Alejados de las aulas

A menudo me he planteado una pregunta que, hoy he lanzado (me parece recordar que no por primera vez) en Twitter sobre el tiempo que un docente puede estar alejado del aula (para otras tareas diferentes de la docencia directa) para no perder la perspectiva. También he introducido diferentes valores: cuatro años, ocho,…, toda la vida profesional.

Siempre me resulta curiosa la sensación de desconocimiento de la realidad educativa (la que se vive dentro del aula) por parte de muchos docentes que llevan muchos años fuera de la misma. No es raro ver a determinados cargos educativos (y no me estoy refiriendo a los inspectores, que son otro cuerpo diferente y que tienen su propia función asignada), asesores varios, liberados sindicales, etc. que llevan más de diez años fuera de las aulas que intentan «asesorar, dar su opinión u imponer» determinadas actuaciones que se hacen o, que a su parecer, se habrían de hacer en el aula. Me parece muy difícil considerar su opinión más válida que la de cualquiera externo a las aulas y, considerar la misma como «válida» en un entorno que han dejado de conocer.

Las aulas cambian mucho (por diferentes motivos) y, lo que era válido cuando se alejaron de las mismas, puede no ser válido una década después. Además, contemplo con estupefacción, la existencia de cada vez más docentes que, una vez aprobada la oposición y, sin haber pisado una aula, ya se incorporan en determinadas asesorías o sindicatos para «ayudar» a los compañeros que llevan más de veinte años, luchando día a día desde las trincheras (con sus satisfacciones, desánimos y problemas).

Siempre me he planteado la necesidad de restringir esos «alejamientos» del aula y, posiblemente, establecer un plazo mínimo de «función docente» antes de proceder a ellos, aunque también podría ser planteable la existencia de unas «oposiciones diferenciadas» para aquellos (que lamentablemente los hay) que sientan una especie de repelús a integrarse en un aula y, que quizás se sentirían más cómodos desde otras facetas para su desempeño profesional.

No lo se, pero es un tema que se habría de hablar en profundidad y, al cual se habría de prestar atención (ya que no es un tema nada banal).

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

5 Comments
  1. Tambien creo que para poder conversar con los jovenes, se tiene que conocer la realidad circundante. Por ello tambien creo que no sebe quedar un docente mas de cinco anhos en un mismo sitio. Oxigenarse para poder entregar una nueva vision.

  2. Me encanta esta reflexión y tienes toda la razón. No es un tema nada banal. Yo también opino que para poder hablar de la realidad de las aulas hay que conocerla y sobre todo vivirla. Y quién mejor, que aquel docente que lleva años»luchando» con niños y niñas intentando dar respuesta a sus inquietudes, sus estilos de aprendizaje y sus características en general. Cada año nos encontramos con alumnado muy diverso y lo que nos era válido para un grupo de alumnos y alumnas puede no ser válido para otro. Y ya no digamos si pasamos años sin pisar las aulas.
    Un saludo

  3. Una bona reflexió,

    jo aprofitaria potser en pensar si no aniria bé que tots els docents de tant en tant un cop cada 10 o 15 anys no aniria bé que també ocupessin llocs fora d’un centre, per la mateixa qüestió oxigenar-se una mica.

    Tot plegat ajudaria a fer una circulació de gent i una renovació d’idees en tots els caps i àmbits de l’educació, que segur que ens beneficiarien molt més que els canvis que patim polítics cada 2 o 3 anys que canvien la persona que està al capdavant d’educació.

    Felicitats per l’article.

  4. Como siempre depende de la de persona. Un simple cargo directivo si lo desempeña «para no dar clase», pronto perderá la perspectiva aunque viva en el centro.
    El de los Inspectores es un tema evidente, y desde Galicia, digo que muy político. Estos si que pierden la realidad de los centro. Hay que recordar que la culpa de que los inspectores sean vitalicios viene dado por la ley Pertierra del PSOE, que cuando iba a perder el poder en el año 95 publica una ley para hacerlos perennes a los inspectores, cuando en la legislación anterior era por un máximo de 12 años. Lo dije de aquellas y lo digo ahora, ese fue un cambio fundamental (para mal).

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