ABP en la ESO

Mirado fríamente, el título engloba la máxima de un buen y sesudo artículo sobre Educación. Siglas y más siglas para confundir al personal y envolver bajo un aura de misterio cuestiones clásicas y, como no, evitar la posibilidad de ser tachado de «poco intelectual» por no saber usar el vocabulario correcto. Nada… para los campechanos, Apredizaje Basado en Proyectos en la Educación Secundaria Obligatoria.

Mañana voy a acudir, si no hay alguna cuestión de última hora, a unas jornadas educativas que hablarán sobre ABP (voy a siglear un rato por comodidad). Debo reconocer que acudo más por la posibilidad de gestionar la hora del almuerzo del sábado que por apetecerme ir a unas jornadas. No es una crítica a las jornadas (con grandes ponentes y estructura). Es una crítica a mi incapacidad de permanecer atento más de cinco minutos a una disertación sobre temas educativos. Es algo, tristemente, superior a mis fuerzas. Ya me gustaría ser capaz de prestar toda mi atención a las maravillas que, seguro, me cuentan. Pero uno es como es y, con una cierta edad, lo único que se acentúan son sus debilidades. Y la mía es la incapacidad de aprender de forma reglada. Qué mal ejemplo para mis alumnos.

Fuente: https://socialescepcor.wordpress.com
Fuente: https://socialescepcor.wordpress.com

Este artículo va a aportar algunas ideas, más en clave de dudas, que me genera el uso de este sistema en la ESO. Unas dudas que vienen por haber sufrido -y seguir sufriendo- en mis carnes un Crédito de Síntesis (sí, una amalgama de actividades alrededor de un tema concreto que duraba una semana) que decepcionaba aún más cada curso que pasaba y, como no, la confusión que observo en demasiadas ocasiones al confundir un «aprendizaje que se base en proyectos» con «ir haciendo proyectos». Una confusión que convierte en un fracaso cualquier intento que se haga de apoyar, al menos en los centros que conozco, el aprendizaje en proyectos transversales. Proyectos que, como su nombre indica, tendrían poco de «actividades de aula de una materia concreta» y mucho «de actividad de investigación donde intervendría todo el mundo». Proyectos que implicarían mucho trabajo por parte de los docentes que lo diseñaran y, que a su vez, exigirían un grandísimo esfuerzo de los chavales.

Por tanto ya vemos el primer problema. La coordinación docente. La incapacidad de gestionar/unificar a los Departamentos para ir todos a una. Sí, es muy complejo en la ESO articular este tipo de metodología por disponer de docentes demasiado heterogéneos. Porque, sólo con que alguien se caiga del guión, el proyecto pierde todo su sentido.

El segundo problema también es importante… ¿hacemos un único proyecto por curso o permitimos proyectos intercursos? ¿Es obligatorio que un alumno/grupo de alumnos se acoja a un proyecto determinado porque es el que toca hacer en tal curso de ESO o flexibilizamos por necesidades/capacidades/ganas para que los alumnos escojan trabajar en función de lo que consideremos sea mejor para ellos (contando, eso sí, con su opinión)? ¿Nos cargamos los cursos de la ESO? ¿Qué pasaría si los proyectos se hacen atemporales manteniendo, simplemente, posibilidades múltiples de enlazarse unos con otros? ¿Qué pasaría si dentro de los mismos proyectos generamos subproyectos? Muy bonito pero, ¿qué centro está dispuesto a ese trabajazo? Y, más aún con la presión, cada vez más importante, de la administración con sus pruebas externas. Porque trabajar por proyectos significa no trabajar para las Competencias Básicas o las Pruebas Diagnóstico.

Otro gran problema es la evaluación. Sí, nuestro modelo de boletín de notas obliga a poner notas de las asignaturas y, uno de los motivos para establecer esta metodología es favorecer un aprendizaje global. A ver quién es el guapo que les explica a los padres cómo van a ser evaluados sus hijos y, como no, el diseño que se ha establecido de su aprendizaje. Porque los padres tienen mucho que decir. Al menos, como mínimo, tienen todo el derecho a ser consultados y a aprobar este modelo de trabajo por proyectos.

Creo que hay mucho por hacer antes de introducir de forma global este tipo de aprendizaje en un centro educativo. Mucho por analizar, muchas estructuras a modificar y, como no, un gran trabajo previo. Porque, introducir de golpe y porrazo un proyecto que se cargue el modelo actual de asignaturas-nicho, sin tener en cuenta las necesidades reales de los alumnos y admitir que no se trata de un simple «dar proyectos», es estar abocados a un enorme fracaso.

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Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

10 Comments
  1. Creo que das en la clave cuando comentas que las estructuras rígidas de la educación formal hacen en la práctica inviables todas estas iniciativas. Respecto a las necesidades reales de los alumnos…..madre mía lo que se podría decir aquí (teniendo en cuenta que lo que ellos experimentan como real es consecuencia del sistema de escolarización obligatoria y de lo que les machacan en casa y en la escuela sobre lo que les «conviene»). El mejor ABP es la vida real 😉 para la gente corriente.

    1. Llevas razón en que el mejor aprendizaje es el social basado en realidades. Por eso, plantear la posibilidad de acercar esa realidad a las aulas, puede ser un sucedáneo interesante para nuestros alumnos. Algo, como ya he comentado, muy complicado de gestionar y con problemas de fondo (por rigidez del sistema o tradiciones mal entendidas).

  2. Es la eterna duda. O vas a tope o no haces nada. Blanco o negro. Desde centros que trabajan por proyectos a centros donde nadie tiene ni idea de que es PBL. Para que el PBL sea realmente efectivo no hay estructuras educativas y menos en secundaria y por eso hace falta no sólo un cambio de estructuras organizativas sino, sobre todo, un cambio de mentalidad y de enfoque docente y administrativo (político). Mientras tanto, algunos seguimos haciendo el «canelo» haciendo la guerra por nuestra cuenta.

    1. Un grupo de francotiradores no hace un ejército, pero un ejército siempre va a depender que haya personas que cuestionen ese modelo para que, poco a poco, se plantee un cambio en su estrategia militar. Esto de usar símiles militares debe ser producto de la hora en que he respondido a tu comentario 🙂

      Saludos y gracias, Manuel, por el comentario.

    1. No creo que sea una herramienta. Creo más bien en algo parecido a un modelo de trabajo (o quizás sea algo tan complejo de explicar -que no de implantar por mucho que se pongan tantas barreras a esa implantación- que no sea nada de lo anterior). Yo lo veo como una forma de trabajar. Una entre muchas.

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