Algo huele a podrido en el reino de la innovación educativa

Siento una gran preocupación al ver cómo en muchas ocasiones da la sensación que el único objetivo educativo para algunos sea el innovar. Sí, la Educación ha pervertido el objetivo para convertirse en la necesidad imperiosa de hacer cosas diferentes, que hagan mucho ruido mediático y que, curiosamente, se validen por los mismos que las están haciendo. Dedicarnos a autovalorar nuestro propio proceso educativo es peligroso. Más aún si el mismo implica algo tan importante como es el aprendizaje de nuestros alumnos. Aprendizajes que, por desgracia, están pasando a la cola de las prioridades de algunas innovaciones educativas. Sí, quizás estoy trasnochado o, según algunos me he quitado la careta de retrógrado, pero sigo pensando -al igual que pensaba cuando avalaba toda innovación como modelo a seguir- que el objetivo del sistema educativo es que nuestros alumnos aprendan, sean críticos y tengan estrategias para desenvolverse bien socialmente. Más allá de lo anterior sería reconvertir las necesidades básicas en intereses personales de algunos o en sustituir una realidad en sueños, más o menos ilusionantes que, al despertar, se demuestran muy difíciles de llevar a la práctica a menos que se priorice esa ilusión frente a lo que realmente necesitamos.

Fuente: http://www.sueño.net
Fuente: http://www.sueño.net

Hasta hace unos meses sólo se atrevían a cuestionar la innovación educativa aquellos que, por determinados motivos, habían optado por mantener unas determinadas creencias acerca de lo que era su profesión. Optaban, como siempre se critica por parte de gran parte del colectivo innovador, por establecer una zona de confort y, desde la misma, usar estrategias y modelos educativos atemporales que, para ellos eran su concepto de profesionalidad. No, no es malo hacer lo de siempre si eso funciona. El problema es que, con el fracaso escolar galopante en nuestro país, hay algo que debe hacerse. Y ese cambio pasa por los profesionales de la Educación. Unos profesionales que deben contar con todo el apoyo a nivel social que se pueda y, a su vez, convertir una profesión de puertas para adentro en algo que se visualice por parte de todos. No es malo dotar de transparencia a las prácticas educativas y a lo que estamos haciendo en los centros educativos. El problema es convertirlo, como sucede ahora en más ocasiones de las que me gustaría, en un espectáculo muy visual pero poco efectivo.

Pero vayamos al cambio de tercio que se ha dado últimamente. Un cambio muy relacionado hacia lo que algunos entienden/entendemos qué debería ser la Educación. Una Educación independiente, al margen de los poderes de determinadas multinacionales encubiertas bajo sus fundaciones y, cómo no, aisladas de presiones económicas. Una Educación que no está siendo respetada por algunas prácticas innovadoras que, curiosamente, son avaladas por las mismas organizaciones que han llevado a la crisis estructural en nuestro país. No, no es cuestión de impedir que haya empresas privadas que consigan hacer negocio creando productos y vendiendo los mismos a profesores, padres o centros educativos. Lo malo es creer que tras dicha venta hay un objetivo social. No, no seamos estúpidos. El objetivo básico de cualquier empresa privada es aumentar su cuenta de beneficios. Y pensar que van a actuar como hermanitas de caridad es algo muy arriesgado, por no decir equivocado.

La innovación educativa desenfrenada se ha convertido en un proceso de innovar por innovar bajo necesidades externalizadas. No es necesario convertir a la administración en administradora única de la Educación como da tanto miedo a algunos por las connotaciones que supondría. Es convertir a toda la sociedad en copartícipe de la misma y priorizar el servicio público frente a los intereses personales de algunos o económicos de otros. No hacer lo anterior supone llegar a un modelo -ampliamente avalado por algunos países- donde lo único que se hace es incrementar las desigualdades y la segregación. Segregar debería ser algo contra lo que deberíamos luchar y, cuando vemos que algunas prácticas innovadoras, realizadas desde centros cuyo modelo educativo es segregador o están avaladas por determinadas empresas deberíamos preocuparnos.

Algo huele a podrido en el reino de la innovación educativa. Algo huele a podrido en modelos innovadores que empiezan a estar siendo ampliamente criticados por parte de quienes están haciendo cosas diferentes en sus aulas. Algo huele a podrido en un contexto en que parte de lo que nos están vendiendo como innovación educativa se está convirtiendo en un fascismo educativo de sospechosas intenciones. Algo huele realmente mal en todo el asunto. O, quizás, como siempre digo, sea debido a que sólo encuentro peros a algo tan bonito como es la innovación educativa.

Sí, admito collejas pero, después de ver cómo una editorial como Pearson (con un porcentaje importante de acciones en manos del que fue líder libio Gadafi) tiene el monopolio de las pruebas PISA que se están aplicando en la mayoría de países con objetivos poco claros y, analizar fríamente la cantidad de dinero que se está moviendo con las «innovaciones» a uno le queda un regusto muy amargo en las papilas gustativas. Un regusto muy, pero que muy desagradable.

EDUENTERTAINMENT

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En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

5 Comments
  1. ¡Collejas ni una!

    1. Las TIC son una realidad, basta ya de justificarlo. Y basta también de decir que no tenemos aulas de informática en los centros, porque cada estudiante lleva en su bolsillo un computador varias veces más potente que el que puso al hombre en la luna.

    2. En esto de la tecnología educativa se teoriza mucho pero se hace poco. De verdad, no he terminado de entender el funcionamiento de una metodologías cuando ya esta publicando que eso ya es historia, que lo que se lleva ahora es el flipped classroom o ya no los MOOCs sino los NOOCs.

    3. Se hace poco, pero es que se motiva aún menos. ¿Cuanto cuenta para un docente universitario la docencia? ¿qué autoridad tiene un director en un centro educativo público para implantar «metodologías innovadoras»?

    4. Los objetivos han perdido el norte. Las TIC no son ni la panacea, ni ninguna formula mágica (Koffi Annan), nos ofrecen la posibilidad de ampliar el abanico de herramientas disponibles en el aula, pero no olvidemos que el objetivo de la educación es educar, que los estudiantes estén expuestos a la información no significa que exista una adquisición de conocimientos.

    POSIBLE SOLUCIÓN:

    1. Más educación tecnológica y normativas de uso: no me refiero a planes de alfabetización digital, donde se aprende a hacer uso de las tecnologías, no. Me refiero a actitudes con el uso de las tecnologías. En una reunión con un director de un centro donde se estaba implantando el uso de iPads en el aula, me comentaba: «es que quiero una aplicación que me permita bloquear que los alumnos se conecten a internet, que puedan hacer mirroring en proyector, bla bla bla y que sea el profesor el que lo controle…» Respuesta: «¿usted tiene atados a los niños en la silla y les pone cinta en la boca para que no puedan levantarse ni hablar y pegar gritos?» A todos nos han educado para saber que está bien y que está mal. Si grito en clase, mi profesor probablemente me sancione. Hay que marcar unas normas de uso de las TIC también. Y ojo, no digo que eso tenga que ser competencia de los centros educativos, que también, es competencia de los padres o tutores y de la sociedad.

    2. Alfabetización informacional a estudiantes y docentes: cada día me reafirmo más en que es imposible estandarizar el uso de las TIC en la educación. Cada profesor y estudiante es un mundo y por eso desde el minuto 0 los alumnos deberían tener claro lo que es un PLE (por llamarlo de alguna manera…) y como gestionarlo adecuadamente y no olvidar que aunque Internet nos permita tener diferentes identidades virtuales, en la realidad, somos solo uno.

    En definitiva, estamos todos muy mal educados tecnológicamente hablando. Nos hemos convertido en unos caprichosos digitales 🙂

    ¡Un saludo!

  2. «No, no es malo hacer lo de siempre si eso funciona. El problema es que, con el fracaso escolar galopante en nuestro país, hay algo que debe hacerse. Y ese cambio pasa por los profesionales de la Educación. »

    ¿Seguro?¿Cuándo un alumno se niega a atender es el profesor el que debe cambiar de estrategia para «motivarlo»?¿Cuándo un alumno se niega a trabajar es el profesor el que tiene que echarle horas y hacer unas actividades chachis para el retoño?

    Me temo que el cambio no es solo del profesor, me temo que cada vez le estamos pidiendo más potencia al motor del coche pero ni nos preocupamos del freno o de la caja de cambios que están destrozados.

    Lo de innovar por innovar hace ya tiempo que solo es negocio puro y duro. Y antes de recoger resultados hay que volver a innovar, no vaya a ser que alguien se de cuenta de que no ha servido para nada.

  3. Ahí está. El último párrafo de tu artículo aclara el resto. De acuerdo en eso.
    Pero es un grano de arena en el desierto. Los problemas en la educación son muchos: aulas demasiado llenas, alumnos muy diversos en cada aula, algunos con serios problemas que precisarían de ayuda profesional especializada, inmigrantesotras etnias con sus costumbres, inmigrantes con escaso o nulo conocimiento del idioma, alumnos/as de altas capacidades sin atender convenientemente, porque también necesitan una atención especial, burocracia por quintales, informes e informes que nadie leee y consumen muuuuchas horas de trabajo, familias desestructuradas que causan en sus hijos problemas que un profesor no puede ni sabe arreglar,…centros sin medios…esto no es un problema de innovación, es una enfermedad crónica de nuestra educación que sigue empeorando con cada reforma. Los profesores están descorazonados. Cuando tienes mil tareas pendientes y ya estás haciendo mal la primera es difícil ilusionarse y motivar. Un fallo en la sanidad es evidente y se ve rápidamente. Una educación deficiente tiene consecuencias a largo plazo.
    Te hablo por experiencia personal. Llevo 20 años en educación secundaria.

  4. Esperanza comparto al cien x cien lo q dices, pero aún se podrían seguir enumerando más causas. La falta de tiempo de las familias para atender a sus hijos, lo tarde q se acuestan los niños en España y sus consecuencias, la falta de apoyo social y la discriminación y critica constante hacia los profesionales d la educación, la necesidad social de educar en TANTOS temas q es imposible abarcarlos todos y es imposible estar bien preparado para todos etc… Es una pena q en este tema cada uno tire hacia un lado cuando sociedad, poderes políticos familias y profesionales deberíamos remar juntos, pero no es así y los docentes se quedan solos ante situaciones q es imposible resolver

  5. Como diría byung chul han en las sociedad del siglo xxi se ha perdido el dar a cambio de nada, todo al final evoca al dinero y eso refrenda lo que habas de las empresas. No hace un acto inmune de artificios

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