A veces pienso por encima de mis posibilidades

Es complejo trasladar a un artículo una serie de pensamientos inconexos acerca de algunos conceptos. Esto es lo que me pasa cuando intento trasladar a este blog lo que pienso acerca de la moda -sí, es una moda porque reúne todos los requisitos- de la innovación educativa. Un concepto que engloba tanto y genera tantas dudas que, al final, lo único que hace es convertir en perversión la necesidad de intervenir sobre ciertos aspectos de la educación para mejorarlos. Ya no es sólo el concepto, es la facilidad de tirar de él para justificar algunas cuestiones que, por desgracia para los que lo intentan, son totalmente injustificables.

Fuente: Fotolia CC

El problema fundamental de la innovación educativa es que, en muchas ocasiones, ni es innovación ni es educativa. No, por mucho que se empeñen en redefinir el concepto para adecuar el mismo al siglo XXI, lo que nos están vendiendo como innovación es la recuperación de prácticas que, en la mayoría de ocasiones, ya fueron un fiasco en su momento. Quizás, en plena vorágine de la destrucción de capacidad de raciocinio, bombardeo de medios que dictan normas y, cómo no, mayor instantaneidad de las noticias y su posterior paso al olvido por haber salido una nueva, sea el campo de cultivo idóneo para aquellos que quieren hacer revivals bajos diferentes supuestos. No, no existe la innovación educativa. Existe la reformulación de situaciones y contextos para hacer cosas difícilmente extrapolables. Y eso, por mucho que algunos pierdan el tiempo publicitando sin cesar las bondades de determinadas metodologías o la necesidad de considerar enemigos a todos aquellos que no piensen como ellos o, simplemente, tengan algún recelo de esos tan lícitos en cuestiones tan sensibles como es la educación.

Hay momentos en los que piensas si realmente no se están haciendo ciertas cosas en educación para justificar el atontamiento futuro de la población. Si la crítica contra la clase magistral no es porque algunos docentes son incapaces de realizarla por ser, su nivel cultural, entre lamentable e ínfimo. Si de verdad el uso de dispositivos tecnológicos o apps no es por el simple hecho de ser más fácil esconder la ineptitud de algunos. Si, al final, el discurso que nos venden de que está todo en internet no sirve para justificar ciertas actuaciones, falta de recursos intelectuales o, simplemente, gestar audiencias para determinados programas de la tele. Nos han vendido innovar como hacer las cosas de otra manera cuando, al final, lo único que se hace es buscar algo que valide dicha innovación al margen de cualquier dato objetivo. Ya, tengo muy claro que la memorización per se tiene sus limitaciones pero, lo de llegar al extremo de la comprensibilidad interiorizada de un concepto para entenderlo o, el hecho de llamar innovación a usar un método complejo para aprender operaciones básicas en lugar de que las mismas sirvan de herramientas para estructuras matemáticas más complejas… Sí, lo mismo que leerse un resumen de Kant para el Selectivo con el fin de superar esa prueba. Lo mismo es la innovación educativa que nos están vendiendo.

Creo que hay varios tipos de vendedores de innovación: los que persiguen un beneficio, los que quieren gastar el último cartucho porque no saben qué hacer en su aula y, por qué no decirlo, los tipos que dan clase a los que les toca desprestigiar su asignatura por el simple hecho de que no saben darla ni tienen idea de la misma. Sí, de estos últimos hay y, por desgracia, se están cebando con la venta de determinados discursos pedagógicos.

Harto de modelos innovadores, centros innovadores,  profesores innovadores o países innovadores que sólo sirven para entorpecer cualquier posible mejora educativa. No, hemos de ser sinceros y  ver que, tras mucho humo y estrategia mediática, hay intereses muy poco serios. Bueno, serios para depende de qué porque, viendo la cantidad de libros que venden algunos, genuflexiones que reciben en sus oratorias vacías de ningún contenido e, incluso, estafas piramidales de egos mal entendidos, hay una sociedad cada vez más perjudicada por esos inventos sin sentido. Ya, no busco que se sea ni ético ni moral. Simplemente busco que alguien me explique el sentido de todo lo que está sucediendo en demasiadas de nuestras aulas. El último reducto, mal no pese porque no debería ser así, de posibilidad de cambio. Y el cambio no lo traerán precisamente aquellos cuya única defensa ante lo que están haciendo es decir que «innovan».

Dedicado a mi abuelo, maestro de profesión. Sí, de aquellos tan poco innovadores, según algunos, por el simple hecho de dar clase en la posguerra.
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Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

4 Comments
  1. Totalmente de acuerdo contigo. Que me digan a mi qué innovación se hace en un aula con 30 alumnos o 15 totalmente desmotivados (los 30 o los 15 -se puede salvar alguno que muestra interés, pero la mayoría no) desde la sociedad y un libro de texto. ESE ES TODO EL MATERIAL CON QUE SE CUENTA.
    Las TICs en la enseñanza secundaria -y en la universitaria- son otro timo. Se llaman centros TIC porque tienen un aula de informática y los profesores disponen de un portatil en su mesa para pasar lista, pero el alumnado no tiene acceso a nada más.

    Creo que muchos de los que se apuntan a este carro -innovación y TIC- y pertenecen a la enseñanza no universitaria, están haciendo méritos para salir del aula (Universidades, Centros de Profesorado y otros reductos donde refugiarse) más pronto que tarde y luego predicar las bondades de los métodos guachi de los que ellos mismos han huido, entre otras cosas porque es imposible llevarlos a efecto. Hablo de centros «normales», es decir, donde se situaría el 90% de los centros a los que asiste la clase media y baja de la sociedad, no hablo de centros de élite, que allí sí tienen medios y preparación, o por lo menos es lo que me ha parecido en un video que he visto de la fundación SEK.

    Soy profesor de Sociales en un centro de secundaria. Este año tengo 4º eso y PEMAR 3º = una catástrofe. Es casi imposible hacer nada. entre otras cosas porque todo, todo está mal, comenzando por el alumnado que tiene muchísimas deficiencias formativas para estar en 3º de eso y proponérsenos unos contenidos totalmente inasumibles por ese alumnado. Podría seguir, pero, tampoco se va a leer mucho más. Parece que desde que usamos Internet, cualquier texto que sobrepase los cuatro o cinco renglones no se lee, salvo que despierte mucho entusiasmo y no creo que sea este el caso.

    En fin, gracias por tener abierta esta ventana

    ¿Porqué hay que introducir obligatoriamente una URL para publicar?? No tengo web

    1. La realidad del aula se empeña en ser testaruda y en desmontar esas maravillas que, como bien dices, algunos intentan vendernos o introducirlas con calzador en aulas que no van a pisar.

      No, no es obligatorio introducir la URL para publicar 🙂

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