¿Aplaudimos?

Uno ya no sabe si escribe por instinto o por ganas de dejar constancia de su perplejidad. Uno no entiende nada de política. Uno no entiende nada de primas de riesgo, amantes reales ni reestructuraciones bancarias. Uno entiende lo básico. Bueno, menos de lo básico. Eso sí, uno entiende de gestos, de actitudes, de desmanes lingüísticos y vociferantes de determinadas huestes hijas de papá. Aunque le cuesta a uno entender el cambio de posturas. El chaqueterismo mal entendido de antes. Lo de que ahora todo es malo y lo que hicimos nosotros queda en el pasado.

Me sorprende ver que en las concentraciones aparecen algunos personajes de los partidos de la oposición para la foto. Una foto que no se hacían desde hace años. Unas fotos que, en el caso de hoy, ni tan sólo se pueden hacer en el Senado alguno de los asistentes porque siempre se hallan en el bar o de tertulia peluquera. Hoy sí que tocaba hacer la foto de rigor. Una actitud para aplaudir y admirar. Admirable por la cantidad de funcionarios que les rodeaban y haber salido sin un rasguño ni un mísero escupitajo. Admirable por intentar convertirse en los adalides de la lucha contra la opresión de la derecha de la gaviota. Una actuación cabaretera a aplaudir.

No quiero olvidarme tampoco del detalle educado que tuvo la hija del multiinculpado, y siempre curiosamente absuelto, Fabra. De ese al que, gracias al Dios ese que rezan y que debe ser diferente del mío, ha conseguido amasar una fortuna considerable gracias a los juegos de azar. Bueno, a la lotería nacional. Esa que siempre le toca. La hija también tiene suerte. Suerte de poder decir desde su escaño poco mileurista «jodeos» a los parados porque tales vagos se lo merecen y no haber ningún tipo de represalia a tamaña actitud digna del machito ibérico de los setenta. También es una actitud a aplaudir.

Otra cosa emocionante es observar la adecuación de los medios de difusión a la ideología del ganador. Haciendo purga en el ente radiotelevisivo público para poner personajes más afines a la ideología de turno. Lo hicieron los de antes, ¿por qué no hacer lo mismo los de ahora? La profesionalidad es algo secundario. ¿Alguien duda que se quieran cargar a los funcionarios porque les molesta tener trabajadores con independencia política, para colocar a sus afines? ¿Alguien duda que la campaña de desprestigio contra ellos no esté motivado por lo anterior?

Quejarse desde el sofá o desde las calles con pitos y gritos es muy divertido. Te llena de emoción ver que cada vez más son los jodidos. Es emocionante sentirte unido en la miseria. Unido y acompañado, como he dicho antes, por los representantes de aquellos partidos y sindicatos que han pasado de ti durante demasiados años. Mucho compañero y algún conocido amigo del bar subvencionado por el erario público de hace tiempo. Elefantosis política según algunos.

Seguro que hoy, una vez conocida la letra pequeña de los últimos recortes, habrá algunos que se alegrarán por el empeoramiento de las condiciones laborales de algunos (funcionarios y empleados públicos). Otros que se alegrarán porque a los vagos de los parados se les va a reducir sustancialmente la prestación. Y, finalmente, aquellos que sentados en sus amplios salones brindarán con champán del caro, mientras acarician su maravillosa tarjeta oro que les identifica como los grandes ganadores de la crisis que han provocado y solucionado a su medida gracias a sus vasallos políticos de los partidos mayoritarios. Unos partidos que aún seguirán teniendo hooligans entre los perjudicados. Tenemos que reconocerlo… hay mucho estúpido de carnet e ideología.

Sólo nos queda aplaudir y que alguien menos cobarde que nosotros haga lo que tenga que hacer. Mientras tanto seguiremos disfrutando de nuestra inanición mientras aplaudimos a rabiar mientras mete los goles nuestra grandísima selección, suben grandes montañas esos superciclistas o ganan al paddle nuestros amigos. Eso sí, siempre habrá alguno que preferirá mirar a otro lado y escribir sobre temas que, como diría un conocido proverbio, «hoy no toca».

Siento que la temática del artículo no esté acorde con lo que habitualmente se trata en este blog, pero reiterándome en el corolario de la última frase anterior, creo que hoy no tocaba.

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

1 Comment
  1. Hace un rato he llegado de la concentración ante de la sede del PP en Barcelona. No me he divertido nada, no me ha parecido emocionante, me ha entristecido ser solo algunos centenares, no encontrar a ningún compañero, solo a algunos alumnos que vienen desde su ciudad del extraradio, algunos con sus padres, luchadores e hijos de luchaderos en el franquismo. No me he sentido acompañada por ningún partido ni sindicato, porqué no estaban y porqué nunca he pertenecido a ninguno.

    Nunca he estado muy politizada, pero estoy más que harta de vivir en un país esquilmado por una casta de corruptos y corruptores, de ver como aprovechan la crisis que han provocado para desmontar la sociedad del medioestar por la que lucharon las generaciones anteriores, Y lo que más me duele es ver como les roban el futuro a nuestros jovenes, a mis alumnos, a mis hijos, que a lo más que podrán aspirar es a encontrar un trabajo de prácticas hasta yo que se cuando con un sueldo que no les permitirá independizarse en la vida. Y mientras las calles llenas de chorizos impunes y prepotentes.
    Y para poder llevar a cabo todo esto, llenan los medios de comunicación públicos de «profesionales» complices, y silencian los otros con sobornos y chantajes.

    Así que no pienso a aplaudir, sinó,luchar para llegar a fin de mes con mi sueldo cada vez más escaso, un marido autónomo sin trabajo pero cotizando, una hija en paro sin subsidio y un hijo universitario que no sé como va a pagar la matrícula de su último curso. Y también seguir saliendo a la calle, encerrarme en el instituto con mis alumnos, participar en las huelgas que me pueda permitir y todo cuanto pueda contribuir a crear conciencia de la situación. Y hacer todo esto, además de trabajar e intentar hacerlo bién, es agotador. Pero siento que otra cosa seria complicidad.

    La realidad es compleja y hay muchos matices y actitudes, pero en situaciones como ésta no podemos irnos por las ramas porqué no nos lo podemos permitir. Desde el punto humano, entiendo y comparto tus consideraciones pero prefiero dejas para tiempos más fáciles, y mientras, ir al lado de las buenas gentes que, por cierto, son mayoria.

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