El nuevo modelo de formación del profesorado en Aragón

Estos últimos días se ha conocido el nuevo diseño del modelo de formación del profesorado en Aragón. Un modelo que se va a presentar este lunes y que incluye algunas cuestiones interesantes de amplio calado para el futuro formativo de los docentes de dicha Comunidad.

Antes de empezar a desglosar los principales cambios y a exponer algunas opiniones sobre los mismos, me gustaría incorporar un par de premisas importantes, que tienen mucho a ver, a la hora de realizar este artículo:

  • No trabajo en el ámbito de la Consejería de Educación de Aragón
  • No trabajo en ningún centro de formación del profesorado en ninguna CC.AA.

Por tanto, la ventaja de ello es la objetividad con que puedo plantear dicho análisis, intentando desde la distancia, realizarlo en las condiciones de observador imparcial. Eso sí, teniendo en cuenta la desventaja que supone no conocer las interioridades de los CPRs de esa Comunidad.

Sin más preludios vamos a analizar las principales líneas generales del nuevo modelo.

El nuevo modelo elimina los actuales 17 Centros de Profesores y Recursos (CPR) y los sustituye por cuatro Centros de Innovación y Formación Educativa (CIFE), ubicados uno en la ciudad de Huesca, otro en la de Teruel y dos en la de Zaragoza, que tendrán, a su vez, delegaciones en Monzón, Alcañiz, Calatayud y Ejea. Además, habrá 34 unidades de formación en otras tantas localidades dependientes de estos centros

Se eliminan los CPRs, crea cuatro centros de innovación y formación (CIFE) y cuatro delegaciones de los mismos. Ello sin olvidar las 34 unidades de formación dependientes de los cuatro CIFEs. ¿Qué reducción de costes o aumento de eficacia va a tener esta medida? Haciendo cuentas se observa que tiene que haber instalaciones «fijas» para ocho centros de formación (los cuatro CIFEs y sus delegaciones), mientras que se supone que las unidades de formación van a ser móviles. Demasiado poco claro conociendo la orografía del territorio. Un territorio muy extenso y bastante despoblado (a excepción de la capital, Zaragoza, donde se concentra la mayoría de la población del mismo). ¿Son necesarios cuatro CIFEs? ¿No podría montarse un solo CIFE en Zaragoza y dos delegaciones del mismo en las otras capitales de provincia (Huesca y Teruel) manteniendo unidades de formación localizadas en los diferentes territorios en función de la cantidad de docentes que estén impartiendo clase en los mismos? ¿Quién va a formar parte de esas unidades de formación? ¿Dónde se van a situar? ¿Van a tener su oficina en el coche o se les va a dotar de despachos en los centros que estén asignados como agentes de formación?

«Se traslada» el protagonismo de la formación desde el docente, que hasta ahora elegía los cursos que realizaba y que cursaba en los CPR o en otros centros acreditados, al centro, que será el que decida el plan de formación que necesita para atender las necesidades y el proyecto educativo del centro

Una buena medida. Son los centros, en base a su autonomía quienes decidirán las necesidades formativas de su Claustro. No tienen ningún sentido realizar cursos de fuera a dentro y, siempre va a ser más lógico y productivo montar cursos deseados y necesitados por cada centro educativo (con sus características intrínsecas) que ofertar una formación generalista, mayormente en herramientas que nunca iban a necesitar los docentes de muchos centros. Da la sensación de ser una buena adaptación al entorno.

Se crea la figura del coordinación de formación de centro, que, junto con el equipo directivo realizarán el plan de formación, teniendo en cuenta las líneas prioritaria fijadas desde el Departamento de Educación anualmente, así como sus necesidades

Falta ver cómo se articula dicha figura. Es imprescindible que exista, ya que puede ser el interlocutor válido con los CIFEs o las delegaciones, permitiendo que de dicho contacto salgan beneficios formativos para el propio centro. Si el mismo también tiene potestad, después de aprobación por Claustro, de pedir cursos de formación que, a priori no tienen que estar ofertados por los CIFEs, y la gestión que hace dicho coordinador haga factible su realización, puede ser muy provechoso.

El nuevo modelo contará con asesores de formación –que ya existen en la actualidad—, pero que en vez de estar en los CPR «serán quienes vayan a los centros» y ayudarán en el diseño del plan de formación, en dotarlo de contenido y en su desarrollo y también quien evaluará su eficacia

Me gusta la idea del formador itinerante. También puede ser que, desde la perspectiva personal, he tenido mala suerte en los centros que he aterrizado (ninguno de Aragón) de encontrarme con que la visita de los asesores ha brillado por su ausencia. Pero si extrapolo la visión de los docentes de los centros, hablándolo en pequeños comités, son muchos quienes no han visto un “asesor” en su centro en años. Me gustaría remarcar que quizás sea mala suerte y sean sólo los centros en los que he ido a recalar los que los “asesores” no hayan visitado. Además, lamentablemente, el trabajo de gestión y burocracia ocupa gran parte de su horario. Considero que es bueno pasar de asesor-burócrata a asesor-centro.

En esos planes de centro, se incluirán anualmente tres o cuatro sesiones destinadas a todo el claustro, de forma que será «una formación mínima e irrenunciable» para todos los docentes

Necesario «obligar» a formarse. Pero obligar a formarse en algo útil y no sólo para cubrir el expediente y conseguir los certificados que van a necesitar para concursos de traslados, complementos retributivos, cátedras, etc. Para ello es imprescindible tener un buen coordinador de formación en el centro y un buen asesor itinerante.

Finalmente, no me gustaría dejar en el tintero los últimos párrafos del artículo. Los que se dedica a hablar sobre el proceso de selección de esos «asesores» y lo necesario que es que no se eternicen en dichos puestos. Hay demasiados asesores que llevan más de diez años fuera del aula (supongo que en Aragón pasará lo mismo) y, ello va en detrimento de poder satisfacer las necesidades reales formativas del docente que está dando clases en un aula que ya no conocen.

Desde 1995 no ha habido convocatorias para los CPR, sino que se hacían por designación, mientras que el Departamento va a apostar ahora por la «publicidad, el mérito, la capacidad y la transparencia» para dotar estas plazas.

Según ha relatado, las plazas se deberán cubrir por personal funcionario docente con determinado número de años de carrera y se realizarán por comisión de servicio con una duración de tres años para los asesores de formación y de cuatro para los directores de centro.

En el caso de los directores, además de un baremo de méritos se pedirá la presentación de un proyecto de trabajo, mientras que en los asesores se está estudiando la posibilidad de exigir la presentación de una memoria o proyecto de trabajo, y también habrá concurso de méritos.

Sobre la duración de estas comisiones de servicio, el director general de Gestión de Personal ha sostenido que quieren evitar que estos profesionales «se eternicen» en esos puestos y «vuelvan al aula y se formen de otra manera» porque dará «más dinamismo y eficacia al sistema»

Por tanto, transparencia en la asignación de plazas (aunque ya veremos en que queda eso), acceso por méritos, mínimo de años de aula para poder estar como asesor (no olvidemos que hay muchos que no han estado ni un par de años en el aula). Eso sí, el máximo de tres años de permanencia ininterrumpida en una asesoría antes de volver a los centros me parece muy poco. Si dicha renovación se permitiera por tres años más sería bastante más coherente porque se tendrían asesores que conocerían mejor sus tareas (ya que el primer año es de puro aprendizaje).

No me disgusta el nuevo modelo si se basa en lo que se anuncia en esta noticia. Eso sí, hubiera sido bueno contar con la opinión de los docentes a pie de aula y de los asesores para poder diseñar un modelo que satisficiera a la mayor parte de la comunidad docente aragonesa.

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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

6 Comments
  1. Y a los interinos y quienes acceden a traslado de centro, ¿quien les definirá su plan de formación? (en Aragón, por ese asunto que mencionas de la dispersión de la población y su mayor concentración en la capital, en Zaragoza, un buen nº de profesores aspiran a ‘entrar’ o ‘acercarse’ a Zaragoza así que la movilidad es alta).

    1. El tema de la formación «a nivel individual» lo veo bastante incoherente con la necesidad de establecer un proyecto común de centro. Son muchos los docentes que están en los centros educativos. Si cada uno mira para su propio beneficio formativo… puede no ser adecuado para un proyecto global que, cada vez nos viene más marcado por las necesidades del propio centro.

      Son los centros, vía sus Claustros, quienes tienen que marcar los proyectos educativos en base a la tipología de su alumnado, equipamiento y recursos humanos de que dispongan. Puede haber plantilla que se mueva en los mismos (en mayor o menor proporción), pero si se tiene que estar pendiente de la estabilidad de plantillas (y más en el tema aragonés) nunca se va a establecer un proyecto de centro en condiciones.

      No creo que las individualidades tengan que estar por encima de los intereses generales. Pero ello no obsta para que se haya de integrar todos los aportes que nos pueden dotar las individualidades en un proyecto común.

  2. Hola de nuevo, el análisis que haces es normal, si partes desde el conocimiento de la realidad.
    ¿Quién no va a estar de acuerdo con esos principios básicos?: Formación en centros, coordinador de formación en centros, se duplican las «unidades de formación» y selección transparente de las asesorías.
    Pero te cuento y empezando por el final:
    Yo soy ahora mismo asesor de formación en un CPR (Centro de profesores y recursos), que es como se llaman ahora, en Zaragoza capital. Es mi primer año, aunque ya estuve anteriormente de asesor; las dos veces que he optado a una de estas plazas he entrado con un concurso de méritos, con proyecto y entrevista personal con un tribunal. Es decir que no he entrado nunca dedo, en todo caso ese comentario puede referirse a los directores actuales de los CPR, que siempre, que yo sepa, han sido nombrados por la propia administración.
    El resto del modelo, por si no lo sabes, refleja el modelo de la enseñanza privada, sólo un detalle, el Director General responsable de la Formación del Profesorado ha sido hasta hace unos meses director de un centro educativo de jesuitas, sin ninguna relación con temas de formación del profesorado.
    Así que donde leas «Formación en centros», seguramente tienes que interpretar: Toma un poco de «pasta» y móntate lo que quieras, por ejemplo un curso al año con una empresa, sería suficiente para justificar el presupuesto que te he dado. Decisión centralizada y autoritaria del tipo de formación por parte de la dirección o patronal del centro.
    Donde leas «coordinador de formación» (figura que está sin definir), puedes leer a «quien le caiga el marrón que se apañe»: coordina la formación de tu centro sin horas, sin formación específica y sin reconocimiento de ningún tipo.
    Se duplican las unidades de formación: en realidad lo que se hace es reducir la plantilla a menos de la mitad de asesores, es muy importante como dices que los asesores de formación estén lo más cerca de los centros posible; pero ¿qué puede hacer una sola persona en una localidad?, ¿es especialista en todo: igualdad, TIC, educación inclusiva, competencias básicas,…?, ¿cómo se coordina con el resto de asesores?
    No te engañes, lo que están haciendo es empezar la casa por el tejado, sin aclarar el modelo de formación se están lanzando como en todos los ámbitos a un recorte de presupuesto y de personal. Primero hay que definir por escrito y no en rueda de prensa, lo que se quiere hacer, el modelo y luego ver las necesidades para implantar ese modelo. Yo estoy de acuerdo con que los responsables administrativos expongan sus nuevos proyectos y que estos sean distintos a los que había, para eso los han elegido; pero cualquier propuesta debe estar bien fundamentada y sobre todo debe partir de la realidad existente. Sólo un detalle: no han consultado ninguna de sus propuestas con nadie de la red de formación existente, que yo sepa, claro.
    Un abrazo y perdona la longitud del comentario.
    Ángel Alonso

    1. Hola Ángel. Tienes razón en que desconozco la «realidad directa» y, que tan sólo puedo basarme en retales de prensa, extrapolación de funcionamientos de centros de profesores que conozco y compañeros que están trabajando en tu Comunidad.

      En principio, comentarte, que tal como se plantea el cambio parece que el mismo vaya a ser para mejorar el sistema. Pero no nos detengamos aquí porque hay detalles que me has comentado que desconocía. Que el Director General de Formación del Profesorado provenga de los jesuitas ya delimita un poco cómo se va a llevar a la práctica ese cambio. Mucho habría de cambiar de mentalidad para que no se tendiera a externalizar la formación en centros. Pero tiempo al tiempo, ya que me gusta bien poco hablar de realidades que aún no han sucedido (por mucho que se tengan datos que predispongan a un determinado suceso).

      En referencia al coordinador de formación en los centros ya comento en el artículo que falta ver cómo se articula dicha figura. ¿Qué reducción horaria y competencias va a tener? ¿Cuál será su vertebración? ¿Cómo se coordinara con los asesores? Falta mucho por leer de la letra pequeña que, si la noticia del periódico es cierta, se legislara este próximo lunes.

      La cuestión del multiespecialista asesor que comentas no es necesaria. Con las nuevas tecnologías, reuniones periódicas y bien coordinadas con la posibilidad de contacto permanente con un CIFE (centro integrado) mediante las nuevas tecnologías no tendría que haber demasiado problema. Además, ¿quién impide que las unidades móviles no puedan desplazarse a diferentes territorios y haya especialistas en cada una de ellas?

      Pero como te he comentado al principio hay mucho que ver sobre cómo queda todo.

      A propósito y antes de finalizar… muchas gracias por el comentario de «alguien que lo vive día a día desde dentro» que da una óptica muy interesante al propio artículo.

  3. Está claro que incluso elseñor ministro desconoce la realidad. Esto es un ¡Sálvese quien pueda! entendico como el que quiera formarse tendrá que pagar, apostando por la privada evientemente. LA figura del coordinador de formación en centro, no estrá remunerada, ni económicamente (evidente), ni con horas y supongo que ni con puntos. Así que este as de la manga que se saca el señor Wert no tiene ni pies ni cabeza. Todo lo deja en manos de la buena voluntad de los docentes. No conozco ningún país que aumentando ratio y disminuyendo profesores y formación de los mismos no solo aumente sino que mantenga la calidad. Es muy desesperanzador… Un saludo.

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