta calidad no se incluya dentro de mis consultas diarias. Un gran blog, grandes colaboraciones y con muchos puntos “calientes” que se tratan sin ningún rubor. Se puede estar más o menos de acuerdo pero es un blog para reflexionar. En Twitter es @_INED21.

Y, como no, la incorporación de uno de los blogs imprescindibles para aquellos que creemos en ciertas cosas…

Profesorgeohistoria. Un blog para denunciar y recopilar lo que está sucediendo con la Educación Pública en este país. Donde los desmanes educativos se visibilizan y se cuestiona los intereses económicos que hay tras todo lo que está sucediendo. Para muchos no es fácil de leer pero para mí se ha convertido en imprescindible. En Twitter es @geohistoriaya.

Pienso con tristeza en esos grandes blogs educativos que, por diferentes motivos, han ido muriendo. Un blog tiene parte de uno y, es por eso que, cuando esa parte muere, hay algo que se encuentra a faltar. Por suerte la blogosfera educativa se renueva y, por mucho que algunos digan, los blogs educativos siguen teniendo una vida muy plena.

Mon Dieu, ahora resulta que hay un modelo educativo catalán

mondieuIrene Rigau, Consellera de Ensenyament del gobierno catalán, confirma que “Wert quiere reventar el modelo educativo catalán” (otra cuestión más que no puedo enlazar por eso del canon AEDE). Stop. Agucemos nuestro ingenio y revisemos la frasecita de marras anterior… ¿acaba de decir modelo educativo catalán? ¿Acaba de restringir modelo educativo a un determinado contexto heterogéneo? ¿Se ha dedicado a homogeneizar el sistema educativo de un territorio por cuestiones exclusivamente lingüísticas? ¿Será verdad que el modelo educativo americano y el inglés son iguales? ¿Será cuestión de hablar de un único modelo para aquellos territorios que tengan la misma lengua oficial? Mon Dieu. Que no, que los modelos educativos dependen de sus gentes y son muy restringidos a contextos determinados. Que no, que no podemos usar el mismo modelo educativo en Barcelona en el barrio de La Mina que en el de Sarrià. Que los modelos educativos no son únicos. Que depende de lo que se quiera conseguir. Y tener como objetivo básico de un modelo un ítem como es el lingüístico es, más allá de estúpido, contraproducente.

El problema de encapsular modelos de aprendizaje dentro de objetivos que poco tienen que ver con las capacidades tiene poco de serio. Bueno, seriamente, tiene mucho de ideológico y poco de productivo. Centrarse en anclarse a modelos que poco tienen que ver con el sistema y más con cuestiones ideológicas es algo que debería evitarse. Bueno, en un país donde todos usan la Educación como arma arrojadiza… poco se puede hacer.

Para mí un modelo educativo es lo que se hace en el día a día de un centro educativo con los alumnos que se tienen. Para mí un modelo educativo es aquel que no excluye y que intenta satisfacer, dentro de las posibilidades de gestión disponibles, las necesidades individuales de cada uno de nuestros alumnos. Para mí un modelo educativo es aquel en el que todos los alumnos, docentes y padres puedan sentirse formando parte del mismo. Los modelos, por cierto, tienen poco de modelos por su gran variabilidad y adaptación al entorno.

Que dos pollinos discutan acerca de cómo comerse la hierba para, después de la discusión, ver como al final se mueren de hambre porque ni uno ha comido ni el otro ha dejado comer tiene muy poco de sentido común. Más aún si el primero piensa que para comerse la hierba tiene que emitir antes un rebuzno en tono agudo y el otro en grave. El tono del rebuzno no sacia el hambre. El comer la hierba sí.

Los modelos educativos los hacen las personas. No los hacen ni las lenguas ni los territorios. Las personas son quienes hacen bueno o malo un modelo. Las personas son quienes deberían tener en sus manos la posibilidad de optar a un modelo educativo que satisfaga sus necesidades. Necesidades demasiado alejadas de lo que se vende. Necesidades más cercanas a lo tangible que a lo intangible.

Lo de los modelos tiene poco de sano. Menos aún cuando los modelos, en muy pocas horas, pueden convertirse en lo contrario de lo que se suponía. Modelos que, siempre pueden tener un cierto grado de honorabilidad que, lamentablemente, se derrumba en pocos minutos. Más aún cuando se basan en patrones erróneos. Y los patrones, por cierto, son muy fáciles de manipular. Del patrón oro al bitcoin. Modelos completamente diferentes por la distribución de los mismos. Modelos que pueden coexistir. Modelos, ambos con sus riesgos, que libremente escogen sus usuarios.

Si  ni las jotas, sardanas o sevillanas son excluyentes, ¿por qué hay tanta necesidad de excluir modelos educativos por necesidades políticas y no sociales?

Bunkerizar los centros educativos

Cuando hay cosas que escapan de mi entendimiento me apetece hacer breves redactados para ver si alguien me ayuda a entenderlas. Hoy se publica en un determinado medio de comunicación, que a partir de ahora no puedo citar ni enlazar (ya sabemos que ahora hay unos determinados medios de comunicación que no permiten enlazar sus contenidos so pretexto demandas judiciales varias y, para un pobre docente, ese dinero de litigios no está a su disposición), una resolución de la Agencia de Protección de Datos acerca de la posibilidad de usar Youtube como plataforma para publicar tareas educativas. Algo que, por lo que se ve, hizo la docente de inglés en un centro educativo de la Comunidad Valenciana para ver la expresión oral de sus alumnos. Algo que implicó la denuncia por parte de un padre y cuya resolución cuestiona una “experta” (siempre dudo de la denominación de experto en todos los casos y, es por ello el entrecomillado, no por cuestionar su capacidad en su profesión) en esto del derecho en el uso de las nuevas tecnologías mediante la siguiente argumentación.

Que se ponga como actividad a los alumnos subir vídeos suyos a YouTube y que esto no sea siquiera sancionable sienta un precedente peligroso.

Alucinante. Alucino que se pretenda, por un lado bunkerizar los centros educativos y por el otro se intenten potenciar las TIC y la transparencia. No entiendo que una actividad educativa, que debería ser publicada en abierto para la mejora global del sistema educativo (otro gallo nos cantaría si se fuera más transparente con lo que hacemos en las aulas), sea considerada lesiva para los derechos a la imagen y al honor de los alumnos. Eso sí, después casi ninguna agencia ni despacho de abogados va a cuestionar a Facebook o a Twitter que se publiquen imágenes o textos ofensivos. Incomprensible.

Si vamos a exigir ese despropósito exijámoslo a todos. A los primeros… a los medios de comunicación. Medios de comunicación que cuelgan a diario y sin ningún tipo de autorización miles de fotografías de menores. ¿Han denunciado a algún medio de comunicación por la publicación de imágenes de los niños muertos en Gaza? ¿Han denunciado a algún medio de comunicación por sacar imágenes de menores en la playa? ¿Han denunciado a algún medio de comunicación por publicar las imágenes obtenidas en las largas colas que hacen algunos menores para ver a su cantante favorito? No. Alegan que es espacio público y que ahí no existe el derecho a la intimidad.

Si las calles son espacio público, ¿qué son los centros educativos públicos que pagamos entre todos los españoles con nuestros impuestos? Qué perversión del lenguaje. Qué capacidad en manipular quién puede hacer qué en función de los contactos que se tengan. Qué ganas de cebarse con aquellos docentes y/o centros que no tienen dinero para pagarse sus abogados ni contactos en la alta política. Qué ganas de bunkerizar lo que debería ser de todos los ciudadanos.

Fuente: María de los Ángeles García Garrido

Fuente: María de los Ángeles García Garrido

Cualquier actividad educativa que se cuelgue en la red me parece perfecto. Me parece bien todo lo que signifique dotar de transparencia a lo que estamos haciendo en los centros educativos. Me parece perfecto que los padres y el resto de la sociedad sepan lo que se hace con su dinero. ¿Qué hay de malo en lo anterior? ¿Qué delito estamos cometiendo? ¿Qué atentado al honor estamos realizando cuando publicamos en un blog abierto una actividad que han hecho los alumnos en el centro?

Si vamos a cumplir una ley de protección de datos que, en determinadas ocasiones, está totalmente basada en criterios decimonónicos, vamos a ello. Denunciemos a todos los medios de comunicación (todos). Denunciemos a todos aquellos que suben a un perfil de Facebook u de otras redes sociales imágenes donde se pueda apreciar a algún menor. Denunciemos a todos aquellos que están haciendo fotos en lugares públicos donde haya niños que puedan salir en las mismas. Denunciemos a los padres y televisiones que usan a menores en determinados programas. Denunciemos al propio Parlamento cuando lleva de visita a sus instalaciones a menores. Denunciemos a todo el mundo. Una vez lo hayamos hecho y esos que viven de leyes absurdas como ésta tengan sus economías saneadas pongámonos a hacer algo coherente. Pero lo coherente no es bunkerizar los centros educativos. Lo coherente es abrir los centros educativos a la sociedad. Al menos, los públicos. Los que pagamos entre todos.

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Cuando el sentido común se convierte en el menor de los sentidos es cuando se legisla de forma absurda. Cuando la legislación absurda, redactada para evitar excesos, se convierte en arma arrojadiza para que muchos jueguen con la perversión de la misma, es que hay mucho que cambiar. Y, en primer lugar, la propia ley.

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La semana en XarxaTIC (vol. II)

Otra recopilación semanal más. Unos artículos muy marcados por cuestiones profesionales y de gestión de centros educativos (un análisis de cooperativas). Incluso ha dado tiempo a un pequeño videopost. Dentro de las cuestiones más controvertidas también hay lugar para recomendaciones y algunas cuestiones sobre formatos académicos.

Fuente: Pedro Terrades (Flickr CC)

Fuente: Pedro Terrades (Flickr CC)

Las cooperativas de profesores, un entramado muy cuestionable

Hay un modelo de conciertos eductivos (centros de gestión privada subvencionados con dinero público) que, en demasiadas ocasiones, olvidamos para centrarnos en los centros educativos de ideología religiosa. Son las cooperativas de profesores. Un entramado educativo donde las plazas docentes, pagadas por todos, se compran y se venden al mejor postor. Una solución educativa que pasa por el saneamiento de la economía de los docentes que la montan, llegándose a pagar cantidades económicas importantes por la compra de esas plazas que “garantizan” un salario público de por vida.

Papá Noel NO existe

Se hace muy difícil hablar de Educación pública de calidad cuando ni los propios trabajadores de la misma creen en ella. Lo público se ha pervertido hasta ser considerado un tema puramente asistencial. Lo asistencial, por bueno que sea, sólo cubre un objetivo… el paliar problemas puntuales. Y, con servidores públicos que no están por la labor de usar los servicios para los que trabajan se hace muy difícil vender, cara al exterior, la calidad de los mismos (que, por cierto, sí que existe).

La cita de medios digitales (posts, tuits, vídeos de Youtube, etc.)

Una tabla, traducida de su original, donde se dan las claves para citar en trabajos académicos determinados servicios que nos ofrece la red. Una chuleta imprescindible para citar esas fuentes de información cada vez más habituales.

¿Qué pasaría si los padres se negaran a comprar libros de texto?

¿Alguien se imagina que pasaría si los padres hicieran el boicot a los libros de texto? ¿Alguien se imagina qué pasaría en los centros educativos? ¿Alguien se imagina si los padres, con todo el poder que tienen -aunque no se lo crean- se plantearan que sus hijos fueran al colegio con las manos en los bolsillos? ¿Alguien se imagina la revolución que se montaría? ¿Alguien se imagina lo que avanzaría el sistema educativo y mejoraría la calidad del mismo?

Esto no lo arregla ni el Tato

Segundo videopost dondese intentan plasmar las sensaciones que, en estas épocas y después de ver durante años lo que está pasando en el sistema educativo, me embargan. Más pesimistas, aún si cabe de lo habitual pero es que, visto lo visto y la evolución de lo que está sucediendo, el cuerpo no da para ser buenista u optimista a cualquier precio.

¿Qué cualidades debe tener el director de un centro educativo?

La función del director es clave para el funcionamiento de un centro educativo. El director o directora debe reunir unas cualidades que, más allá de la certificación que acredite esa capacitación, se demuestran en el día a día. Un día a día que debería estar evaluado por Inspección, recompensado generosamente por la administración y, ampliamente penalizado en caso de incumplir sus obligaciones. Si el director no es capaz de llevar sobre sus hombros, con ayuda del resto de sus compañeros, la gestión del centro (a todos los niveles) es que algo está fallando. Un post para reflexionar sobre esas cualidades que deben exigírsele.

Inmovilismo docente

Uno de los principales problemas del sistema educativo es el inmovilismo de parte de sus docentes. Inmovilismo que se ve potenciado por la administración e, incluso, por la inexistencia de una carrera profesional en condiciones. Llegar con las manos vacías a uno de septiembre es un error. Un error que obliga a ir improvisando. Improvisación que, seguramente, se va a añadir a la intrínseca de la profesión. Todos tenemos excusas para justificar nuestra inanición pero, ¿no creéis que debemos invertir ese statu quo tan pernicioso?

Una segunda recopilación, algo más marcada por cuestiones críticas que la primera, que espero os resulte de interés. A propósito, cualquier comentario sobre el formato y la periodicidad del mismo se agradece. Disfrutad del domingo.

Inmovilismo docente

inmovilismo_14Uno de los principales problemas que he podido constatar en mis años de docencia es el inmovilismo (que no siempre está relacionado con malas prácticas) de gran parte de los docentes que trabajan en las aulas. Docentes que, curso tras curso, usan el mismo material (o cambian el libro de texto por alguno que siga el nuevo currículum), mantienen las mismas prácticas y usan las mismas estrategias para impartir su labor educativa. Es algo realmente curioso. Pretender mejorar a golpe de no hacer nada para ello. Pretender mejorar el sistema manteniendo las prácticas que se usan desde antaño.

Uno de los males endémicos del docente es la falta de actualización (y con la misma no estoy hablando de la cantidad de cursos de formación que se superan). Otro de los males del propio sistema es la falta de motivación, más allá de decisiones personales, para que se proceda a mejorar en algunos ítems.

Son muy pocos los docentes que establecen comunicación directa con los padres. Son aún menos quienes optan por usar mecanismos de comunicación abiertos, ubicuos y transparentes. Cada vez más blogs educativos sobre materiales. Cada vez menos blogs educativos sobre sensaciones personales que el docente experimenta. Y eso es lo importante. Transparencia de sensaciones. Transparencia de las maneras de hacer las cosas. Transparencia como máxima educativa.

El curso que viene la mayoría de docentes (y sí me permito cuantificar la cantidad porque sé, por experiencia, que no yerro) llegarán el uno de septiembre a sus centros educativos con las manos vacías. Con un verano por medio en el cual, la mayoría, habrán disfrutado exclusivamente de su tiempo libre. Algo que tienen todo el derecho del mundo. Algo que, en un trabajo como el nuestro, se hace totalmente imprescindible. Algo que la administración no está potenciando para cambiar. Sí que es tu trabajo pero nadie te va a premiar o recompensar con palabras de aliento el trabajo que puedes haber estado realizando ese mes, julio, que a algunos se les olvida que es de trabajo. Bueno, los docentes catalanes sin la extra tienen excusa. Pero no la tenían hace cuatro años. Y hace cuatro años sucedía lo mismo que ahora. Septiembre corriendo por no llegar a preparar las clases. Por no haber llegado el libro de texto de la editorial. Por no haber tenido tiempo para hacer nada. Eso es como el que llega al mes de junio y se pone a hacer operación bikini. Que no, que no se puede. Las lorzas no desaparecen tan rápido. No hay dietas milagrosas.

El problema de ser dinámico y preparar cambios (o adaptar materiales) es que, más allá de la satisfacción personal, te sientes un poco estúpido. Estúpido al ver como muchos compañeros tuyos dedican en exclusividad ese tiempo a ocio o familia. Estúpido al ver como, más allá de algunos que consideramos esto de la Educación como hobby, la inercia va a ser lo que va a imperar a partir de septiembre. ¿Cómo vamos a pretender que los alumnos hagan algo en verano si con nuestro ejemplo les estamos diciendo que lo mejor que pueden hacer es tumbarse a la bartola? ¿Qué ejemplo les estamos dando?

Seguro que más de uno tiene excusas. Que si los recortes, que si la necesidad del descanso, que si… Todo vale para justificar el inmovilismo. Más aún cuando el mismo no está jamás penalizado por la administración. Una administración que, curiosamente, premia las malas prácticas (sólo hace falta ver determinadas actuaciones), el arribismo y la facilidad de venderse por medio plato de lentejas. Más allá de lo anterior… ajo y agua.

Yo ya tengo preparadas algunas cosillas nuevas para el curso que viene. Reconozco que, como mi trabajo me gusta y dispongo de tiempo, es algo que siempre me planteo a estas alturas. Eso sí, que tenga cosillas preparadas no implica automáticamente que vaya a usarlo. Pero, aunque no lo use, eso siempre me da una gran tranquilidad. Más aún a alguien tan caótico e imprevisible como yo.

Por cierto… la lectura de material educativo ya te hace caer automáticamente de la lista de inmovilistas :)

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No es una crítica al docente inmovilista. Es una crítica al modelo educativo. Un modelo que no tiene ningún mecanismo para favorecer el dinamismo de una profesión en la que es demasiado fácil caer en un estado de suspensión animada.

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