Reflexiones de inicio de curso

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A pocas horas de volver a tomar contacto con la realidad de las aulas (aunque muchos compañeros ya hayan tenido este contacto la semana precedente) creo que conviene retomar un modelo de artículo que empecé hace bastante tiempo. Modelo dejado en barbecho a lo largo de toda la temporada estival. Se trata de algunas preguntas hechas en voz alta sobre cuestiones controvertidas que, como docente, me planteo al leer algunos titulares y reacciones de diferentes personas cuando hablan sobre el mundo educativo. También son preguntas vertidas en este medio digital para exponer situaciones de asombro y perplejidad al observar como algunos son capaces de hacer una cosa y defender otra. Algo realmente interesante porque es una situación que se está extrapolando con mucha profusión al ámbito educativo. Algo que me desconcierta y realmente no entiendo.

Empieza el curso, y con ello esta decimoquinta edición de las reflexiones. Reflexiones que se irán exponiendo, sin ningún plazo prefijado, en este blog. Reflexiones que, en el caso que nos ocupa, van a ser ligeramente controvertidas por lo que se puede llegar a desprender de ellas. Eso sí, las interpretaciones o respuestas que uno de a las mismas siempre serán, a pesar de intentar lo contrario, totalmente subjetivas.

Creo que podemos empezar…

  • ¿No es ilógico quejarse de que el gobierno va a dejar en manos de la Administración la elección de los Directores cuando en algunas CC.AA. los propios Directores son los que piden poder “elegir a dedo” a sus docentes? ¿No es incongruente (por no decir de hipocresía supina) dedicarse a criticar la medida anterior cuando es lo que se hace (o se quiere hacer) en muchas Comunidades por parte de los Directores, con el aval de muchos docentes que acuden masivamente a los despachos de los mismos para que les firmen la posibilidad de continuar en el centro o que les pidan para el curso siguiente (pasando por delante de criterios objetivos)? ¿No es rozar el patetismo más extremo ahora quejarse porque la Administración quiera poner a los “suyos” cuando lo que quieren ellos es, precisamente hacer lo mismo que lo que insinúa ahora el gobierno? No me gustaría olvidar que en Cataluña más del 80% de las plantillas se han configurado “a dedo” por elección del Director y que, en la Comunidad Valenciana, se aprobaron por parte de más de la tercera parte del profesorado (en secundaria) en Claustros un contrato-programa que permitía que los Directores pudieran elegir a docentes “a dedo”
  • ¿Por qué hay tanto interés en distribuir el bulo de que la Administración propone en la propuesta de Ley de Mejora de la Calidad Educativa el traslado forzoso de docentes, cuando leyendo la misma sale que sólo se podrán ver desplazados (y siempre en su misma localidad) los docentes de Escuelas Oficiales de Idiomas para ser trasladados a Institutos? ¿Por qué hay tanto interés en difundir bulos en un sentido o en otro antes de que nadie se dedique a comprobar la veracidad de las informaciones vertidas por los medios de comunicación “supuestamente independientes”? ¿Por qué a veces la ideología puede a la realidad? ¿Por qué es tan triste ver que eso les pasa a algunos de mis compañeros de forma reiterativa? ¿Por qué es tan triste observar que lo anterior se convierte cada vez en menos excepcional y más habitual?
  • ¿Por qué el Ministerio, con la colaboración de las Comunidades Autónomas (no olvidemos que tienen transferidas las competencias educativas) no se plantea elaborar unos “libros de texto” o “manuales ampliables bajo licencias libres para el alumnado” creando una línea de distribución gratuita de los mismos? ¿No saldría bastante más económico que las becas de libros que se reparten en muchas CC.AA.? ¿No sería un ahorro para las familias y permitiría que los docentes tuvieran un material abierto para modificarlo a su gusto? ¿Por qué no se plantea de una vez la eliminación de la tiranía que supone tener que comprar los libros a unas editoriales que hacen un negocio innecesario con unos libros de texto en la Educación obligatoria?
  • ¿Por qué se da tanto pábulo a que los príncipes envíen a sus hijos a estudiar en un centro privado? ¿Realmente es una noticia que merece estar de portada en la mayoría de medios de comunicación tradicionales? ¿Realmente tiene la menor importancia criticar lo anterior cuando la mayoría de políticos, amén de muchos docentes de la pública (cada vez más por diferentes motivos) optan por llevar a sus hijos a la concertada (privada subvencionada con dinero público)? ¿No da la sensación de que estamos en un país de hipócritas donde exigimos ejemplo a alguien y donde muchos de los que critican lo anterior hacen lo mismo que están criticando?
  • ¿Es realista hablar de mejoras educativas con los recortes de este año, que implican un aumento de ratios, horas lectivas del profesorado y delación en la cobertura de las bajas laborales (hasta quince días)? ¿Por qué hay tanta gente que se cree que con cuarenta alumnos se aprende más que con veinte? ¿Por qué se vende que el docente está de baja porque es un vago y pocos padres discuten la afirmación anterior? ¿Por qué los padres con niños sin profesor (por no haber enviado sustituto) no cogen a toda la clase y se van al despacho del consejero de turno dejando allí a los chavales? ¿Por qué hay tanta desidia en reclamar los derechos educativos que tienen nuestros hijos?

Son algunas de las muchas cuestiones que me vienen a la cabeza un día como hoy. Un día en el que estoy acabando de preparar y montar el material para los chavales de este año. Un día en el que realmente me planteo, a la vista de la realidad que llevo observando últimamente, si vale la pena hacer todo este esfuerzo. Un esfuerzo que espero valga la pena. Un esfuerzo que sólo hago por los chavales que voy a tener este año delante de mí.

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