Llevo varios días dándole vueltas a la idea de que es imposible tener ideas peores que las que está teniendo la Conselleria de Educación de la Comunidad Valenciana en los últimos tiempos. Después de intentar enfrentar a los padres con los docentes por cuestiones de recortes masivos en Educación, so pretexto de que los docentes son unos vagos y parásitos para la sociedad, me encuentro con noticias a diario que nublan mi buen entendimiento.
No me queda clara la parte de culpa de las decisiones tomadas de la flamante consellera, etiquetada por muchos docentes como la gran pirómana del reino, y la parte de la misma que se ha de distribuir entre aquellos cargos educativos y algunos docentes que sólo sirven para hacer genuflexiones al gobierno de las obras faraónicas. Pero lo que sí que tengo claro es que se trata de una lucha sin cuartel para cargarse la Educación pública (y no creo que sólo se lleve la misma por delante) en esta Comunidad. Una lucha que, poco a poco, va minando la resistencia de los docentes que esperan la última ocurrencia del político carajillero de turno para añadir otro peldaño más a la ruina educativa.
Estoy cansado de hablar con moderación. Hace bastante tiempo que se me han acabado los eufemismos para cada nueva ocurrencia. Mis limitaciones lingüísticas me lo impiden. Además, ¿qué sentido tiene hablar con dulzura y educación cuando los directores de esa orquesta educativa, donde no se hallan ni padres ni docentes, atentan cada día contra la propia sociedad?
Vamos a analizar las últimas ideas de esos asesinos educativos. Esos asesinos que no quisieron que la Comunidad Valenciana pasara por las pruebas PISA por miedo a lo que podían detectar. Esos asesinos que, junto con sus colaboradores en otras consejerías, han conseguido llevar a la ruina a esta maravillosa Comunidad. Una Comunidad formada por gente maravillosa, que me ha adoptado de manera excepcional y con la que me siento totalmente identificado. Es mi Comunidad. Es donde me hallo. Es donde voy a luchar para intentar revertir la situación.
La primera en la frente. Se podrán dar más horas de inglés en detrimento de otras asignaturas. ¿Es esto la solución para mejorar el aprendizaje de dicho idioma? ¿A costa de qué asignaturas? Las instrumentales no las van a tocar, pero, ¿y los docentes que tengan la mala suerte de impartir asignaturas no esenciales? ¿Quién decide qué asignaturas son no esenciales? ¿Son importantes las ciencias sociales, la tecnología, la plástica, la música, la educación física, etc.? No hablo de la religión porque es intocable por precepto divino.
Lo del inglés una decisión totalmente política. Para contentar a los partidarios del monolingüismo castizo. Para contentar a los que quieren inmersión completa en valenciano. Para contentarlos a todos, una decisión extravagante justificada bajo la necesidad de que los niños sepan inglés. Ese inglés que lleva impartiéndose tan mal en los últimos años, como comentan los propios docentes de la materia, por cuestiones de encaje en esos maravillosos currículums inflexibles. Un inglés que, por muchas horas que le dediquemos en los centros educativos, no va a emerger como potencia en nuestro país. ¿Por qué no subtitular las películas manteniendo el audio en idioma original en las televisiones? Ahorro en doblajes y mejora del aprendizaje de lenguas garantizado. Se hace en muchos países. Dense una vuelta y salgan más allá de estas pequeñas fronteras.
Seguimos con las últimas decisiones. Dotar al director de los centros educativos de poder para elegir a sus docentes en comisión de servicios. Docentes a dedo, elegidos por los directores que, curiosamente, han dejado de ser elegidos de forma democrática por el Claustro. Habrá directores que lo harán. Todo sea por servir a sus amos. Todo sea por contentar a parte del Claustro. No es sólo culpa suya. Habrá docentes que lo pedirán. Comisarios políticos con servidores que les deben favores. Directivas sine die. Directivas a perpetuidad.
Lo anterior en las películas de un género que me gusta se acabaría con un duelo a la luz del sol. Uno moriría. Uno viviría. La gente está muy cabreada. Las redes sociales ayudan a difundir los nombres de los vendidos al sistema. Que los que quieran ejercer ese dedo tan maravilloso que se piensen que tarde o temprano a todo cerdo le llega su San Martín. No son amenazas veladas. Es una realidad. Siempre hay consecuencias de los actos de uno.
A propósito. Ahondando más en la última noticia. Que no me mientan desde arriba. Hablo con muchos docentes a lo largo de la geografía valenciana. Me gusta hacerlo. Hay excelentes docentes en la Comunidad. Pocos centros piden horarios especiales. Muy pocos. A lo mejor es que tengo la mala suerte de no conocer a ningún docente de esos centros que quieren hacer “una carta especial”. Una Educación a la carta. Una carta llena de productos altamente calóricos y poco nutritivos por adecuar su plantilla a las necesidades. Supongo que alguno habrá.
Para terminar mi disertación. Sabéis que os digo, directamente y sin miedo a represalias, a los responsables educativos de la Comunidad Valenciana. Ni mejoras educativas ni leches (ahorrándome la frase del gran Fernando Fernán Gómez). Lo que pretendéis es hundir aún más a esta maravillosa Comunidad. Tenéis muy claro por donde es más fácil hacerlo. Cargándose la Educación de las nuevas generaciones.












