MOOCs: expectativas y realidad

En un contexto donde los MOOC para algunos son la panacea y para otros un enemigo de la calidad educativa conviene poner en una balanza sus expectativas y las realidades que subyacen tras los mismos. Este estudio que os presento a continuación, desde la perspectiva de instituciones de educación superior, incluye una investigación sobre las definiciones y características de los MOOC, sus orígenes, los objetivos institucionales de los mismos, cómo se están usando, etc. Un texto imprescindible para todos aquellos que quieran saber más de este fenómeno. Un texto donde se identifican, mediante evidencias en qué, supuestamente, se deben convertir estos MOOC en un futuro próximo.

Un gran trabajo realizado por Fiona M. Hollands y Devayani Tirthali que pone a nuestra disposición el Center for Benefit-Cost Studies of Education (CBCSE).

Espero que os resulte de interés.

¿Es necesario ponerse a la cabeza de la moda MOOC?

Creo que en nuestro país nadie sabe encontrar el término medio. Aún menos cuando hablamos sobre temas educativos. De no tener ningún equipo informático en las aulas, se distribuyen cientos de miles de netbooks, PDI y otros maravillosos ungüentos en las aulas sin ningún tipo de pilotaje previo para ser los más innovadores. Innovadores del gasto supongo, ya que los resultados no parecen demostrar las bondades de dicho desembarco. Un desembarco que, curiosamente, también se ha dado en otros países con problemas educativos similares al nuestro. Ahora llega la moda de los MOOC. Estos cursos masivos y abiertos que muchas organizaciones y Universidades están distribuyendo por doquier. Es raro encontrar una Universidad o “centrucho” (admitidme mi patada a la RAE) educativo que no esté difundiendo sus experiencias con estos cursos. la UPV, la Universidad del País Vasco, etc. son algunas de las Universidades que están ofreciendo tamaño regalo en sus páginas web pertinentes.

Cientos de MOOC que avalan la apuesta de algunas organizaciones hacia un modelo de distribución freemium (muchos son gratuitos pero para el certificado te obligan a pagar) que, para algunos, va a permitir solucionar determinados problemas económicos que adolecen en esta época de crisis (en cuanto a subvenciones recibidas).

¿Es realmente necesario, con los problemas que existen en el ámbito universitario de nuestro país, pretender ser los más innovadores en un modelo educativo que ni tan sólo ha empezado a poder ser analizado en cuanto a resultados? ¿Conviente, tal como se demuestra en el siguiente gráfico (desactualizado pero actualmente las diferencias serían superiores), posicionarse como el país donde más MOOC se liberan?

Fuente: Observatorio MOOC

Fuente: Observatorio MOOC

No me genera ninguna satisfacción subirme al carro de la modernidad educativa antes que países con solvencia probada en el ámbito educativo. Esto de aparentar y ser la locomotora de algo que no tenemos ni pajolera idea de como va a ir evolucionando significa apostar por algo muy peligroso.

Esto de los MOOC, al igual que lo del 2.0 en su momento (ahora que ya parece que cede el ansia de hablar de ello por estar pasado de moda) me parece otro soberano bluff. No un bluff el modelo educativo que subyace de la liberación de cursos abiertos. Un bluff todo lo que lleva asociado un paradigma que va a permitir a cuatro sacarse las charlas y conferencias de rigor, a algunas Universidades adquirir fondos para llenar sus arcas cada vez más vacías y, a muchos otros posicionarse (por interés o creencia)  en la cresta de la ola de la supuesta innovación educativa. Lástima que nadie, dentro de la vorágine que supone lo anterior, esté pensando en lo realmente necesario… en mejorar la Educación de este país.

Los primeros MOOCs de la UPV

Me entero vía WWWhat’s new que la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) ha abierto su plataforma MOOC. Como no puede ser de otra manera, por el interés malsano que tengo con este tipo de cursos online masivos y abiertos, me pongo a dar un vistazo a la iniciativa.

Lo primero que uno hace es ver las intenciones. Unas intenciones, que nos explican en el siguiente vídeo. Un vídeo, en el que nos piden comentarios y sugerencias (y de esa petición el leitmotiv del artículo).

En primer lugar creo que establecer, a priori, una comparación con Standford y decir los grandes profesionales que se tienen en la Universidad Politécnica de Valencia es un error. Un error por las connotaciones que implica. Un error por ser una estrategia de márqueting que debe demostrarse con la calidad de los cursos que se ofrecen. Unos cursos que, por muchas vueltas que le estoy dando, lo único que me plantean, a voz de pronto, son un plan de cuestiones… ¿esto es la UPV? ¿esto es una Universidad seria?

Pero no adelantemos acontecimientos. Vamos a ver qué nos ofrece esta Universidad. Vamos a ver cuáles son los cursos con los que quieren romper el hielo con esto de los MOOC.

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Muy poco a elegir. Sólo dos míseros cursos: uno de “saber buscar en internet” y otro para “valorar futbolistas“. Dos cursos que bien podrían haber estado elaborados por cualquier docente de los que conozco, de esas etapas tan denostadas por la mayoría de profesorado universitario (hay honrosas excepciones… y las que lo son lo son mucho). Una calidad, a nivel de contenidos y de presentación inicial (en el vídeo explicativo) que dejan mucho que desear para proceder del ámbito universitario.

Uno intenta no ser crítico, pero si esto es lo que quiere vender una Universidad al exterior…

Perdonad por la breve reseña, pero tampoco no creo que el asunto dé para mucho más.

Actualización

Me comenta Raül Fernández en Google+ que me he quedado sólo con los dos cursos de la portada de la UPV y, que en Miríada X hay algunos mucho más interesantes que también publica la misma Universidad (entre ellos uno de Android, otro de Teoría de Grafos y algunos otros).

Me gustaría sólo hacer un par de puntualizaciones sobre lo anterior. Miríada X no se trata de la plataforma MOOC de la UPV. Se trata de “una plataforma que se ofrece a los docentes o equipos docentes de cualquiera de las universidades iberoamericanas que conforman la Red Universia en la que poder crear e impartir Cursos Online Masivos en Abierto (más conocidos como MOOC’s), accesibles para todo el mundo de manera gratuita“. Por tanto, estaríamos hablando de dos cosas diferentes. La UPV desde su propia plataforma (UPV [X]) sólo ofrece los dos cursos que se mencionan en el artículo. Diferente tema son los docentes o equipos de investigación de la propia Universidad que eligen una plataforma externa para publicar sus cursos abiertos. Eso sí, siempre con el inefable patrocinio del Banco Santander y de Telefónica, dos de las empresas que siempre están para “ayudar” a la Educación de manera desinteresada.

Tipos de MOOCs

En un primer momento he dudado titular a esta entrada “Taxonomía de los MOOC” pero, debido a la inexistencia de relaciones entre los diferentes modelos (o tipos) que se exponen en el artículo original, he optado por un título más propio. El de los tipos de MOOCs que nos podemos encontrar disponibles en la red.

Antes de empezar la enumeración de dicha clasificación conviene centrar de nuevo la pregunta inicial. ¿De qué estamos hablando cuando hablamos de MOOCs? Estamos hablando simplemente de cursos online abiertos, masivos, participativos y distributivos.

Una vez tenemos centrado el concepto vamos a intentar reproducir y adaptar (con algunas aportaciones propias) la clasificación sobre MOOCs que nos expone Lisa M. Lane, fundadora del programa para el aprendizaje online MiraCosta, en su blog.

Una tipología basada en las diferentes experiencias que se están realizando por parte de diferentes educadores y centros educativos (normalmente de etapas superiores). Una tipología que tiene mucho que ver con la base sobre la cual se estructuran los mismos. Una base que va desde el aprendizaje distribuido en red, pasando por el basado en tareas hasta el más habitual en ámbitos reglados… el basado en contenidos.

Eso sí, sin olvidar que todos los MOOCs, en mayor o menor medida, tienen incorporados los tres elementos (redes, tareas y contenidos).

Sin más vamos a hablar de esas tipologías y de sus referencias más importantes.

Basados en el aprendizaje distribuido en red

Estos son los primeros MOOCs. Los originales. Aquellos que se impartieron en un primer momento por George Siemens y Stephen Downes. Aquellos que también están siendo llevados a cabo por Alec Couros y Dave Cormier. Basados totalmente en la teoría conectivista y en su modelo de aprendizaje. Una teoría que actualmente se está cuestionando, pero que sirve para establecer un punto de partida del aprendizaje distribuido mediante nodos. Unos nodos que van aportando contenidos ya que el conocimiento se construye de forma global. Un modelo que se basa en personas y no en instituciones. Un modelo donde la evaluación tradicional se hace muy difícil y el aprendizaje fundamentalmente se centra en la adquisición de habilidades por las conversaciones que se generan. Estaríamos hablando de este modelo como una red social de aprendizaje.

Basados en tareas

Son MOOCs que hacen hincapié en las habilidades de los alumnos en la resolución de determinados tipos de trabajo. El aprendizaje se halla distribuido y en diferentes formatos pero hay un cierto número de tareas que es obligatorio hacer para poder seguir avanzando. Unas tareas que tienen la posibilidad de resolverse por muchas vías pero, cuyo carácter obligatorio hace que sea imposible pasar a nuevos aprendizajes hasta haber adquirido las habilidades previas. La comunidad se hace secundaria y su uso fundamental es para comentar y resolver dudas puntuales. Lo realmente importante es el avance del estudiante mediante diferentes trabajos (o proyectos). Este tipo de MOOCs suelen ser una mezcla de instrucción y constructivismo. El gran ejemplo de este tipo de MOOCs se llevó a cabo por Jim Groom en un curso certificable sobre narrativa digital (ds106).

Basados en contenidos

Son de los que últimamente se está hablando más a nivel educativo. Los de mayores matrículas en cuanto al número de alumnos matriculados (cientos de miles en el curso abierto de Standfod sobre Inteligencia Artifical). Normalmente son llevados a cabo por profesores universitarios (de Universidades muy conocidas), presentan una serie de pruebas automatizadas y poseen una gran difusión mediática. Están basados en la adquisición de contenidos y se basan en un modelo de evaluación muy parecido a las clases tradicionales (con unas pruebas más estandarizadas y concretas). No hemos de olvidar que este tipo de MOOCs son los que se postulan, por sus perspectivas comerciales y facilidad de llegar a una gran cantidad de alumnos, como los que van a ir sustituyendo progresivamente a las Universidades tradicionales. El gran problema de este tipo de MOOCs es su masificación y el tratamiento del alumno de forma masiva (sin ningún tipo de individualización). Un modelo que se parece en demasía a los modelos de las Universidades a distancia pero con especificidades propias (en cuanto a número de alumnos y aprendizajes abiertos en masa). Aparte de los cursos de las Universidades más conocidas, dos de los cuales se acostumbra a hablar en este tipo de MOOCs son los de Coursera y Udacity.

Tres modelos con características claramente diferenciadas que están dando mucho que hablar en el ámbito educativo (por las potencialidades y los cambios de paradigma que conllevan).

Requisitos básicos para implementar un MOOC

Últimamente ya estáis viendo que llevo redactados algunos artículos que hablan sobre los MOOC (massive online open courses), ya que considero que pueden ser una “alternativa” lo suficientemente válida para su uso en entornos formativos docentes.

Desterrar para siempre el concepto de cursos (o aprendizajes) cerrados y evolucionar hacia un entorno de formación y aprendizaje colaborativo ha de ser una de las grandes apuestas de la formación docente. Por necesidad y por cuestiones de diferentes tipos (económicas, de gestión, etc.).

Pero, una vez planteada esa necesidad (o apuesta de futuro, que a muchos nos gustaría que fuera presente) una de las preguntas que nos pueden surgir es la relacionada con los requisitos imprescindibles (a nivel de servicios, herramientas y recursos humanos) para llevar a cabo ese tipo de formación.

Pues bien, en primer lugar necesitamos una “base formativa y unas necesidades”. Queda claro y, aún más desde la irrupción masiva de las nuevas tecnologías en las aulas, que el docente necesita adquirir destrezas nuevas (tecnológicas y metodológicas). También se pone de manifiesto que alguien ha de estar capacitado para llevar a cabo la misma o, más bien para iniciarla (ya que el desarrollo del MOOC ha de permitir que, conforme vaya pasando el tiempo, la gestión de ese curso sea más cooperativo).

Una vez tenemos clara la necesidad y los recursos humanos de que disponemos (con sus capacidades, puntos fuertes y limitaciones), tenemos que plantearnos qué requisitos humanos, técnicos y herramientas (o servicios) podemos llegar a usar. Entre ellos, destacaríamos los siguientes (lista totalmente ampliable y reconfigurable):

  • Un hosting con suficiente capacidad a nivel de espacio y de soporte de conexiones simultáneas para poder trabajar en él. Siempre existen alternativas que nos ofrecen espacios gratuitos (sea de hosting u otros servicios como WordPress.com, Blogspot.com, Wikispaces.com, etc.) pero una de los inconvenientes que tenemos que evitar es depender al máximo de terceros. Y, es por lo anterior, por lo que siempre que podamos habremos de optar por servidores propios o, en hostings de renombrado prestigio (buenos, bonitos, baratos y que nos den un buen servicio)
  • Un entorno de formación virtual o algún otro tipo de servicio que permita elaborar, distribuir y colaborar en un curso abierto (blogs, wikis, redes sociales, Moodle, etc.). Guiado pero no cerrado
  • Uno o varios administradores del espacio de formación y colaboración, con suficientes conocimientos para resolver dudas técnicas puntuales que se puedan plantear a lo largo de la formación. Eso sí, hemos de procurar que la gestión del “elemento contenedor de la formación” por el que optemos sea de lo más sencillo y, que nos de los menores problemas posibles. Es más el contenido que el continente…aunque siempre se ha de procurar que el continente sea lo más visualmente agradable que se pueda y su uso lo más amable posible
  • Dinamizadores o guías de la formación. Docentes que ayuden a otros docentes a dar sus primeros pasos y que incentiven a la colaboración. Dinamizar es muy importante, pero aún más lo es la guía inicial del docente que se enfrenta por primera vez en su vida con un MOOC
  • Docentes con ganas de formarse y participar. Sin ellos, los MOOC no tienen sentido

Aparte de los requisitos para esa implementación, no hemos de olvidar que no puede ser que sólo unos pocos tiren del carro, ya que, al final, lo que va a suceder es que el MOOC pierda todo su sentido. Si poca gente colabora, al final el sentido del lifelong learning se pierde y, con ello, la utilidad de esa colaboración abierta y, que cada vez ha de ser más horizontal.