Algarada idiomática

Ayer escribí un artículo en catalán. No es el primero que escribo aunque, debo reconocer, que no uso mi lengua materna tanto como me gustaría en el blog por motivos de inercia o, simplemente, por el hecho de plantearme que mucho de lo que escribo se lee en determinadas zonas o países cuya lengua es el castellano (sí, ya no sé si denominarlo así o español por lo que os pido que no me flageléis). No, no es una cuestión de preferencias porque, algo que siempre he tenido claro es que las lenguas, en lugar de ser motivo de crispación, deben ser mecanismos de comunicación y diálogo. Es por ello que no entiendo la algarada que han montado algunos en algunos mails en los que me cuestionan la decisión de haber escrito en catalán. Sinceramente, ¿creéis que alguien debe justificarse por escribir en una lengua? Coño, si hasta incluso el suajili puede ser traducido con bastante fiabilidad con el traductor de Google.

Fuente: Fotolia CC

No he entendido nunca la manía de ponerse a discutir por el idioma cuando lo importante es la comunicación. Y, seamos sinceros, a quién demonios le importa que escriba en catalán o castellano. Lo que habría de importar al personal es lo que digo y no en qué idioma está escrito porque, a veces, da la sensación que uno sólo tenga ganas de montar jarana por motivos que poco tienen que ver con un debate productivo acerca de temas educativos.

Creo que debe ser una tara personal la de no entender los conflictos lingüísticos. Bueno, yo los denomino conflictos políticos porque, al final, lo único que demuestran es quien tiene menos entendederas para buscar trabas a todo. Me la trae al pairo el enfado de unos o de otros porque alguien quiera escribir en gallego, vasco o catalán. Bueno, y ya cuando algunos buscan diferencias entre el castellano de Uruguay y el de Burgos ya es de traca. Sí, sé que podía haber usado el símil esperpéntico de aquellos que consideran al valenciano y al catalán dos lenguas completamente diferentes pero prefiero ahorrarme el capón o el comentario desagradable.

No, no me estoy justificando por escribir en mi lengua materna. Sí que me culpo por no escribir más a menudo en ella porque, seamos sinceros, la lengua materna es una a la que, salvo personajes que no sabes porque reniegan de ella, siempre tienes un cariño especial porque forma parte de ti.

La verdad es que no tengo muy claro si era necesario escribir las líneas anteriores pero, así me ahorro responder a unos cuantos correos electrónicos. Es cuestión de eficiencia 🙂

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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

8 Comments
  1. La llengua forma part del missatge, és comunicació en ella mateixa. No és el mateix començar a parlar en català que en castellà. L’interlocutor ja rep un primer missatge. I, en aquest cas, ofensiu per als monolíngües eterns i integristes del castellà. Els catalanoparlants estem molt més acostumats que ens excloguin la llengua (quan no l’excloem nosaltres mateixos)

    1. La llengua sempre ha estat, més enllà de missatge, l’eina per a transmetre’l amb eficàcia. Tens raó en que un cop triada la llengua de comunicació inicial s’han establert uns paràmetres que són difícils de canviar (suposo que anaves per aquí). No entro en el tema de l’integrisme idiomàtic perquè, per desgràcia, en l’actualitat estem sotmesos a interessos molt allunyats de la comunicació -en un o altre sentit- que, al final converteixen la llengua en quelcom que té ben poc a veure amb el que hauria de ser.

      Salutacions i gràcies per comentar.

  2. Hay «Gente pa to». Desgraciadamente España es un país con pocos años de democracia, nos parece que somos maduros pero la realidad es muy otra. Escribe como quieras y desees, que ello se llama libertad de expresión en un país donde hay varias lenguas y de las que nos tenemos que sentir orgullosos. Te lo dice un aragonés que por desgracia perdió el Fabla. Ánimo.

    1. Resulta curioso que, en ocasiones, se esgriman argumentos acerca de la necesida de ser más que bilingüe y, en cambio, se opte por despreciar una determinada lengua (sea minoritaria o mayoritaria en determinados territorios). Creo que, como bien dices, hay «gente pa to» que, por desgracia, se sienten más presionados por su ideología -o la que les marcan- que por la necesidad de comunicación que es la clave para cualquier mejora social.

      Un saludo y gracias por pasarte por aquí vecino.

  3. No me importa en qué lengua escribas, mientras lo sigas haciendo. Que en catalán, pues tiraremos de traductor de Google, que en castellano/español, euskera, inglés o francés, pues leeré directamente. Te sigo habitualmente y como maestra me siento identificada con tus artículos. Poco me importa el vehículo, mientras que el mensaje llegue. Te lo dice una que tiene una casa en la que se empieza una frase en un idioma y se acaba en otro. ¡Y no nos enfadamos, oiga!

    1. En la mía también se mezclan indistintamente varias lenguas y jamás hemos tenido ningún problema por ello. Da la sensación que, por desgracia, realidad e interés se mezclen por motivos muy alejados de la buena convivencia. Por cierto, muchas gracias por el comentario aunque, sinceramente, te recomiendo que no sigas estando muy identificada por mis artículos 🙂

  4. A pesar de que llevo mucho tiempo siguiendo y leyendo tu trabajo, hasta hoy no me he animado. Lo hago por dos razones; la primera es darte las gracias por tu trabajo y animarte a seguir haciendo, a mí me hace no sentirme solo cuando coincido en muchas de tus opiniones o planteamientos, me gusta sobre todo el sentido común con el que lo haces; la segunda, es porque tengo muy claro que no hay que justificar porque se elige el uso de una u otra lengua por las personas que tienen la suerte de poder ser bilingües, es decir mayor capacidad de expresión. Es una elección personal y también una muestra de de educación, en ese equilibrio estaría el éxito de la convivencia.

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