Antología de fiascos educativos del siglo XXI

Estamos inmersos en una época de vorágine educativa. Son cientos los conceptos, herramientas y estrategias metodológicas que, cual setas, aparecen en los últimos tiempos avaladas, cada una de las anteriores, por expertos que, al igual que determinados postulados educativos, surgen por doquier. No es una situación extraña. Menos aún en un contexto en el que se prevé que el mercado educativo a nivel global supere los billones de dólares (sí, he dicho billones) en facturación. Un buen negocio que, avalado por determinadas multinacionales, empresas surgidas para aprovechar el boom y, a veces, mezclados con las anteriores determinados “gurús” que han decidido hacer de su marca personal su chiringuito. Uno vende artilugios o estrategias educativas en función del nombre. No en función de los años que lleve dando clase, de lo que pase en las mismas ni, tan sólo, en conocimiento mínimo del tema. Ya, a nivel educativo, quien más sabe es quien menos pisa aulas. Y callos. Por cierto, lo de pisar callos está sobrevalorado.

Fuente: ShutterStock

Pero no os iba a hablar de lo de siempre. Iba a ceñirme a la gran cantidad de fiascos educativos que, curiosamente, se han dado en los últimos tiempos. Fiascos, en los cuales se mezclan intereses públicos y privados, sobre los cuales se ha corrido un tupido velo. No interesa que sepamos la cantidad de dinero público que se ha gastando en “inventos educativos”. Ni tan sólo que percibamos el error como algo que, para determinadas multinacionales, se ha convertido cada una de sus estrategias educativas lanzadas al mercado. Hay prisa por cambiar. Hay excesiva necesidad de consumo inmediato. Hay, en definitiva, pocas ganas de tomarse los tiempos con mesura, experimentar en condiciones y acabar, por fin, encontrando algo que pueda adaptarse al aula de forma atemporal. Lo nuevo vende. La tecnología vende. El buscar enemigos entre aquellos que les funciona bien algo, también. A ver quién se niega a cambiar cuando le han vendido que el cambio es imprescindible. A ver quién es capaz de quedarse con la etiqueta de rancio cuando, al final, se descubre el pasteleo de unos cuantos. Lo mediático manda. Da igual si son cuatro gatos que proponen, tres que disponen y uno que subvenciona el asunto. Lo importante es llenar líneas en los medios, publicar maravillas en los blogs y hacer acopio de seguidores en las redes sociales. Vender, mercadear y una buena estrategia de marketing.

Voy a poner algunos ejemplos que, para los que estáis en las redes, leéis blogs y, al final, os perdéis entre siglas, vendedores y humo. Algunos ejemplos que, siendo totalmente reales, han sido algunos de los grandes fiascos educativos del siglo XXI. Ojo, llevamos menos de dos décadas… así que nos quedan fiascos, a la vista de como va de rápido el asunto, a incrementar esta lista muy reducida en la que, veréis, sólo se incorpora lo más granado del asunto.

Me gustaría empezar con el proyecto Escuela 2.0 del Ministro Gabilondo. Fueron los inicios del blog y, por lo visto, fue el banderín de enganche para muchos que consideraron que el desembarco masivo de tecnología iba a cambiar la escuela. A día de hoy nadie sabe qué ha pasado con esos cientos de millones de euros, no hay ningún estudio que hable de su utilidad y, en la mayoría de centros educativos, se sigue usando la tecnología para reproducir el libro en formato digital (cuánto visionario en las editoriales) con una conectividad que impide ver ni un triste vídeo de Youtube. Eso cuando no se cuelga. Y algunos aún defendiendo ese desembarco y pidiendo más dinero para cacharros. Claro que sí, para seguir metiendo, en formato guay iPads, que sólo sirven para hacer algún video o usar alguna app molona. Ya, lo sé, hay excepciones en el aula y docentes que sí le sacan partido pero, ¿cuántos? ¿a qué precio? ¿a qué coste para el aprendizaje del alumno?

Muy relacionado con lo anterior, el maravilloso banco de materiales digitales denominado Agrega. Un banco de recursos que, vista la calidad de lo que se iba colgando ahí (no había ningún filtro e, incluso, algunos colgaban fotos de su viaje de pesca). Presupuestado (entre creación y mantenimiento) por cerca de diez millones de euros en diferentes fases. Recordad, para aquellos que aún tengáis ganas de hacer un curso del INTEF, que Agrega ahora se llama Procomún y sigue siendo la misma basura en diferente envoltorio. Eso sí, con una nueva inyección de pasta de todos.

Supongo que también os extrañará a más de uno la subvención a libros de texto cada año (ya llevamos algo más de mil millones de euros -lo habéis leído bien- gastados en el asunto desde que ha empezado este siglo). Lógico porque, con ese dinero, se podría haber elaborado los materiales y editado por el Ministerio de Educación en todas las lenguas cooficiales pero qué mejor que ir tirando el dinero de todos. Y después recortes salariales a docentes, aumento de jornada lectiva, docentes que no se sustituyen y ratios que no quieren reducirse. Todo muy lógico. Lo sé, no es un fiasco de ahora porque ya viene de antes pero nunca está más el mencionarlo.

Relacionado con la subvención de antes… ¿sabéis que en Cataluña montaron con dinero público un portal denominado Atria para que las editoriales pudieran vender sus libros de texto digitales en la misma? Unos cuatro milloncejos de euros de nada para algo que duró menos de dos cursos y que no conozco que nadie utilizara. Bueno, alguien supongo que debería hacerlo. Al menos el bolsillo para meterse la pasta porque, de otra manera, no se explica.

Voy a continuar, ahora que me he animado, con el tema de las distribuciones linux educativas autonómicas. Soy un gran fan del software libre pero dedicar, tirando por bajo, entre todas las autonomías teniendo en cuenta sólo la nómina de la gente que formaba parte y sigue formando del proyecto (en las Comunidades en que continua), me salen bastantes millones de euros. En Cataluña han llegado a ser más de diez, al igual que en Extremadura, Madrid y la Comunidad Valenciana. Por comentar casos que conozco. Eso sí, salvo algún docente, no conozco a ningún chaval ni familia que se lo haya instalado en casa. Un detalle… supongo que sabréis que mientras pagaba la nómina de estos informáticos, las administraciones establecían contratos millonarios con Microsoft. Simplemente para que tengáis en cuenta el gasto en su versión completa.

No puedo hablar de distribuciones linux sin hablar de las diecisiete versiones de los programas informáticos de gestión de centros educativos. Todas externalizadas y sin ninguna expectativa que lleguen a funcionar en condiciones. Alguna funciona algo mejor pero, en definitiva, un auténtico desastre a todos los niveles. Se cuelgan, hacen mantenimiento en plenos días de evaluación y, lamentablemente, todos los tickets que envías nunca se resuelven. Por cierto, ¿sabéis que los datos no se cruzan y que en cada Comunidad Autónoma si un docente se mueve debe volver a aportar todos sus datos en papel? Y en algunas Comunidades Autónomas, como la valenciana, ni tan sólo se cruzan los datos entre sus provincias porque no tienen informatizado el asunto y las nóminas se pican a mano. Sí, estamos en 2017 aunque no lo parezca.

Ya sabía que en lo de la Escuela 2.0 y sus variantes autonómicas (léase Educat 1×1 en Cataluña y otras) me había dejado algo en el tintero que iba a ser la solución a todos los problemas. Sí, estoy hablando de las PDI. Esas pizarras digitales interactivas que no sirven de nada más allá que para proyectar en el 99% de los casos. Y valen una pasta. Más aún para las compras de la administración que están, no sé por qué motivo, un 40% más caras que el precio de mercado. Supongo que debe ser debido a los plazos de pago pero no me explico que el material informático le cueste mucho más a la administración educativa que a un simple ciudadano.

No he hablado aún de fiascos mayúsculos de multinacionales pero, para muestra un botón. ¿Os acordáis aquellos que lleváis tiempo naufragando en las redes del movimiento E3 patrocinado por Telefónica? ¿Del intento de Orange por gestionar centros educativos? ¿De la compra por parte de Apple de un edificio en Valencia desde donde iba a ofrecer estudios obligatorios? ¿De…? Cuánto experimento fallido.

Y ya si entramos en lo de las herramientas ya es un no parar. Desde la venta de Moodle, cursos sobre el tema para enterrar al personal y su no va más para gestionar nuestros cursos, hasta llegar a los códigos QR, Prezi, las Google Glass o, simplemente, algo un poco más antiguo como los HotPotatoes o las actividades en Jclic, ha habido un recambio continuo.

Pero no os preocupéis, ahora que un cocinero os enseñe metodologías educativas, unos tipos vendan que un vídeo de tres minutos realizado de forma chapucera para ver en casa o, simplemente, se os venda una herramienta que sólo sirve para incorporar marcadores en cuadraditos, va a ser el súmum del futuro educativo, simplemente me gustaría que echaráis una vista atrás. Las hemerotecas educativas tienen mucho material aunque a algunos les interese mucho más olvidarse de ellas. Lo sé, no vais a hacerlo. Es lo que tiene ser innovador en el siglo XXI. Correr como si no hubiera un mañana.

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

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