Afirmo que…

Categórico afirmo sin ningún tipo de duda ni pudor ante cualquiera que…

Fuente: ShutterStock
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El alumnado conflictivo existe porque hay situaciones socioculturales complejas. Por cierto, hay dos tipos de alumnado conflictivo: el de padres de nivel adquisitivo alto, cuyos padres se lo justifican todo y, el que lleva de casa problemas socioeconómicos (o de otro tipo) muy serios.

El coordinador TIC es uno de los más pringados del centro. Eso sí, a menos que el cargo se le haya dado a alguien por el simple hecho de ser amigo del equipo directivo y que, curiosamente, nunca está dispuesto a ayudar (son raras estas excepciones).

El sistema de acceso a la profesión docente es mucho más justo para entrar en los centros públicos que en los centros concertados.

En la situación socioeconómica actual -más bien en la situación estructural de nuestro país- es un sinsentido que los centros educativos no dispongan de servicio de comedor escolar gestionado por el propio centro educativo. Contratar un servicio de catering no es la solución.

Hablar usando palabras ininteligibles para la mayoría lo único que demuestra es lo poco que sabe el ponente y la capacidad del oyente de aguantar sentado en una silla esa retahíla de despropósitos.

Hay un exceso de asignaturas en el sistema educativo y que dicho exceso de asignaturas no beneficia a los chavales. Eso sí, también afirmo que hay una mentalidad muy extendida entre el profesorado acerca de lo «importantísima» que es su asignatura y de la necesidad de aumentar las horas para impartir la misma.

La decisión de la mayoría de padres a la hora de escolarizar a sus hijos en un determinado centro educativo se basa más en intereses alejados completamente del aprendizaje que se va a dar a sus hijos que de cuestiones educativas. La libertad de elección de centro educativo acaba siendo, por desgracia, la mejor manera de coartar las libertades de los niños porque, por desgracia, aún nadie se ha enterado que la educación es para los hijos y no para los padres.

La formación del profesorado es bastante lamentable y, por desgracia, sirve para poco menos que certificar unas horas. Y sí, también afirmo que los cursos de formación reconocidos por las administraciones que realizan sindicatos, entidades empresariales u otro tipo de ejecutores privados no aportan nada a la formación del profesorado. Por favor… no me vengáis ahora a decir que los que habéis hecho esos cursos os lo habéis currado mucho porque no cuela.

La jornada continua tal y como se plantea es un error. Un error porque lo único que hace es pervertir el sentido de la institución escolar. Eso sí, la perversión también se da en aquellos centros que, por agradar a las familias, convierten el período de reclusión en largas jornadas para sus alumnos. Conviene desterrar la idea de equiparar un centro educativo con una guardería.

La lengua para el aprendizaje más efectiva es la materna o cualquiera de las que se use habitualmente en el contexto más cercano de forma habitual. Introducir como lengua de aprendizaje de materias no lingüísticas una lengua extranjera es pervertir el sentido de aprendizaje.

La mayoría de políticos que gestionan la escuela pública (especialmente de algunos partidos concretos) lleva a sus hijos a escuelas privadas.

La tecnología educativa no es buena ni mala por ella misma.

Las administraciones educativas siempre acaban haciendo lo contrario de lo que prometen en campaña electoral los partidos que las gestionan. Y no sólo eso, curiosamente siguen basando su funcionamiento en asesores afines al partido con independencia de la capacidad/habilidad de dichas personas en la gestión de las necesidades educativas. Gestionar la educación es mucho más que gestionar basándonos en un objetivo de gastos y una necesidad de mediatizar lo que, con mayor o menor acierto, se está realizando.

Las Universidades deberían de depender del Ministerio de Educación, otorgándoles ciertas particularidades en su gestión, porque el sistema educativo debe estar gestionado de forma autónoma y, así, se evitarían determinados problemas que hacen que nuestras Universidades -que, por cierto, a pesar de todo, funcionan- puedan ser mucho más transparentes.

Los libros de texto -en formato analógico o digital- son un error metodológico que, con independencia de lo buenos que sean, parten de un error del concepto «educación».

Los inspectores no funcionan. Y no es culpa suya. Es un cuerpo mal diseñado y gestionado para las necesidades reales de asesoramiento que tienen los centros educativos.

No hay asignaturas de primera ni de segunda.

Prefiero tener a un mal docente en las aulas que establecer un sistema politizado de evaluación del profesorado. Y, con lo anterior, voy a afirmar rotundamente que la mayoría de docentes en nuestras aulas son excelentes profesionales.

Ser tutor de un grupo es un marrón. Es por ello que el voluntarismo para ocupar estos cargos no está a la orden del día. Sí, lamento informar que si a uno le toca una tutoría es porque es el último en llegar al centro o no queda otra que chuparse una tutoría por necesidades organizativas del centro. Ello no obsta a que la mayoría de tutores «forzados» lo estén haciendo bastante bien.

Todos los centros educativos sostenidos o subvencionados en gran parte con dinero público (públicos y concertados) deberían tener el mismo tipo de sistema de acceso para los profesionales que están trabajando en los mismos y, a su vez, independiente de los equipos directivos o de las empresas/organizaciones que posean dicha titularidad. Sí, tengo claro que un centro concertado no debería poder seleccionar a sus docentes, al igual que un director en un centro público -tal y como sucede en Cataluña- hace con parte de su personal provisional.

Un centro educativo no es mejor o peor que otro por tener mayor cantidad de cacharros electrónicos o trabajar de una forma u otra.

Un libro que habla sobre estrategias educativas sobre alguien que nunca ha pisado las aulas sirve de poco menos que para mantener abierta la puerta en caso de necesidad. Y, para eso sale mucho más barato comprar un periódico o usar la propaganda que nos dejan en el buzón.

Sinceramente, la verdad, es que después de ver lo redactado y efectuada una rápida revisión del mismo ya no me atrevo a afirmar tan categóricamente lo anterior. Siempre abierto, como siempre, al debate interesante sobre los puntos anteriores que podéis realizar dejando comentarios en este blog o mediante la interacción en las redes sociales. Unas reflexiones en voz alta (como, a mi entender, deberían ser la mayoría).

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

5 Comments
  1. Yo voy añadir otra verdad incómoda a la lista anterior:
    Lo que más influye en la calidad de un sistema educativo es la calidad del sistema socioeconómico que lo ha generado. Me parece una broma cuando oigo que hay que “adecuar” el sistema educativo a las demandas del mundo laboral. ¿Acaso quieren que suspendamos al 50% de los alumnos para adecuarnos al 50% del paro juvenil?

    Una realidad económica y social como la que vive nuestro país, impide el éxito de cualquier modelo educativo, sea del tipo que sea. Y a la inversa, una sociedad con pleno empleo y un equilibrado reparto de la riqueza, favorece el éxito del cualquier modelo educativo, sea del tipo que sea.

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