Afortunado

Hay veces en que descubres que eres muy afortunado. Afortunado por tener un trabajo en el que, más o menos, te sientes a gusto. Afortunado por poder expresarte en libertad. Afortunado por, incluso desde la discrepancia, encontrar la posibilidad de ir estableciendo determinadas redes para, dentro de las posibilidades de las mismas, conseguir realizar diferentes tipos de aprendizaje. Sí, por todo ello debo confesar que tengo mucha suerte.

Fuente: http://cppcaba.blogspot.com.es
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Hoy me han preguntado cómo era posible que nadie me hubiera pegado un estirón de orejas por lo que escribo. Por lo visto, a veces, alguna de las cosas que digo (tanto en persona como mediante medios más digitalizados), pueden llegar a ser bastante controvertidas. Se extrañaban de que, después de tantos miles de artículos y lengua demasiado poco amante de edulcorar pensamientos, no hubiera recibido ninguna llamada al orden. Pues no, tristemente, más allá de algún pequeño «susto» no he recibido ningún tipo de presión por parte de nadie de la administración. Curiosamente, cada vez que ha habido alguna posibilidad de ese pequeño estironcillo, siempre he acabado llegando a acuerdos con el interlocutor. Supongo que en persona las posibilidades de explayarme mejoran. O, quizás, sea por mi cara más que atractiva. Qui lo sa.

Plantearse las posibilidades de bordear lo políticamente correcto es peligroso. Más aún quedarse en la imposibilidad de hacerlo por miedos mal entendidos que, a la postre, resultan ser de todo menos reales. Hay mucho docente poco dispuesto a hablar en voz alta. Es como cuando llega el director y, de repente, las conversaciones se van extinguiendo en la sala de profesores. Lo importante es no personalizar acusaciones. Lo imprescindible es poder expresarse intentando defender las posturas ideológicas (sí, la concepción de la Educación tiene mucho de ideológico) al margen de la personalización de las mismas. Quejarte de lo mal que funcionan algunas cosas no tiene nada que ver con el ataque personal a nadie porque, no lo olvidemos, se supone que el docente tiene, por cultura, la capacidad de entender -o diferenciar- posturas frente a ataques personales. Ataques que poco tienen de productivo.

Como he dicho al principio tengo mucha suerte. Suerte que, al margen de casos concretos, se entienda claramente que cuando critico a los centros concertados estoy criticando a su concepción. Que no tengo nada en contra de los «docentes» de religión y sí contra unos acuerdos que permiten que siga existiendo dicha asignatura en pleno siglo XXI. Que hay cuestiones a cambiar en las direcciones de los centros, en inspección educativa, en la manera cómo estamos gestionando el aula. Opinar y posicionarse no es malo. Menos aún hacerlo cuando, por suerte, tienes la posibilidad de ir matizando esa globalidad que tiene muy poco de personal y más de concepción de entender las cosas.

Esperemos seguir siendo afortunados en lo que me queda de vida profesional 🙂

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

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