Abierto por reformas

Estaremos todos de acuerdo en que una de las palabras clave en el panorama educativo de los últimos tiempos ha sido la maldita innovación. Y le añado el adjetivo por varios motivos. Primero porque, a menudo, su uso se ha pervertido hasta tal punto que, en mi opinión, ha polarizado de una manera simplista el debate educativo: aquí, los innovadores; allá, los tradicionalistas. Segundo, porque, a menudo también, ha ido asociada a una necesidad imperiosa de convertir todo lo innovador en tecnológico, obviando la capacidad de transformación e innovación que existe también en la realidad 1.0, en nuestro entorno inmediato. Y, tercero, porque el debate sobre la innovación quizás relega a un segundo plano cuestiones de vital trascendencia estrechamente relacionadas con la justicia y la equidad del sistema educativo en su conjunto, léase recursos, formación, segregación, conciertos, inestabilidad, ratios, desigualdades varias, etc.

Y es que esto de la innovación lo mismo se nos está yendo un poco de madre. Lo de menos es la entrada de chefs de primera en las aulas, el auge del “youtubismo docente”, la irrupción de patrocinios inverosímiles o la omnipresencia de determinadas empresas y fundaciones en el horizonte educativo. Todo ello no es muestra de otra cosa, me temo, que del signo de los tiempos. Vivimos en una era donde todo, o casi todo, está en venta y el mundo de la educación, mal que nos pese a algunos, no parece ser ninguna excepción. Digo que todo ello es lo de menos, o al menos a mí me lo parece, porque quizás la cuestión de mayor importancia esté en la actitud de las administraciones educativas de turno ante todo este embrollo de la innovación. Uno percibe mucha prisa y muchas ganas de correr antes de solucionar cuestiones trascendentales del sistema educativo. Me temo que han sido muchos los proyectos supuestamente innovadores impulsados por las distintas administraciones educativas que se han cerrado con muy pobres resultados y, eso sí, con cientos de miles de euros de gasto. Tampoco es cuestión de hacer aquí un listado de todos ellos. Quién más, quién menos conoce o ha sufrido en sus propias carnes algunas de las “innovaciones” en cuestión.

Así que quizás toque arremangarse y empezar a hacer trabajo de base, del que no se ve pero acaba siendo fundamental porque permite construir partiendo de cimientos sólidos. En definitiva, iniciar una reforma en condiciones de todo el tinglado. Y ya sabemos lo que pasa cuando tienes que hacer reformas en casa. En primer lugar, una buena reforma implica, sobre todo, incomodidades varias. De hecho, mientras duran las obras todo está manga por hombro, sucio y lleno de polvo, lo mismo hasta tienes que largarte de casa durante una temporada. Cualquier reforma, además, suele ir acompañada de la inversión correspondiente, por eso es importante hacer bien los números, buscar distintos presupuestos y hacer un seguimiento pormenorizado de las obras.

Fuente: ShutterStock

Pero claro, reforma el sistema educativo no es como hacerse los baños de casa. Se antoja un pelín más complicado, ¿verdad? No podemos pararlo todo, o incluso marcharnos de casa, para dedicar el tiempo que necesitamos a poner orden y concierto a lo largo y ancho del país. Tendremos, pues, que afrontar la reforma con la casa abierta y para ello será necesario focalizar el debate en las cuestiones importantes y trascendentes que afectan a las claves del sistema. Porque uno entiende que es más goloso tuitear sobre tu flamante día a día que sobre si el albañil te la está liando con el alicatado o no. Así pues, quizás llega el momento de arrinconar debates y propuestas que no atacan a las claves del problema. Dejemos, pues, los fuegos de artificio para la inauguración de la obra. Y, eso sí, cuando tengamos los baños listos y estemos de vuelta en casa… ya si eso, tal… 😉

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Ramón Paraíso

Persona humana, viajerista, director y profesor de ciencias sociales en @cfadolorspaul. También escribo y hago cosas. Parece ser que soy pequeño. En Twitter soy @monparaiso.

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