Burocracia educativa

Ser docente no es lo que era. El trabajo dentro del aula se está reduciendo a su mínima expresión. El papeleo, las reuniones improductivas y la incapacidad de sentirte realizado con esas «tareas» que, según la Administración entran dentro de tu sueldo, están acabando con la paciencia de muchos. Demasiados docentes que ven que su trabajo, más allá de determinados papeles que acrediten diferentes cuestiones que acaban en oscuros cajones, no está siendo valorado por nadie (excepto, si hay suerte, por algunos de los chavales con los que trabajan).

Intentaré ser políticamente incorrecto y hablar de burocracia. De burrocracia que los docentes estamos asumiendo con demasiada facilidad. De papeles que deberíamos negarnos a entregar. De programaciones copia y pega de editoriales que nunca nadie nos va a pedir (más allá de un error que cometa algún inspector novel o que tenga que evaluar -o hacer el paripé- a algún opositor en su año de prácticas). Lo de las programaciones ya se da por asumido. Es un legajo de papeles, que ni tan sólo lees, en el que cambias el año (si tienes la suerte de tenerlo en formato digital) y lo vuelves a imprimir para que lo guarde el Departamento en la carpeta pertinente. Una cantidad de hojas inservibles de las que podría prescindirse. Unas maravillosas guías de teléfono antiguas a las que podríamos cambiar la tapa y nadie se enteraría.

Sigamos con más papeleo inútil. Informes de tutoría, reglamentos de régimen interior iguales a los del centro educativo de al lado (bueno, ahora con internet, ya se puede hacer plagios a centros más lejanos), planes de evacuación con simulacros trimestrales, informes individualizados, planes de atención individualizada, proyectos para pedir dinero con la participación en los mismos, etc. Tal cantidad de papeles generados en un año en un centro educativo que haría imposible que ningún ser humano pudiera revisarlos en toda una vida. Eso sí… los docentes a callar y a seguir escribiendo papeleo. ¿Será debido a algún gen que nos implantan una vez entramos en esto de la docencia? ¿Nos convertirán en burócratas en un trabajo que habría de ser de todo menos burocrático?

Papeles a la mar. No, perdón… me dejo cosillas importantes que comentar. Hoy se ha abierto el plazo del concurso de traslados nacional. Un procedimiento que, cada dos años, permite que los docentes se puedan mover a nivel de Estado. Un procedimiento basado en coger los papeles que ya has entregado en alguna ocasión (algunas más bien), fotocopiarlos, hacer que un funcionario que está harto de tantos los compulse (e intente emitir una sonrisa -que a mí no me saldría ni pegándome los labios con loctite-) y después revisar los mismos papeles que ya se revisaron en años anteriores. Además, con el agravante de que si uno quiere desplazarse de Comunidad y le dan ese traslado, tendrá que volver a entregar de nuevo todos los papeles. Papeles que entregó unos meses antes. Papeles que implican tiempo. Tiempo que pierden los docentes y los funcionarios de la compulsa y revisión en hacer tareas realmente útiles.

Y después a la Administración se le llena la boca con certificados digitales, transparencia y uso de las nuevas tecnologías para facilitar los trámites. Algo que ellos no se aplican. En quince años que llevo en esto lo único que ha aumentado (aparte del ratio de alumnos y las horas lectivas) ha sido la cantidad de papeles que toca redactar cada año.

Debo ser un poco raro. Bueno, reconozco que soy un poco raro pero, ¿realmente alguien cree que la mejora educativa pasa por sobrecargar a los docentes de tareas administrativas? ¿Alguien se plantea seriamente la necesidad de destinar al docente a jornada completa a funciones docentes sin distracciones de papeleo? ¿Alguien se ha encargado de analizar cuánto le cuesta a la Adminsitración esa cantidad de burocracia improductiva?

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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

3 Comments
  1. Burrocracia. Yo tengo la teoría de que toda la burrocracia la comenzaron los pedabobos. Nos vendieron que para enseñar era necesario definir unos objetivos, contenidos y criterios de evaluación …conceptuales, procedimentales y actitudinales, así como una temporalización junto con una metodología y, por supuesto, también unos recursos materiales, espaciales y personales que teníamos que tener en cuenta y plasmarlos junto con unas actividades de consecución, también de refuerzo y de ampliación, y sin olvidar la atención a la diversidad para la que habría que hacer todo lo anterior pero con otro nivel de dificultad…
    En fin ¡Qué listos son los pedabobos y cuánto saben!

    En mi opinión, la labor del maestro es la de organizar ACTIVIDADES. Dicho de otro modo, una unidad didáctica debe consistir en una sucesión de actividades ¡Y PUNTO!
    Todo lo demás debe estar en el currículum del centro pero no es misión del maestro la de RE-RE-REprogramar todos los elementos de una programación, de eso ya se encargaron el ministerio, las administraciones, las comunidades autónomas y el centro, volver a lo mismo en las unidades didácticas es una auténtica estupidez. Deben estar en el centro únicamente para orientar tus actividades, pero nada más.

    Del mismo modo que los lingüistas diseccionan los elementos de la lengua en sujetos, predicados, sintagmas nominales, determinantes, preposiciones, núcleos, etc…los pedabobos analizaron los elementos que se ponían en juego en los procesos de enseñanza/aprendizaje y ni cortos ni perezosos nos hicieron creer que TODOS esos elementos los teníamos que plasmar en el papel cada vez que íbamos a hacer algo en el aula. ¡Valiente gilipollez! Como si (siguiendo con el símil) cuando nos ponemos a escribir tuviéramos que pararnos a hacer un análisis analítico-sintácticos de cada una de nuestras oraciones. No es que sea una pérdida de tiempo, es simplemente una aberración.

    NO A LA BURROCRACIA. NO A LA MAL LLAMADA «CALIDAD».

    SÍ A LA EFICIENCIA.

    1. Yo solo me quejé de las programaciones pero, como dice Rafonix, el papeleo de «calidad» es lo mejor. Te hacen rellenar chorradas hasta para ir a mear y luego con todo ese papeleo no se hace nada, a lo más, te presentan una gráfica de barras o de «quesito» con colorines para que quede más pofesioná con datos más que cuestionables. Y yo creía que esos datos no le importaban una mierda a nadie (sobre todo por la orquesta de bocas abiertas en las reuniones de calidad), pero a veces se producen comentarios del tipo…»¡Huy! Tenemos un 89% de satisfacción familiar…¿en qué nos habremos equivocado?…vamos a hacerles otra encuesta para averiguarlo…» O_O! y llegados a este punto, no sé quién está peor, si la administración o los propios compañeros.

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