Actuaciones económicas para la mejora educativa

Reconozco que, en demasiadas ocasiones, nos centramos en la actuación del docente dentro del aula para delimitar las acciones de éxito o fracaso educativo. Asumimos que, la mayor parte de la responsabilidad, recae directamente sobre el profesional que imparte cada una de las materias del currículum. A veces también se echa las culpas a los padres y, como no, a situaciones externas al propio sistema educativo. El problema es que lo anterior requiere de un gran aporte económico para cambiar. Y sí, todos sabemos que, a día de hoy, pedir un euro más para Educación, cuesta mucho de aceptar por parte de muchos.

Fuente: http://www.seminariointernacional.com.mx
Fuente: http://www.seminariointernacional.com.mx

Por suerte hay algunas actuaciones que podrían hacerse a coste muy reducido. Ni tan sólo sería, en muchos casos, aumentar la cantidad destinada a la partida educativa. Porque, sabéis qué, hay muchas cosas que no se hacen porque no hay interés (incluso podríamos llamarlo desidia) en llevarse a cabo.

Infraestructuras ¿Quién no se harta de escuchar el discurso de la necesidad de construir más centros educativos públicos? ¿Quién no se plantea la necesidad de disponer de oferta pública para poder escolarizar a todos los alumnos que se ven obligados a marchar a otra tipología de centros para poder estar cerca de su domicilio? ¿Por qué no nos planteamos un doble turno en los centros educativos? Al menos, en los de Secundaria (aunque también podrían usarse los colegios como centros para formaciones puntuales una vez acabado el horario lectivo de los niños). ¿Por qué no plantearse una ESO de mañana y un Bachillerato/FP de tarde? ¿No facilitaríamos el aprovechamiento de espacios? ¿No ahorraríamos en cuanto a infraestructuras y mantenimiento? No es lo mismo la creación y el mantenimiento de un nuevo centro que exprimir uno que ya tenemos para habilitarlo para ese doble uso.

Los cursos por edades. Si asumimos la personalización del aprendizaje, ¿por qué nos empeñamos en situar a los alumnos por edades? ¿No sería mejor ofrecer alternativas para que, a nivel de aprendizaje, cada alumno pudiera reforzar sus déficits y ampliar sus fortalezas? ¿Por qué no eliminar los cursos y plantearnos la necesidad de asumir unas consecuencias para certificar etapas educativas? ¿Por qué no permitir una flexibilidad en lo anterior? ¿Es realmente necesario que un alumno tarde cuatro años en sacarse la ESO? Habrá algunos que necesitarán más y otros que necesitarían menos. Y esto sale muy barato. Es simplemente reorganizar la materia-curso por materia-competencia a adquirir.

Los horarios escolares. ¿Realmente son necesarias seis horas lectivas para todos los alumnos tengan la edad que tengan? ¿Realmente debemos plantearnos seguir manteniendo horarios irracionales? ¿Por qué no avanzar en potenciar actividades fuera del centro -potenciándolas e, incluso, subvencionándolas económicamente- en lugar de mantener un aprendizaje tan reglado? ¿Por qué no pensar en los picos de rendimiento y en la desconexión que supone el excesivo cansancio?

La tecnología educativa. ¿Realmente no podemos aprovechar la tecnología que ya tenemos? ¿Por qué cada dos por tres cambiamos de máquina en los centros educativos? Hay sistemas operativos que consumen pocos recursos y nos permiten realizar las tareas educativas más que aceptablemente. Por tanto, ¿por qué esa manía de lo último? Por cierto, con el ahorro en tecnología a nivel de cacharros y programas podríamos invertir en conectividad. Uno de los grandes hándicaps de muchos centros educativos.

Los comedores. Gestionar los comedores de forma global permitiría un ahorro económico considerable. ¿Por qué tenemos que ir jugando a las empresas privadas cuando una buena gestión pública de los mismos permitiría ahorrar?

Sólo cinco cuestiones en las que podríamos ahorrar una gran cantidad de dinero mejorando, a mi entender, la calidad educativa que damos a nuestros alumnos. No todo es dinero. A veces conviene pensar un poco y empezar a gestionar los servicios públicos correctamente.

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

2 Comments
    1. Eso es algo que no me queda claro Enrique. Siempre he creído más en un trabajo común que en privar de la «especialización» a los docentes. Que se eliminen las materias no debe llevar aparejado la existencia de una plantilla generalista. No lo sé, quizás es que creo que es más cuestión de distribución y diseño del aula que de reformular la necesidad o no de especialistas.

      Un saludo.

Deja un comentario

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
close-link