2017, el año de la innovación educativa

Se acaba el año y es un buen momento para hablar de lo que ha sucedido en el ámbito educativo. Es incuestionable, para todos aquellos que estamos pendientes de las noticias sobre educación y somos asiduos devoradores de las redes sociales, que éste ha sido el año de la innovación educativa. Un año en el que, bajo dicho concepto, se han vendido metodologías tan espectaculares e innovadoras como aquellas que hablan de la realización del taichi previo al aprendizaje de las matemáticas, las metodologías activas que nadie sabe qué son pero que molan y por las que apuesta alguna administración educativa, denostadores de las clases magistrales que hablan de los pasos magistrales para vender su metodología, tipos que no tienen ni idea de neurociencia publicando libros sobre neuroeducación y, finalmente, grandes proyectos innovadores cuyo único objetivo ha sido cargarse la escuela pública o defender determinadas ideologías políticas. Ya, lo sé. Todo el mundo tiene derecho a decir y hacer chorradas. Nadie te pone una pistola en la cabeza para que abraces o te hagas acólito de la religión X pero… la presión es incesante, continua y siempre, curiosamente, muy bien financiada por determinadas organizaciones y entramados empresariales.

Fuente: Néstor Alonso (@potachov)

Ha sido un bonito año para la innovación educativa. También por la aparición de determinados mercenarios sin escrúpulos, monjas innovadoras, MOOCs sobre Visual «Zinguing», Escape Rooms y, algún que otro mago nominado a ser el docente más innovador del año. Hostia puta, si hasta un chef está siendo el referente de la innovación educativa. Es que quien no tiene la etiqueta de innovador, marcada a fuego en el glúteo derecho o izquierdo según su orientación política, no tiene ningún tipo de repercusión. Y no olvidemos que, al final, el objetivo de muchos es, a años luz de hacer bien su trabajo en el aula, demostrar al resto de la humanidad que son lo más de lo más. Algo que se permite fácilmente desde el propio concepto de innovación.

Las gilipolleces innovadoras sólo tienen su sentido en un contexto en el que haya varios gilipollas. No, no estoy siendo duro. Estoy siendo totalmente realista. Sólo puede venderse la innovación tal y como nos la están vendiendo en el ámbito educativo si hay una pirámide trófica muy bien diseñada. Una pirámide formada por el gurú, los gurusitos que quieren parecerse a él y cientos de personas sin criterio cuya máxima es la mejora educativa basada en soluciones milagrosas. Los milagros no existen pero, sinceramente, a algunos les da igual. Lo importante es creerlo.

Quizás 2018 nos traiga la vuelta del sentido común a las aulas. Quizás, todo lo que llevo tiempo publicando en el blog, tuiteando ácidamente en las redes sociales e, incluso, como buen «innovador» recopilado en un truño de libro que he escrito cuya máxima es reírme de la innovación, de los innovadores y, al final, de esos que consideran que la fabada litoral, la paella precongelada o, en el caso más grave, la horchata de supermercado el súmum de la buena gastronomía, pueda desaparecer de un plumazo porque el movimiento innovador se transforma en un movimiento centrado en el alumno. Lo sé, es totalmente utópico pero, si no fuera por esa esperanza y las ganas de tomarse el asunto con humor, habría más de uno que saldríamos a cabreo diario. Y eso no puede ser.

Un abrazo desde aquí a todos aquellos que cada vez alzáis más la voz para denunciar el circo en que se ha convertido todo esto de la innovación educativa. A los que siguen tragándose ciertas cosas sólo puedo deciros que… sí se puede. Se puede salir de ello. Sólo os hace falta mirar a los ojos de vuestros alumnos sin esas gafas de cristales de colores que, en más ocasiones de las que os creéis, manipulan la realidad educativa.

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

4 Comments
  1. Algún día habrá que enpezar a poner nombres y apellidos a tantos vendehumos que pululan por despachos y redes, aunque solo sea por higiene educativa. Cada nuevo curso es más necesario…
    ¡Feluz Navidad!

  2. El/los gurús deberían mirar a los ojos de los 30 estudiantes de una clase de 2º ESO en el que 5 tienen TDH o semejante, otros 5 dicen, directamente a la cara del profesor/a «tu asignatura no me gusta, no voy a hacer nada», otros tantos no van a hacer nada en ninguna asignatura y el resto, incluido el docente, tratan de enseñar y aprender algo. Que luego encuentren a los padres de todos ellos y les expliquen (si los consiguen reunir) qué nueva metodología va a conseguir que todos ellos superen los estándares de aprendizaje y alcancen los objetivos previstos, en los plazos previstos, con las adaptaciones previstas. Y que luego publiquen los resultados obtenidos y nos den una clase magistral o innovadora o como quieran a todos los demás. Manda……

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