A nadie le interesa

A la administración educativa no le interesa lo que sucede en las aulas. A los políticos que la gestionan, o a los que van a gestionarla, se la trae al pairo cualquier conversación técnica con argumentos sólidos sobre el tema. A las multinacionales, que hacen negocio con determinados productos destinados al mercado educativo, solo les interesa vender. A los padres, simplemente, les interesa que sus hijos estén bien atendidos, puedan conciliar su vida laboral o, en ocasiones, que sus retoños consigan hacerse con un buen trabajo una vez finalizada esa temporada estudiantil. A los obispos les interesa poco que se dé religión en los centros educativos porque, al final, lo único que les interesa es poder tener su propia red de centros educativos o, que cada vez marque más gente la casilla en la declaración. O sea, tema de cuotas de poder. Vamos a ser sinceros, la educación no le interesa a nadie.

Fuente: Desconocida

¿Pesimismo? Qué va. un baño de realidad desde el otro lado de la trinchera. Trinchera que existe porque a nadie le interesa declarar un armisticio. Trinchera que, al final, lo único que hace es que, tanto unos como otros se retroalimenten de sus propias miserias porque, seamos sinceros, a muchos docentes tampoco les interesa la educación más allá de la relación contractual. Y ya no digamos a los chavales, más interesados en lo que sucede de puertas para afuera o, de superar trámites para conseguir tener dinero, que otra cosa. La realidad se empecina en ser muy cruel. Bueno, demasiado real.

Hay personajes que hablan de temas educativos sabiendo que les interesa entre poco y nada el asunto. Cientos, por no decir miles, de declaraciones de personajes públicos, dando consejos para mejorar una educación de la que no tienen ni idea. Hablo del concepto más sistémico del asunto: del sistema educativo para que nos aclaremos. No les interesa salvo para soltar determinadas parrafadas. Unos en un sentido y otros en otro. Al final, lo de preguntar a los docentes de a pie o, simplemente, darse un garbeo para charlar con los chavales, parece que sea ignorado por motivos desconocidos. Palillismo bucal en su máxima expresión. Bueno, preguntar a los docentes «más mediáticos» tampoco es garantía de mucho.

Si al final mucho pontificar en determinados lugares, proponer determinadas medidas, hablar de si es bueno esto o lo otro o, simplemente, tener una idea acerca de qué debería el sistema educativo, para que, entre unos y otros, se siga vistiendo de importancia cosas que no importan. ¿De verdad importa si la capital de Gabón es una u otra? ¿De verdad sigue existiendo Gabón? Me da la sensación que el ejemplo es bastante claro. Disertaciones acerca de cosas que, ni importan ni tienen afección en nada. Millones, en ocasiones, tirados en decisiones de carajillo que quedan muy bien, dan votos y consiguen que los acólitos aplaudan hasta la extenuación pero, sinceramente, a nadie le acaba interesando lo anterior.

A la gente le importa que si tiene un infarto la atiendan lo antes posible. Lo de la educación, ya si eso…

La capital de Gabón es Libreville. Y sí, reconozco que lo he tenido que buscar en Google ;)
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Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

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