El error de la hiperescolarización
A veces las lecturas analógicas, mezcladas con algunos artículos procedentes de la red, me permiten expresar mi opinión sobre determinadas cuestiones que afectan al mundo educativo. Muchas de las mismas son procedentes de la propia absorción por parte de la persona que escribe y, jamás se trata de nada que vaya más allá de esa simple exposición de algunas ideas entresacadas de diferentes lugares, intentándolas poner en una forma más o menos ordenada a lo largo de un artículo.
Por ello, también me resulta complicado introducir una correcta bibliografía o webgrafía de las mismas, ya que no son ideas de nadie concreto y, tan sólo una reelaboración que hago para transmitir mis impresiones sobre determinados temas o conceptos (equivocados o no).
Pues bien, el artículo de hoy surge de una charla con otros docentes sobre la excesiva jornada laboral de nuestros alumnos y de los problemas que suponían la reducción de las mismas, debido fundamentalmente a que los docentes de todas las materias (o áreas) las consideraban imprescindibles para la formación completa del alumno. De allí, se obtuvo el concepto de hiperescolarización… un concepto para mi en ese momento desconocido y, que debido a ese diálogo me hizo informarme un poco del mismo. A ello, también ayudó el volver a encontrar en una carpeta con imágenes la siguiente crítica a la escolarización.
El concepto de hiperescolarización es aquella posición educativa que considera que los alumnos se han de mantener el mayor tiempo posible dentro del entorno educativo reglado y dirigido para, de esta manera, conseguir que una vez salgan del sistema hayan aprendido todo lo necesario para desarrollar su futura vida profesional. Concepto interesante y de opción política europea mayoritaria (ya que toda la Unión Europea se dirige hacia una Educación obligatoria hasta los 18 años). Una opción más o menos discutible que presenta, a mi entender, los siguientes errores de base:
- Asociar la permanencia en el sistema educativo al aprovechamiento del mismo por parte de los alumnos, cuando ello se está viendo que no es así y, la inexistencia de opciones de alternancia (alternativas a la Educación reglada) provocan que en países donde la etapa de escolarización obligatoria es mayor y seguida, los resultados del sistema son peores (y no es sólo cuestión de pruebas PISA, ya que el entramado económico y social de dichos países tampoco es de los mejores) no tendría que hacer dudar
- Las permanencias normalmente van asociadas a currículums más rígidos y menos flexibles
- Cuanto mayor es el período que un alumno se halla sometido a un sistema educativo basado sólo en permanencia y asimilación de conceptos (y/o competencias), más difícil es la posterior reinserción en la sociedad. Me estoy refiriendo a Educación obligatoria (en ningún momento hago referencia a postobligatoria, necesaria también para la propia sociedad)
- No se tiene en cuenta la Educación permanente y, se parte de la premisa que todo el aprendizaje ha de ser realizado en esa etapa de escolarización obligatoria
- Con las nuevas tecnologías la Escuela ya no es el centro de conocimiento. Es un sitio donde han de facilitar el futuro aprendizaje autónomo del alumno, dotándole de las competencias en investigación, filtrado y capacitación
- El período más decisivo para el desarrollo psicológico de los niños y para la igualación de sus posibilidades se sitúa entre los dos y seis años. Por tanto, para favorecer la democratización (esa que postulan los defensores del alargamiento de la escolarización obligatoria), no sirve alargar la escolarización más allá de los 14 (o a los 16 con alternativas viables y prácticas esos dos años de más), edad en que la formación se encuentra esencialmente adquirida
En definitiva, la Escuela (y por ende la escolarización obligatoria) no posee el mismo sentido que en épocas anteriores y hay enormes dudas, a la vista de pruebas empíricas, que el coste de oportunidad de mantener en el aula a los adolescentes en contra de su voluntad sin ofrecerles una alternativa que implique una menor presión (a nivel horario de currículum cerrado) sea positivo. Por tanto, si quitamos la falsa idea de que una más larga escolarización obtiene un elemento social de mayor valor y, permitimos una alternancia mejorando la futura formación permanente, quizás obtendremos un mayor resultado educativo.
El b-portfolio educativo, entre la facilidad y la utilidad
Cuando hablamos de portfolios, o más bien e-portfolios (en la época actual, es bastante frecuente usar esa segunda vocal para referirnos a algo que tenga que ver con el uso de las nuevas tecnologías -siempre con el permiso de la maravillosa “i” de Apple-) nos estamos refiriendo a “una selección deliberada de trabajos o proyectos de alumnos y/o docentes que nos explican la historia de sus esfuerzos, su progreso o sus éxitos. Ha de incorporar la participación del alumno o de compañeros en la selección de su contenido, los criterios de selección y las pautas para juzgar sus méritos, así como las evidencias de su proceso de reflexión” (fuente). Otra de las definiciones, a mi entender no tan exacta ni exclusiva del mundo educativo como la anterior, sería la de la propia Wikipedia, donde nos da a entender que un e-portfolio es “una colección de evidencias electrónicas seleccionadas, clasificadas y almacenadas por un usuario usando medios electrónicos“.
Pues bien, hoy en día se está acuñando un nuevo término, muy relacionado con el anterior, que hace referencia al concepto de b-portfolio, un e-portfolio basado exclusivamente en plataformas de blogging y redes sociales. Ello permitiría una mejora y ampliación del conocimiento basado en los siguientes puntos que nos permiten los blogs (Wicks et al, 2011):
- Interacción social, ya que los alumnos y docentes tendrían sus reflexiones personales en formatos abiertos
- Desarrollo de la evolución del aprendizaje y acumulación/asimilación de conocimientos al tener los blogs formato de cronología inversa (la publicación más nueva queda arriba y las antiguas van desplazándose)
- Organización mediante categorías y etiquetas para clasificar las reflexiones y aprendizajes
- Autonomía, ya que permite un uso personal y autónomo de su gestor de contenidos (el blog)
- Reflexión, ya que los estudiantes se familiarizan con los estándares y de las palabras clave para describir cada uno de sus artículos
- Ciudadanía digital, ya que los medios sociales que pueden enlazarse en los blogs (o siendo los blogs parte de los mismos) ayudan a mejorar su reputación digital
Para diseñar ese b-portfolio, es necesario seguir los siguientes pasos (aplicables y generalizables a cualquier tipo de portfolio realizado usando las “nuevas” tecnologías) adaptados de Helen Barrett:
- Propósito. Establecer un propósito de partida para nuestro portfolio mediante la respuesta a preguntas simples como, ¿qué intentamos mostrar? ¿qué sentido tiene para nosotros su realización?, etc. La identificación previa de dicho propósito nos evitará, en muchos casos, establecer nuestras expectativas y necesidades a satisfacer
- Colección/selección de recursos y configuración del blog. En definitiva, ¿qué incorporar a nuestro blog? ¿Qué características a nivel gráfico nos gustaría que poseyera? ¿Qué sistema de comunicación y feedback queremos recibir? ¿Habilitamos comentarios? ¿Moderamos los mismos? ¿Establecemos una visualización abierta? ¿Planteamos algunas posibilidades de que nuestro blog se complemente con las redes sociales mediante botones de publicación en las mismas?, etc.
- Reflexión. Hacer una redacción amable de contenidos, reflexionando sobre todas las etapas del aprendizaje. Los contenidos se pueden ir remezclando y, conforme se realiza la evolución como blogger y como autores de nuestro portfolio ir añadiendo cada vez diferentes tintes de temáticas que compartan cosas con nuestro propósito inicial. Los comentarios aportarán gran cantidad de feedback para establecer dicha reflexión
- Presentación/Publicación. Decisión de qué y en qué momento hacerlo público, y bajo qué condiciones
Por tanto, y siguiendo el diseño establecido anteriormente, ya que la mayoría de plataformas de blogging usadas (WordPress y Blogger) permiten la publicación gratuita de contenidos e, incluso la posibilidad de obtener por un precio reducido un hosting para alojarlos nos encontramos con que se trata de un sistema sostenible, barato y educativo para llevar a cabo nuestro portfolio digital. Además, incluye la posibilidad de expandir las capacidades de los alumnos más allá de las paredes de los centros educativos mediante una difusión global que permite la web 2.0. Unas herramientas fantásticas para generar nuestro portfolio, dotarlo de visibilidad y, establecer posibilidades de feedback y mejoras continuas en nuestro propio aprendizaje y el de nuestros alumnos.
Esbozo de las características exigibles a un futuro y utópico INED
Una de las buenas noticias a nivel educativo que se produjeron ayer y, de las cuales se habló mucho en las redes sociales en que me manejo fue la creación (ya de forma totalmente oficial) del Instituto de Enseñanzas a Distancia de Andalucía (IEDA). Se trata de validar de forma precisa y dotar de un marco jurídico propio a esas enseñanzas semipresenciales (b-learning) que ya se estaban llevando a cabo “de facto” en ese centro. Una noticia que se ha dado por el enorme trabajo que han realizado diferentes profesionales para conseguir llevar a buen fin un proyecto iniciado ya hace algunos años.
Pues bien, como toda buena noticia tiene su pequeño contrapunto y, con las dificultades que me supone en la distancia de realizar un análisis exhaustivo del funcionamiento del IEDA, me pongo a recuperar un esbozo que realicé hace un tiempo (en formato papel) de un futuro, y lamentablemente utópico por cuestiones políticas, INED (Instituto Nacional de Educación a Distancia).
Dicho esbozo se basaba en las exigencias que se había de tener en cuenta a la hora de crear y gestionar dicho tipo de macrocentro de b-learning, entre las cuales podríamos, a mi entender, destacar las siguientes:
- Existencia de un mes 0, situado en julio, para dotar a los futuros alumnos del centro de las competencias y habilidades digitales básicas que les permitiera realizar una correcta incorporación al aula virtual
- Existencia de materiales educativos válidos y realizados por profesionales de solvencia contrastada, en los cuales intervinieran expertos educativos de los ámbitos que englobara dicho centro (secundaria, bachilleratos y ciclos formativos -amén de la posibilidad de la incorporación de enseñanzas de idiomas y musicales-) junto con profesorado universitario experto en didácticas y nuevas tecnologías
- Establecimiento de una red de centros de apoyo y asesoramiento presencial donde estuvieran centralizados los profesionales (docentes, administrativos y técnicos) para servir de ayuda y facilitar el aprendizaje al alumnado. Para ser claros, algo parecido al sistema de gestión de centros y extensiones de la UNED, pero con un diseño más específico para alumnado con diferentes características
- Diseño de una plataforma de formación que permitiera absorber una gran cantidad de alumnos (con unos servidores suficientemente dimensionados) y, con las características no sólo de un gestor LMS (tipo Moodle o similares) sino de un sistema suficientemente abierto y colaborativo que complementara al anterior
- Creación de un horario de tutorías suficientemente abierto y flexible para que el alumnado con dudas pudiera resolverlas presencialmente y, que en muchos casos, permitiera que el alumno pudiera compaginar dichos estudios con su vida laboral (no se ha de olvidar que el alumno objetivo en este tipo de enseñanzas es un alumno que, por diferentes motivos, abandona la escolarización presencial por no estar la misma conforme con sus necesidades)
- Establecimiento de varios tipos de mecanismos de comunicación entre los tutores (centro del proceso de formación individualizado de cada alumno) y los alumnos mediante diferentes tipos de mecanismos (correos electrónicos, redes sociales, teléfono, etc.)
- Creación de diferentes tipos de convenios con diferentes empresas para dar “trato preferente” a los alumnos de estos centros para adquirir algunos de sus servicios (entre los cuales, un ADSL en condiciones y a buen precio sería fundamental)
- Establecimiento de un sistema de incentivos para favorecer la reescolarización en este tipo de centros de los alumnos que se han ido del sistema sin obtener ninguna cualificación
- Posibilidad de establecer itinerarios formativos adaptados al alumno y no a currículums tan cerrados como la formación presencial tradicional
- Establecimiento de un sistema de evaluación “final” presencial para demostrar la capacitación en los conocimientos (o competencias, en función del tipo de estudios) adquiridas
- Creación de talleres en diferentes sedes (¿uno provincial por rama?) donde se realizarían las prácticas de los alumnos de FP que optaran por este sistema. Se podría usar los talleres de los centros de FP presenciales en horario no lectivo, para así aprovechar unos elementos ya existentes y con el ahorro que ello conllevaría
- Establecimiento de una mesa de coordinación formada por representantes de las diferentes autonomías para ir desarrollando nuevos sistemas de aprendizaje y propuestas de mejora, etc.
En definitiva, un tema a hablar, económico y rentable para la Administración educativa, bueno para los alumnos excluidos (o apartados) del sistema tradicional, nacional (con todas las características específicas incorporadas de las diferentes CC.AA. a nivel lingüístico o de temática propia) y, necesario para ir más allá de nuestro sistema que adolece de tantísimos defectos.
Se trata, como he comentado al principio, sólo de un pequeño esbozo que he trasladado al blog desde un papel que estaba en una carpeta donde tengo varias “ideas” que me surgen en algunos momentos y, que he recuperado a la vista de la noticia que os comentaba en el inicio de este artículo.
Formación Profesional (FP) a los 14, una cuestión a revisar
Los que tenemos unos años, que vivimos la enseñanza de la EGB y de las opciones del posterior Bachillerato (BUP y COU) o de la Formación Profesional (FP), nos estamos dando cuenta que dentro de las ventajas de una Educación obligatoria hasta los 16 existe un gran problema. ¿Qué hacer con una parte de alumnos que empiezan a salir del sistema mucho antes (normalmente entre los 13 y 14 años) del sistema? ¿Dónde incorporamos a ese alumnado para ofrecerle una alternativa a “sentarse en una silla” o a roles absentistas del mismo?
Pues bien, como parece ser que, sea intocable la posibilidad de reflexionar y realizar cambios sobre las medidas tomadas para favorecer el igualitarismo (psicología positivista de la Educación), me planteo la situación políticamente incorrecta de adelantar la posibilidad de que alumnado de 14 años con riesgo de exclusión educativa (que se esté encontrando al margen del sistema) tenga algún tipo de posibilidad para seguir incorporado al sistema. Hoy día, se están dando cuenta de que este problema con ese tipo de alumnado se está acrecentando y, tan sólo establecen determinados “parches” para esa situación (grupos de compensatoria, proyectos de innovación diseñados rápido y mal o, la vía falsa del PCPI -programa de cualificación profesional inicial- para que puedan acceder a la FP, etc.).
¿Por qué nadie se plantea la solución más lógica que sería el adelanto de la posibilidad de cursar una FP? ¿Por qué nadie se preocupa de establecer la posibilidad de reenganchar a esos alumnos mediante una entrada, permeable en ambos sentidos, a ciclos formativos para que puedan diseñarse su propio futuro laboral? La mayoría del profesorado estaría a favor del sistema y, lo que es más importante, esos alumnos con riesgo alto de exclusión del sistema, también.
Estoy cansado de escuchar decir a mis alumnos del proyecto experimental en el que estoy metido (para la prevención del abandono escolar y, destinado a alumnos entre 14 y 16 años) ¿por qué tenemos que estar aquí esperando un par de años para poder ir a un PCPI y, después volver a esperar otros dos años para incorporarnos a una rama de FP? Mi respuesta siempre es la misma… un error de diseño que, poco puedo hacer para cambiar.
No se trata de involucionismo educativo, se trata de hacer lo mejor para esos alumnos.
Ahí está mi pequeña reflexión dominical, para la que he procurado ser muy breve y concreto. Hay mucho de lo que hablar en Educación, pero esos alumnos del limbo educativo de los que hablo en este artículo se merecen una solución urgente.
El curador de contenidos educativos
En estos últimos tiempos están apareciendo en ámbitos educativos muchos docentes que están ejerciendo de “curadores de contenidos” (content curators). Esa palabreja, muy cool en su inglés de origen y, mucho más chapucera en las versiones hispanas de sanador/curador de contenidos, tiene su origen en diferentes autores que consideran al curador de contenidos como:
Una persona / empresa que se dedicase a escanear la red en busca del mejor contenido y lo agrupase, para luego compartirlo con el resto
Pues bien, en base a ello y, para ir un poco más allá de esa simple definición y, ver el interés para la comunidad educativa de la existencia de ese tipo de personas, conviene leer la utilidad que les otorga Rohit Bhargava en su manifiesto, donde considera que el futuro de la web social (esa web a caballo entre la archiconocida 2.0 y, la semántica que nos viene 3.0) se va a basar en ese tipo de rol. El de una persona que selecciona el mejor contenido de la red y lo comparte con todos. Es decir, personas que seleccionan, filtran y aportan al resto de la comunidad lo más interesante que se está haciendo o de lo que se está hablando por la red.
Todo lo anterior es muy interesante, ya que permitiría reducir la cantidad de tiempo que perdemos los docentes buscando información en la red, ya que habría compañeros que nos estarían seleccionando “las mejores informaciones educativas” que existen y, que estarían realizando la primera criba entre la gran cantidad de ruido que nos aporta internet.
Pues bien, aquí entramos en un pequeño problema que, conforme está pasando el tiempo se está acrecentando: la gran cantidad de docentes que realizan ese cribado y nos obsequian con sus maravillosos contenidos seleccionados mediante numerosas herramientas (paper.li, summify, scoop.it, etc.) que son retuiteadas continuamente en nuestro TL de Twitter (por poner un ejemplo) provocando más ruido que otra cosa.
Además, ¿alguien se cree a día de hoy que pueden existir docentes que lean un promedio de 30 artículos diarios, los analicen, los criben y decidan incorporarlos a sus herramientas de curación de contenidos? Y, todo ello teniendo en cuenta que el curador de contenidos tan sólo tendría que publicar una pequeña parte de lo leído en esa curación, por lo que la cantidad de artículos anterior tendría que ser como mínimo de 600 artículos (ya que los más optimistas defensores de la red consideran que tan sólo el 5% de artículos publicados son relevantes o aportan algún tipo de información interesante) para ser posible la publicación de esos 30.
No lo se, sigo teniendo mis dudas de la validez de curadores de contenidos educativos y, aún más, cuando finalmente es uno mismo quien decide qué información es relevante para él (o le puede ser de algún interés).
Por tanto, dos opciones igualmente válidas: consumir las curaciones “en bruto” de nuestros compañeros que las han distribuido con los peros que he expresado anteriormente, o realizar las propias curaciones de contenidos de nuestros blogs de referencia (mediante lectores de RSS o habiéndolos incorporado de algún input que nos haya llegado de nuestras redes sociales favoritas). Eso sí, siempre manteniendo la posibilidad de ser nosotros mismos quienes curemos esos contenidos para consumo propio en diferentes formatos.
Dudas razonables a un modelo de distribución masiva y “curada” de contenidos educativos.
Alternativas a los recortes educativos
Estos últimos días, el sector educativo de nuestro país, suficientemente “recortado” por parte del PSOE con la connivencia de otros partidos de “izquierda” (a nivel de salarios y leyes para cargarse la Educación pública), se está viendo azotado por nuevos recortes procedentes de los sectores más conservadores (CiU al día siguiente de las elecciones generales y, hoy mismo el PP en boca de la presidenta de la Comunidad de Castilla La Mancha que ha anunciado otros del mismo calado). Pues bien, como uno no es de piedra y, por suerte o por desgracia se halla implicado en la comunidad educativa en su rol docente, me he visto obligado a hacer números para ver lo “necesario” de esos recortes. Pues bien, resulta ser que los recortes a nivel educativo (no voy a entrar en lo sanitario, porque desconozco ese mundo excepto como paciente) suponen (o han supuesto) un ahorro de unos 500 millones de euros anuales (siempre tirando alto y, suponiendo que está incorporado en ese montante la no renovación de interinos y los aumentos de horario lectivo -con la consiguiente disminución de docentes necesarios-, junto con otras medidas, como la inexistencia de calefacción o el reducir el montante de las becas otorgadas).
Pues bien, si ese ahorro máximo y sobredimensionado recortando en el ámbito educativo es de 500 millones de euros, ¿por qué no recortamos en otros detalles, a mi entender más inútiles para la sociedad, en los cuales ni se plantea hacerlo como en los siguientes?
- Eliminación del Senado, cuyo coste es de algo más de 55 millones de euros anuales
- Eliminación de las televisiones autonómicas, con coste aproximado de 1860 millones de euros anuales (año 2010)
- Vuelta de los soldados de Afganistán, con ahorro de 300 millones de euros anuales (1300 euros es el coste de un soldado al día y, si ello lo multiplicamos por el número de soldados -unos 700- y el número de días al año…)
- Embajadas autonómicas de diferentes CC.AA. con un coste aproximado de 150 millones de euros anuales, etc.
Por tanto, con sólo las cuatro cosas anteriores conseguiríamos tener un ahorro de casi 2500 millones de euros anuales. Y, si a todo ello sumamos el control de todo el dinero público que acaba en los bolsillos de algunos y, muchas otras cosas totalmente prescindibles (subvenciones a sindicatos y patronal, subvenciones a los partidos políticos, organizaciones no gubernamentales con “mucho” ánimo de lucro, infraestructuras excesivamente caras para el contribuyente por las múltiples manos que se han de untar, aeropuertos y estaciones del AVE sin pasajeros, fondos de reptiles varios, control del dinero “negro” que circula en nuestro país -donde más billetes de 500 euros existen como moneda circulante-, etc.) nos queda mucho por recortar y controlar antes de empezar a tocar uno de los sectores más importantes y de futuro de nuestro país: la Educación.
El “eficaz” filtro de internet en los centros educativos
Son muchas las Administraciones educativas que han optado por un sistema de capado (o filtro) para impedir el acceso a determinadas páginas (Tuenti, Facebook, etc.) por parte de los alumnos de sus centros educativos. En la Comunidad Valenciana, donde estoy trabajando este año, me encuentro con que al intentar acceder a determinados tipos de páginas salta una imagen como la siguiente (supongo que repetida en diferentes formatos en otras CC.AA).
Pues bien, resulta ser que los alumnos de muchos centros educativos, bastante más ágiles que la mayoría de sus docentes en algunos temas concretos del uso de las nuevas tecnologías, ya tienen su sistema para saltarse dicho bloqueo. El sistema es realmente simple y, consiste nada más y nada menos que en descargarse un maravilloso programa, o usar cualquiera de los cientos de proxys anónimos que circulan por la red (con lo cual la ip de salida se verá modificada y cualquier “capado” será totalmente ineficaz).
No se trata de enseñar la herramienta a ningún alumno que se deje caer por aquí (muchos de los cuales ya la conocen), si no simplemente demostrar la inutilidad de dicho filtro.
La culpa de que no se usen correctamente las TIC en los centros educativos depende más del propio control y gestión del docente que está impartiendo la clase en ese momento, de la distribución de las aulas de informática y, de la Educación que reciban los alumnos para usar los medios de que disponen con corrección y mesura; más que de cualquier tipo de filtrado que pueda efectuar la propia Administración o el propio centro.




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