Algunos consejillos sobre el uso de Twitter para docentes y personas interesadas en educación

La verdad es que, por desgracia, no me considero experto en nada. Simplemente me considero usuario de muchas herramientas, lector impenitente y, usuario activo de Twitter en los últimos años. No creo que nada de lo que vaya a aconsejar en este artículo esté alejado del sentido común ni, tan sólo de la manera de enfrentarse con el timeline de Twitter como haríamos con cualquier otro medio de comunicación -sea analógico o digital-. Se trata de unos consejillos que, a nivel personal me funcionan bastante bien, hacen que meta la pata en menos ocasiones de las que podría hacerlo y, me abstenga de usar la cuenta como una simple difusión mercadotécnica con intereses muy alejados de lo que debería ser ese uso abierto, transparente y de tú a tú que permite y potencia la herramienta.

Fuente: Twitter

Supongo que la imagen que ilustra este post y que acabo de colgar os ilustra acerca del tipo de artículo que voy a publicar. Una imagen aplicable y totalmente extrapolable al universo Twitter. Bueno, más bien a un microcosmos de dudosa realidad que, a nivel de aprendizaje puede ser fantástico pero que, pretender que lo que uno vive en esa red es la realidad sigue siendo un craso error. Pero bueno, allá cada cual con su interpretación de lo que supone estar en Twitter, sus lecturas o, simplemente, sus necesidades personales acerca de lo que suponen esos 140 caracteres.

El primer consejo acerca de su uso es crearte una red de personas interesantes que creas que te aporten cosas. No, no deben ser personas que comulguen con tu idea acerca de lo que debería ser la educación ni, tan sólo cuentas que tengan tropocientos mil seguidores. Hay cuentas muy interesantes de docentes y otras personas relacionadas con la educación que son muy interesantes. Eso sí, no hagáis caso a nadie cuando os recomiende a un tuitero porque, al final, lo que importa es la configuración personal de la lista y el interés que suponga para uno. Tener más seguidores en la red social no está relacionado con calidad. Y aún menos con nuestra percepción/necesidades en su uso. Es por ello que os recomiendo huir de esas recomendaciones que hace el personal (sí, yo también he hecho en ocasiones), obligaciones que se os marcan desde determinados cursos de formación (no hay nada más triste que desde un curso os digan a quién debéis seguir) o, simplemente, basaros en unos tristes números muy relacionados con el marketing y muy poco con la calidad de nada. Por cierto, no recomiendo el seguir a «casi» ningún tipo de empresa educativa porque, sinceramente, más allá de que tengáis ganas de encontraros con publicidad de sus productos, no os van a aportar demasiado. He puesto «casi» porque sí que hay empresas relacionadas con el mundillo educativo y que ofrecen productos para el mismo que pueden tener cuentas interesantes donde no sólo venden sus productos sino que difunden ciertas prácticas educativas.

Otra cuestión es la necesidad de eliminar a cualquiera que no dé ningún tipo de conversación (sí, Twitter si pierde la conversación, para mí deja de tener sentido), se dedique sólo a tuitear los artículos que escribe en su blog de forma cansina o, simplemente, use alguna de esas herramientas que le hacen tuitear cada cierto tiempo el número de seguidores, sus feeds (las páginas que lee que publica automáticamente) o, te menciona en sus tuits por el simple hecho que una máquina le ha dicho que, en algún momento has interactuado con él, ha mencionado alguno de tus tuits o vete tú a saber qué ha pasado para que el algoritmo haya publicado ese tuit. Por cierto, si os interesa el blog de alguien, mucho mejor suscribirse al mismo que seguir al autor en Twitter. Un buen bloguero sobre temas educativos puede ser un cafre a la hora de usar Twitter, al igual que un buen usuario de Twitter puede ser un desastre a la hora de escribir en su blog.

Por cierto, cuestionároslo todo. No porque vuestro tuitero de referencia, al cual consideráis una persona cabal, publique ciertas cosas o se posicione acerca de una metodología educativa o, simplemente, reaccione acerca de una noticia de los medios, debéis analizar bien ese tuit antes de proceder a retuitearlo. Sí, más allá de que pueden colaros un gol, ser totalmente acrítico con alguien es totalmente contraproducente. Incluso aquellos a los que se puede admirar la cagan. Y equivocarse es algo habitual en Twitter porque, al final, la inmediatez hace que, en ocasiones, pueda darse valor a algo que no lo tiene o, simplemente, difundir datos que no son del todo correctos. Leed muy bien los enlaces antes de retuitear algo o implicaros en una conversación. Lo agradecerá la calidad de la misma y no quedaréis, como a veces nos sucede a algunos (sí a mí también), como unos memos.

Más cosillas… intentad no ser muy macarrónicos con vuestra bio. Eso de evangelizador, experto en mindfulness o metodologías activas o, simplemente, soñador impenitente que voy a cambiar la educación en este país, mundo o universo, queda muy de guay y muy poco de realista. Si uno tiene intención de venderse y usar Twitter para ello olvidaros de este consejillo y usad palabras ininteligibles. Si queréis usar Twitter para establecer contactos de tú a tú, sed mucho menos ambiciosos con vuestras bios. Lo mismo que cuando os preguntan nivel de inglés en una entrevista: sí, no sois bilingües por mucho que lo pongáis en el mismo porque, ni un C1 o dar clases de sociales (pongo sociales como podría poner otra cosa) en vuestro inglés macarrónico hace que lo seáis.

Y finalmente el último consejo que creo que engloba todos los que os he podido dar: utilizad Twitter de la misma manera que funcionáis en vuestra vida alejada de las pantallas. No tiene ningún sentido pretender ser una cosa cuando realmente se es otra porque, al final, os van a pillar 🙂

Podéis pasaros los consejos por el forro porque, sabéis qué, lo que debe primar es vuestro sentido común y no lo que os digamos algunos.
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Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

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