A la temperatura justa

Hablar de frenar cuando el coche está en movimiento, no hay cansancio físico del conductor y existen muchos paisajes por visitar a lo largo de la ruta, es algo que debería plantearse. Más aún cuando, en demasiadas ocasiones, avanzamos sin detenernos en la observación de todas las etapas que estamos quemando. Más allá de la satisfacción que supone un aprendizaje continuo o el ir aprendiendo de lo que nos rodea, creo que llega un momento en el que los esfuerzos que aplicamos a realizar lo anterior son contraproducentes.

Fuente: Scott Ackerman (Flickr CC)

Fuente: Scott Ackerman (Flickr CC)

El agua necesita ser calentada a 100 grados centígrados para alcanzar el punto de ebullición. Intentar que se caliente más desperdicia recursos. (Timothy Ferris)

El tema del agua o del tiempo óptimo para hacer una paella es algo que puede relacionarse en gran medida con muchas actuaciones docentes. Docentes que, en demasiadas ocasiones, vamos avanzando sin analizar los resultados de nuestro trabajo. Sin tener en cuenta que dicho análisis debe plantearse antes de tomar cualquier decisión en nuestro futuro.

Es habitual, para aquellos docentes interesados en la mejora educativa, introducir nuevas herramientas sin plantearse si las anteriores han funcionado. Adoptar un nuevo sistema de gestión de aula sin haber extraído todo el jugo al anterior. Cambiar una herramienta para modificar el tamaño de las imágenes sin que el uso de la misma mejore sustancialmente la que llevábamos tiempo usando. Desperdiciando, al fin y al cabo, esfuerzos en una actualización que impide pararnos a ver los resultados. Rapidez e inmediatez de los cambios. Aprendizaje y desaprendizaje de modelos y prácticas educativas de forma demasiado asidua.

Tan malo es el inmovilismo como el continuo avance sin control. Tan malo es no subir al tren como hacerlo en uno cuyo destino nunca se alcanza porque no tenemos tiempo de analizar si nos estamos equivocando en el que hemos escogido. Demasiado esfuerzo poco productivo. Demasiada profusión de recursos para equivocarnos por exceso.

El punto de ebullición es el que es y los tiempos de cocción de los alimentos vienen muy marcados. Tan mala es la carne cruda como esa que, por tiempos excesivos, tiene la misma consistencia que una suela de zapato. Quizás conviene frenar un poco para aquellos que van demasiado rápidos. El problema fundamental de hacerlo y equivocarse en la frenada es que las necesidades educativas también van en otro tren de velocidad continua. Jugar con las temperaturas y los tiempos de cocción es algo, para aquellos que entran habitualmente en la cocina, realmente complicado.

TALIS y las percepciones educativas

ImprimirEntre ayer y hoy se está celebrando el Congreso Talis en Madrid. Un Congreso, como todos estos fastos que monta el Ministerio (para Congresos y Jornadas siempre hay dinero), que sirve para que cuatro se monten en su orgasmo ideológico y algunos otros nos pasemos un rato para ver qué cosas dicen algunos que no han pisado un aula en su vida. Eso sí, siempre va bien para publicar algún artículo en los medios para poder criticar al sistema educativo. Especialmente, como no, a la figura del profesorado.

TALIS no es nada más que un estudio de la OCDE cuyo objetivo es ofrecer información sobre los procesos educativos a través de encuestas a profesores y directores de centros educativos. Un sistema para evaluar las percepciones de los docentes y, esos cada vez más burocratizados y politizados, compañeros que cogen las riendas de las direcciones (cada vez elegidos menos democráticamente). Percepciones hechas encuesta. Percepciones que nada tienen que ver, ni con lo que he visto en mi centro educativo ni con lo que me comentan compañeros de otros centros. Percepciones, eso sí, que sirven para seguir justificando el ataque a los docentes. Qué mejor que dar la excusa a los políticos que la gestionan para cargar la culpa sobre los profesionales que dependen de ellos. Qué bonito el derivar responsabilidades.

Si alguien quiere consultar percepciones aquí tenéis el enlace. Para aquellos que quieran ahorrarse una lectura aburrida, que da datos que no sirven de nada (por cuestiones de muestra y la manera cómo se ha hecho la estadística -por cierto, es curioso pero no conozco a nadie que le hayan pasado la encuesta) les recomiendo que se pasen a algo más divertido y útil. Ya sé que han eliminado a España del Mundial, pero las noticias de la Infanta, de Magdalena Álvarez, de UGT, de los fondos de pensiones de los europarlamentarios, etc. dan mucho más jugo que una encuesta que no se leen ni los docentes. Bueno, ni se la leen ni saben que existe. Por cierto, si a alguien le gusta opinar de la misma, que haga un favor y se la lea entera y no se quede con los titulares mediáticos sesgados. Simplemente, un consejo de amigo.

Algunos hemos seguido intermitentemente el Congreso por las redes sociales (paso de mirar un vídeo donde me vierten datos sin sentido) mientras íbamos echando un vistazo a los datos (masoquismo lo llaman). Alucinando con lo que se nos presentaba. Dudando de esa realidad que encontramos en nuestros centros educativos. Pensando en lo fácil que es la manipulación o, quizás, planteándonos que nuestra realidad es producto de un desorden neurológico. Para ello, que mejor que Jose Antonio Marina para aclarárnoslo, vía un tuit de Mariano Fernández Enguita.

talis2Un tuit donde se nos dice claramente que la opinión del docente no sirve para nada. Que somos unos manipuladores de la realidad objetiva. Que no hay nada mejor que grandes “expertos” como él se encarguen de decir las deficiencias educativas en aulas que no han pisado nunca. Qué bonitos son los ideólogos de salón. Especialmente aquellos que montan una Universidad de Padres y lo llaman Parenting. Qué brillantez el uso de anglicismos. Qué profundidad. Qué capacidad innata.

Uno empieza a estar hasta más abajo del ombligo de tertulianos de salón, de estadistas onanistas, de tipejos que pisaron -si alguna vez lo hicieron- un aula en tiempos de los Reyes Católicos. Cansado de que las culpas siempre se den al docente pero, más aún, que exista la desfachatez de montar un congreso de mierda para hablar de las percepciones educativas. Homeopatía en estado puro. Manipulación hasta el infinito y más allá.

Si alguien quiere mejorar la Educación en este país que haga algo pero que se deje de publicar basura y pise las aulas para trabajar codo con codo con los profesionales que se encargan de ello. Las percepciones, más allá de para vender afirmaciones interesadas, sólo sirven para que algunos nos cabreemos y otros puedan soltar alguna máxima sobre el tema.

Señoras y señores del Ministerio, cojan a sus “expertos” educativos de salón y váyanse, con todo el cariño del mundo, a tomar por culo.

Lo mejor y lo peor que ha pasado en Educación este 2014

mejor_peor_14Ha acabado el curso para los alumnos. En pocos días también va a hacerlo para la mayoría de docentes (a excepción de esos que trabajan en Comunidades donde se han adelantado los exámenes de septiembre). Creo que es un buen momento para intentar recopilar las que, a mi entender, han sido las noticias educativas que han marcado este 2014. Noticias que, curiosamente la mayoría de ellas, pueden ser tomadas como buenas o malas en función de la óptica con la que se observen. Perspectiva ideológica lo llaman.

Si empezamos por lo positivo nos encontramos con lo siguiente…

  • Ha sido un año en el que se ha hablado mucho sobre Educación. Muchas noticias educativas que han obligado a gran parte de la sociedad a posicionarse (legislación educativa, cuestiones lingüísticas, formación profesional, modelo de centros, etc.). Es importante hablar sobre Educación y, este año ha sido de los que más líneas se han dedicado al sistema educativo en mucho tiempo.
  • Hay mucho docente trabajando en el aula de forma diferente. Siguen siendo una minoría pero se empieza a ver como parte del colectivo está empezando a plantearse un nuevo modelo de Educación centrado en el alumno, adaptando el currículum para hacerlo cada vez más flexible y usando estrategias para mejorar el aprendizaje de los alumnos. Y, en muchos casos, lo están consiguiendo.
  • La Formación Profesional parece que está despegando en nuestro país. Cada vez más alumnos optan por ella y hay grandes profesionales que están haciendo lo imposible por alejar el mantra que lleva acosándola desde que se creó. La FP es una apuesta de futuro y parece ser que algunas administraciones lo están viendo.
  • Los alumnos están defendiendo sus derechos. Cada vez son más los alumnos implicados en su aprendizaje y en la defensa de lo que creen. Cada vez son más críticos con lo que les rodea. Cada vez se hacen más visibles dentro del sistema.
  • Los padres están empezando a irrumpir en los centros. Se empiezan a ver padres que critican al sistema. Padres que se movilizan para defender los derechos educativos de sus hijos. AMPAS cada vez más críticas con los equipos directivos de los centros que pertenecen. Es bueno. Es muy positivo que se expresen posturas divergentes en los Consejos Escolares.
  • Se ha empezado a criticar el uso indiscriminado de medios tecnológicos. Cada vez son más los docentes, a los que no se puede acusar de tecnofobia por ser usuarios habituales de las TIC, que se están planteando cambiar el cómo introducir esa tecnología en el aula. Se empieza a vislumbrar un cambio de tendencia en el uso de herramientas. Se observa un abandono progresivo del tecnocentrismo (aunque el mismo sea adoptado masivamente por los docentes que están llegando a esto de las TIC).
  • Veo mucho blog de aula. Muchas experiencias expuestas de forma transparente en  la red. Docentes que están enseñando lo que hacen en el aula. Premios que ayudan a visibilizar cosas que antes quedaban ocultas dentro de las paredes de los centros educativos. Transparencia imprescindible dentro de cualquier modelo educativo.

Lamentablemente la balanza sigue aún desequilibrada. A pesar de ser un año que se ha hecho mucho en Educación (especialmente para cambiar de modelo) sigue habiendo algunas cuestiones negativas que siguen lastrando parte de la mejora educativa. Entre ellas…

  • La eliminación de la Selectividad. No es tan bueno que se elimine la Selectividad como plantean algunos. Era la única prueba que permitía, de forma más o menos objetiva (podemos discutir el modelo), hacer justicia a la hora de entrar en las Universidades. Igualaba a los alumnos con independencia del modelo de centro que hubieran elegido. Dejar en manos de entrevistas (o las pruebas que elijan) el acceso a determinadas Universidades me da mucho miedo.
  • La falsa apuesta por la autonomía de centro. Autonomía que viene muy marcada por la eliminación de la democracia dentro de los centros educativos. Democracia imprescindible para la mejora educativa. Autonomía que debe depender más de las posibilidades de los centros para adaptar “el currículum” que en seleccionar, por parte del director, a sus docentes.
  • La legislación educativa se promulga al margen de la comunidad educativa. No hay docentes participando en la elaboración de la misma. No se pregunta a los padres. Se menosprecia la opinión de los alumnos. No es malo que haya cambios legislativos, lo que sí es negativo es de qué manera se están produciendo. La LOMCE, más allá del contenido, ha fallado en las formas. Ni se ha elaborado bien, ni se ha contado con las personas con las que se debería haberlo hecho.
  • Las cuestiones lingüísticas. Hay Comunidades (entre ellas Baleares, Cataluña y Comunidad Valenciana) donde se está jugando toda la batalla educativa con la carta de la lengua vehicular de aprendizaje. Ello obliga a muchos esfuerzos por parte de la comunidad educativa para defender sus legítimas opiniones sobre el tema, pero abandona la discusión sobre temas clave de la Educación.
  • Los comedores escolares. Que los comedores escolares deban abrirse en verano debería hacer sonar todas las alarmas. Hay niños que lo están pasando mal y derivar la tarea asistencial a los centros escolares creo que es sólo poner un parche a un problema bastante más serio.
  • Los recortes educativos. Se sigue recortando en Educación. Los docentes están en el punto de mira de gran parte de la sociedad y son criticados sin darles tregua por parte de muchos medios de comunicación. Que el sistema educativo siga funcionando es gracias a los docentes y creo que el ataque indiscriminado a los mismos (en cuestiones laborales) es un error. Un error por ser uno de los pilares del sistema. Un sistema que no funciona sin sus tres pilares básicos: alumnos, docentes y padres.
  • Los sindicatos educativos. Los sindicatos están fallando en su función. Función que cada vez hacen peor (por diferentes motivos y no todos achacables a ellos). Función que necesita reformularse urgentemente.
  • Los tests. Basar un sistema educativo a base de tests no funciona. Preparar a los alumnos a que superen, cada vez más pruebas, es algo que va en contra de un modelo educativo exitoso.

Haciendo un breve resumen diría que ha sido un año de sensaciones agridulces. Muy dulces por la parte que depende directamente de los alumnos y de los docentes. La actuación de los padres, en ocasiones, una ayuda fundamental pero demasiado exigua aún y, la administración, a la suya. Una que tiene poco que ver con la Educación y más con su modelo ideológico. Un año que deja una sensación muy rara. ¿Qué pensáis vosotros?

Blogs EDUlcorados

Permitidme que me meta una vez más donde no me llaman. Permitidme que vuelva a cuestionar algo que, por determinados motivos, me preocupa en gran manera. Hay algo que se me escapa o, quizás, hay algo que no lo hace. No entiendo la gran cantidad de blogs educativos escritos, en su mayor parte por docentes, que pululan por la red y la ínfima cantidad de ellos que se cuestionan abiertamente, más allá de cuestiones ideológicas puntuales muy marcadas por el pensamiento político de quien se halla tras los mismos, los despropósitos educativos.

No es fácil escribir sobre lo que no funciona. No es cómodo recibir, como bien dicen algunos, comentarios críticos con lo que uno escribe. Más aún cuando la capacidad de asumir críticas viene muy tocada ya por la coyuntura actual. Son cuestiones que frenan la crítica educativa. Son cuestiones que hacen que la crítica se convierta en algo demasiado residual. De cada mil blogs educativos da la sensación que más de la mitad se dediquen a herramientas y, la práctica totalidad restante, a ser usados como blogs de aula. No encuentro blogs críticos con el sistema (más allá de contadas excepciones de visita obligada). No es de lógica que no se critique lo que no funciona. Más aún cuando la crítica casi siempre, si está bien fundamentada, es lo que ayuda a la mejora.

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La reflexión educativa debe estar expresada en algo más de 140 caracteres. En algo más que unas líneas mal redactadas dentro de un perfil de Facebook. Es mucho más que colgar una imagen invitando a la reflexión. La reflexión educativa es algo mucho más complejo que lo anterior.

Hablar sobre lo que falla es exponer cuestiones a mejorar. Cuestionar abiertamente y de forma más o menos argumentada algunos problemas que están sucediendo en nuestro sistema educativo siempre es positivo. A mayor cuestionamiento, más posibilidades de llegar a acuerdos. A mayor cantidad de acuerdos, mejora educativa de la que se benefician nuestros alumnos y, de rebote, toda la sociedad. No toda la crítica debe ser compartida pero, lo que no puede discutirse es que la misma exista.

Me gustaría que hubiera menos blogs EDUlcorados y más blogs que hablaran sobre cuestiones a mejorar. No es todo tan bonito como a veces se desprende de muchos redactados. El día a día de un docente tiene muchos matices. Matices y cuestiones que hacen que reducirlo a la parte maravillosa deje demasiado cojas las argumentaciones.

Eso sí, el blog también tiene sus limitaciones. Escribir más o menos palabras desde un sofá cuestionando lo que, supuestamente, no funciona tiene poco de válido si ello no sirve para posteriores actuaciones. Lamentablemente es difícil actuar cuando pocos se quejan en voz alta y demasiados, por diferentes motivos más o menos justificables, prefieren agachar la cabeza o rezar en silencio para que puedan seguir pasando los años hasta llegar a su jubilación. Lamentablemente, lo anterior sigue siendo la dinámica más habitual. Dinámica que no me gusta. Dinámica que me gustaría que cambiara. Hasta entonces… muchos molinos de viento y pocas excavadoras.

Elegir dispositivo tecnológico para el aula

dispositivo_ticNo me gusta demasiado hablar sobre utensilios tecnológicos en el aspecto de venderlos para el aula. Aún menos exponer qué elementos recomendaría para el aula (por estar siempre sujeto a dar una opinión demasiado subjetiva). A pesar de ello y, por determinados correos electrónicos y reuniones que he tenido este curso que justo finaliza, me voy a atrever a dar mi opinión sobre el dispositivo que, a mi entender, sería recomendable en cada una de las etapas educativas de nuestro país. Eso sí, siempre sujeto a la necesidad de una metodología bien planificada y a un proyecto educativo de centro en condiciones (donde el profesorado ha de estar bien formado y capacitado en dicho elemento y en su posterior uso).

¿Por qué aún estamos hablando sobre el equipamiento informático en el ámbito educativo? No tenemos conferencias ni debates sobre los lápices, sus tipos y utilidades de los mismos. (Seymour Papert)

Pues sí, seguimos hablando de aparatos (y lo que seguiremos). Seguimos hablando de las bondades de las tabletas, de sus inconvenientes, de las Google Glass, de las impresoras 3D, de los netbooks, de los portátiles, de si Windows, de si Linux, de si Moodle, de si… muchas conferencias, jornadas y artículos destinados a analizar las bondades e inconvenientes de elegir un tipo de tecnología determinado y todos los servicios que debemos incorporar a la misma.

¿Qué dispositivo electrónico elegir para nuestra aula? ¿Qué herramienta utilizar? Dos cuestiones muy complejas que van a depender en gran medida de varias circunstancias. Circunstancias como las siguientes:

  • Economía. Sí, en la situación actual la economía va a lastrar el uso de uno u otro aparato tecnológico. Sin subvenciones públicas, la tipología de nuestro alumnado va a marcar la elección. Y sí, éste va a ser el motivo principal para tomar una decisión (por mucho que no queramos verlo)
  • Etapa a la que va dirigido. No es lo mismo etapas tempranas que cuando llegamos a últimos cursos de Primaria o en la ESO. Tampoco tiene nada que ver la Formación Profesional con el Bachillerato. Cada etapa tiene sus propios dispositivos. En las etapas iniciales queda claro que el uso fundamental del dispositivo es el que permita una mayor interacción con el alumno. Pantallas táctiles, juegos, etc. Muy diferente en etapas más destinadas a la creación de contenidos y estrategias educativas de gestión rápida de la información.

Son los únicos factores que limitan la elección. Más allá de los anteriores, que siempre dependen del alumno y sus familias, cualquier otra decisión supeditada a los docentes e, incluso a las estrategias de marketing que tenga el centro educativo, son totalmente falsos. Vender el uso de tecnología para tener a los padres contentos es un error. La tecnología siempre debe estar enfocada al alumno. Siempre.

¿Cuáles son las alternativas que pueden plantearse?

Hay dos elementos tecnológicos clave: equipos de aula y equipos individuales. Como equipo de aula, imprescindible la existencia de un proyector con una pizarra blanca (de esas tipo vileda). Para etapas de Infantil y Primaria están dando buenos resultados las PDI, especialmente las que permiten una mayor interacción de tipo táctil (hay PDI que sólo funcionan con sus “rotuladores” que se habrían de desterrar de una vez). En Secundaria la cosa ya cambia. La PDI deja de tener sentido y la interacción táctil con el aparato se convierte en algo totalmente secundario. ¿Podríamos hablar de equipos informáticos centrados en un aula o tiramos hacia un sistema de dotaciones móviles individuales o para grupos pequeños? ¿Desterramos el uso de tabletas y nos vamos a dispositivos mixtos o sin ningún tipo de pantalla táctil? Decisión muy marcada, en su mayor parte, por motivos alejados del aprendizaje.

Si tuviera que decidir el equipo para Primaria lo tendría claro. Dotaciones de aula. Nada de dispositivos individuales. Eso no excluye la posibilidad de disponer de equipos móviles táctiles. Sí, lo tengo bastante claro, en caso de optar por dispositivos en Infantil y Primaria los dispositivos móviles son los más adecuados. ¿Marca y modelo? A gusto del consumidor pero siempre procurando que tenga dos características fundamentales: robustez y rápida reacción frente a los dedos de los niños.

En la ESO la cuestión cambia. Dispositivos individuales o aulas de informática plagadas de dispositivos móviles son las dos opciones que plantearía. Dispositivos móviles de un mínimo de 13 pulgadas (lo siento, los netbooks son un error por las limitaciones visuales en determinados usos) basados en sistemas operativos libres (¿Es posible plantearse el uso de Chromebooks con el sistema operativo de Google? Salen bien de precio y hay algunos modelos mixtos -con pantalla táctil-). Dispositivos que permitan, en un momento determinado, salir del aula donde estén integrados para ser usados cuando se necesiten. Necesidades que no deben ocupar la totalidad de las clases. La tecnología como recurso, no como objeto del aprendizaje.

En Bachillerato se podría plantear el mismo modelo que para la ESO, introduciendo algún tipo de elemento “nuevo”. De esas novedades que están tan de moda. Eso sí, novedad siempre sujeta a un objetivo claro. Son aprendizajes más complejos y, por tanto, esa complejidad lastra la elección de la tecnología. En caso de Bachillerato está claro mi planteamiento: aulas de informática con dispositivos móviles (no me gusta ni me parece adecuado el modelo 1 a 1).

Finalmente la FP. Ahí depende mucho del tipo de ciclo. Cada ciclo necesita su tecnología y las dotaciones han de venir muy marcadas por el mismo. Globalizar la FP para dotar indiscriminadamente a los centros es un error. Ahí sí que podemos encontrarnos con programas que necesiten, por ejemplo, Windows. Hay programas de facturación que no funcionan bajo Linux. Hay programas de diseño que son imprescindibles que tampoco lo hacen. El programa marcará mucho el tipo de aparato. Aquí sí que somos dependientes del “programa”.

Todo lo anterior son simplemente apreciaciones en clave personal. Ideas que, una vez realizado el correcto diseño, podrían ser aplicadas como modelo para la dotación. Eso sí, sin olvidar nunca, como llevo mucho tiempo diciendo que si la tecnología sólo sirve para hacer lo mismo de forma más lenta más vale olvidarse de la misma. Primero siempre la metodología. Una vez la tengamos clara y sepamos en qué vamos a trabajar de forma cooperativa en el centro entre los docentes podremos empezar a introducirla. Hasta entonces, cualquier introducción de tecnología es completamente contraproducente.

El arte de la respuesta

verguenza_14Estos últimos días determinados blogs relacionados con el mundo educativo están, especialmente si son gestionados por docentes, poniendo verde a una supuesta profesora universitaria de Física por una carta que, según parece, ha enviado a sus alumnos recriminándoles el bajo nivel en el examen. Una carta que algunos docentes se han apresurado a criticar por considerar que no se deben presuponer cuestiones asumidas a un alumno y que la responsabilidad en todo momento del aprendizaje del alumno es del profesor que imparta, en cada momento la materia.

Como veis acabo de colgar las notas finales del ordinario de Física II.

No puedo por menos que haceros llegar mi más profundo descontento con lo que he tenido que leer en los últimos días. Ya no se trata de no hacer o de no saber, sino de las auténticas BURRADAS que muchos de vosotros habéis dejado por escrito, amén de faltas de ortografía que me hacían sangrar los ojos, así como auténticas cochinadas de examen llenos de tipex, tachones, frases sin acabar, bailes de ecuaciones sin sentido ni explicación, ausencia de hilo conductor de las exposiciones, pésimas redacciones y laberintos de letras ilegibles.

Se supone que sois universitarios, que dentro de algunos años llevaréis las riendas de la sociedad y tendréis que trabajar por ella. ¿Sabéis qué imagen dais algunos con vuestros exámenes?

Me da vergüenza colgar esta lista, os aseguro de corazón que me da vergüenza y que todos los exámenes que no pasan de 4 están corregidos dos veces con lupa intentando buscar algún detalle que se me hubiera pasado para subir la nota. La gran pregunta es ¿no os da vergüenza a vosotros?

He encontrado hielo fundente a 100°C, a 6,66°C a -20°C, … ¿A QUÉ TEMPERATURA ESTÁ EL HIELO FUNDENTE, POR DIOS? ¿O es la palabra fundente lo que no entendéis? (cosa que ya me preocuparía en exceso). Primeros principios de la termodinámica que relacionan el trabajo con la carga, CON LA CARGA!!!!!!!! ¿QUÉ CARGA? Haces de luz con trayectorias en espiral ¿LO HABÉIS VISTO ALGUNA VEZ? Luz no luminosa. ¿QUÉ ES ESO? Y no sigo porque la lista de despropósitos es infinita. Y ninguna de estas “originalidades” las he encontrado una única vez sino varias, algunas hasta unas cuantas docenas de veces. ¿NO OS DA VERGÜENZA?

Espero y confío que esto os sirva de aprendizaje para el extraordinario, que hagáis los exámenes limpios, ordenados, bien redactados, sin faltas de ortografía ni burradas infantiles y sobre todo espero que estudiéis como lo que sois, estudiantes universitarios, ADULTOS. Como tales ocupáis un lugar privilegiado en estos tiempos tan difíciles que corren, y ello os obliga a estudiar 8 horas diarias, a trabajar como cualquier trabajador once meses al año, cosa que por más que me juréis que hacéis no puedo creer a la vista de la inmensa mayoría de lo que he leído.

No sería justo por mi parte hablar sólo de los desastres que he encontrado, aunque hayan sido la más aplastante mayoría, como veis en la lista. Ha habido exámenes que han sido una auténtica delicia de corregir (sic), de algunos de vosotros que traslucís con rotunda evidencia lo mucho que habéis estudiado y lo que os habéis esforzado durante toda la evaluación continua. Mi enhorabuena más sincera a todos vosotros. Y mi agradecimiento por vuestro esfuerzo.

Y si unos cuantos pueden ¿por qué los demás no? Pensadlo. Por favor. Haced autoanálisis, una autocrítica, tened el valor de ser sinceros con vosotros mismos y poned el remedio a tiempo. O en caso contrario no os empeñéis en algo que os queda grande, si es que es esa la conclusión.

Repito que sois unos privilegiados en estos tiempos tan duros que corren y que es inmoral la forma en la que muchos de vosotros despilfarráis recursos y vuestro potencial. Como consejo de abuela os digo algo que seguro que ya os han dicho antes: jamás volveréis a tener ni la edad, ni la fuerza, ni el potencial, ni las oportunidades que tenéis hoy, aprovechadlas antes de que os tengáis que arrepentir de no haberlas aprovechado.

Estoy muy muy disgustada, y en honor a la verdad, cabreada. Es por ello, y por otras ocupaciones que tengo, que prefiero enfriar y dejar la revisión de exámenes para el lunes 16. Si venís a ver vuestros exámenes haceros conscientes de lo que habéis escrito, leed el Tipler, y analizar (sic) vuestras respuestas. No estoy dispuesta a repetir cien veces lo mismo. A muchos os voy a poner a leer en voz alta lo que habéis escrito. Espero que en el extraordinario me deis más alegrías. Recibid todos un saludo

Después de leer la carta y los alegatos de aquellos que achacan la culpabilidad a la profesora por el bajo nivel de sus alumnos y por la reprimenda pública que da a algunos de ellos me planteo que hay algo que no acaba de funcionar bien en el mundo educativo. Culpabilizar a alguien por el simple hecho de expresar una situación que depende, en muchos casos, de un mal aprendizaje previo del alumno no creo que sea la solución. Aún menos el hecho de plantear la necesidad de que en todo momento se deba proceder a repetir aprendizajes. No encuentro lógico que la exigencia deba verse reducida hasta el mínimo. Ni aún menos que no se pueda culpabilizar a alguien de los errores que se están cometiendo. Si un alumno nos llega a primero de ESO sin saber sumar, restar, multiplicar o dividir, ¿de quién es la culpa? Si llega sin saber leer o escribir, ¿es responsabilidad del docente de primero de ESO? ¿Debe asumir que lo que le llega es una hoja en blanco? ¿Debe volver a insistir en lo que durante nueve años (cuento la etapa infantil) no ha asumido? ¿Debe volver a empezar de cero? No lo compro. Hay algo que falla y tan malo es escudarse en la falta de aprendizajes previos como hacer la crítica fácil a quien opina que sus alumnos llegan con falta de base. Hay un término medio. Hay cuestiones que no funcionan y errores a los que debe buscarse la causa.

Hay momentos en que me da la sensación que estamos infantilizando a gran parte de la sociedad. La Universidad, por muchos defectos que tenga, es un lugar donde la infancia debe haberse abandonado. Esos intentos de algunos en primarizar la Secundaria y secundarizar la Universidad creo que es un auténtico despropósito. Necesitamos que los alumnos en algún momento se hagan adultos y responsables de ese estado. Mantener la disculpa y usar siempre mensajes positivos de refuerzo es algo que, más allá de lo bonito que quede a nivel pedagógico, va a acabar siendo totalmente contraproducente.

No defiendo el contenido de la carta (las formas no me acaban de gustar) ni la forma como imparte docencia la interfecta (no lo conozco) pero, de ahí a defender a ultranza el refuerzo positivo y la necesidad de seguir utilizando la educación del algodón para justificarlo todo hay un gran trecho.

Los CIS valencianos, el negocio educativo del siglo

Fuente: http://www.lasprovincias.es

Fuente: http://www.lasprovincias.es

La Conselleria de Educación de la Comunidad Valenciana ha sacado a concurso la licitación para las empresas que quieran optar a la creación de un CIS (Centro de Iniciativa Social). Centros educativos en terreno que va a ceder la Conselleria de Educación de la Comunidad Valenciana que, una vez construidos, van a tener garantizado el concierto (o sea que la administración se haga cargo del salario de sus docentes y de los gastos de mantenimiento). Centros que, al cabo de 75 años, van a devolverse a la Generalitat. Centros que durante 75 años van a poder ser explotados por la empresa concesionaria.

Es una pena no tener los ocho millones y medio, que va a ser el dinero que va a costar licitar los dos centros que salen a concurso. Dos centros con capacidad para 1200 alumnos. Centros que van a generar (ya hice el análisis de beneficios en su momento -enlace-) unos 400000 mil euros anuales cada uno. En total 800000 mil euros. Dinero que va a permitir recuperar la inversión en un plazo de diez años. Quedan, por tanto, 65 años para seguir explotando ese negocio. Años en los que se va a generar la friolera de 52 millones de euros. Eso sí, pagando un canon anual al gobierno valenciano de 8500 euros. Alucinante.

Hay muchas cuestiones que no entiendo. Por lo que se ve si tienes dinero, la administración valenciana, te ofrece la posibilidad de realizar una inversión en la que te garantizan multiplicar por siete la inversión. Te garantizan el pago de tus trabajadores y el mantenimiento de la empresa. Te garantizan que, en caso de que tengas problemas, recuperes la inversión y puedas beneficiarte de indemnizaciones por dejar de cumplir tu función. O hay algo que no entiendo o es un fraude de ley. ¿Por qué los propietarios de las empresas no pueden acogerse a este modelo? ¿Qué sentido tiene permitir la creación de centros educativos en suelo público, pagando todos los gastos que pueda generar su funcionamiento -nóminas de sus trabajadores incluidas-, para que lo gestionen empresas privadas? ¿Dónde está el ahorro? ¿Qué sentido tiene hacer lo anterior? ¿Quién está detrás de las empresas que tienen la mayor parte de conciertos educativos? Bueno, esto ya es, rizando el rizo, el mayor despropósito educativo de la historia.

Por cierto, en este caso dudo que haya ninguna empresa con ese capital. Capital que en este caso, como en todos los de los centros concertados (no olvidemos que hay años que determinadas organizaciones y entramados empresariales que se han gastado cientos de millones en infraestructuras educativas) vienen siempre avalados por determinadas entidades bancarias. Entidades bancarias que, en algunos casos, ofrecen préstamos a tipo de interés menor del de mercado. Préstamos que, también en algunos casos, vienen supuestamente avalados por determinados grupos u organizaciones.

Que no. Que esto de los centros concertados no es ningún sistema para satisfacer las necesidades de los padres. Se trata, simple y llanamente, de un tipo de empresas muy rentables.

La administración educativa catalana obligará a los alumnos a aprender a ser esclavos

apsQue estamos en un contexto plagado de ideas absurdas y nocivas que recaen directamente en el sistema educativo es algo que, a nadie que sepa un poco de esto o se lea las noticias que se publican sobre el tema, se le escapa. Noticias que, a veces avaladas por la administración de turno, obligan a replantearse qué estamos haciendo y qué podemos hacer para que no sigan usando a los alumnos como campo de batalla de la ideología de la administración de turno. Mucho quejarse de que un docente pueda expresar libremente sus ideas en el aula y, a continuación, las consejerías haciendo su política para manipular a los chavales.

El último caso ha sido el “invento” (premeditado y con alevosía) de la administración educativa catalana. Un invento que conozco de primera mano por haber visto como se nos vendió en un Claustro por parte de la responsable del Centro de Profesorado de nuestra zona, con oposición de gran parte de los docentes y que, finalmente, va a ser aplicado en mi centro educativo por obra y gracia de nuestro director. Director que desoyendo las dudas y críticas al mismo que se tuvo en su presentación ha decidido, unilateralmente, poner en marcha el proyecto en el centro. Algo de lo que me quejé en voz alta y mediante un correo a mis compañeros. Algo que, como empieza a ser demasiado habitual en muchas decisiones que se toman en algunos centros educativos, se aprueba sin ningún tipo de votación previa.

El invento se llama Programa de Aprendizaje y Servicio. Un programa que, supuestamente, enseña a los alumnos a ser altruistas. A darlo todo por los demás sin recibir nada a cambio. A trabajar de gratis sustituyendo labores que, hasta ahora, estaban realizando trabajadores sociales. Voluntarismo por obligación. Servitud a cambio de nada. Programa que se puede consultar en la siguiente web. Programa que, curiosamente, está avalado entre otros por la Fundació Escola Cristiana de Catalunya. Fundación que gestiona directamente más del 80% de centros concertados catalanes. Fundación muy relacionada con la ideología política de la consellera catalana. Fundación muy alejada de lo que significa la Escuela Pública. Además de la fundación anterior hay organizaciones de sesgo muy politizado. Realmente sorprende que nos vendan un invento para dejar en manos de la concertada una supuesta materia que van a verse obligados a cursar los alumnos de la pública. Muy clarificador.

Que no. Que no puede obligarse a un alumno a ser altruista (o sea, en este caso, que trabaje parte de sus horas gratis haciendo un servicio social). Que la mili y la objeción de conciencia ya se abolieron hace muchos años. Que potenciar este tipo de actuaciones lo único que hacen es acostumbrar a que, una vez han salido del sistema educativo, se planteen trabajar gratis en las empresas para conseguir experiencia. Que no es lo recomendable. Y menos a golpe de obligación bajo amenaza de no dar el título si no pasan por el aro.

La política educativa catalana tiene un sesgo ideológico muy marcado. Marcado por determinadas organizaciones. Marcado por determinadas maneras de hacer que chocan mucho con la libertad y tienen poco de democráticas. La democracia no habla de potenciar el trabajar gratis. La esclavitud se abolió hace muchos años pero parece que algunos aún no se hayan enterado. Eso sí, otra noticia más, de la que muchos padres no van a enterarse y que demasiados docentes, una vez expresada la queja inicial, van a asumir por imperativo legal.

Educar para la desigualdad

igualdad14Muchas líneas y gran cantidad de blogs hablando sobre educación en valores, educación para la igualdad, coeducación, inclusión, etc. Muchos vocablos para referirse a algo tan necesario como es marcar unas pautas comunes para que nuestros alumnos, sea cual sea su sexo, raza o situación socioeconómica puedan tener las mismas oportunidades. Algo que es muy difícil de mantener. Más aún cuando determinadas situaciones siguen primando en la sociedad que impera en nuestro país.

Hoy coronan al futuro Rey. Una coronación de un hombre por delante de sus dos hermanas. Algo que choca con la igualdad entre hombres y mujeres. Algo que consiente gran parte de la ciudadanía española mediante los votos que expresaron en las últimas elecciones. Democracia para la desigualdad. Democracia para considerar al hombre superior a la mujer. Democracia para expresar que alguien pueda, simplemente por haber nacido en determinada familia, ser superior a otros.

No tiene ningún sentido hablar de igualdad cuando nuestra sociedad es totalmente desigual. Las personas que ayer vi durmiendo en cajeros no son iguales que los que gestionan esos grandes bancos cuyas siglas están encima de donde estaban durmiendo. No tienen los mismos derechos. No han tenido las mismas oportunidades. La sociedad ha permitido que se liquide todo el sentido de la igualdad. Igualdad que no debe estar ligada a igualdades mal entendidas. Tener las mismas oportunidades no implica que todo el mundo llegue al mismo lugar pero, si ya las oportunidades no son las mismas, entonces el sistema educativo está fallando. El entramado social también. Los principios de igualdad se rompen.

¿Qué sentido tiene educar para la igualdad cuando nuestra sociedad es completamente desigual? ¿Qué sentido tiene regirse por un principio legal que habla de igualdad cuando, en la realidad, se rompe según necesidades del guión? ¿Qué sentido tiene hablar de buenismo en el ámbito educativo cuando lo que prima es el “coge la pasta y corre”?

No estamos en un sistema educativo que promueve la igualdad. Nos encontramos centros que segregan por sexos pagados con los impuestos de los ciudadanos. Vemos centros educativos subvencionados donde es raro encontrarnos algún tono más oscuro (como no sea algún docente que ha pasado por los rayos UVA) que el blanco ario. Centros que segregan por niveles a edades tempranas. Bilingüismo en el que se escudan muchos centros para separar a los “que sirven y a los que no”. Pero, ¿quién es alguien para decir que alguien sirve o no? ¿Quién ha dado el poder a los centros educativos para tener la varita mágica de saber el futuro de nuestros alumnos? ¿Quién ha decidido expulsar del sistema educativo, cada vez a etapas más precoces, a determinados alumnos? Por favor… esto se llama segregación e hijoputismo educativo.

No es de recibo que los centros educativos potencien la desigualdad. Mucho menos que la acepten como un valor contra el que no se puede luchar. Tampoco la administración debería permitirlo. La sociedad se merece ser mucho más justa. Y si la brecha va aumentando y dinamitamos el sistema educativo (lo más justo que existía hasta entonces y donde alguno, incluso partiendo de capas sociales desfavorecidas, conseguía cambiar de estatus) el punto de no retorno es cada vez más cercano. Determinismo por nacimiento. Nacer en una determinada familia determina el futuro. Un futuro que no debería estar determinado por factores ajenos al alumno. Un futuro que, por muchos que quieran defender su preponderancia en la escala trófica, debiera ser libre de imaginarse.

Estamos en un país desigual. Hoy se producirá tan sólo una desigualdad más. Otra afrenta a la sociedad de unos clanes que apuntalan privilegios. Otra más y ya llevamos muchas en los últimos tiempos. No es momento de aceptarlo. Es momento de luchar pero, como siempre pasa, hay gran parte de la sociedad a la que le da igual (o, incluso, que aceptan ese estado de sumisión libremente). Mucho por hacer. Muchísimo por cambiar.

Big data, sistema educativo y tecnología

En los últimos tiempos se está hablando mucho de la cuestión de la manipulación de grandes datos en el sistema educativo. Datos que se generan al capturar determinada información de la comunidad educativa (alumnos, docentes y padres) que, controlados por la administración (mediante sus programas de gestión de alumnos -léase Séneca, Saga o similares), se almacenan, comparten y visualizan en un entorno sometido supuestamente a un control riguroso (a nivel de protección de los mismos) por parte de organismos oficiales.

Pero, ¿qué pasa cuando entran agentes externos -empresas privadas- a gestionar esos grandes datos? ¿Qué pasa cuándo usamos sistemas de terceros en nuestro centro educativo en el que los alumnos introducen sus datos? ¿Qué pasa con esas calificaciones que, usando una determinada plataforma, están en poder de una determinada empresa? ¿Es seguro que esos datos no se estén utilizando para realizar un análisis de la población escolar? ¿Seguro que no se usan para “mejorar” el producto? ¿Seguro que no se usan para analizar futuras estrategias comerciales? Los términos de uso y privacidad son muy elásticos. Más aún cuando la mayoría de empresas permiten que esos datos puedan ser usados de forma interna para ofrecer “una mejor experiencia de usuario”.

La tecnología hace que cada vez haya más datos distribuidos por la red. Cada vez son mayores las empresas que están viendo en los datos un negocio. Datos que se obtienen de forma demasiado sencilla. Datos que, una vez salidos de las teclas y expuestos en la nube, son muy difíciles de controlar. Datos sensibles que sirven para cuestiones alejadas de la mejora del sistema educativo. Datos que, al fin y al cabo, implican mucho dinero. Controlar los datos es controlar el sistema. Controlar el sistema significa controlar los intercambios de capital.

Hace unos pocos años en Estados Unidos crearon un sistema para almacenar esa cantidad ingente de datos que se obtenían en los centros educativos. Un sistema seguro que permitía gestionar la forma cómo se iban compartiendo. Algo, supuestamente, para mejorar la transparencia y la responsabilidad. Un software de fuentes abiertas. Una solución, llamada inBloom. Una solución pensada para permitir a los docentes obtener un perfil más completo de sus alumnos y de su progreso para poder individualizar su formación ahorrando tiempo, esfuerzo y recursos. Todo maravilloso. Eso sí, tan sólo con la pequeña pega de que los dos grandes inversores tras el invento eran Bill Gates y el mayor industrial de la industria del acero americana. Inversores que desembolsaron la friolera de cien millones de dólares. ¿Alguien cree realmente que la creación de ese sistema de almacenamiento y gestión de datos se ha realizado de forma altruista tal como se vende? ¿Alguien se cree, y más sabiendo la trayectoria de Bill Gates y su intento de control del sistema educativo americano (mediante el Common Core), que esto se ha hecho para no poder meter mano a esos datos?

Debo reconocer, a pesar de lo anterior, que es imprescindible la recopilación de datos de nuestros alumnos. Los docentes lo hacemos cada día. Los padres reciben esas comunicaciones, como mínimo, de forma trimestral o por comunicaciones de los tutores. Los alumnos, libremente, comparten mucha información en determinados medios de terceros que les permiten personalizar la publicidad que reciben estableciendo un control bastante grande de hábitos de navegación y consumo. El problema viene cuando el objetivo de la empresa es controlar y usar los datos de forma poco ética. Algo que, por mucha LOPD que tengamos, tiene poca solución (la mayoría de servidores de esas empresas se hallan en países de terceros con leyes sobre manipulación de datos mucho más laxas). Entonces, ¿cuál es la solución? No lo tengo demasiado claro y creo que, o bien tenemos claro qué datos vendemos y a quién, o el Big data va a convertirse en un problema demasiado serio en nuestro sistema educativo.

Eso sí, para aquellos que sigan queriendo ver sólo la parte positiva del asunto, que obvien el texto anterior y se queden con esta infografía.

How Can Data Mining & Analytics Enhance Education?

¿Por qué no? Primeras puntadas para un nuevo sindicato docente

Hace más de un año que me puse a reflexionar en diferentes foros -presencialmente y en redes sociales-, formados por docentes de la pública, sobre la necesidad de crear un nuevo sindicato docente. Los docentes de la pública necesitamos un nuevo sindicato que nos aporte ilusión. Un sindicato cuyo único objetivo sea el de mejorar las condiciones laborales de los docentes (de cualquier nivel y situación administrativa: funcionarios, interinos y sustitutos). Un sindicato al margen de los partidos políticos. Un sindicato donde quepa cualquier docente con ganas e ilusiones.

¿Por qué no montar un proyecto colaborativo para tal fin? Un proyecto distribuido por nodos (uno para cada Comunidad Autónoma), donde puede participar libremente cualquier docente de la pública (funcionario, interino o sustituto). No importa si ya se está afiliado a un sindicato educativo ni tan sólo la ideología de uno. Lo importante es crear algo, abierto a todos, para que los derechos que tenemos como profesionales puedan ser defendidos por algún tipo de organización cuyo principal objetivo sea el de la “defensa del docente que trabaja en un centro público”.

Es por ello que he creado una comunidad en Google donde hablar sobre el tema. Donde volver a ilusionarse en algo en lo que hemos perdido la ilusión. Donde las intenciones son lo que cuentan y, ¿qué mejor que trabajar codo con codo para hacerlo posible?

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Para participar en la comunidad tan sólo se tiene que solicitar unirse a la misma. Todos seréis bienvenidos. A mayor cantidad de aportaciones el trabajo será más productivo y el diseño más eficaz. ¿Por qué no trabajar para que algo bueno salga de todo esto? ¿Por qué no volver a ilusionarnos en algo que se ha convertido en un foco de crítica permanente? ¿Por qué no?

Todos los materiales de trabajo van a estar publicados en abierto. Para ello también se ha creado una página donde se puede consultar todo lo que se vaya trabajando en la Comunidad. La transparencia se hace necesaria. A mayor transparencia de lo que se va haciendo, más cantidad de inputs se reciben. Toca ser transparentes. Y mucho. Más aún para romper con las dinámicas actuales que poseen la mayoría de sindicatos docentes.

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Desde este artículo os animo a participar. Es un viaje que puede ser muy interesante. Seguro que con problemas que van a ir surgiendo pero, lo que no podemos (y aún menos en la situación actual) es dejar que, por inmovilismo, las cosas en este aspecto sigan degradándose como lo están haciendo. Nos merecemos más. El docente de la pública se merece mucho más. Por eso, ¿por qué no decir lo que queremos? Yo lo he dicho alto y claro. Ahora es vuestro turno.

Dos falsas afirmaciones sobre el uso de tecnología educativa

Hay dos afirmaciones que, no por ser constantemente repetidas en muchos foros, dejan de ser falsas. Dos afirmaciones muy relacionadas con el uso de la tecnología en el aula basadas en unas premisas incorrectas que se han demostrado, de forma empírica, completamente falsas.

Estos últimos días se está viralizando un vídeo en Youtube donde se muestra cómo los chavales de hoy en día reaccionan frente a tecnología obsoleta (en este caso frente a un equipo informático de finales de los ochenta). Un vídeo que tiene mucho que ver con las dos falsedades que comento al principio del artículo.

En el vídeo se observa la dificultad de los chavales y su sorpresa, acostumbrados a equipos mucho más modernos y al uso de dispositivos táctiles, al verse frente a un armatoste de los que más de uno hemos conocido, con suerte, en nuestros domicilios y aulas de informática (en caso que en nuestro centro educativo tuviéramos la suerte de tener una). Una dificultad que, seguramente, van a tener los chavales dentro de veinte años cuando se enfrenten con la tecnología actual. Algo que debería hacernos reflexionar sobre las siguientes afirmaciones:

  • Necesitamos introducir lo último (léase tabletas, Google Glass, etc.) en las aulas porque es el futuro y no podemos enseñar con herramientas del pasado
  • Debemos preparar al alumno con las herramientas que se va a encontrar en su vida laboral

¿Nadie ha oído nunca las afirmaciones anteriores en determinados foros educativos? No me lo creo. Son un par de mantras que están haciendo mucho daño. Más aún cuando dotar a esas afirmaciones de una capa de veracidad implica un error en la concepción del sistema educativo. Tecnocentrismo basado en futuribles y en realidades actuales demasiado variables a lo largo del tiempo.

Dentro de unos años la tecnología, a nivel de elementos tecnológicos y programas, poco tendrá que ver con lo que existe actualmente. Nadie puede predecir, con la evolución constante a la que está sometido el sector tecnológico, lo que nos vamos a encontrar en nuestros centros de trabajo ni, tan sólo, el tipo de sociedad imperante (¿quién dice que no se haya vuelto a los orígenes?).

Muchos empezamos con equipos lentos, basados en programas que hoy en día nadie usa, y nos hemos adaptado a lo que nos hemos ido encontrando. Nadie sabía usar móviles táctiles y ahora los problemas los tenemos cuando debemos usar el teclado. Nadie se planteaba que la comunicación online bidireccional fuera tan sencilla y hoy nos cuesta prescindir de ella. Patrones que no podemos predecir. Situaciones que tienen poco de controlables.

Es por lo anterior que resulta absurdo mantener el discurso de que en nuestras aulas debemos tener lo último en tecnología. Necesitamos una tecnología que nos cubra nuestras necesidades (algo que, por cierto, hace con creces equipos de hace diez años que estamos retirando a almacenes cada vez más llenos de polvo). Necesitamos un discurso que no se centre en el tecnocentrismo y en la novedad. Necesitamos saber que usemos el dispositivo que usemos tiene la misma relevancia para el futuro de los chavales.

En referencia a las herramientas, lo mismo que lo anterior. Preparar a alumnos para que usen una determinada herramienta que, en el momento actual puede solucionar sus problemas, no puede inferir que la misma sea la que van a usar en el futuro. Por tanto, al igual que con el aparato, la herramienta es sólo un medio. Un medio en el cual no debemos centrar el aprendizaje. Un medio que poco tendrá que ver con lo que se va a usar en un futuro.

Dentro de veinticinco años me gustaría ver qué ha pasado con lo que ahora consideramos la última moda tecnológica. Eso sí, estoy seguro de que en esa época seguirán existiendo los mismos que defienden lo último como necesidad imperiosa de ser implementado en nuestras aulas.

De la tecnofilia educativa a la apostasía

forges_apostasia14Las experiencias personales tienen poco de extrapolables pero permiten entender el porqué de determinadas afirmaciones, cuestionamientos y posicionamientos. No tiene sentido defender una posición inmovilista cuando lo importante, y una de las pocas ventajas que tenemos los seres humanos respecto a otras especies animales, es poder variar nuestro pensamiento en función de situaciones subjetivas más o menos objetivables. Éste es el caso de las TIC. Un entramado de productos tecnológicos cuyo uso, supuestamente, permite una adaptabilidad al contexto y una mejora educativa. Algo que se ha demostrado falso. Premisas cuya acepción mayoritaria ha supuesto un despropósito mayúsculo.

Reconozco que soy un gran amante del uso de tecnología en el aula. De los que innovación que llega, innovación que compra. De los primeros en usar moodle en el aula. De los primeros, por cierto, en abandonarlo cuando la vorágine de cursos de formación sobre el tema llega a la extenuación. De los primeros en montar webs de centro bajo CMS (en este caso postnuke). De los primeros en migrarla a Joomla. De los primeros en abandonar su mantenimiento cuando mi centro educativo de entonces decidió usar la plantilla predeterminada que nos vendió la administración educativa. Mucho sumarse a lo último, muchas horas invertidas en autoformación e incontables luchas contra códigos que no entendía, aplicaciones que no funcionaban y herramientas que no me permitían hacer en el aula lo que vendían en sus páginas.

Que sí, que aún pulula algún blog que creé hace más de una década en algún sitio. Que sí, que reconozco que me embarqué en montar páginas basadas en flash. Que sí, que he dado mucho la lata a mis compañeros con las TIC. Tecnófilo donde los haya. Crítico hasta la saciedad con aquellos que no querían, por diferentes motivos (en ese momento me daban igual y criticaba a diestro y siniestro) incorporar la tecnología en su práctica educativa.

Y resulta que la administración apuesta por las TIC. Bueno, más que por las TIC, por dotar de cacharros a tutiplén los centros educativos de muchas Comunidades Autónomas. Asesores TIC que se multiplican. Proyectos millonarios de plataformas educativas auspiciadas por la administración que se difunden masivamente. Empieza la mediatización cuando algunos ya estábamos ahí. Empieza la mediatización sin contar con nosotros ni con los que, por diferentes motivos, eran reacios a usar las TIC. Empieza el descontento. Empieza uno a plantearse que algo no funciona como debiera.

Cada vez más jornadas educativas cuyo núcleo es ver qué están haciendo algunos centros con las TIC. Es imposible echar un vistazo a los miles de blogs donde se comparte material educativo. Se hace harto difícil seguir las experiencias tan guays con diferentes aparatos que están haciendo grandes compañeros. Llegan los códigos QR, la realidad aumentada, los iPad, las Google Glass, las impresoras 3D, etc. Qué guay. Ya hay de todo para hacer de todo. Bueno, no del todo.

Empiezo a plantearme una gama de grises muy importante entre el blanco y el negro en referencia al uso de la tecnología en el ámbito educativo. Sigo usando las TIC en el aula (y de forma nada marginal) pero me postulo en contra del aparato y/o la herramienta. Nadie está hablando de metodología. Ninguna administración habla de ello y las experiencias siguen siendo algo demasiado difícil de extrapolar. Modelos basados en libros digitales que siguen las mismas pautas de lo que había. Aulas supuestamente abiertas al mundo con las puertas cada vez más cerradas. Aulas en semioscuridad para usar el proyector. Cuántas horas de iluminación de fluorescente para que los alumnos sigan las andanzas de la misma teoría de antes en un proyector.

Me he convertido en un tecnoescéptico. Ya no tengo nada claro el tema de las TIC. No veo mejoras educativas en ninguna parte. Veo que los alumnos evolucionan igual con el uso de equipos informáticos que con estrategias educativas en las que no medie la tecnología. Conviene reformular el sistema y la tecnofilia educativa lo impide (igual que, antaño, la opción tecnofóbica impedía ir más allá). Nos estamos dejando llevar. Pienso en lo que opinaba hace más de veinte años Seymour Papert

Así que si hoy en día vas a las escuelas, se ven una gran cantidad de computadoras, y casi todo el mundo está de acuerdo en que los ordenadores no están siendo utilizados como se debiera. Ahora bien, el discurso liberal dice: “Las escuelas no saben cómo utilizar los ordenadores. Vamos a investigar y a encontrar la mejor manera de utilizar los ordenadores. Una vez tengamos solucionado lo anterior, seguro que van a ser utilizados correctamente y así mejoraremos los resultados” Honestamente creo que se está haciendo al revés.

Las administraciones educativas tienen muy claro cómo deben usarse los ordenadores… con el fin de reforzar su propio concepto de la escuela. Y me parece muy interesante que en la década de 1970, las primeras veces que vi algún equipo informático en las escuelas, fue siempre a través de los esfuerzos de un maestro visionario y rebelde, al que no le gustaba lo que él o ella – a menudo ella – se suponía que debería estar haciendo y vio la posibilidad de cambiar las cosas mediante la introducción de esos equipos. Algo muy romántico. Un romanticismo relacionado con la necesidad del cambio. Así pues fue un instrumento de cambio radical (algo que esos ilusionados maestros pensaban que iba a ser). Y, curiosamente, a mediados de los ochenta este equipamiento quedó en manos de los directores de las escuelas, los ministerios y los departamentos de educación estatales.

Y ahora mirad lo que hicieron con ellos: ya no hay ordenadores en las manos de los maestros visionarios en las aulas. Ahora tengo un aula de informática, hay un plan de estudios de informática y hay un profesor de computación. En otras palabras, el equipo se ha asimilado completamente a la forma de hacer las cosas en la escuela.

La administración intenta controlar el sistema educativo. No permite a los visionarios. Intenta vender lo mismo en los mismos edificios controlado por las mismas personas. Intenta estandarizar cuestiones que no deberían ser estandarizadas.

Una de las primeras críticas al tecnocentrismo pensando en la escuela del futuro. Algo que, lamentablemente, nos estamos encontrando en nuestras aulas más de dos décadas después.

Estoy decepcionado. Preocupado al ver como algunos siguen vendiendo tecnología como sanctasanctórum de la solución educativa. Con ganas de dar el paso final, frenado por mi filia tecnológica. El paso final y más lógico: la apostasía TIC. La renuncia o abjuración de esa falsa religión en la que da la sensación haberse convertido el uso de la tecnología educativa.

#somescola14J y el caso de las lenguas maternas

Esta tarde en Barcelona va a producirse una manifestación para defender el uso del catalán en los centros educativos. Una manifestación tras la que subyacen deseos independentistas (muy respetables, por cierto) so pretexto de defender la no “imposición” (vía sentencia del Tribunal Superior de Cataluña que ratifica sentencias anteriores del Supremo y del Constitucional) que obliga a realizar, para aquellos alumnos cuyas familias lo soliciten, un mínimo del 25% de su currículum en castellano.

Debo reconocer que mi opinión sobre el tema viene muy sesgada por mi lengua materna (el catalán) y, por ello, he defendido siempre que la lengua vehicular del aprendizaje en Cataluña sea el catalán. A pesar de ello no puedo menos que empezar a cuestionarme algunas cuestiones educativas que subyacen tras lo anterior. Cuestiones muy relacionadas con declaraciones de la UNESCO en defensa de la escolarización del alumnado en los primeros cursos en su lengua materna. Algo que choca en gran parte con el modelo de inmersión lingüística aplicado en Cataluña. Algo que choca también con la eliminación de líneas en valenciano en zonas de la Comunidad Valenciana valencianohablantes. Algo que también chirría en esas zonas castellanohablantes de la Comunidad Valenciana donde el número de líneas en castellano se convierte en residual. Algo que es realmente preocupante en las Baleares donde la persecución al catalán es manifiesta con decretos de plurilingüismo que lo único que pretenden es encubrir la desaparición, en muchos casos, de horas de lengua materna. El tema del aprendizaje me preocupa y, por ello, creo que debe primar el beneficio del alumno por delante de cualquier otra cuestión.

Mi generación ha sido la primera en ser educada exclusivamente en catalán. Mi abuelo, maestro de profesión, siempre me comentaba que no tenía ningún sentido (y estoy hablando en la época franquista) en zonas rurales catalanohablantes usar el castellano como lengua vehicular de aprendizaje porque no tenía nada que ver con la lengua que hablaban en casa sus alumnos. Si esto lo traslado actualmente a determinadas zonas de Cataluña, me pongo a pensar en lo anterior y siento escalofríos. La misma defensa del uso de la lengua materna para el aprendizaje se ha manipulado para defender imposiciones lingüísticas (de uno u otro tipo).

Las hemerotecas están llenas de grandes lingüistas que ahora abogan por la inmersión lingüística con independencia de la lengua materna del alumno que, justo antes, abogaban por una enseñanza en la lengua materna. Perich, gran humorista, en el año 93 lo trasladó a una de sus viñetas. Viñeta que debería hacer pensar. Pensar y, especialmente, analizar lo que estamos haciendo con la lengua.

Fuente: El Periódico

Fuente: El Periódico

No tiene ningún sentido la falta de sentido común a la hora de decidir la lengua de aprendizaje del alumno. Aún menos cuando la mayoría de estudios recomiendan el uso de la lengua materna (a excepción de informes recientes subvencionados por algunas administraciones para defender su modelo lingüístico) para ser usada los primeros años de aprendizaje. Debo reconocer que me gustaría que el colectivo rumano pudiera recibir aprendizaje en su lengua e incorporación a las lenguas cooficiales (en el caso que tengamos la suerte de tener), que el colectivo árabe pudiera hacerlo en la suya propia y que, en zonas donde los colectivos lingüísticos fueran elevados, poder tener centros donde ese aprendizaje se diera en su lengua materna. Sé que es harto complicado por recursos y capacitación del profesorado pero, lo que no se puede negar, es que pudiendo hacerlo es un sinsentido en los primeros años de escolarización decidir alejar la lengua materna del alumno de su lengua de aprendizaje.

Es lo mismo que pasa con el inglés que ahora quieren imponer en tantos lugares. No es una lengua materna y, por tanto, debería tratarse de forma muy diferente a como se está haciendo (o se pretende hacer). Yo, al igual que hace la UNESCO y muchas otras organizaciones, siempre me posicionaré por un aprendizaje en lengua materna siempre que sea ello posible.

El coste de la plaza escolar en la pública y en la concertada

Hasta el momento de la publicación del siguiente informe, elaborado por el área de Educación de IU y basada en los datos que suministra el Ministerio de Educación, no existía ningún estudio de tal calibre que permitiera arrojar un poco de luz en el debate, siempre interesado y muy mediatizado, respecto al coste que supone para el Estado los centros educativos públicos y los concertados. De siempre ha habido la tendencia de usar, como argumento para la defensa de la existencia de centros concertados, el ahorro que supone su existencia para las arcas públicas. Algo que, después de leer el siguiente informe, no queda nada claro.

Si el coste de la plaza escolar en la enseñanza pública y el de la escuela privada concertada sólo se diferencian en un euro (en los centros públicos asciende a los 4.185 euros anuales, mientras que en los centros privados concertados es de 4.184 euros), ¿a qué estamos jugando defendiendo un modelo educativo de gestión privada subvencionado con dinero público? Eso sí, más allá de lo anterior, recomiendo una lectura sosegada del informe para no quedarse con los titulares más mediáticos.