¿A qué te dedicas? Soy influencer educativo

A mí si alguien me pregunta acerca de mi profesión, lo primero que le digo es que soy «vacacionista». Ya si empieza a haber confianza le confieso que soy docente y, quizás cuando se llega al momento de la horchata, ya estoy hablando de lo que hacen mis alumnos en el aula y lo orgulloso que estoy de ellos, los días en los que haría asesinatos selectivos y aquellos en los que, por determinados motivos, algo se tuerce en la clase. Y hay días en que las cosas se tuercen, los humos de colores se empeñan en oler mal y, por desgracia, el rosa se convierte en un negro azabache de esos que convierten a unos ojos en bonitos pero que no molan nada para el que observa ese color que indica que algo se está quemando. Podría convertir la metáfora en la realidad del maravilloso dron que están construyendo mis alumnos pero va a ser que, ahora estoy en período de bajón por el asunto. No conectéis jamás una placa de electrónica con la polaridad que no toca. Este es el briconsejo de hoy.

Fuente: Facebook

Eso sí, hay otros que sin ningún pudor se autodenominan gurús, evangelizadores de la web 2.0 (como lo de enviados del unicornio pero en versión educativa), innovadores y, últimamente, influencers. Esto último ya no es que mole, es que es lo más. Incluso, en breve, montan su primer congreso destinado al análisis de las hemorroides docentes del que ya escribí (post) hace un tiempo. Y lo jodido del asunto es que algunos se sienten orgullosos de autoetiquetarse o de que les etiqueten. No solo eso… les gustaría vivir de la etiqueta porque, en un contexto educativo como el actual donde la máxima aspiración de algunos es convertirse en el nuevo César Bona, a tres mil euros los cuarenta y cinco minutos, lo lógico es necesitar vender la marca. Y lo de ser docente de aula por lo visto no vende. Bueno, no vende en los medios. Unos medios que, como digo siempre, obvian a los realmente importantes en cualquier proyecto educativo: los alumnos.

No es malo que alguien abandone el aula para vendernos milongas. Tampoco lo es que uno decida montar una estrategia para largarse de un lugar en el que, por el motivo que sea, no se encuentra a gusto. Reconozcámoslo, hay gente que lo pasa mal en el aula o que tiene otras aspiraciones que las de dar clase. No hay nada malo en lo anterior. El problema es cuando uno se empeña en intentar huir y no lo consigue. Y ya lo de juntarse con los «suyos» para poder ir ascendiendo en la pirámide trófica del gurusismo influenciador…

Quizás en algún momento algunos deberíamos tomarnos en serio a determinados personajes que adornan su biografía con palabras ininteligibles, de marcada connotación yoísta e inmersión en su ombligo pero es que, a estas alturas del curso, con el cansancio acumulado, los proyectos que por mala gestión se te agolpan, los alumnos que tienen casi tantas ganas de vacaciones como tú o, simplemente la última prohibición que ha efectuado sobre mi persona mi señora esposa, impidiéndome irme de horchatas por exceso creciente de volumetría, ya es que no quedan ganas de tomárselo bajo ningún criterio que haga cabrearnos.

Nada, que cuando alguien se presente como influencer educativo a estas alturas, voy a cachondearme del asunto. No es para tomarse a broma la irrupción de determinados personajes y maneras de entender la educación pero, qué queréis que os diga, estoy cansado de ponerme a «no debatir» con ellos y recibir insultos si se les cuestiona. Así pues optaré por la postura fácil y divertente… reírme un rato porque, según dicen, reír alarga la vida 😉

Por cierto, en un rato voy a reunirme con un centenar de influencers educativos. De esos que sí que valen la pena y que, por sentido común o profesionalidad, jamás se definirian con esa palabra. Pasad un buen día.

La imagen que acompaña a este artículo es mucho más interesante que el propio contenido. No es difícil de saber el porqué.
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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

2 Comments
  1. Has hecho reir mucho a alguien que se encuentra en Mendoza, Argentina .. ¿te estaràs convirtiendo en un influencer digo de seguir? Leeré tus artículos relacionados, pues intuyo que me alegrarán el fin de semana, después de días, semanas, meses, «luchando» contra la charlatanería barata y las promesas de políticas educativas que no le importan a los gobernantes.
    A propósito de influencer, me diste una idea, pero aún no me animo a concretarta: hacer una lista de aquellos «gurúes» que no merecen ese tìtulo detallando con altura, las razones para «desguruzarlos». Tengo mi primer candidato: Tony Buzan. ¿Alguien se anima a seguirla?

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